De Elia, en Roma, a su amiga Cecilia en Sagunto. Salud. Cecilia querida, te escribo ya cerca de la medianoche porque estoy muy conmovida y no puedo dormir. No sé si cuando recibas esta carta te habrá llegado ya la horrible noticia: el emperador Caracalla ha asesinado a su hermano Geta en los propios brazos de su madre, donde el infeliz se había refugiado en busca de protección y auxilio. ¿Cabe imaginarse un drama mayor? Compadezco a Julia Domna, esa mujer extraordinaria que, pese a todos sus esfuerzos, no ha conseguido apagar la rivalidad entre sus hijos, más acrecentada aún desde que, tras morir su padre, compartían el trono imperial. Una amiga mía que vive cerca del foro boario me ha contado que esta misma tarde un grupo de esclavos imperiales ha ido a la puerta de los argentarii con martillos y escoplos. Recuerdas la puerta, ¿verdad? Es la que levantaron los banqueros en honor del emperador Septimio Severo, por eso en uno de los lados internos estaban las figuras de sus dos hijos, mientras en el otro está el propio emperador y su esposa Julia Domna. Pues bien, los esclavos han picado la figura de Geta hasta borrarla. Parece que Caracalla ha decretado condenar al olvido la memoria de su hermano.
En opinión de mi amiga, por mucho que Caracalla se esfuerce en cancelar inscripciones y derribar estatuas, su pretensión es inútil. “El emperador no debe conocer bien la historia de Roma” – me decía – “pues de otro modo no habría tomado semejante decisión. ¿Cree que podría olvidarse un crimen fratricida precisamente aquí, en la ciudad de Rómulo y Remo?”.
Sé que los tiempos son difíciles, pero me gustaría mucho que pensaras en venir a visitarme a Roma. ¿Siempre ha de haber dificultades que nos impidan cumplir con nuestros deseos? No deberíamos ceder tanto a esas presiones y, sí, en cambio, luchar decididamente por lo que queremos. Cuídate mucho.
* Cabeza del emperador Caracalla. Museo Montemartini. Roma. * Imagen de Caracalla, y hueco que dejó la cancelación del retrato de su hermano Geta. Arco degli Argentarii. Roma. Ambas fotos son mías.
NOTA: La referencia de la efemérides la he tomado del “Calendario clásico greco-latino” de José Contreras Valverde, que fija el 26 de febrero para este asesinato. Otros autores discrepan de la fecha de la muerte de Geta pero no la sitúan en una fecha concreta, algunos piensan que pudo producirse a final del mismo año 211 o principios del 212. Mañana lunes 27 colgaré el siguiente capítulo de la fundación de Roma. ¡Nacerán los gemelos!
De Elia en Roma a su amiga Cecilia en Sagunto. Salud.
Ayer, mientras revisaba unos rollos para ordenarlos, encontré la carta que me enviaste hace un par de años en la que me hablabas de las fiestas megalenses celebradas en Sagunto. He sentido una gran melancolía que no concuerda con mi manera de ser ni con esta primavera que ya está floreciendo a los pies de las estatuas en los jardines del Trastevere. ¡Te echo mucho de menos, querida Cecilia! Otro año más habremos de honrar a la diosa Cibeles separadas. Espero que nuestra querida Antilia consiga hacerte salir de tu villa para asistir a los juegos y al teatro. Saluda a mis sobrinas, si las ves, y dime si mi hermana ha vuelto a participar en la pompa con las damas de la casa Baebia. Sabes que es muy perezosa para escribir y no me cuenta nada. Por mi parte, asistiré al teatro Marcelo, cerraré los ojos y me imaginaré que estoy en Sagunto, aunque aquí no me llegará el olor del mar, ni podré extender la vista sobre los vastos campos ni charlar contigo al atardecer. Por muy hermosa y monumental que sea Roma – y bien sabes que lo es – no hay nada más dulce que recibir la primavera y los dones de Cibeles en la propia ciudad natal. Cuídate.
NOTA 1: Aquí encontraréis información sobre las fiestas megalenses en honor a Cibeles y en este otro enlace, la información sobre los Ludi Saguntini 2011
Carta de Cecilia, en Sagunto, a su amiga Elia en Roma.
Debo decirte, Elia querida, que hoy he vivido una jornada deliciosa. ¡Cuánto hubiera deseado que estuvieses aquí! Te habría gustado ver a tu hermana menor haciendo los honores a la diosa Cibeles, pues ha participado en la pompa con la que se abren los juegos megalenses. y te aseguro que lo ha hecho con gran dignidad. Acompañaba a las matronas de la familia Baebia, nada menos… Yo no tenía planes de asistir, sabes que me siento mucho más cómoda retirada en mi villa del campo, pero ayer mismo vino Antilia a visitarme y juró que no se marcharía de mi casa hasta que accediera a acudir al teatro con ella. En su dramática opinión, si no asistía este año a las celebraciones de Cibeles me convertiría en la peor ciudadana romana de todo el imperio. Me alegro de haber cedido a sus presiones.
Poco antes de entrar, vi a las hijas de tu tío Elio Claudio. Creo que no las reconocerías de tanto como han crecido. La mayor me pareció muy pensativa, dicen que es una joven muy inclinada al estudio, como yo. Y en cuanto a la pequeña, te aseguro que resultaba encantadora y tan bella como su madre. Ambas me saludaron muy afectuosamente. También encontré a nuestra amiga Plautilla y a muchos de nuestros conocidos y hablamos de ti.
Nuestro querido teatro - ¿recuerdas, cuántas veces hemos disfrutado juntas en él?- estaba precioso. Los ediles curules de este año lo han repristinado y te aseguro que no tiene nada que envidiar a otros que yo haya visto. Hacía años que no representaban la famosa Mostellaria de Plauto y eso aún atrajo a más público. Parece increíble, le decía yo a Antilia, cómo una obra que es ya tan antigua consigue hacer reír tanto al público. Y ella me decía que ver a un padre engañado y a un hijo despilfarrar su hacienda es un motivo eterno de chanza… sobre todo porque cada cual piensa – cándidamente – que no le va a ocurrir a él. Y, añado yo, porque a la plebe le encanta ver hacer el ridículo a los ricos potentados. Y, para serte sincera, a mí también.
Los actores eran buenos. Parece ser que venían de más allá de la frontera oriental pero, pese a ser bárbaros, hablaban un latín decente. ¡Cuántas veces pienso en la fortuna que tenemos al disfrutar de una lengua común en un territorio tan extenso! Pero bueno, no quiero desviarme del festejo. El público disfrutó mucho, alborotó mucho, sobre todo cuando la actriz que hacía el papel de la cortesana Filemacia se dejó ver casi desnuda y, como es costumbre, desde las gradas se increpaba a los actores según los gustos de cada cual. Nuestras viejas costumbres no se pierden…
Elia, querida amiga, ruego a los dioses que me concedan la dicha de compartir contigo estos juegos el próximo año, sea aquí en Sagunto, sea en tu Roma querida . Te echo mucho de menos y ayer, al terminar la función, pensé con nostalgia que con gusto olvidaría mis obligaciones durante un tiempo y me entregaría a vivir “a la manera griega” en compañía tuya. Aunque esté mal que lo desee una matrona...
Vale.
NOTA 1.- Los juegos megalenses se celebraban en honor de la diosa Cibeles. La imagen de la diosa era paseada por las calles de Roma montada en un carro tirado por leones e iba acompañada de timbales, flautas y tambores y gritos estridentes. Empezaban el 4 de abril y se prolongaban hasta el 10, en que concluían con una gran procesión con imágenes de dioses en el Circo Máximo después de haberse celebrado una carrera de caballos.
NOTA 2.- Plauto nació en la Romaña en el año 254 a.C.y murió en Roma en el 184 a.C. Si imaginamos que la carta que acabamos de leer pudo ser escrita en el siglo II d.C., la obra Mostellaria tendría ya en torno a los 400 años de antigüedad. De ahí que Cecilia diga que es una obra ya antigua.
* Vista parcial del teatro romano de Sagunto. Sagunto 2009
* *y ****Jovenes romanas participantes de los Ludi Saguntini. Sagunto, 2009
***Pompa de los juegos megalenses. Ediles curules. Sacerdotes Gallos. Mostellaria. Sagunto 2009.
El viernes 3 de abril, en el teatro romano de Sagunto, tendremos el honor de asistir una comedia de Plauto, titulada Mostellaria, a la que pertenece el breve fragmento anterior. Para mayor emoción, se representará en latín y el público asistirá ataviado con indumentaria romana.
A quienes les apetezca conocer mejor este acontecimiento, leer la obra en latín, castellano o valenciano, saber cómo hacerse un traje romano, acertar a responder cuando el acomodador o el vendedor de chucherías les hable en latín, aprender la canción que se ha sacado del fragmento anterior, pueden venir a curiosear y disfrutar aquí
NOTA.- Mi orgullo de madre me incita a poner un enlace con un artículo escrito por mi hijo Alejandro Lillo. Quienes hayan conocido el dolor de la represión o sean sensibles a él, quienes piensen que el mundo necesita ser más humano, o quienes, sencillamente, quieran comprobar cómo el mundo clásico tiene todavía muchas lecciones que darnos, creo que se alegrarán de leer La actitud de Aquiles
*Entrada lateral al Teatro romano de Sagunto. Sagunto. España. **Detalle de un relieve en el Teatro de Pompeyo. Roma.