lunes, abril 07, 2008

JULIO CÉSAR ENOJADO CON POMPEYA. (18)




Domus publica del Foro. Despacho de Cayo Julio César.

Desoyendo los consejos de su madre, Pompeya ha preferido vestirse con una túnica de color rojo púrpura que le sienta muy bien. Se ha peinado y perfumado cuidadosamente, procurando borrar de su rostro las señales del disgusto y la fatiga después de la espantosa noche pasada. Ella no tiene nada que ocultar. Pese a todo, su corazón late a toda velocidad cuando le avisan que su esposo la espera en su despacho y, con las piernas temblando, cruza el peristilo sola, sin encontrarse con nadie. Hay un silencio inusual en la casa.

Cayo Julio está sentado detrás de su mesa, examinando unos documentos, y sólo levanta la vista cuando ella lo llama por su nombre. Hace entonces un gesto para despedir a su secretario y se quedan los dos a solas. Durante unos instantes se miran a los ojos. Los de Cayo Julio varían: pasan de la frialdad al despecho. Se nota en la tensión de la mandíbula que le ha sorprendido y disgustado ver a Pompeya vestida como si pensara acudir a otra fiesta, ignorante de la gravedad de lo ocurrido. Sin embargo, se esfuerza en no manifestar sus emociones. Los ojos de Pompeya también han cambiado durante el cruce de miradas: la seguridad que trataba de aparentar ha dejado de enmascarar el miedo.

- Siento mucho todo lo que ha pasado, Cayo Julio.

- Nadie lo diría al verte. Ni siquiera yo, que he sido tan tolerante contigo – responde César sin disimular la frialdad del tono –. Me gustaría escuchar tu versión de los hechos. Siéntate.

Pompeya habla deslavazadamente. La fiesta iba muy bien. Lo ha estropeado todo Antonia, que es muy torpe. Se le ha caído un broche del vestido que, por cierto, ella misma le había prestado porque no pensaba ponérselo por culpa de Clodia. Ha sido un mal presagio, muy malo. Sólo de acordarse se le pone el vello de punta. Y bueno, ella – Antonia – y la noble Aurelia, se han encontrado con una música. No de las que estaban tocando, no. Esas estaban en otra parte, en el triclino de verano. Se la han encontrado y Antonia ha empezado a aullar y querer quitarle el vestido. Y ha resultado que la música no era una música. Entonces ha gritado todo el mundo y la falsa música ha salido corriendo y ha huído subiéndose al tejado.

- Antonia tendrá toda la culpa, desde luego, pero a las músicas las contrataste tú. ¿No es eso lo que me dijiste? – responde César con sarcasmo.

- Sí. Bueno, sí, pero, en realidad, no. No las contraté yo. Las contrató por mi cuenta una amiga.

- Ya. Dijiste que habías contratado a cinco.

- Cinco o cuatro. O seis. ¿Cómo puedo saberlo? – se impacienta Pompeya –. Con todo este lío ya no me acuerdo de nada.

- He visto, en la lista de asistentes consignada en el libro de la puerta, que debían venir cinco músicas – dice César señalando el libro que tiene abierto ante él –. De parte de Galerio. Y sólo vinieron cuatro. Cuando la portera les preguntó por la quinta, dijeron que venían sólo ellas, no tenía que venir nadie más. Aquí está anotado. Y luego, cuando ya estaba a punto de cerrar la puerta, se presentó otra.

- ¡Si vas a dar más crédito a una esclava que a tu esposa, es que te has vuelto loco, Cayo Julio! – grita Pompeya, poniéndose de pie.

- ¡Siéntate! Y no me obligues a pronunciar palabras que no quiero decir. Has sido muy imprudente, Pompeya. ¿Sabes lo que respondería Galerio si alguien le preguntara cuántas músicas le alquilaron para la fiesta de la Bona Dea y quién las contrató?

La pregunta da de lleno en la diana. Pompeya siente que se desarma por dentro. Comienza a temblar, la vista se le nubla e instintivamente se sujeta a los brazos de la banqueta temiendo desmayarse. Galerio, el hispano. No había pensado que le pudieran interrogar.

- Sí, sí que lo sabes, ya lo veo – insiste César.

- Te juro por todos los dioses, Cayo Julio, que no tengo nada que ver. Clodia se ofreció a ayudarme, eso es todo. Dijo que ella se encargaría de las músicas. Y no sé por qué motivo le encomendó esa tarea a su hermano Clodio. ¿Cómo iba yo a imaginarme…? ¡Tienes que creerme!

- El problema, Pompeya, es que te crean otras personas, no yo. Un esclavo de Clodio ha estado viniendo mucho a casa, con recados y cartas para ti. Lo ha visto todo el mundo. ¿No crees que muchos pensarán que sois amantes? ¿Que él pretendía encontrarse contigo aquí, en nuestro propio lecho, en ausencia mía?¿Que lo planeásteis juntos?

- No es cierto, no es cierto – Pompeya se ha cubierto los ojos con las manos y llora.

- ¿Iba a meterse en tu cama sin tu consentimiento, con el riesgo de que gritaras o pidieras auxilio, estando la casa llena de invitadas? Eso es lo que hoy se pregunta toda Roma.

Los sollozos impiden a Pompeya articular palabra. Con la cabeza niega una y otra vez, grita de vez en cuando: ¡no!, ¡no!, ¡no! César se pone en pie y cierra el libro abierto sobre su mesa. No hay ya acritud en su rostro, sino tristeza y un profundo dolor. Estimaba a Pompeya. Había sido una esposa alegre y fácil de contentar. Él había aceptado que no fuera demasiado lista, incluso era indulgente con sus chiquilladas. Pero su frivolidad ha resultado ser muy peligrosa.

- ¿Qué vas a hacer? – pregunta Pompeya al ver que se dirige a la puerta.

- Me voy a una reunión urgente del Senado – responde César en tono neutro –. Se va a presentar una denuncia formal contra Clodio. Y puedes jurar que muchos senadores pedirán que se le aplique el máximo castigo.

- ¿Y yo? ¿Qué va a ocurrirme a mí?

César la mira durante unos instantes y luego abandona la estancia sin responder.
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Recado verbal enviado por el Tribuno de la Plebe Fufio Caleno a su colega el Tribuno de la Plebe M.P. en su mansión de la Velia. Salud.

Sé que te encuentras enfermo, pero los acontecimientos son muy graves y debes acudir a la sesión del Senado. Se está preparando una acción contra Clodio y necesitaremos tu voto. Incluso es posible que tengamos que hacer uso del derecho de veto.


Del noble Príncipe del Senado en la Curia provisional, al noble Quinto Cecilio Metelo Céler en la Galia Cisalpina. Salud.

Tu cuñado Clodio ha cometido un gravísimo delito, pues ha sido acusado por la Vestal Máxima de sacrilegio. No tengo ahora tiempo para entrar en detalles, pero vamos a tratar de hacerle un juicio rápido. Cuento con tus hombres en el Senado para lograrlo y conseguir una condena a muerte. Espero que alecciones de inmediato a tu esposa para que se mantenga al margen, porque lo está protegiendo.
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Carta de la noble Terencia, en su mansión del Palatino, a su hermana la vestal Fabia en la Casa de las Vestales. Salud.

¡Cuánto te necesito, hermana! Cicerón se va ahora mismo a la reunión del Senado y, pese a todo lo que le he contado de la fiesta, dice que no cree en absoluto que el intruso haya sido Clodio. Me arde la sangre de indignación. En cuanto a Pompeya, no me cabe duda de que es tan culpable como él. Espero que los senadores se dejen de remilgos y lo digan abiertamente. Entonces su maridito Julio César no tendrá más remedio que reprobarla en el Senado. ¡Es lo menos que se merece!

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NOTA 1. En la revista digital de la editorial Kala, sección "sospechosos", han incluido mi relato "El amor y la vida". Dejo aquí el enlace para quien tenga deseos de visitarla y, en su caso, votarla. Picando en este enlace, sale directamente la sección: http://kalaeditorial.com/site/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=20&Itemid=51 Gracias a quienes ya lo han hecho.

En el botón, sale la página principal .
Kala Editorial

NOTA 2.- Tengo dos premios para otorgar, pero tengo problemas para colocarlos aquí, así que
queridas amigas, tened paciencia.


* Detalle de un cuadro de L. Alma -Tadema.
**Detalle de una escultura en la decoración exterior de una casa. Madrid.
***Detalle de un relieve con una mujer danzante. Museos Capitolinos. Roma.
****Detalle de relieve en el atrio de la iglesia de San' Eustachio. Roma.
*****Detalle de escultura masculina. Museo Arqueológico Nacional. Madrid.
******, ******** y ********* Detalles de ornamentación de un relieve en el Tabularium. Roma.
*******Foro romano y arco de Tito. Este último ocupa la cumbre de la Velia, una de las cumbres de la colina del
Palatino, hoy reconocible por el arco de Tito. Este arco no existía cuando se desarrollaron estos acontecimientos. La masa de árboles que se ve en primer término, está, aproximadamente, donde estaba la domus publica.

49 comentarios:

mia dijo...

Y aquella pequeña "piedra" que empezó a rodar, se va convirtiendo en una inmensa mole... y terminará arrasando todo lo que se encuentre a su paso...

Y es que hay "piedras" que parecen pequeñas e insignificantes, pero que es mejor no mover de su sitio jamás...

Antiqva dijo...

Ah, amiga, que bellisimo el relieve de la danzante de los Capitolinos...

Que maravillosa forma de andar...

Hace ya tiempo lei de un arqueologo que se volvio medio loco, a principios del XX, con una obra similar de Pompeya...

Parece que cogio un sindrome de esos extraños y se enamoro perdidamente de la mujer de la estatua. Lo lei hace ya mucho en la Revista de Arqueologia.

Un abrazo, amiga

los retales de Luisa dijo...

Buen blog el tuyo .Un saludo

Rosa Silverio dijo...

Me ha gustado mucho este capítulo, Isabel, y la verdad es que estoy que me muerdo las uñas por la tensión, por todo lo que ocurre.

No sé qué decirte, por un lado Pompeya se tiene merecido cualquier castigo, pero por el otro, me da pena y miedo. Igual con Clodio. Imagino que en aquellos tiempos los castigos eran muy severos.

Creo que Pompeya no midió sus acciones, no sabía que podía ocurrir algo tan grave.

Muy bueno, muy bien contado, con mucha tensión y siempre dejándonos con el deseo de saborear más.

Abrazos, amiga.

fgiucich dijo...

El momento del repudio se acerca y el juicio a Clodio, pienso, será memorable. Tu relato, amiga, nos lleva por caminos insospechados. Abrazos.

Charles de Batz dijo...

Lo primero, una cuestión de forma: me ha encantado el modo en que has hilvanado el diálogo Julio-Pompeya. Es muy fluido y natural: lo escuchas, más que leerlo.

En cuanto a los acontecimientos, todo parece anunciar la catástrofe para Clodio y Pompeya, pero de esa manera en que entonces se daban las catástrofes y... la justicia.

Un fuerte abrazo

Salud

mia dijo...

Y lo más importante (es lo malo de ir con prisas, pero me encontrédos capítulos a mi vuelta del fin de semana) en una situación que se escapa de las manos, donde la trascendencia ya rebasa lo manejable, a Pompeya,vuelve a olvidársele el lugar que ocupa, y tan solo le importa su propia persona, su único universo... ella misma...

Pilar M Clares dijo...

Qué bueno, la historia siempre tiene su cotidianeidad, qué bonito. Pero, amiga, estoy ansiosa...

Zebedeo dijo...

Uff, lo que me había perdido todo este tiempo por culpa del trabajo. Pero me lo he leído enterito enterito (me llevó 45 minutos más o menos). Es siempre un placer pasar por aquí. ¿Cuando publicas un libro con todo esto?

Arthur dijo...

Pero entonces, parece que a Clodio se lo va a llevar la que lo trajo. Sólo un milagro lo puede salvar.

También es injusto que hayan embarrado a Pompeya en éste asunto, pobre, al principio de la historia era muy alegre y divertida, pero ahora, si fuera una luz, ahorita está completamente apagada. Ay Dios!

Saludotes, abrazotes y besotes

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

Gusthav dijo...

Se me hace muy mala leche que quieran matar a Clodio por una travesurita que hizo, acaso no tiene derecho a defenderse?

Y Cayo Julio, en serio, está muy mal que dude de Pomeya de que le ponga el cuerno con Clodio, creo que tiene una enfermedad llamada celotipia, ó sea, sus celos sobrepasan cualquier límite. Uy!

Saludos, abrazos y besos

Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav

Soledad Sánchez M. dijo...

Me dejas con la miel en los labios... pobres Clodio y Pompeya, no quisiera estar en su lugar. ¿O si?

Un beso.

Soledad

Lady Zurikat dijo...

Pompeya ha hecho un excelente papel, y un poco tarde el gran JC debe reconocer que la chica material de cualquier epoca es un peligro.

Gabriela dijo...

Cayo Julio y la doble moral...
Muchos besos y abrazos.

unjubilado dijo...

Se me está agotando el papel de la impresora, ya que voy copiando todos tus artículos para leerlos de un tirón. Ya sé que debería de dejarte algún comentario, pero no llego a todo lo que yo quisiera.
He leido, comentado y calificado como el mejor "El amor y la vida"
Un abrazo.

almena dijo...

uffff Pompeya... no puedo remediarlo, me rebelo un poco de que esté siendo la víctima de tamaña trampa...

Besos!

krisish dijo...

Ya he votado por tu relato "El amor y la vida".
Me he ausentado un momento y vaya revuelo se ha montado y que serio se ha puesto todo.
Qué tensión!
Un besazo.

manuel dijo...

El premio es para todos y ya nos lo diste, lo tenemos al disfrutarte

Saludos amiga

alida dijo...

Pobre Pompeya, eso le paso por ingenua
Besos amiga

Isabel Romana dijo...

Hola mía, me encanta la forma cifrada en que haces tus comentarios en esta historia que conoces muy bien. Ciertamente, cuando determinadas cosas se ponen en marcha, qué difícil es pararlas... Besitos, guapa.

Hola antiqva, desconocía la historia de ese arqueólogo enamorado de una estatua de piedra. ¿No fue eso también lo que le ocurrió a Pigmalión? Es muy romántico, pero verdaderamente enloquecedor. Besitos.

Saludos, los retales de luisa, y gracias por pasar.

Isabel Romana dijo...

Saludos, rosa silverio, coincido contigo en que probablemente Pompeya está pagando por su falta de cabeza un precio muy alto, que quizá no se corresponde con el error cometido que, en definitiva, ha sido tontear con Clodio, ser superficial. Sin embargo, la vida nos demuestra constantemente que a veces los errores pequeños se pagan muy caros y, grandes errores salen, a veces, gratis. Intuyo que todos nosotros, en la Roma de aquellos días, habríamos tomado partido por unos u otros, pero no hubiéramos quedado indiferentes. Besos, querida amiga.


Hola fgiucich, espero que para todos vosotros esta historia resulte inolvidable. Abrazos.

Hola charles de batz, estoy contenta de que te haya gustado el diálogo entre ellos. Es difícil no hacerlo demasiado largo ni demasiado corto, para que pueda entenderse y, sobre todo, que resulte creíble. En cuanto a la justicia que Pompeya y Clodio pueden esperar... bueno, eso lo veremos más adelante. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola de nuevo, mía, coincido contigo en que Pompeya ha demostrado preocuparse más por sí misma que por el resto de personas a su alrededor. Emperando por su marido, a quien obviamente deja en una situación pública muy deslucida, y siguiendo por su propia madre. Con respecto a Clodio, que es quien en este momento tiene la situación más comprometida, no parece preocuparse mucho, aunque creo que también el miedo a manifestar abiertamente su preocupación por él resultaría para ella muy comprometido. Estoy de acuerdo contigo: no tenía un sentido claro del lugar social que ocupaba. Besitos, guapa.

Hola pilar m clares, esta historia no es muy larga, así que pronto saldremos de dudas... Besotes.

Hola zebedeo, te mereces un premio por haberte leído toda esta historia de un tirón, y yo te lo agradezco en el alma, porque de ese modo es más fácil disfrutarla. Ojala pueda verla publicada en papel pronto. Abrazos.

Isabel Romana dijo...

Hola arthur, desde luego que Pompeya no se podía espera este cambio tan radical en su buena vida. Y también estoy de acuerdo contigo en que ella falla en la forma irresponsable de comportarse con Clodio, pero desde luego no ha cometido ningún crimen. Veremos, veremos... Besitos.

Hola gusthav, creo que serías un representante fantástico de la plebe romana, que adoraba a Clodio. En cuanto a César, no tenía celos, porque ese era un sentimiento completamente desconocido en la Roma de esa época. Pero vaya, a nadie le hace gracia que sus familiares lo dejen en mal lugar, como a tu mamá no le gustaba que cogieras una rabieta en el centro comercial delante de todo el mundo... Abrazotes, querido niño.

Hola soledad sanchez m, por mi parte, daría cualquier cosa por entrar en una máquina del tiempo y poder ver y vivir todo esto en primera fila. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola lady zurikat, parece ser que César estimaba a Pompeya. Y digo "estimaba" porque el amor, tal como hoy lo conocemos, no estaba presente en los matrimonios. Se podía sentir por el cónyuge respeto, afecto, etc. pero en absoluto ese amor que sentimos nosotros. Eso de poner amor en un contrato (de matrimonio) es un invento muy muy moderno. Desde luego, Pompeya ha demostrado ser una mujer poco adecuada para alguien que ocupa un cargo público tan destacado. Besitos, guapa.

Hola gabriela, no creo que absoluto que Julio César sea un ejemplo paradigmático de doble moral. La doble moral estaba presente en la sociedad de su tiempo, donde la corrupción política había alcanzado los niveles más altos y deleznables. El problema es cómo se juzgaba todo esto. Por poner un ejemplo: el famoso Catón acusó a César en una ocasión de estar comprando votos para ser elegido cónsul. Entonces él mismo empezó a comprar votos para su yerno, diciendo que lo hacía en beneficio de la república. ¡Y ese hombre ha pasado a la historia como un dechado de virtud! En fin, ya ves. Besitos, guapa.

Hola unjubilado, no te apures, ya comprendo que el tiempo no nos alcanza para todo lo que desearíamos hacer. Gracias por votar el cuento. Un beso.

Isabel Romana dijo...

Hola almena, también a mí me parece que Pompeya, por su mala cabeza, se está viendo en un lío demasiado grande. Pero en fin, así son las cosas. Besitos.

Hola krisish, ya ves cómo está el panorama por Roma, de lo más revuelto. Gracias por votar el cuento. Besitos.

Hola manuel, gracias por tus palabras. Si no estuviérais vosotros, amigos y lectores, nada de todo esto valdría la pena. Besotes.

Hola alida, creo que Pompeya más que ingenua ha sido un poco cabeza loca ¿no crees? En ningún momento debía haber consentido a Clodio que la cortejase. Pero en fin, ahora ya está hecho... Abrazotes, querida amiga.

MaleNa dijo...

Ay de Pompeya!!
La siento en un laberinto, sin saber que hacer, donde ir.


Cierro los ojos y veo a Julio César caminando por Roma, todo es por tu arte,

Abrazos amiga querida, muchos.


MaLena

MaleNa dijo...

Nuevamente, Isabel, hoy es tu cumpleaños, si es así un abrazo, dejo unas orquídeas moradas acá.

Y si no lo es, igual son tuyas por caminar enredada entre la belleza.

Besos al alma.

MaLena.

carlota dijo...

Hola, Isabel, gracias por tu visita. Ya estuve otra vez y bueno, me encantó. Pero me hace falta tiempo para ir echando un vistazo para atrás y no perderme. Es un gran trabajo. Felicidades.

Kurtz dijo...

Acabo de votar tu relato que ya me pareció fantástico la primera vez que lo leí. En cuanto a la historia que nos tienes entre manos, ¿qué decirte? Que cada vez estoy más intrigado por cómo se van resolviendo los acontecimientos.
Besos.

Fernando Sarría dijo...

besos amiga....veo que sigues dando tus fabulosas historias..

Armida Leticia dijo...

Las imágenes, el relato, la narrativa, hacen de este blog uno de los mejores, merecidísimo el premio obtenido.

Un mexicanísimo abrazo.

GABU dijo...

Ay!
Amiga... No imaginaba en POMPEYA tamaña docilidad y a pesar de todo la hostilidad de su esposo parece querer vengar solo las habladurías vulgares...

P.D.:¿Todas las máscaras son iguales o acaso a todos les da lo mismo cualquier destino?
¿Es esta la confabulación de una mentira en la cual todos son cómplices?

QUEDO A LA ESPERA DE NUEVAS PALABRAS PARA APLACAR LA INTRIGA QUE SIEMPRE LOGRAS DEJARME!!!

ENORMES BESOTES ISABEL QUERIDA...

Clarice Baricco dijo...

De momento me imaginé en un escenario así, que me esté cuestionando la pareja, y en un instante abrí los ojos! Nooo, no soportaría esa escena.
Mira cómo me pusiste!
Ahora sí que el lío está más duro.
Y la gracia de la mujer, que ella arregla su rostro a pesar de que está mal. Es como levantarse verdad?

Seguimos con horchata....

Cariños

Leticia Zárate dijo...

Mira que a tu blog hay que dedicarle tiempo pero la verdad vale la pena.

Sigo por aquí.

Saludos cordiales.

mart dijo...

Hola Isabel.
Me has dejado expectante,estoy deseando saber la decisión que tomará el Senado...parece que negros nubarrones se ciernen sobre Clodio.Ah! magnífico relato el de la revista Kala!
Un abrazo.

Glauca dijo...

Hasta en su caminar se nota naturalidad y fluidez...

Un abrazo

TICTAC dijo...

Bellisimo el ritmo de este recorrido que vislumbra un desenlaze lleno de sorpresas...

Fria es la sangre del politico.El ego es su espiritu.

Besos

elisa de cremona dijo...

ya viene el momento... clodio debe presentarse y declar!!!

lo espero lo espero!

ElPoeta dijo...

Gracias, Isabel querida, por deleitarnos una vez más con un relato hermoso. Besos,
V.

Carolina Trinidad dijo...

Isabel:
Lei tu comentario en mi blog, te deje esta nota (o confesión bloggera), aqui va:

Si mi actitud como "artista" (entre comillas porque no tengo ni idea de cuándo se es artista aunque uno estudie arte... es absurdo)... ha tenido que lidear con academicismos, con asociaciones que se me hacen sucias, con elitismos y una especie de conocimiento egoista. Desde comerciantes del arte, hasta pedagogos y escritores de arte, e incluso hacedores de arte.... Para no desanimarme, como dije antes, lidié con eso, uno tiene que entrar en eso y no pelear con eso, pero cuando eso comienza a cansar, te das cuenta que tienes que avandonarlo, especialmente cuando la vida, como gesto no reconocido como "artístico" te es más mágica que el mismo arte. Mi sobrino, me ha hecho ver eso, la gente en general.... asi que, para seguir lidiando y "tratar" (entre comillas porque siento que me esfuerzo por ello y a la vez, una especie de fe me empuja a seguir insistiendo) de que arte y vida sean más una sola, que es como creo que me gustaria sentirlo y no tener que estar en museos para contemplarlo o vivirlo, estoy estudiando esto: el arte y la vida, dedico mi investigación de tesis y título, en ello.
también estoy de acuerdo contigo Isabel, sólo que ahora, renuncio a ese arte que no me ha bastado, a esa idea de arte que... corroe la creación.
UN abrazo y, el otro dia pase por tu blog, no dejé comentario... pero, es bueno que sepas que cada día escribes mejor y que me encanta el hilo que se ve en las historias que escribes. Por tu pùblicación, felicitaciones. Y siga haciendo eso que ama, escribir.
Un abrazo para ti.


Bueno, ahora te escribo hoy:
Me ha gustado mucho la imagen con la que empiezas este capítulo de tu relato!, y, concuerdo mucho con el primer comentario de estos aqui escritos... esa piedrita, a venido rodando con fuerza para ser cada vez más. Muy contenta me puso la noticia de la publicación de tu texto, creo francamente que ya era hora, más que una sorpresa, era algo que hace rato tenia que suceder. Es algo asi como una correspondencia amorosa que demora en ocurrir y que finalmente pasa.

Lo sutil es lo enorme.

Mil cariños a ti y a Medraina.
Besote.

C.T*

Rodolfo N dijo...

Atrapado en tu lógica y misteriosa creación, espero con ansiedad el juicio.
Besos, amiga

Lis dijo...

aquí sigo...expectante...


un abrazo!! o dos!!!

Nochestrellada dijo...

Leí tu relato, me gustó mucho...
mucha suerte!
un beso

Goathemala dijo...

Siempre me maravillaré por la cantidad de descripciones y de detalles que muestras antes de los diálogos. Y por supuesto, de éstos, me sorprende la naturalidad con lo que los escribes.


Ahora mismo me voy a votarte a Kala.

Saludos.

Isabel Romana dijo...

Hola malena, gracias por esas orquideas moradas, sí era mi cumpleaños, así que has acertado de lleno. En cuanto a Pompeya, desde luego que está en un laberinto y ni siquiera sabe cómo ha entrado en él. Besos, querida y detallista amiga.

Muchas gracias por tu visita, carlota. Comprendo que este blog resulta un poco laborioso de leer. Saludos cordiales.

Hola kurtz, gracias por tu apoyo en Kala. Esta historia desde luego resulta un tanto complicada. Pero es que en Roma nada era fácil... Besotes.

Hola fernando, gracias por pasarte por aquí, sé el enorme trabajo que llevas en tu blog. Besos.

Isabel Romana dijo...

Saludos, armida leticia, gracias por esos saludos mexicanos, que aprecio mucho. Y gracias también por tus palabras. Creo que en la blogosfera muchas personas se merecen premios. Besitos.

Hola gabu, creo que Pompeya se ha de rendir a la evidencia de que su posición es muy, muy vulnerable, como en general la de todas las mujeres de su época. Cierto que puede sentirse muy ofendida por las dudas de su marido. Pero hay que ponerse también en la piel de él: ¿Cómo se sentiría cualquiera, hombre o mujer, cuando queda en evidencia ante toda la sociedad que su esposa/o lo engaña con otra persona? Eso es también duro de soportar. Besitos, guapa.

Hola, clarice baricco, desde luego no es un plato de gusto el verse cuestionada por el marido, más todavía porque Pompeya realmente no ha intervenido en lo del sacrilegio. Tampoco parece que hubiera sido consciente de la posición que ocupaba en Roma. Cuanto más alto el lugar... En fin, querida amiga, te acompaño con la horchata. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola leticia zárate, me alegra saber que sigues al otro lado de la pantalla. Besitos.

Hola mart, hay mucho jaleo en Roma, se nota ¿verdad? Y pese a todo, a mí me hubiera gustado estar ahí... Gracias por leer mi relato en Kala. Besitos.

Saludos, glauca. Creo que Pompeya, si te refieres a ella, debió ser una mujer bastante hermosa. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola tictac, has descrito con mucha eficacia a los políticos. No podrían serlo si carecieran de ego. Es preciso creerse que no hay nadie mejor que uno mismo para gobernar un país, así que raramente dentro de ese país cabe el ego de quien lo dirige... Besitos, guapa.

Hola elisa de cremona, este posible juicio nos tiene con los nervios de punta. Besitos.

Gracias a tí, elpoeta, por venir. Es un placer contar contigo. Besos.

Hola carolina trinidad, es un placer recibirte en mi casa. Enseguida pasaré por la tuya para leer "in situ" tu respuesta. Por lo demás, agradezco tus buenos deseos respecto a la publicación de mis cosas, Ojala ese dia llegue. Besos, guapa.

Isabel Romana dijo...

Hola rodolfo n, parece que va a ser uno de los juicios más esperados de la historia (de este blog ¡eh!). Espero que llegue pronto. Besitos.

Hola lis, un gusto saber que sigues aquí. Besazos.

Hola nochestrellada, gracias por leer mi relato en Kala. Besitos.

Hola goathemala, a mí me maravilla la imaginación que muestras en tus relatos. Parece que tu fantasía no se acaba... Gracias por ir a Kala. Besos.