Respecto a él, había coincidencia entre mortales e inmortales: Cupido se tendría bien merecido sufrir un poco, probar las alegrías y las hieles de las heridas de amor que tan alegremente dispensaba a los demás. ¡Que bebiese un buen trago de su propia medicina! Y claro que la bebió: se enamoró perdidamente y las cosas no fueron fáciles para él ni para su amada. Desde luego, esa enfermedad suya llamada “amor” tuvo sus consecuencias en el mundo.
viernes, julio 01, 2016
CUPIDO ENAMORADO
Respecto a él, había coincidencia entre mortales e inmortales: Cupido se tendría bien merecido sufrir un poco, probar las alegrías y las hieles de las heridas de amor que tan alegremente dispensaba a los demás. ¡Que bebiese un buen trago de su propia medicina! Y claro que la bebió: se enamoró perdidamente y las cosas no fueron fáciles para él ni para su amada. Desde luego, esa enfermedad suya llamada “amor” tuvo sus consecuencias en el mundo.
CUPIDO ENAMORADO
Respecto a él, había coincidencia entre mortales e inmortales: Cupido se tendría bien merecido sufrir un poco, probar las alegrías y las hieles de las heridas de amor que tan alegremente dispensaba a los demás. ¡Que bebiese un buen trago de su propia medicina! Y claro que la bebió: se enamoró perdidamente y las cosas no fueron fáciles para él ni para su amada. Desde luego, esa enfermedad suya llamada “amor” tuvo sus consecuencias en el mundo.
domingo, febrero 14, 2016
CUPIDO Y PSIQUE, SÍMBOLOS DEL INMORTAL AMOR
(De mi versión de la historia de Cupido y Psique, que sigue la obra de Apuleyo).
jueves, diciembre 07, 2006
CUPIDO Y PSIQUE ( y XVI).- Un banquete celestial.
- Ninguna diosa, ninguna ninfa tiene el poder de seducción de Psique – piensa Cupido recordando cuando la vio por vez primera – Es inocente y cándida como un pajarillo, y tan amorosa… no conoce la doblez. Se ha hecho fuerte sin hacerse malvada, ha superado las pruebas de mi madre sin causar daño a nadie. ¿Quién me respetará, si no atiendo a los requerimientos de mi propio corazón? Seré el peor de los maridos, el más estúpido de los dioses si no lucho por ella.
Esos pensamientos lo sacan de su estado de atonía y le insuflan nuevo vigor. Se alza del lecho, despliega varias veces las alas y las sacude con energía. Toma luego el carcaj y las flechas arrumbadas en una esquina y, tomando impulso, se lanza hacia lo alto a través del tragaluz de su cuarto para salir al espacio infinito. Traza un círculo en el aire con el fin de orientarse y decidir en qué dirección irá a buscar a su amada. Un rayo de sol vespertino, casi agonizante, le envía una señal arrancando en el horizonte un destello. Y hacia ese lado, llamado por el corazón, vuela raudo.
Psique está tendida en el suelo, abatida por el sopor, con la cajita de Venus caída a su lado. Cupido recoge con prontitud el sueño letal que se había escapado de la caja y lo vuelve a poner dentro. Saca del carcaj una de sus flechas y con mucha dulzura le pincha a Psique en el pecho antes de despertarla con un beso.
- Psique querida – le dice mientras levanta entre sus brazos su cuerpo desmayado - ¿No aprenderás nunca a contenerte?
Cuando ella abre los ojos y le ofrece sus labios, sin poder resistirse la besa y la anima a levantarse. Le devuelve la caja pidiéndole que se apresure. Debe ir sin demora a casa de su madre para cumplir el encargo dentro del plazo convenido. No debe preocuparse, porque él volverá cuanto antes.
Mientras ella se pone en camino, su marido, sin detenerse un instante más, bate sus alas poderosas y se dirige al palacio de Júpiter, el padre de los dioses. Se presenta ante él, le expone sus quejas y le dirige una súplica: ama a Psique y no quiere de ningún modo separarse de ella.
- Niño querido – le responde el padre Júpiter acariciándole el cabello – has crecido conmigo y te conozco bien. Tus flechas me han hecho mucho daño a veces: me has arrastrado a experimentar pasiones humanas; por su causa, me he visto obligado a tomar formas poco nobles para mi dignidad divina: he sido toro, serpiente, lluvia o cisne. He de reconocer, no obstante, que me has prestado también otros servicios… Soy bondadoso de natural, ya sabes, y te amo mucho. Accederé a tus deseos. Sólo espero a cambio dos cosas: que no proliferen los cupidos, que no permitas crecer a tu alrededor falsos imitadores, porque entonces el mundo entero enloquecería… – le da un pellizquito en la mejilla y acercándose a su oreja, añade – y que recompenses mi apoyo con los amores de alguna joven hermosa.
De inmediato, el rey de los cielos convoca a las divinidades a una asamblea y, apenas se reúnen, les habla así:
- Todos sabeis, respetables dioses, cuánto es mi amor por Cupido y cuánto nos ha transtornado a todos con sus juegos. Ya no es un niño, como veis. Y va siendo hora de ponerle freno, más cuando está en plena juventud y sus ímpetus son tan intensos como peligrosos. No quiero más escándalos ni que él se involucre en amoríos estériles. Ha de contraer matrimonio y lo hará con una muchacha elegida por él mismo, una joven a la que ama con intenso ardor – Y dirigiéndose a Venus, su hija, añade – No te disgustes tú, hija mía, porque tu propio hijo ame con tanta pasión a una mortal. Yo haré que se igualen en dignidad e importancia sus linajes, que ambos contrayentes sean iguales; me propongo declarar su matrimonio legítimo.
Ordena entonces a Mercurio que traiga a Psique a su presencia, y cuando el dios mensajero la trae con él, Júpiter la acoge con una sonrisa y le ofrece una copa de ambrosía, la bebida de los dioses.
- Bebe, Psique, y sé inmortal, porque el amor te ha vinculado para siempre a Cupido y es indisoluble el lazo que os une.
Se celebra a continuación el banquete nupcial. Venus, cuya furia ha quedado por completo aplacada, sonrie sin cesar. Organiza una orquesta con voces y coros y, acompañándose de ellos y de los caramillos que tañen los sátiros, deleita a los presentes con una deliciosa danza. Canta Apolo con su cítara y arranca aplausos y vítores entre los comensales. Recorren la mesa las Gracias derramando perfumes y pétalos de rosas y Ganimedes escancia dulce vino en la copa de Júpiter. Pisque, en brazos de Cupido, no cesa de mirarlo y de admirarse por estar a su lado y en paz.
- No sabes cuánto te amo, esposo mío – le dice en un momento en que sus labios rozan su oído – muchas veces creí haberte perdido. No hubiera soportado la vida sin ti.
- Ni yo hubiera consentido que la perdieras, querida esposa – responde él embelesado – antes me hubiera arrancado las alas y hasta el corazón. ¿Has pensado ya en un nombre para nuestra hija? – pregunta acariciándole el vientre.
- ¿Qué te parece si la llamamos Voluptuosidad?
- Me gusta. Y mañana mismo retornaré a mis obligaciones. Se acabó el desamor, la tristeza y el abandono en el que está sumida la tierra. El mundo entero recobrará la alegría: surgirán nuevos amores, se reencontrarán los antiguos y tomarán nuevas fuerzas, los esposos se amarán como nunca y tú y yo seremos los inmortales más dichosos que hayan existido jamás.
El banquete continúa durante toda la noche. Las Horas coronan a los invitados con flores, danzan las náyades y refrescan el ambiente con espuma marina, se esparcen por el aire los olores más sutiles. Psique, la pequeña Psique, ha superado todas las pruebas y es inmortal. Charlan en una esquina las Musas e intercambian noticias: una de ellas confiesa estar visitando a Virgilio y se dispone a contarle la historia de la reina Dido y Eneas, el padre de la raza romana. Una historia en verdad emocionante y terrible. Mas como en ella estuvieron enfrentadas Venus y la diosa Juno, es mejor ser discretas ahora y esperar a que se hayan retirado para hablar…
* y ** Cupido y Psique. Cánova. Museo del Louve. París (Foto Krisihs)
*** Detalle de la Logia de Psique. Venus, Juno y Ceres. Discípulos de Rafael. Villa Farnesina
****Cupido y Psique. Museos Capitolinos.
*****Detalle de la ornamentación de la Logia de Psique.
