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miércoles, marzo 20, 2024

jueves, septiembre 28, 2017

DIDO, REINA DE CARTAGO NAVEGA DE NUEVO


Así comienza mi novela: Dido reina de Cartago.



I.–Imilce y Karo





























Me gusta bajar a la playa al atardecer, cuando los pájaros regresan al nido y sus alas se recortan oscuras contra el cielo rosáceo. Hundo los pies descalzos en el agua y dejo a las ondas acariciarme los tobillos. Me hace bien sentir su mansedumbre, oír el griterío de las aves y ver difuminarse en el horizonte la línea que separa mar y cielo. Pocas cosas desasosiegan tanto a una anciana como contemplar el mundo suspendido entre dos luces. A mí, sin embargo, no me atemoriza. Quizá porque es el momento del día más propicio a los recuerdos y, apenas se los convoca, acuden con rapidez.
–Vinieron por allí –le digo a Karo extendiendo el brazo hacia la derecha, en un gesto carente de precisión.
–Me lo has dicho mil veces, señora Imilce –me responde con cierto descaro–. Sal ya del agua, se te van a arrugar los pies.
–¿Más aún? Anda, tráeme el lienzo para secarme. Y recuerda lo que te he dicho. ¿Lo has anotado en la tablilla?
No es mal chico y, según afirma su mentor, tiene buena letra. No pido mucho más: eso, y que sea diligente a la hora de pasar los apuntes a un rollo de papiro para después corregirlos. Algunas personas opinan que pierdo el tiempo. Por ejemplo, mi nuera. Yo le respondo: ¿para qué querría ahorrar tiempo una vieja como yo? ¿Se detendría acaso si me sentase ociosa junto al fuego o pasara las horas quejándome de los mil dolores que me afligen? Ella no me contesta, claro, aunque me dirige comentarios sarcásticos cuando regreso a casa después de mi paseo vespertino. No lo entiende.
Si los dioses me hubieran concedido una hija o una nieta, no me tomaría tanto trabajo: desde niñas les habría repetido una y otra vez la historia de nuestra reina Dido y su fatal encuentro con el príncipe troyano Eneas, como hizo conmigo mi abuela. Con mis hijos ha sido imposible. Son capaces de reproducir, uno por uno, todos los movimientos que han visto en un combate de lucha griega; no se les olvida la lista de los enemigos de Cartago, pero ¡ay! no les interesa conocer a fondo el origen de esas enemistades. Un error que pagaremos en el futuro, porque cuando la bruma del tiempo borre el recuerdo de aquella primera ofensa, no se podrá medir su importancia ni ponderarse si es razonable o no mantener la discordia. El olvido, en estos asuntos, sólo consigue hacer interminable el reguero de agravios.
–¿Me has oído? Anota bien las últimas frases. ¡Creo que he dicho algo importante!
–No puedo hacer dos cosas a la vez, señora Imilce. Y si no te quedas quieta, no tendré manera de atarte las sandalias.
Mis nueras son jóvenes, desde luego, y aún pueden concebir hijas. Sin embargo, ¿quién me garantiza que viviré para verlo? ¿Y si pierdo la memoria o se me embrolla y soy incapaz de relatar lo ocurrido? Prefiero prevenirme. Por eso me llevo a Karo a todas partes y le voy dictando mis recuerdos según vienen. Además, me hace compañía y me alegra su desenfado juvenil. Ya tendremos tiempo luego de ordenarlos mejor. Y si me muero antes, él podrá hacerlo.
–¿Es cierto que tú misma presenciaste la llegada de los troyanos? –me pregunta mientras coge el manto tendido en la arena y me lo coloca sobre los hombros.
–Tan cierto como que te veo a ti ahora mismo. Una gran tormenta había desbaratado su flota, dispersándola por el mar. La nave de Eneas arribó a una bahía un poco más al este, no puedes verla porque está detrás de ese promontorio. El otro grupo de naves, que él creía perdidas, llegó justo aquí. Y en mala hora.
–Yo los odio –dice de pronto, cuando ya hemos tomado la cuesta de camino a casa.
–Pues haces mal. Odiar, odiar… Y seguro que no sabes por qué. ¿Comprendes lo que te decía antes? –le respondo airada.
Me pregunto si existirá un palmo de tierra conocida que no haya sido hollado por algún ser sufriente. Cartago y su playa no son una excepción. La propia reina Dido de Tiro y todos nosotros habíamos alcanzado esta costa huyendo de muchos dolores y traiciones. ¡Qué mujer! No sé de ninguna otra que haya experimentado el amor como ella ni haya padecido tanto por su pérdida.
Durante meses y meses y más meses habíamos navegado por los mares y al desembarcar aquí nos arrojamos al suelo y lo besamos. Yo más bien me caí, porque después de tanto tiempo en el mar me sentía mareada y torpe como un pato al pisar tierra. Ese es uno de mis primeros recuerdos de entonces, tenía poco más de nueve años. Estábamos desfallecidos pero muy alegres. Nos parecía haber llegado al final de nuestro sufrimiento. Y así fue. Hasta que se interpuso Eneas. Y los dioses, es preciso decirlo.
–Según mi maestro, es necesario consultar los augurios para no equivocarnos y actuar siempre según los dictados de la divinidad.
–Nadie conoce la voluntad de los dioses, hijo mío, hasta que se ha cumplido. Y para entonces no hay remedio que valga: suele ser demasiado tarde. La reina Dido era todo corazón. En cuanto a Eneas… No quiero ser injusta con él. Vayamos poco a poco y con prudencia, porque no se ha inventado una balanza para pesar las culpas en los conflictos humanos. Y, ahora, entra en casa delante de mí y, si te pregunta mi nuera, dile que nos ha retrasado un vecino. Nos ahorraremos una disputa.

NOTA: Queridos amigos: esta novela acaba de ser publicada en versión digital por  Punto de Vista Editores. Os pongo la portada y, más abajo, el enlace donde podéis echarle un vistazo si es vuestro gusto. En la columna de la derecha tenéis enlaces a reseñas de esta novela realizadas, en su día, en diversos medios.

domingo, noviembre 28, 2010

EN MEMORIA DE HORACIO


El tiempo huyó mientras hablabas, Quinto Horacio. Sin embargo, aunque corrió deprisa, no alcanzó nunca la velocidad de tu cálamo. Afortunados nosotros que podemos disfrutar de tu poesía y dichoso tú, que has triunfado sobre el tiempo y la muerte.


NOTA 1: El 27 de noviembre del año 8 a.C. murió Quinto Horacio Flaco, uno de los poetas latinos más importantes. Uno de sus temas que más fortuna alcanzó y dejó huella en la literatura posterior fue el famoso “carpe diem”, la invitación a disfrutar del momento presente puesto que el futuro es siempre incierto. “Mientras hablamos, huye el envidioso tiempo” es el verso suyo en el que me he inspirado para este epitafio imaginario. El cálamo es el nombre del instrumento que se utilizaba para escribir.

NOTA 2: Gracias a los amigos lirianos que acudieron a recibir a Dido a la Biblioteca de l’Almodí de Lliria. Fue para mí una velada inolvidable. Gracias a Amparo Galduf – periodista y coordinadora de la mesa –, a Vicenta Cortina, representante de Fundar Lliria, y a Pilar Llorca, del club de lectura y promotora de este acto, que me acompañaron en la mesa; al Concejal de Cultura D. Juan Salvador Oliver y la Concejala de Bienestar Social, Dª Amparo Viñuales; a las bibliotecarias Dolores e Inma; a Carmen García de Dones en Acciò de Xirivella, al escultor Miguel Silvestre y su esposa Maribel, a mis amigos Jesús y Juan y a las muchas personas que nos acompañaron. Tenéis una amiga más…


*Monumento a Horacio en la ciudad de Venosa (Venusia en la época romana) donde nació en el año 65 a.C. Imagen tomada de Wikipedia.
** Detalle de relieve en el Cementerio Protestante. Roma.
***Imágenes de la presentación de Dido reina de Cartago en Lliria. Fotos: Rafa Lillo.

viernes, noviembre 26, 2010

A LA CIUDAD DE LA MÚSICA: LIRIA


“(…) Y yo también debo atender a otras personas deseosas de ayudar. Quienes están con nosotros deben sentirse parte de esta aventura. Sin el esfuerzo aunado de todos, nada puede hacerse con éxito”

Dido, reina de Cartago. Pg. 31.

Gracias a los amigos edetanos que acogerán durante unas horas a la reina.

Mientras la reina viaja, podéis leer las crónicas sobre la segunda sesión de las I Jornadas de Novela Histórica de Murcia, en la que tuve el honor de participar, en las crónicas de
Insula Litterae y de Hislibris. Fue un enorme placer compartir con isleños e hislibreños unas horas.

martes, noviembre 02, 2010

EN BUENA COMPAÑÍA


“(…) Dido contempló el espectáculo del amanecer sobre su ciudad, la más hermosa del mundo. O, al menos, la más amada para ella. Los tejados de las casas se extendían hasta el puerto. Brillaba el mar.

Pensó en cuántas personas se sentirían ahora mismo seguras al abrigo de sus hogares. Muchas madres se habrían levantado ya para encender el fuego y preparar un caldo con el que confortar el estómago a sus hijos; muchos hombres irían de camino a los campos, saldrían a la mar a pescar o emprenderían un viaje con las bodegas de las naves llenas de mercancías. En poco tiempo la ciudad entera estaría en pie para iniciar la rutina diaria. Sin desconfianza. Sin temores.


La reina se apartó de la ventana y permaneció en pie delante del Príncipe del Senado quien, en el transcurso de la noche, parecía haber envejecido. De pronto, le tomó las dos manos y se arrodilló ante él, mirándolo a los ojos.

- Cuando mi padre decidió que yo, como primogénita, heredase su trono, comenzó a aleccionarme. Muchas veces me repitió “Sé siempre justa, Dido. La justicia es una condición necesaria para la paz. Y busca siempre la paz, porque es el único clima en el que puede florecer la justicia”.

- Tu padre fue un hombre cabal y un rey pidadoso.

- No entregaré Tiro a un baño de sangre – afirmó la reina –. No lo haré. Y como es imposible contener la ambición de mi hermano, me marcharé de aquí. Es la única solución que encuentro para salvaguardar a mi pueblo. Huiré con cuantas personas quieran acompañarme. Algún lugar encontraré en la tierra donde construir una nueva ciudad.”


De la novela “DIDO REINA DE CARTAGO”.

Junto a la reina estuvieron, en esa hora crítica, muchas amigas. ¡Gracias, Izaskun, Marina, Virgi, Carolina, Pilar, Carmen, Amparo, Ana y tantas otras amigas! ¡Gracias a todas por acompañarla y acompañarme en esta andadura!



Presentación de la novela "Dido reina de Cartago" en la Libería de Mujeres de Canarias. Santa Cruz de Tenerife.

*Cabeza de Amazona. Museos Capitolinos. Roma
**Vista de Santa Cruz de Tenerife desde casa de Marina. Santa Cruz. España.
***Detalle de decoración mural de un palacio en La Laguna. Tenerife. España.

lunes, octubre 25, 2010

HACIA LAS CANARIAS



Tras huir de la ciudad de Tiro, la reina Dido navegó durante tres años buscando un lugar donde fundar una nueva ciudad, fuera del alcance de sus compatriotas. Contrató los servicios de un cartógrafo, buen conocedor del Mediterráneo, para que la aconsejara y la guiara. Esto dijo el cartógrafo:

“Vayamos hacia el oeste, donde no se aventuran los navegantes de tu nación por temor a los monstruos y las criaturas desconocidas. En dirección a las Columnas de Hércules. Allí comienza el mar, aunque no llegaremos tan lejos.”


Pues sí llegaremos más lejos: la reina Dido va a Tenerife a encontrarse con sus amigas de la Librería de Mujeres el jueves 28 de noviembre, a las 19,30 h. Y va sin miedo. ¡Os esperamos!

domingo, julio 18, 2010

TEMPLO DE JULIO CÉSAR Y LA REINA DIDO


“Cuando los asesinos se hartaron de apuñalar tu cuerpo, Cayo Julio César, no preveían que su crimen sería inútil. Los cegaba la envidia y la maldad, el deseo de hacerte desaparecer para siempre. ¡Locos asesinos estúpidos! ¿Quién puede ocultar el fuego o apagar la luz del sol?


Toda Roma te vio brillar, transformado en estrella. Así deslumbrabas tú, padre mío, en el cielo, igual que cuando estabas en la tierra: radiante y poderoso, protector de tu pueblo, amado por los ciudadanos, desde el más noble hasta el más humilde. Fuiste un digno descendiente de Eneas y en nada inferior a él. Que los ciudadanos acudan a este templo a honrarte, desde ahora, y que el olvido caiga sobre tus asesinos.”


Esas frases pronunció el noble Augusto cuando dedicó un templo en el foro al Divino Julio el 18 de julio del año 29 a.C. Y todo el imperio, de oriente a occidente se conmovió con él.


Todo el imperio volvería a conmoverse después, cuando conoció por boca de Virgilio la historia de la reina Dido y del troyano Eneas, padre de la estirpe romana y antecesor de Julio César.

Así tuvo la fortuna de ser recibida la novela que cuenta su historia en la ciudad de Barcelona. No cabía mayor afecto y cordialidad, tantas buenas vibraciones… Fue tan grato encontrarme con tantas personas a quienes desde hacía tiempo deseaba conocer y darles un abrazo como reencontrarme con viejos y queridos amigos. Gracias a quienes acudisteis a acompañarme: VOSOTROS ME SOSTENÉIS.





Gracias al Real Círculo Artístico de Barcelona, a Tanhäuser, Ana Sabater, Mariángeles Cortés y acompañantes Ramón Eastriver, Jordi, Xavi y acompañantes, Carmen Siles y acompañantes, Felipe Sérvulo, Andrés Martínez, Gemma Bonet, Mª Pilar Queralt, Lola Mesado y Juani, Conchita Bentz, Gloria y su chico, Elisa de Cremona, más conocida como diosa Venus, a Jorge Vernieri y su compañera, y a todos los amigos y amigas que nos acompañaron y cuyos nombres me ha resultado imposible retener.

Os dejo aquí la crónica del acto realizada por El far de Maians, así como la invitación que hizo nuestro también amigo Tanhäuser. Gracias a ambos.



¡¡GRACIAS BARCELONA!!

* Inscripción en el muro del templo de Julio César en el foro romano. Roma.
**Vista de los restos del templo de Julio César en el foro romano. Roma.
***Detalle de los atlantes del techo del salón del mismo nombre donde se realizó la presentación. Real Círculo Artístico de Barcelona.
****Fotografías del acto de presentación en Barcelona.
*****Detalle del capitel de una columna junto al templo de Julio César. Roma.

miércoles, julio 14, 2010

BARCELONA, CARTAGO, ROMA

¿De dónde procedes, ciudad de Barcino? Una leyenda dice que naciste por voluntad de Hércules y, otra, que fuiste un solar inculto hasta que el gran Amílcar Barca te fundó. Afirman en cambio los estudiosos que fueron los íberos layetanos tus primeros pobladores y que con los siglos uniste a su sangre la de cartagineses y romanos.

Sea cual fuere tu origen, noble ciudad, eres hija de diversas culturas y con ellas has crecido en prosperidad y saber. No te muestres, pues, indiferente al nacimiento de Cartago y de Roma, dos de los pueblos de los que te nutriste. Y menos indiferente aún debes ser a quienes fueron semilla de su florecimiento y origen de sus discordias, la fenicia Dido y el troyano Eneas. Algo comprendemos del presente cuando miramos atrás…

NOTA 1: Barcino es el nombre abreviado de Colonia Faventia Iulia Augusta Pia Barcino, el nombre romano completo de la actual Barcelona. Sobre su fundación hay algunas leyendas: según el mito romano, fue fundada por Hércules 400 años que Roma; según los cartagineses, por el general Amílcar Barca en el siglo III a.C. Ambas versiones carecen de fundamento histórico y arqueológico. Más bien pudo ser de origen íbero. Por cierto, la familia Barca (a la que perteneció Amílcar y también Aníbal) se consideraba descendiente del piloto de la nave que condujo a la reina Dido desde la ciudad de Tiro hasta el norte de África, donde fundaría Cartago.


NOTA 2: Como os vengo informando, la reina Dido estará en Barcelona el próximo jueves 15 de julio, a las 19,30 horas, en el Real Círculo Artístico, palacio Pignatelli, c/ dels Arcs, nº 5. Será presentada por la escritora Mª Pilar Queralt del Hierro y también yo intervendré. Me encantaría que nos acompañarais, estáis invitados todos vosotros y vuestras amistades

*Fachada principal del palacio Pignatelli, sede del Reíal Cercle Artístic de Barcelona.
**Techo del Salón de los Atlantes, donde tendrá lugar la presentación.Fotos cedidas cortesmente por esta Asociáción.

lunes, julio 12, 2010

EN LOS UMBRALES DEL SALÓN DEL BANQUETE

“La reina, ignorante del peligro que se cernía sobre ella con la llegada de los troyanos, les esperaba de pie en el atrio. Irradiaba vitalidad y dulzura, dos cualidades que, cuando se presentan unidas, producen una flor hermosa y rara. Con gracia exquisita saludó a los recién llegados, fue presentada a quienes aún no la conocían y, por su parte, presentó a los demás comensales. (…)

- Sed bienvenidos a mi casa. Consideradla vuestra – dijo la reina –, porque es mucho lo que nos une.

Tomó del brazo al príncipe Eneas y juntos entraron al salón del banquete. Si la belleza de los objetos con los cuales nos rodeamos refleja de algún modo nuestra propia belleza, allí los troyanos pudieron ver cuán hermosa era la reina. El salón brillaba como un ascua encendida. En las paredes, a distintas alturas, se abrían numerosos nichos para alojar lámparas de aceite, revestidos por completo de láminas de plata y de bronce. Las llamas de las lucernas rebotaban y se multiplicaban en los metales, creando una iluminación brillante y, a la vez, misteriosa y cálida.”


“DIDO reina de Cartago” pg. 184


NOTA: La reina Dido estará en Barcelona el próximo jueves 15 de julio, a las 19,30 horas, en el Real Círculo Artístico, palacio Pignatelli, c/ dels Arcs, nº 5. Será presentada por la escritora Mª Pilar Queralt del Hierro y también yo intervendré. Me encantaría que viniérias a acompañarnos, estáis invitados todos vosotros y vuestras amistades.


*Detalle de pintura mural representando a Santa Catalina, en la Casina del Cardenal Besarione de Roma.

**El fondo de la invitación es el techo de la sala de los Atlantes, donde tendrá lugar la presentación de la novela. Foto cortesía del Real Círculo Artístico.

jueves, julio 08, 2010

LA REINA DIDO SE PREPARA PARA DAR LA BIENVENIDA A ENEAS

“La reina Dido se engalanaba para recibir a los troyanos. De una pieza de púrpura se había hecho confeccionar una túnica cuyos pliegues caían hasta el suelo después de remarcarle los senos y definir, sutilmente, el contorno de sus caderas. Con agujas de marfil, Barce le había sujetado el cabello en la parte alta de la cabeza, dejando a la vista la finura y esbeltez de su cuello, libre de aderezos. Sobre la frente, una cinta de oro le ceñía las sienes y transformaba en dorada la luz de su rostro. La perfección de los ojos quedaba subrayada por una fina línea de khol y pétalos de flores frotados con delicadeza enrojecían sus labios.

- ¿Cuál me pongo? – preguntó Dido extendiendo ante ella ambos brazos y observándose las muñecas. Dudaba entre escoger un brazalete de oro con espirales grabadas a punzón y otro de bronce totalmente cubierto con franjas de esmalte blancas, azules y rojas. Los dos eran bellos y favorecían el color de su piel.

- Estás preciosa, hermana. En mi opinión, te conviene más el brazalete de oro. Es hermoso y regio. ¿No te parece, Barce?

- A mí me gusta. Y no añadiría más joyas que las fíbulas a juego en los hombros. Exhibir demasiada opulencia no es de buen gusto. Y menos delante de personas que han perdido hasta su propia ciudad.

- No creo que a Eneas le deslumbren las riquezas. Es bastante serio – dijo Anna, como si la seriedad fuera incompatible con la ambición –. Y tiene fuego en los ojos… ¿Te has dado cuenta, Dido?

La reina se volvió de espaldas y dejó la pregunta sin responder. ¿Podía llamarse fuego a esa mirada profunda y a la vez distante capaz de traspasar el alma con la misma facilidad que un cuchillo atravesaba un queso tierno? El comentario de su hermana despertó el aleteo de un enjambre de abejas en su pecho. Había emoción e impaciencia en la espera. No había vuelto a ver al troyano desde su encuentro en el templo de Juno, hacía ya una eternidad.”


“Dido reina de Cartago”. Pg. 183.


Pinchar la foto para ampliar.


NOTA: Queridos amigos, la reina está haciendo preparativos para ir a Barcelona. Me encantaría que nos acompañárais. Quedáis todos invitados. El techo pintado que constituye el fondo de la invitación, es el del Salón de los Atlantes, que nos acogerá para la presentación.

miércoles, junio 30, 2010

DIDO ENTRE LAS MUJERES DE XIRIVELLA

¡Gracias a todas!



"Ha sido una tarde emocionante. Muchas personas habían acudido a la plazuela junto al templo de Juno, como cada día, para charlar y escuchar las experiencias y recuerdos que muchos guardamos sobre los orígenes de nuestra ciudad. Pero cuando los esclavos de Amneris han desenrollado y mostrado su espléndido tapiz, se ha corrido la voz por todas partes y aún ha venido más público. Y tan impresionante como la cantidad de gente congregada, ha sido el silencio con el cual han escuchado las explicaciones de la autora sobre las distintas escenas representadas en el tapiz. Cada vez me refuerzo más en la idea de la importancia de sumar nuestros esfuerzos para conservar entre todos la memoria".
(Dido, reina de Cartago. Pg. 108)

Gracias a Carmen García, de Dones de Xirivella en Acciò, a Pilar Dasì Crespo, psicoanalista y presentadora del libro, a Trinidad Martínez, Concejala de Cultura, a Mª José, directora de la Casa de la Dona de Xirivella, y a todas y todos los asistentes. Compartir con vosotras unas horas ha sido una experiencia preciosa que deseo y espero repetir.


lunes, junio 28, 2010

EN DEFENSA DE LAS MUJERES

Dedicado a Dones de Xirivella en Acció.



Carta de Paulina a su amiga Fabia. Salud.

Fabia querida, te copio el fragmento de un texto que he encontrado entre los muchos documentos que guardaba mi padre. Al parecer, es parte del borrador del discurso que pronunció Lucio Valerio cuando defendió la derogación de la ley Oppia. Mi padre lo había ayudado a prepararlo y quizá por eso lo conservó. Él no solía hablar de aquel episodio, pero mi madre sí, pues fue una de las miles de matronas romanas que tomaron las calles alrededor del foro para apoyar a Valerio en la eliminación de una ley que impedía a las matronas llevar joyas o vestir túnicas de colores o usar el carro dentro de Roma.

Ella solía decir que no le había servido de nada al cónsul Catón hacer un discurso brutal contra las mujeres: desde luego, no se arredraron, ni se quedaron en casa, sino que ocuparon las calles durante varios días e incluso rodearon la mansión de los Bruto, que se oponían a la derogación de la ley, hasta que éstos retiraron su veto. Y siempre añadía: algunos podrían decir que este esfuerzo ha sido por un asunto banal, pero yo te digo que recuperar nuestro derecho a vestirnos y enjoyarnos como nos parezca y hacer valer nuestra dignidad no es banal en absoluto. Al hablar de aquel hecho mi madre se erguía en su asiento y trataba de aparentar la fortaleza de antaño. Se sentía muy orgullosa.

"(…) ciudadanos, ¿es preciso que os recuerde los grandes servicios que las matronas han realizado en favor de esta ciudad? No os asombréis de verlas hoy en el foro, pues han venido aquí en otras ocasiones y no precisamente para vuestro mal. ¿No fueron nuestras antepasadas las sabinas quienes, con riesgo de sus vidas, se interpusieron entre el ejército romano y el sabino para impedir un combate mortal? Y decidme, ¿no recordáis que las matronas ofrecieron sus joyas para pagar a los galos y evitar que el oro de los dioses cayera en las manos impías de nuestros enemigos? ¿Y no fueron también capaces de conseguir que se marchara el ejército de los volscos que nos amenazaba en un momento de máxima debilidad de la ciudad? Hacedles pues justicia y, aquello que aceptasteis con agrado y benevolencia porque era bueno para el conjunto de la ciudad, admitídselo también ahora que lo piden para sí mismas(…)”

Como ves, no dice nada que no supiéramos, pero me reconforta imaginarme el foro lleno a rebosar de ciudadanos y la voz potente de Valerio pronunciando esas palabras elogiosas hacia nosotras, haciéndonos justicia. Ignoro si alguien más tomó nota de su discurso. En cualquier caso, ese acontecimiento debería recordarnos cuánta es la fuerza de las matronas cuando decidimos actuar de común acuerdo. Cuídate.



NOTA 1: La derogación de la ley Oppia tuvo lugar el año 195 a.C. Después de que las mujeres se hubieran echado a la calle durante varios días y presionado al Senado y quienes se oponían, los Bruto retiraron su veto y los ciudadanos votaron masivamente a favor de la derogación de la ley. El fragmento entrecomillado está inspirado directamente en el discurso que Tito Livio (Ab urbe condita) pone en boca de Lucio Valerio.

NOTA 2: Quedáis todos/as invitados a asistir a la presentación de la novela Dido reina de Cartago que tendrá lugar mañana, 29 de junio, a las 19.30 horas, en la Casa de la Dona de Xirivella.



lunes, mayo 31, 2010

MOMENTOS DE ALEGRÍA PARA LA REINA

Esto decía la reina Dido: “(…) debo atender a otras personas deseosas de ayudar. Quienes están con nosotros deben sentirse parte de esta aventura. Sin el esfuerzo aunado de todos, nada puede hacerse con éxito.”

Sin duda la reina Dido debió sentirse muy bien en la Feria del Libro de Madrid, pues no le faltaron amigos y admiradores:
Con Rosa Ruocco, ante la caseta 296 de la Feria del Libro, donde la editorial ES Ediciones expone y vende sus libros, entre ellos Dido reina de Cartago.

Con la diosa IRIS, mensajera de los dioses:

“Los troyanos de Eneas habían perdido toda esperanza de sobrevivir a la espantosa tormenta, cuando Iris se presentó en el cielo y se hizo visible desplegando su manto de colores. Traía un mensaje de Venus para el dios Neptuno: la petición de que pusiera fin al temporal, pues su hijo estaba en peligro (...)”.

Con GABRIEL, el vigía de la nave de la reina, que más de una vez se ganó una bronca por distraerse…


"- Cómo hubiera podido olvidar la tormenta de la que hablabas antes, Kostas? - digo en tono conciliador -. Según Barce, en esa ocasión Acus le echó la mayor bronca que ella hubiera oído en su vida a Gabriel, el vigía de la nave de Dido. Barce lo tenía calado y más de una vez lo había sorprendido mirando a la reina en vez de vigilar el mar y el horizonte, como debía (...)"


Dedicándole el libro a Juan Aparicio Belmonte, autor de “Una revolución pequeña”


Con la fotógrafa y performance Diana Coca, que se prepara para un viaje de estudios a China.


Con Susana Vega y sus chicos.

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Gracias también a nuestros amigos Miguel Sanfeliu, Paz Juan e Ybris, que quisieron acompañarnos y de los que no tengo fotografía, y a todos aquellos visitantes que se acercaron a la reina y confiaron en ella.

Fotos: Rafa Lillo.

viernes, mayo 28, 2010

LA REINA EN LA FERIA DEL LIBRO DE MADRID


Sábado 29 de mayo, de 19 a 21 horas y
Domingo 30 de mayo, de 13 a 14,30
Estaré en la caseta nº 296 (muy cerca de la carpa de El País) firmando ejemplares de la novela “Dido reina de Cartago”.



Me dará mucha alegría abrazar a tirios y troyanos, cartagineses, romanos, amigos del alma y del blog y cualquier desconocido que pase por allí y se anime a acompañarnos a fundar Cartago.



martes, mayo 25, 2010

PRONTO LLEGARÁ EL MES DE JUNIO

¡Ea, muchachas, alegraos! Dentro de unos días terminará este mes funesto y llegará el dedicado a la madre Juno y con él las celebraciones de nuevos matrimonios. Marcela, Antistia, no quiero veros asustadizas ni apocadas, sino animosas: no hay un deber más dulce que el matrimonio. Quiero oíros cantar:

“Antorchas del himeneo, iluminad mi camino y mi corazón. Encended el amor de mi esposo, prended en llamas ardorosas nuestro lecho y apagaos discretamente después: no me avergoncéis delatando cuántas dulzuras me prodigará esta noche el hijo de Venus.”

NOTA 1: Durante el mes de mayo los romanos no celebraban bodas, seguramente porque lo consideraban un mes nefasto al estar dedicado a rendir honor a los muertos y a las purificaciones. En los cortejos nupciales, la novia iba precedida de dos muchachos que llevaban antorchas encendidas. Por otra parte, los romanos eran muy pudorosos y el matrimonio se consumaba a oscuras. El hijo de Venus era, claro está, Cupido.

NOTA 2: La ganadora del Premio de la Crítica de la Comunidad Valenciana 2010 ha sido Susana Fortes con su novela “Esperando a Frank Capra”, que pronto será llevada al cine. Para mi ha sido un honor que Dido haya estado cerca de tan magnífica escritora. Felicidades a Susana.

NOTA 3: La reina Dido ha sido recibida generosamente en León, tal como pronosticábais. Gracias a Antonio Manilla y su encantadora familia y gracias también a Ana Cristina, que fue los ojos y oídos de Mook, el perro de la reina y de Anna, hermana de la reina Dido. Os dejo un par de enlaces a la prensa de León
La Crónica y Diario de León y algunas fotografías.


*Detalle de escultura femenina en la fachada del Museo del Prado de Madrid.

**Detalle del cerramiento de una capilla en el claustro de la basílica de San Isidoro de León.

viernes, mayo 21, 2010

LA REINA DE CARTAGO EN LEÓN


León (España) es una ciudad de fundación romana. En el año 29 a.C. en una terraza entre dos ríos se asentó el campamento de la legión llamada Legio VI Victrix (“victoriosa”) que había sido creada por Augusto unos años antes y ese campamento daría lugar a la ciudad. En esa ciudad va a ser presentada Dido reina de Cartago el domingo 23 de mayo. Una temeridad, pues siendo ella la fundadora de Cartago, y habiendo una rivalidad tan intensa entre romanos y cartagineses, corre el riesgo de ser recibida a zarpazos. Pero para que veáis cuánta es mi confianza, os contaré una historia.

Un hombre caminaba por el desierto cuando se encontró con un león. El animal se había arrimado a una roca y, tumbado a su sombra, se lamía una pata y lanzaba lastimeros quejidos. Sintió compasión por él, se le acercó con cautela y, viendo que el león estaba tan postrado que ni siquiera daba signos de agresividad, se atrevió a cogerle la pata para examinarla. Tenía clavada una enorme espina. El hombre se la sacó con mucha habilidad y le lavó y curó la llaga.

Varios años después, este hombre fue condenado a morir despedazado por las fieras en el Coliseo. Estaba en la arena, temblando, cuando de una de las trampillas salió un león rugiente. Era costumbre dejar a las bestias salvajes algunos días sin comer para aumentar así su furia, de modo que el animal giró la cabeza a un lado y a otro y, apenas vio a su víctima, se le acercó a la carrera.

Sabiendo que era inútil correr o tratar de rehuir el ataque, el hombre cerró los ojos. Y de pronto, al mismo tiempo que del graderío se elevaba una exclamación de asombro, en lugar de una dentellada mortal, sintió en las manos unos lametazos calientes y húmedos. El león se había postrado ante él y sumisamente le lamía las manos y los pies.

A la vista de un suceso tan prodigioso, las autoridades le perdonaron la vida y le encomendaron el cuidado del león. Así, animal y hombre, tuvieron motivos de agradecimiento mutuo y dieron testimonio de que es posible la amistad entre rivales aparentemente irreconciliables.

Esta historia tan singular me hace concebir la esperanza de que León acoja con afecto a la reina Dido.


*Detalle de la zarpa de uno de los leones que presiden la entrada del Congreso de los Diputados en Madrid.
**Detalle de la cabeza de un león en el parque de Canalejas de Alicante.
***Vista de León. Foto tomada de internet.

viernes, mayo 14, 2010

MADRES E HIJOS


“El amor de madres e hijos es particularmente intenso, pues son muchas las que los educan solas después de la muerte de sus esposos. Numerosos grandes hombres de la República fueron huérfanos de padre, educados con rudeza por sus madres a fin de prepararlos para una vida de esfuerzos y de honores (...)

(…) El vínculo que une al romano con su madre es la única relación confiada que mantiene con el mundo femenino. Cuando la madre vuelve a casarse, suele haber a menudo una complicidad del hijo con ella contra el nuevo esposo. A la inversa, las madrastras persiguen a los hijos de un primer matrimonio y con frecuencia los padres, al casarse nuevamente, prefieren darlos en adopción (…)”

FLORENCE DUPONT “El ciudadano romano durante la República”
Traducción de Amanda Forns de Gioia


NOTA: Queridos amigos, Dido reina de Cartago va a la Feria del Libro de León. Estáis invitados. La presentación será el domingo 23 de mayo, a las 12,30 en el Salón de Reyes del antiguo Ayuntamiento de León (Plaza San Marcelo). La presentación la hará el poeta Antonio Manilla, del cual habéis leído en este blog dos maravillosos poemas: Cualquiera puede ser Nerón y Declaración de amor perverso


*Detalle de Roma cuidando a sus hijos en el Ara Pacis. Roma.
**Detalle de un tendedero en el Trastévere. Roma.