Domus publica del foro. Sala de estar de Pompeya.
La noble Cornelia Sila levanta la vista de la nota que le acaba de enviar su marido desde la Curia y, durante unos instantes, observa a su hija Pompeya. A veces, le gustaría entrar en su cabeza y ponerla en orden igual que se ordenan los rollos en una estantería. Una tarea imposible. Pompeya se ha erguido en su asiento y la mira también fijamente, con la ansiedad pintada en el rostro y las manos apretadas sobre el regazo.
- Te ha defendido – dice Cornelia al fin. Pompeya da un grito, salta de la banqueta y corre a abrazar a su madre.
Cornelia trata de contener el torrente de despropósitos haciéndola razonar: aún no puede cantar victoria y después de lo ocurrido debe mostrarse muy comedida en todo. Bajo ningún concepto debe enviar recados ni notas a Clodia. ¿Ya no recuerda que Clodio se aloja en su casa? Sería una enorme imprudencia el hacerlo. Y tampoco es conveniente…
Pompeya no la escucha. Ya está pensando en el reencuentro con sus amigas, en cómo se reirán de lo ocurrido y de lo ridículo que resultaba Clodio con las piernas al aire y la cara pintada como una cortesana. ¡Y la propia Antonia estaba horrible con la túnica verde! Al final, aún habrá resultado inolvidable la fiesta de la Bona Dea. Y, aunque Ojos de Sapo le ponga mala cara, no piensa darse por aludida. De pronto, una idea le ensombrece la frente.
- ¿Qué pasará con Clodio? – dice volviéndose hacia su madre. Pero Cornelia Sila ya no está allí.
Mansión de la noble Clodia, en el Palatino.
- Esto es sólo el comienzo – afirma Marco Antonio, tras haber explicado a Clodio y su hermana el ambiente en el foro y cuanto sabe de la reunión del Senado –. En opinión de Fufio Caleno, el Consul Valerio Mesala y los suyos han logrado hincarte los dientes en el muslo y no te soltarán. Eres una presa demasiado jugosa.
Hace un rato, cuando el portero le ha avisado de la llegada de Marco Antonio, Clodio ha salido a su encuentro y se han abrazado en el atrio. Ambos podían haberse reprochado mutuamente la falta de sinceridad, porque si hubieran sido claros el uno con el otro, quizá esta situación no habría llegado a producirse. Pero el agravio, si es que existía, se ha borrado en el mismo momento de cruzar sus miradas. La amistad está por encima de todo y Marco Antonio lo ha demostrado actuando con mucha diligencia en apoyo de su amigo.
- Es muy positivo que César se haya opuesto a crear una ley especial para juzgarte – interviene Clodia –. Y más todavía si, como parece, su discurso ha convencido a parte de los senadores.
- Sí, pero eso no va a durar. Os recuerdo que César se marcha a Hispania como procónsul dentro de unos días y en cuanto él no esté … Nuestra baza es la plebe. Creo que deberías dejarte ver en el foro – opina Marco Antonio, apurando su copa de vino. Clodia hace señal a un esclavo para que se la llene de nuevo, mientras responde:
- No hasta que vuelva a tener las piernas tan peludas como un simio. Además, no acabo de fiarme de César… ¡Ea, movámonos! Es preciso conseguir el apoyo de los senadores más importantes. Yo apelaré a Cicerón.
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Estoy que trino. Y me gustaría saber cómo ha reaccionado la Vestal Máxima al saber lo ocurrido en el Senado. Es una vergüenza. Con estas mismas palabras, se lo acabo de decir a Cicerón cuando me lo ha contado. Él trata de quitar hierro al asunto con sus leguleyerías, argumentando que las culpabilidades deben probarse. Pero a mí nadie me quita de la cabeza que eso son excusas. Creo que los hombres se vuelven a veces incomprensiblemente cobardes, y eso es algo que no puedo soportar. Ven, hermana, por favor. Necesito que hablemos.
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La Regia, sede oficial del pontífice máximo, en el foro romano.
Marco Licinio Craso y Cayo Julio César están sentados en silencio, uno frente al otro, separados únicamente por la mesa de trabajo. Sin necesidad de ponerse de acuerdo, al terminar la sesión del senado han venido juntos aquí. No han despegado los labios. Craso no había visto tanta tristeza en el rostro de César desde que enviudó de Cornelia y espera pacientemente a que se decida a hablar.
Craso no responde. Sabe tan bien como César y como toda Roma, que la reputación de Pompeya ha quedado gravemente dañada. No quedan muchas salidas.
- Trataré de resolver su situación antes de marcharme a Hispania. En cuanto a Clodio… Dejo en tus manos el impedir que condenen a ese bastardo.
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De la noble Clodia en su mansión del Palatino, al noble Cicerón en su mansión del Palatino. Salud.
Celio nos hizo llegar ayer tu mensaje de apoyo y créeme que mi familia te lo agradece mucho. Con tu sincero afecto hacia mi hermano has conquistado mi voluntad y mi corazón, pues sabes que nadie me es más querido que Clodio y la sóla idea de que pudiera perder la vida, me resulta insoportable. Tu autoridad y ascendiente sobre los senadores, tu buen sentido y tu enorme prestigio entre el pueblo, le serán de gran ayuda. Cuento contigo, querido amigo, admirado maestro, en esta hora de tribulación. Ven a verme en cuanto puedas.
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Mansión del noble Cicerón y la noble Terencia en el Palatino.
La noble Terencia atravesaba el atrio de su casa para ir al despacho de su esposo, cuando ha visto que el portero le abría la puerta a un esclavo de Clodia. No ha podido evitar un destello de ira.
- ¿Qué quieres? – le espeta, dirigiéndose hacia él.
- Traigo una carta para el noble Cicerón, señora – responde el mensajero.
- Dámela y vete – dice, arrebatándole el rollo de la mano. Lanza una mirada fulminante al portero, quien baja la vista y retrocede a su puesto, como si no hubiera ocurrido nada.
Terencia se retira a su aposento y abre la carta. Su rostro se congestiona y parece que le falte el aire. Repira hondo antes de descargar su furia.
- ¡Odiosa robamaridos! – grita con rabia – Ni con tu hermano a las puertas de la muerte olvidas tu coquetería y tu descaro. ¿Quieres a Cicerón? ¡Pues tendrás Cicerón!
Mansión del noble Cicerón y la noble Terencia en el Palatino.
La noble Terencia atravesaba el atrio de su casa para ir al despacho de su esposo, cuando ha visto que el portero le abría la puerta a un esclavo de Clodia. No ha podido evitar un destello de ira.
- Traigo una carta para el noble Cicerón, señora – responde el mensajero.
- Dámela y vete – dice, arrebatándole el rollo de la mano. Lanza una mirada fulminante al portero, quien baja la vista y retrocede a su puesto, como si no hubiera ocurrido nada.
Terencia se retira a su aposento y abre la carta. Su rostro se congestiona y parece que le falte el aire. Repira hondo antes de descargar su furia.
- ¡Odiosa robamaridos! – grita con rabia – Ni con tu hermano a las puertas de la muerte olvidas tu coquetería y tu descaro. ¿Quieres a Cicerón? ¡Pues tendrás Cicerón!
NOTA .- En la revista digital de la editorial Kala, sección "sospechosos", han incluido mi relato "El amor y la vida". Dejo aquí el enlace para quien tenga deseos de visitarla y, en su caso, votarla. Picando en este enlace, sale directamente la sección: http://kalaeditorial.com/site/index.php?option=com_content&task=blogcategory&id=20&Itemid=51 Gracias a quienes ya lo habéis hecho.
* Detalle de pintura mural. Museo Massimo alle Terme. Roma.
**Detalle de cabeza de mujer. Museo Massimo alle Terme. Roma.
***Detalle de una inscripción. Foro romano. Roma.
**** y *****Detalles de cabezas femeninas. Museo Massimo alle Terme. Roma.
******Detalle de cabeza de varón. Museo Centrale Montemartino. Roma.
*******Detalle de pavimento actual en el Foro romano. Roma.
********Detalle de escultura femenina. Museos Capitolinos. Roma.
*********Detalle de un relieve junto a la basílica Emilia. Foro romano. Roma.





















56 comentarios:
Gracias por tu comentario, viniendo de una poetiza como vos, es un gran halago...
Visité el link, me gustó mucho tu relato...
Suerte con eso!
saludos
Dame una palanca, y moveré el mundo, dame una grieta... y lo destruiré...
Caminando por la cornisa del suspenso la historia nos va atrapando cada vez màs. Abrazos.
Caray, ¡qué blog tan singular! Tengo que leerlo con un poquito de más detenimiento pues merece la pena.
Un saludo
Quizás el cálido viento de Hispania y el aroma a oliva inviten a la reflexión sosegada de César...
La noble y bella Isabel, nos sorprende cada vez más con sus relatos. ¡Qué bellas imágenes!
Saludos desde México.
Buenassss Isabel, pues sí es cierto que el destino de Clodio sigue sobre la cuerda floja, un pequeño paso em falso, y todo se acabará para él, y de paso Pompeya también quedará mal vista.
Entre Cicerón y Terencia las cosas están tan mal, que creo que habrá divorcio, pero hasta donde yo sé el divorcio es pecado. Ay Dios!
Saludotes, abrazotes y besotes
Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur
Buenassss Isabel, croe que ahora siento pena por Clodio, y me va a doler si lo matan.
Viste, matar a un hombre gracioso es un crimen, estoy sintiendo lo que muchos sentirían si yo me muero (especialmente mi familia y Arthur).
Saludos, abrazos y besos
Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav
Magnifica intreiga, vuelvo otro dia que este de mas animo....
Más allá de resolverse, el asunto se va embrollando más.. Se entretejen las confabulaciones, la alianzas y los odios, y en medio de todo ellos se observan unas personalidades perfectamente definidas por tí, su autora. Es muy aleccionador ir viendo como perfilas a los personajes y de un brochazo los haces tan independientes.
Salud
Densos nubarrones sobre las mansiones romanas...cuando empiecen los relampagos adonde nos refugiaremos? Sera' Cesar tambien sovrano en metereologia?
Que buena historia Isabel, nos tienes en vilo, de nuevo..
besos
me hicistes reir con tu comentario, gracias.
Saludos, nochestrellada, y gracias por pasarte por la editorial Kala. Saludos cordiales.
Hola, mía, me encantan tus comentarios crípticos en esta historia. ¡Siempre encuentras el más adecuado para no estropear las sorpresas a los demás! Besitos, guapa.
Hola fgiucich, que no falte la emoción ¿no? La verdad es que los romanos no hubieran necesitado circos ni carreras de caballos de haberse fijado un poquito más en lo que pasaba a su alrededor. Besitos.
Saludos y bienvenida, hada saltarina. Espero que más saltos te traigan de nuevo aquí. Saludos cordiales.
Hola mart, creo que cuando hoy nos quejamos de la vida tan ajetreada que llevamos y de las prisas, etc. etc. es porque no hemos tenido la oportunidad de ser romanos. Poco tiempo tenían para la reflexión... Besitos.
Hola armida leticia, muchas gracias por tus saludos. Las fotos están a tu disposición. Besos.
Hola arthur, nadie sabe aún qué va a pasar con los protagonistas de esta historia. En cuanto al divorcio, no te preocupes, porque los romanos no tenían ni idea de qué cosa era un pecado. Besitos, guapo.
Ay gusthav, ni remotamente pienses en morirte tú. Pero sí, es un gran crimen matar a un gracioso, aunque a veces... hay graciosos a los que uno mataría. Besitos.
Hola lady zurikat, lamento que estés en baja forma. Voy enseguida a verte. Besos de ánimo.
Hola charles de batz, si, como dices, mis personajes tienen rasgos que los hacen reconocibles e independientes, será que voy aprendiendo poco a poco... Un abrazo.
Hola tictac, mucho me temo que César no tenía capacidad para imponerse sobre los elementos. Al menos, no sobre los atmosféricos. Besitos, guapa.
me encantá simplemente, me relaja leer tus escritos
y puedo sentir las vivencias de los personajes
muy bueno
chau
Ay, Isabel... yo quiero más Cicerón... jajaja... vamos... un beso... (te sigo)... Pau
Amiga mía... Tener al honorable senado a favor es una gran hazaña!!!
P.D.:Igualemente,quiero rescatar una frase que me ha parecido sublime entre todo tu exquisito relato: "Creo que los hombres se vuelven a veces incomprensiblemente cobardes..."
BELLO COMO SIEMPRE ISABEL QUERIDA!!!
TE DEJO MILES DE BESOTES ;)
Isabel...querida amiga, sigo leyendo y te sigo admirando, cada una de tus frases son aplicables de inmediato..."Ambos podían haberse reprochado mutuamente la falta de sinceridad, porque si hubieran sido claros el uno con el otro, quizá esta situación no habría llegado a producirse". Es tan importante en una pareja esta comprensión, traeré a mi marido para que lea todo y comprenda un poco jaja.Eres genial!!!.
Besos.
UUUUUUFFFF Isabel querida, esto esta súper candente... hasta me he puesto nerviosa... porque la verdad es que me simaptiza Clodio, como para verlo termianr mal por su insensatez... pero bueno ya veremos que pasa con la intercepción de la carta de Clodia a Cicreón por la despechada Terenecia... (el despecho es mal consejero) estaré a la expectativa
Me ha encantado el discurso de Cayo Julio Cesar, toda una pieza de oratoria, de elocuencia y aplomo.
Te envío saludos con fuerte abrazo
Naty
Y sigue el suspenso...
Te sigo amiga con entusiasmo
Besos romanos.
QUERIDA ISABEL
ESTUVE ALEJADO POR FALTA DE TIEMPO DE LOS BLOGS, YA VOLVI.
TE AGRADEZCO POR HABER ESTADO EN ESTOS MOMENTOS DE CELEBRACIÒN PARA MI!
MUCHAS GRACIAS!!!
EL FIN DE SEMANA ESTARÈ DE NUEVO POR TU ESPACIO CON MÀS TIEMPO.
TE DEJO UN FUERTE ABRAZO!
ADAL
MUCHAS GRACIAS POR TU CALIDEZ!
Me encanta tu blog.
Como siempre leo, al terminar, ya feliz con tus letras, digo presente, agradezco y me despido.
Un besote.
Bueno, Isabel, de nuevo con la miel en los labios... lo tiene un poco crudo nuestro Clodio, y tal vez Pompeya se encuentre con una desagradable sorpresa... �o no?.
A esperar el pr�ximo.
Un beso.
Soledad.
Querida Isa
deberé cambiar de ropaje para leerte, leerte es como vivirlo, me sienta bien el ropaje romano...
además aunque ando algo ausente jamás dejas de ocupar un lugar en mi corazon de devorador de historias hermosas y atrapantes como las tuyas.
un beso relleno de cariño..
bárbara, cada vez conozco más personajes! y por lo que veo la coquetería es intemporal jaja..
Muchas felicidades por tus dos años, y a pesar de que yo tengo poco de conocerte me da gusto que alguien disminuya mi ignorancia en temas de Roma :)
besos!
Estimada Isabel, hoy he podido ponerme al día con tu historia después de un tiempo sin poder seguirla.
El discurso de Cesar defendiendo a su esposa me ha sorprendido, pero teniendo en cuenta que se dice de él que fue un gran amante lo encuentro dentro de la lógica.
Felicidades por esos dos años de continuidad.
Saludos cordiales. Tita
¡Feliz día del libro!
Besos
Empiezo a tener taquicardia eh? qué va a pasar con Clodio?
Deveras que hay muchas incertidumbres.
Y como para mi tú eres un libro maravilloso y abierto a la vida misma como a la imaginación de Roma, pues muchas felicidades por el día del libro.
Cariños.
La cosa está que arde :)
César no va a poner su carrera en peligro por nadie.
No es de los que se sacrifican.
Malas jornadas nos esperan.
Veremos cuanto pueden las influencias de los amigos de Clodio.
¿Habrá un gran discurso de Cicerón?
Casi no puedo esperar :)
Un abrazo enorme, mujer romana.
Cicerón, Cicerón, ¿porque me has abandonado?
Fdo.Terencia
;)
Esto se pone muy emocionante. Sabes como mantener la tensión.
Besitos.
Relato ideal para leerse antes de un viaje a Pompeya
Como siempre, precioso tu relato.
He llegado a una conclusión, que se mandaban tantos correos como nosotros en la actualidad, las sesiones del senado son muy parecidas a las actuales y si vino Cesar a Hispania sería para ayudar a la ministro Chacón a poner firmes a sus soldados.
Un abrazo.
jamia cada día escribes los post más largos!!! Pero que chulos que son!!!!!!
Ainssss que ganita tengo de volver a las italias!!!!
Un beso
Me había desconectado un poco, pero por aquí sigo.
Un beso
Tan interesante como siempre.
Un abrazo
ehhhhhhhhh
yo quiero ayudar con algún personaje!!
puedo ser el ángel alado que lava la sangre del mármol?
:)
En medio de tanta intriga, calculo, movimientos pensados, Pompeya solo piensa en cambiarse de ropa y divertirse. La compadezco a la madre, que mas que ordenarle la cabeza deberia queres cortarsela...
Y sigo esperando que esto se descifre cuando todo este aclarado.. besos!
Como siempre una delicia leerte...la historia que parecía tan desenfadada al principio se ha puesto grave. Me encanta el estilo que le estas dando.
Enhorabuena por estos dos años de darnos bellas historias romanas
Un beso querida
Siempre que te leo la elegancia detus letras me cautiva, me atrapa y termino viajando a tiempos remotos, de tu mano y la de cada personaje.
Abrazos!
Tus escritos tienen tanto de magia como de vos misma. lo que me escribiste me pareció genial. Al romperse la cáscara tendría que dejar de soñar.
besos y no te pierdas ya que escribís bello............
mmm todo está en el aire... ilusos los que ya se sienten a salvo...
Creo que no te lo he dicho nunca, Isabel, pero me encantan también las ilustraciones que siempre acompañas.
Beso!
Hola sol, espero que a través de sus propias palabras y actos podamos acercarnos a esos personajes. Besitos.
Hola pau llanes, seguro que tendrás más Cicerón. Aunque no sé si como a tí te gustaría... Besitos.
Hola gabu, en el honorable Senado había de todo, como en la actualidad. En cuanto a la cobardía, es algo que no suele gustarnos. Besos, guapa.
Hola daniela, esa es una de las cosas que me gusta de recrear la antigüedad, que podemos sacar de ella muchas ideas útiles para la vida actual. Bueno, si tu marido lee esto, ¡por lo menos que no copie a Marco Antonio! Besotes.
Hola natasha, Clodio suscitaba amor y odio a partes iguales. Debía ser un tipo simpático, pero también bastante duro. No diré más para no estropear la continuación, pero, en su época, su presencia se dejó sentir, y mucho, en Roma. Besitos.
Saludos, rodolfo n, recibo con mucho cariño tus besos romanos. ¡Ay...! Abrazos.
Hola el hippie viejo, me da alegría que vuelvas a estar detrás (¿o delante?) de la pantalla, te echaba de menos. Un abrazo.
Saludos, ana, espero que te guste realizar este pequeño periplo por Roma y las romanas.
Hola el profe, es un placer tenerte por aquí. Espero que no decaiga. Besitos.
Hola soledad sánchez m, para vivir entre la aristocracia romana en esa época debía tener uno el corazón bien sano y fuerte. No te digo nada si eras un plebeyo pobre... Todo el mundo, tarde o temprano, se llevaba alguna sopresa. Besitos.
Hola tinta del corazón, no sabes cuánto me alegra que te asomes de nuevo, pues te había perdido la pista. En cuanto al ropaje, no te creas, los romanos eran descendientes de los troyanos (o eso decían) y les encantará tener a un troyano auténtico entre ellos. Un abrazo enorme.
Hola bethania, tú estás más puesta en Cartago, porque que has sido ¡nada menos que la hermana de la reina Dido! Y en Roma tuviste tu papel, no creas, eras muy estimada y celebrada. Tiempo habrá para aclararte ese aspecto de tu vida. Besotes.
Hola tita, estupendo que te hayas puesto al día de esta historia. César tenía un sentido muy estricto y profundo de su propia honorabilidad, jamás hubiera hablado mal o en contra de su esposa, porque eso habría sido deshonesto y desleal. Creo que su discurso está en línea con su personalidad (o al menos, eso es lo que he tratado de hacer). En cuanto a su fama como amante, parece que era muy merecida, aunque creo que más por la cantidad que por la calidad...Quien tenía fama de ser buen amante, en el sentido que hoy le daríamos a ese término, fue Pompeyo. Y, además, era fiel a sus sucesivas esposas, lo cual ya era el colmo de las maravillas... Besitos.
Hola krisish, he aprovechado el día y la feria del libro para hacer algunas compras interesantes. Besitos, guapa.
Hola clarice baricco, gracias por esa felicitación que sé sincera. En cuanto a Clodio... ¡cuánto nos hará sufrir! Feliz día entre los libros. Besitos.
Hola trenzas, veo que estás controlando muy bien todas las posibilidades que se abren, según los personajes. Que yo sepa, en todo este jaleo no hubo ningún discurso de Cicerón, lo que no significa, ni mucho menos, que carezca de papel. De todos modos, pensaré sobre el tema. Besazos.
Hola grondy, no te hagas "la mártir Terencia", porque no cuela. ¡Menuda era! Besitos.
Hola kurtz, a veces me imagino fabulando la historia valenciana de la última década. ¿Crees que tendría tanta emoción? Besitos.
Hola diluvio, me alegra que el relato te parezca interesante. Saludos cordiales.
Hola unjubilado, esde luego que en aquella época se carteaban mucho. De Cicerón se ha conservado una correspondencia notable, y había días que escribía a su amigo Ático dos o tres cartas. ¡Como no había teléfono...! En cuanto a la ministra Chacón, en Roma no habría tenido ninguna oportunidad. Y aquí ya ves, con dificultades pese a haber transcurrido 2.000 años. Yo, desde luego, me alistaría en su ejército. Besitos.
Tienes razón, istharb, mis posts son excesivamente largos. Haré lo posible para reducirlos. Besitos.
Hola art pepper, gracias por seguir ahí. Besos.
Hola felipe sérvulo, te deseo el mayor éxito en la exposición de acuarelas que tienes actualmente. Besitos.
Hola jake, espero que no tengamos sangre que lavar... de momento. Besotes, guapa.
Hola lady zurikat, tienes toda la razón, pero las madres (y desde luego las madres romanas) tienen una capacidad de aguante sin límites y son capaces de defender por sus hijos/as lo indefendible. Besitos, guapa.
Hola azul, seguro que al final las cosas quedarán claras. Besitos.
Hola fortunata, he querido transmitir esa idea precisamente, que la vida avanza y saca sus sorpresas a todo el mundo, incluso a quienes tienen en principio todo a su favor. Con todo, espero que la historia no esté resultando dramática. Besos.
Hola perséfone, a mí me encantaría que estuviera ya inventada la máquina del tiempo para ir allá y verlo todo de primera mano. Aunque, a veces, creo que resulta más reconfortante imaginarlo. Besotes, guapa.
Hola mi despertar, la historia que narras en tu blog es muy linda y sugerente. Me alegra que te gustara el final que te propuse. En definitiva, y a mi parecer, la aventura más emocionante es la de afrontar el reto de la vida. Saludos cordiales.
Hola almena, por ti habla la sabiduría. En Roma nadie está a salvo. Nunca. Besitos, guapa.
O si... ahí estan todas las mujeres. Bueno, conociendola, quizás aqui faltaria Servilia Cepionis, la amante de Cesar. Por supuesto, no podria estar en el Senado (no era claro el asunto, pero generalmente no se las dejaba entrar), pero era una habil politica.
Cornelia Sila... la hija del Dictador. Este, decia que se alegraba de que fuera mujer, ya que "Roma no hubiera soportado a dos como yo". Casada con los Pompeyos Rufo, era una de las mujeres mas brillantes de Roma, junto a Aurelia Cota y Fulvia Nobilioris.
Pompeya Sila... bueno, los textos de la epoca decian que eran muy hermosa, de esas mujeres que los hombres miran, pero tambien que era monumentalmente tonta. Personalmente, no creo que fuera capaz de desafiar a Cesar, teniendo un amante, y menos con Aurelia cerca,pero desde que Clodio entró en su casa, se convirtió en un lastre politico para Cesar.
Si hasta aparece Antonia Julia... la madre de Marco Antonio. Un buen cuadro de la sociedad femenina de la epoca, Isabel... muy bueno.
Un saludo de Edem.
Cada vez que te leo me sorprendes más, qué modo de transportarnos y de mantener la atención del lector... me encanta la historia. Besos.
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