Oyes correr en Roma eternamenteen la noche, en el día, a toda hora
el agua, el agua corredora
de una fuente a otra fuente y otra fuente
arrebatada, acústica, demente
infinita insistencia corredora
cante en lo oscuro, gima bullidora
es su fija locura ser corriente.
Ría sobre un ojo, llore de unos senos,
salte de un caracol, de entre la boca
de la más afilada dentadura
o de las ingles de unos muslos llenos
correrá siempre, desbandada y loca
libre y presa y perdida en su locura.
Rafael Alberti.
NOTA: Esta maravillosa ilustración es de la estupenda artista Gloria Hernández . Gracias a Vicente Valero Costa por enviarme este poema.