Caminaba César tranquilo, seguido
de la muchedumbre que siempre le acompañaba. Tal vez miró un momento el cielo
azul de marzo antes de posar sus ojos en aquellos sagrados templos que jamás
volvería a contemplar. No sabía que sus plantas hollaban aquel suelo amado por
última vez. Otros sí lo sabían: lo habían planeado, llevaban sus puñales
escondidos entre los pliegues de sus togas. No les temblaban las manos ni les flaqueaba
el ánimo. Creían – como suelen creer muchos infames – que habían sido llamados a
realizar una gran obra, un crimen liberador. Y tú, Oh diosa Fortuna del día
presente, ¿te estremeciste acaso cuando pasó por delante de tu templo el hombre
que iba a morir?
NOTA: En la fotografía, los
templos del Área Sacra de Largo Argentina. Las columnas de la izquierda
pertenecían al templo de Fortuna Huiusce
Diei, es decir, Fortuna del día presente. Era un templo de planta
circular, construido en el 101 a.C. Tras de los arcos que se ven detrás las
columnas de ese templo, estaba la Curia de Pompeyo, donde fue asesinado Julio
César. En mi opinión (o mi imaginación), César debió pasar por esta calle que
os muestro en primer plano, por delante de los templos, para ir a la Curia. Sirva
este post para celebrar de que hayan sido investigadores españoles quienes
han encontrado el lugar exacto donde César murió. En el plano se ve claramente cómo detrás del templo redondo (marcado en rojo) estaba un recinto que era la Curia, dentro del conjunto del Teatro de Pompeyo. Podéis ver la noticia aquí
* Las dos fotografías son mías. Área sacra de Largo Argentina y plano de información en la misma Área sacra.