Tú te quedaste en suspenso, pero dejaste enseguida de gritar y te fuiste a cumplir sus indicaciones. Y entonces, ante mi mirada interrogativa, dijo: “Más vale que se vaya acostumbrando a conocer el humor de los dioses y a no quejarse.
Así era tu abuela. Y tu abuelo, aunque no tenía sentido del humor y casi nunca entendía las frases ingeniosas de ella, no solía disgustarse. Muchas veces pensé que la amaba, aunque ya sabes que el pudor de los hombres les impide manifestar su amor. Hoy, al detenerme un momento ante su tumba, mi mente me la ha representado como era hace quince años cuando, a pesar de estar muy enferma, con su jovialidad de siempre me decía: “¡Qué caras pagamos las contradicciones de los hombres!: no tendré más remedio que morirme para que mi marido pueda manifestarme su afecto gastándose una fortuna en mi mausoleo.”
No se conocen datos de la biografía de Cecilia Metela. La personalidad que aquí se refleja es completamente ficticia.
*Mausoleo de Cecilia Metela en la vía Appia. Roma.
**Avispa libando una flor. Valencia.
***Escultura de una niña. Museos Capitolinos. Roma.
****Flor en la terraza de Isabel romana. Valencia.
Amor, Roma, mausoleo, humor