martes, febrero 23, 2010

DAFNE Y APOLO

Contra el acoso sexual


El calor ha recluido en sus guaridas a las fieras, el río parece haber detenido el curso de sus aguas y ni siquiera rasgan el aire las alas de las mariposas. El sol deja caer a plomo sus rayos, penetra entre las ramas y sofoca en el bosque todo signo de actividad. Silencio. Dafne, con los ojos entornados, descansa sentada en la orilla, refrescando sus pies en la corriente del río Peneo. De pronto, se incorpora y gira hacia atrás la cabeza. Quizá la ha alertado un ruido, el roce de una hoja, o la sensación de una mirada ardiente sobre su nuca. A unos pasos de ella, un hombre en pie la mira. Al percibir el sobresalto de la muchacha, el hombre tiende hacia ella su mano y le dice: “no temas, soy Apolo y ardo de amor por ti.”

Los pies de Dafne vuelan más veloces que el viento, se internan entre los árboles, saltan nudosas raíces, esquivan obstáculos. Si antes eran aliados de su belleza, ahora sus cabellos son un estorbo, pues se prenden en las ramas y le frenan la huída. Apolo no es menos veloz: a él no lo impulsa el miedo ni el rechazo, sino el deseo. El descarnado e inmediato deseo de poseer a la joven espolea su cuerpo entero, le confiere energía y lo hace incansable. A Dafne se le agotan las fuerzas: sus piernas flaquean, la respiración se hace más fatigosa, sus movimientos se tornan torpes. Siente a sus espaldas el aliento del dios, las puntas de sus dedos que están a punto de aferrarla.

La ninfa dedica su último esfuerzo a pedir auxilio a su padre, el río Peneo: “Padre” – dice – “si tienes algún poder divino, ayúdame. Haz que desaparezca este cuerpo mío, puesto que es lo único de mí que desea mi perseguidor”. Y su padre, compadecido, hace que al instante broten ramas de sus dedos, raíces de sus pies, hojas de sus cabellos. Cuando Apolo consigue al fin alcanzarla, es a un tronco leñoso, a un esbelto laurel a quien abraza, viendo su deseo burlado.

Sopla el viento secular entre los cañaverales y repite el postrero lamento de Dafne: “¿Qué será de nosotras, ninfas o mujeres, si hasta los dioses nos persiguen, lascivos, y pisotean nuestra voluntad?”.




NOTA 1: La elección de este tema se debe a la noticia, aparecida hoy en El País, de que tres periodistas de Canal 9 han sido objeto de acoso sexual por parte del Jefe de Personal del ente. Quería expresar mi rechazo más absoluto hacia éste y otros acosadores y mi solidaridad con las víctimas. Afortunadamente, hoy contamos con la justicia para castigar los abusos.


NOTA 2: El laurel es el árbol de Apolo. A este respecto Ovidio, al final del relato (Metamorfosis), pone en boca de Apolo estas palabras: “Y puesto que no puedes ser mi esposa, en verdad serás mi árbol. Siempre te tendrán, laurel, mi cabellera, mi cítara, mi aljaba.”

*Detalle de la escultura “Dafne y Apolo” de Bernini. Imagen tomada de internet-
**”Dafne y Apolo”, escultura de Bernini en la Galería Borghese. Imagen tomada de internet.
*** Hojas de laurel. Roma.

41 comentarios:

La Dame Masquée dijo...

Madame, bellísimo su relato. Que bueno que hoy nos lo traiga. Es una de las leyendas que me impresionaron de niña, y la escultura es un primor, una gran debilidad mia tambien. Lastima que el significado no sea tan hermoso en realidad. Pobre Dafne.

Buenas noches

Bisous

Isabel González dijo...

Precioso Isabel. Muy bien escrito casi puedes sentir el corazón a cien de Dafne.

Un saludo.

Negrevernis dijo...

Bellísima historia.

Esta escultura de Bernini siempre la explico a mis alumnos; me parece hermosísima, tremenda: un momento petrificado para siempre, llena de vida y deseo.

Feliz noche y que nos sigas deleitando con narraciones como esta.

Ramon.Eastriver dijo...

Compartimos nuestro amor por Roma, fascinante y eterna Roma, ciudad en la que nos reconocemos. Y compartimos más cosas. Las fascinación por esta escultura, en Villa Borguese, escultura que se va transformando a medida que la vas volteando lentamente. Diariamente, a cada instante, Daphne se convierte en laurel encarnada en el mármol de Bernini. Un abrazo.

Xibeliuss dijo...

Tremenda historia en su belleza.
Y la escultura de Bernini es sin duda una de sus obras maestras.
Gran manera de denunciar, Isabel.
Un abrazo.

AROBOS dijo...

Preciosa entrada por la forma, justa por su fondo. Comparto ese sentimiento de rechazo al acoso sexual contigo, hasta tal punto que en lugar de desear que Dafne se convirtiera en árbol, desearía que se convirtiera en fiera y vengativa leona.

Maggie dijo...

Una entrada preciosa, maravillosamente descrita y un buen alegato en contra del abuso sexual, tan duro como frecuente.

Un saludo y gracias por compartir tanta belleza.

Maggie

GUILLERMINA dijo...

Isabel maravillosa, tierna y apasionante tu narración de hoy y estoy contigo en defender a la mujer de ese acoso pertinaz y machista que sufre la mujer. Se me acaba de ocurrir una pregunta ¿como denunciar un acoso sexual ciber? si no te va la pregunta borrala.

Dilaida dijo...

Apolo, el soberbio Apolo que se creía que porque había matado a la Pitón ya podía vencerlo todo y poseerlo todo (como ese jefecillo del que hablas)se atrevió con Cupido "Quid tibi, lascive puer, cum fortibus armis?.
Pero en esa pelea entre los dos dioses, la victima fue Dafne, ella sólo pasaba por allí y la flecha que ahuyentaba el amor fue a parar a su pecho y su destino es huir del fogoso Apolo y este que no está dispuesto a renunciar a ella la acosa de tal forma que sólo le queda una salida para huir de él, convertirse en laurel.
Bicos

gonzalo dijo...

los dioses suelen ser abusivos.

isis de la noche dijo...

Cierto... Si hasta los dioses sucumben a la lascivia, se entiende que los humanos también lo harán. ¿Pero no son acaso los símbolos de la mitología la personificación de la psiquis humana?

En este caso, me inclino por una respuesta afirmativa ;)

Y también me disgusta el hecho de que haya víctimas del acoso sexual. Esta necia humanidad..., aún tiene tanto que superar...

besos miles amiga querida

Mayte dijo...

Cada palabra se me va deshaciendo en la imaginación, siempre logras transportarme y me encanta Isabel!

Maravillosa historia como ya me gusta tener por costumbre al leerte.

Bikiños.

Armida Leticia dijo...

Un saludo desde México. Como siempre, es un placer leerte.

Mita dijo...

Me he quedado sorprendida. Me ha dado tanta rabia...
Es reivindicativo y hermoso.
Muchas gracias.
Todavía no he empezado Dido, estamos de exámenes, la modularización de los estudios -que ya lleva años funcioanando- aún no está terminada, surgen tantas cuestiones de organización y administrativas,que estoy deseando que llegue mitad de marzo para descansar un poco.
Besos

Myr dijo...

La escultura de Bernini: preciosa.

EL relato: como todos los tuyos: estupendo, ágil, sencillo.

El mito: siempre me pregunté, si en verdad Apolo sólo quería su cuerpo. Y que hubiera pasado si se hubieran encontrado sin que ella se tranformara en un Laurel. ¿Y si Apolo se enamoraba de ella y ella de él y entre ambos crecía un gran amor?

EL Acoso sexual: LO mismo que tú lo repudio.

Besos

Natàlia Senmartí Tarragó dijo...

Isabel, amiga, siempre que contemplo la obra de Bernini, me quedo extasiada, parece imposible que el mármol pueda convertirse en movimiento, en rama quebradiza...sublime representación de un instante angustioso, terrible y prodigioso.
Apolo, el bello dios, no tuvo mucha suerte en sus amores y deseos, Daphne, Jacinto...convertidos, una en laurel, el otro en flor. ¿No sabía el dios de la música señor de las Musas, amar de verdad? Perseguía a la joven como un cazador y la consiguió convertida en corona para sus sienes. Ni un dios ni un ni un mito, ni un hombre, nadie tiene derecho a pisotear la voluntad y la dignidad del objeto de su deseo, jamás. Acoso sexual, una lacra que hoy se denuncia, algo tenemos a favor, más que Daphne. Bello texto, reflexión muy oportuna, gracias, un bsito cariñoso.

unjubilado dijo...

Bonita manera de denunciar el acoso sexual. Pero, ¿seguro que la justicia actuará en consecuencia?
Un abrazo

Cayetano dijo...

No hay otro como Bernini para bordar los temas mitológicos, véase "El rapto de Proserpina" (Perséfone para los amigos), una de mis esculturas favoritas, no por la temática, evidentemente de rapto o acoso tan de moda hoy desgraciadamente, sino por el estilo y la forma de llevar a cabo un tema mitólogico, engrandeciéndolo.
Un saludo.

Lala dijo...

Yo también he leído la noticia.
Cuánta gente asquerosa hay en el mundo! Puajjjj! Se creen que el poder les da también el derecho al abuso! Grrr...

Dafne hizo muy bien. Ningún hombre, aunque sea el mismo dios, tiene derecho a tocarnos ni un pelo si no queremos. Ojala Apolo se hubiera convertido en gusano.


Un besito


Lala


P.D. Pero la escultura me chifla! Es de mis preferidas :D

mariajesusparadela dijo...

Estoy contigo, contra el abuso.
Sigue habiendo mucho diosecillo suelto.

Marcela dijo...

Excelente.
Tantas mujeres desean transformarse en otra cosa para escapar del abuso.
Beso.

joselop44 dijo...

Siempre aprendo y disfruto con tus lecturas.
Un abrazo.

elena clásica dijo...

Qué maravilloso es entender el mundo mitológico desde nuestra sentir actual.
Dafne será siempre el símbolo de la dignidad con su determinación de no dejarse apresar.
Por desgracia, tantas veces esta resolución de escapar de la violencia acarrea la pérdida de la propia vida, pero ahí quedará la esencia pura frente al perseguidor.
Que la mitología nos ayude a exorcizar tantos males.
La belleza y la fuerza de este texto junto con el vigor de Bernini nos alumbran.
Besazos, mi admirada y querida amiga Isabel.

Kuky dijo...

Isabel:
Muy acertada tu comparación entre la leyenda de Dafne y Apolo y el acoso sexual. Es el colmo que esas cosas sigan ocurriendo. Acá en Chile, a un océano de distancia, también tenemos muchas víctimas, sobre todo en el trabajo.
Un abrazo

CarmenBéjar dijo...

Ha ido a darme donde más me duele, pues esta obra de Bernini es una de mis preferidas. Destila pasión, movimiento, deseo, desesperación, dolor, a un tiempo. Y más si es acompañado por su bello relato.

Toda una delicia para los sentidos, querida amiga.

Un besazo

Dilman dijo...

Sólo la justicia puede sobreponerse a los abusos de poder y nuestra presión ciudadana sin duda implementa su ejecución, lo mismo que la denuncia para no silenciar estos hechos. Muy bien Isabel!!!
PD: Si te interesa te puedo enviar las direcciones de correo de algunas librerías, sitios culturales y de la Casa España para que las hagas llegar a tu editorial, cualquier decisión me la comunicas por correo.
Un abrazo Escritora!!!

Charles de Batz dijo...

Se trata de algo tan despreciable como antiguo. Los abusos, sean del signo que sea, deberían algún dia de ser algo tan inherente a la especie humana.

Salud, querida amiga

Charles de Batz dijo...

Se trata de algo tan despreciable como antiguo. Los abusos, sean del signo que sea, deberían algún dia de ser algo tan inherente a la especie humana.

Salud, querida amiga

Charles de Batz dijo...

Se trata de algo tan despreciable como antiguo. Los abusos, sean del signo que sea, deberían algún dia de ser algo tan inherente a la especie humana.

Salud, querida amiga

DAISY dijo...

recuerdo cuando estaba en el insti y conocí esta historia no la viví como un acoso ino como una historia de amor truncada por ella, pero al verlo así.......... la escultura es hermosa!! un beso

sergio astorga dijo...

Isabel, el acoso, ya de dioses o de humanos es repugnante; solidaridad y denuncia.

Tu elegancia apacigua mi furia. Gracias.

Isabel Martínez dijo...

Un acierto traer la historia mítica de Dafne y Apolo para protestar contra el acoso sexual. Me ha gustado mucho esta protesta tan hermosa, que denuncia deleitando e instruyendo.
Un enorme abrazo.

cieloazzul dijo...

No extravías tu estilo amiga, que maravilla engancharme con tus escritos... es una delicia leerte...
Te quiero mucho!
abrazos y besos!

GABU dijo...

Como me gusta cuando en la mitologìa se demuestra que las mujeres han agotado hasta el ùltimo de los recursos con tal de no entregarse facilmente!!!

P.D.:Y en su fuerza de DAFNE ahogò hasta sus sùplicas...

MIS BESITOS ETERNOS AMIGA ♣

ARIODANTE dijo...

Bernini es maravilloso. Lo pude comprobar en persona, este grupo de Apolo y Dafne. La imagen también es preciosa, eso de ir convirtiéndose en árbol me parece una idea increíble, los árboles son seres que me producen una sensación como familiar, como si fueran ancestros queridos. Ay, Bernini, Bernini...! Siempre he pensado, que, de poder convertirme en otra cosa, primero me convertiría en ave (indudablemente, Ícaro) pero después no me importaría echar unas ramas y unas raíces.Luego de haber visto la tierra desde el cielo una temporadilla.

Otra cosa es el tema del abuso sexual, en lo que no hay vuelta de hoja.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Pues sí, mi querida Isabel, afortunadamente ahora ya no es necesario que las víctimas del acoso sexual se conviertan en laureles como le pasó a la desdichada Dafne, pero también es cierto que muchos acosadores campan a sus anchas porque muchas mujeres han de decidirse entre denunciar y perder su puesto de trabajo o conservarlo y seguir aguantando el acoso,cuando el acoso tiene lugar en el ámbito laboral, pero al menos la ley se ha puesto a favor de las víctimas y eso ya es importante, aun cuando quede mucho por hacer. Independientemente de esto: precioso el texto, relatado con una gran belleza. Un beso y muy feliz finde, amiga mía.

Mª. Antonia Moreno dijo...

Me había perdido esta historia tuya, menos mal que ya le he puesto remedio. qué sutileza para enlazar, tejiendo todos los hilos, la actualidad con ese mundo mitólógico que recreas a la perfección.

Un abrazo y feliz finde

Mimí dijo...

Gracias por ese enfoque, por tocar este tema, por darle ese tono tan poético, me ha encantado.

Un abrazo desde estos mares, los de Extremadura.

Anónimo dijo...

Como de costumbre...el hombre como objetivo de la insatisfaccion femenina...objeto de toda la furia uterina.

Te recomiendo que leas a Freud de vez en cuando y psicoanalices lo que piensas..no te hace ningun bien.

Y te propongo que reflexiones y observes por que cada vez hay mas mujeres que recurren a la inseminacion artifical, mas hombres separados viviendo en la indigencia y mas mujeres solas y amargadas.

Quizas , todo pasa por asumir que la naturaleza creo a la mujer bella para que tuviera el poder de atraer al hombre...pero todo poder conlleva una gran resposabilidad...y desviar esa responsabilidad sobre los hombros de los hombres me parece del todo retrogado y fobico.

Con el rollo de que sois el sexo debil, os cubris de razones para defender lo idefendible....teneis exactamente el 50% de responsabilidad.Ni mas ni menos. Pero no quereis ni igualdad ni respeto, en el fondo lo que buscais incoscientemente er darle la vuelta ala tortilla..

No existe la violencia de genero...existe la violencia...no existen solo los abusos sexuales por parte de los hombres...existen los abusos y como tal los psicologicos que muchas mujeres usan con buena medida.

La teneis cuando educais a vuestros hijos, cuando estais con vuestras parejas y cuando vivis en sociedad...pero es mas facil bestificar los impulsos del hombre sin caer en la cuenta de que la calle esta llena de mujeres que abusan de sus encantos para obtener todo aquello que no pueden conseguir argumentando o siendo inteligentes.

No es una maldicion que la mujer sea deseada, al igual que tampoco lo es desearla...es fruto de nuestra propia naturaleza..lo que es una maldicion es vivr en un mundo de gente irresponsable...y eso es valido para el 100% de nosotros.

Luchar contra nuestra naturaleza como hombres, satanizarla o llegar al extremo de hacer demagogia lo unico que consigue es el mismo efecto que tu criticas.

Nu luches contra los hombres...lucha con los hombres por que ese es nuestro destino. Lucha contra el abuso, pero sin marcar genero, lucha por la justicia yla honradez por que solo asi seras justa y honrada.

Saludos

Eva dijo...

Una leyenda de la mitología que siempre me ha llamado mucho la atención. Una pena que sigan habiendo muchos apolos por ahí, sueltos.

siempreconhistorias dijo...

Magnífico relato, Isabel. Fantástico y bello. Se siente el miedo, el acoso, el temor a la violación inminente. Y sí, demasiado diocesillo suelto sigue habiendo, y demasiadas justificaciones sociales que penalizan la belleza.
Me añado a tu grito: ¡No al acoso!