«Me siento satisfecha al comprobar cómo los habitantes de
Cartago, e incluso muchos extranjeros, compartimos una memoria común y podemos
mutuamente enriquecerla». Son palabras de la señora Imilce, la narradora
principal de la novela “Dido, reina de Cartago”, que se reedita ahora, casi 17
años después de que viera la luz impresa por primera vez. Fue una aventura
literaria y humana bellísima la de escribir esa historia en este mismo blog,
con la implicación activa de sus lectores.
Con esta reedición iniciamos una nueva aventura, la de
llegar a muchas personas, hacerlas partícipes de las aventuras, las
dificultades, los retos inmensos a los que hubo de enfrentarse la reina Dido. Los
sufrimientos de los troyanos de Eneas, que huían de la destruida ciudad de
Troya, no fueron menores. Y podemos acercarnos a unos y a otros gracias a la firme
voluntad de la señora Imilce y de los cartagineses: no solo quisieron
reconstruir la memoria de la fundación de su ciudad, sino que tuvieron la valentía de ir más allá,
tratar de comprender a los troyanos y forjar con ellos una memoria común. Un espíritu de
reconciliación que aún sigue haciéndonos mucha falta.

