domingo, diciembre 08, 2013

NACE UN HOMBRE LIBRE






Un día como este me parió mi madre. Estábamos ya casi a las puertas del invierno, el frío penetraba por todas partes, mi padre atizaba el pobre fuego que ardía en el hogar. Lloré, como todas las criaturas, al ser expulsado al mundo y me dormí enseguida al calor de los brazos maternos. Las manos rudas de mi padre acariciaron mi frente.

- Naces ya como hombre libre, hijo – susurraba – y yo haré también que seas sabio.



No sé si habrá en ello alguna sabiduría, pero mi corazón no ama las armas, sino la belleza. No esperéis pues de mí que cante a Marte ni las grandes hazañas de aquellos que lo sirven. Mi lira es mucho más modesta:



“Yo canto los banquetes, yo los combates que las mozas aguerridas, con sus uñas aguzadas, entablan con los mozos; y eso, tanto si de amores estoy libre, como si ardo por alguno, liviano como soy y sin llevar la contraria a mi costumbre.”



Así vivo. Y quieran los dioses destruir antes las espadas que los amores.

 
HORACIO.- Odas. A una oda pertenece el texto entrecomillado. Traducción de José Luis Moralejo. El resto es mío.


NOTA: El 8 de diciembre del años 65 a.C. nació Quinto Horacio Flaco de un padre que había sido esclavo y ya era liberto. ¿Cuántos Horacios quedarán aún por nacer?

15 comentarios:

yolanda carrasco dijo...

¡Qué hermoso Isabel, como siempre.!¡Me ha encantado!Muchas gracias por recordárnos tan maravillosa fecha.Y estoy muy de acuerdo con Horacio: " Y quieran los dioses destruir antes las espadas que los amores". Qué así sea.Muchos besos, bella y sabia romana.

dapazzi dijo...

Querida Isabel, esa pregunta que presentas al final del post, es terrible.
Terrible como todas las miserias causadas por la especie humana y por tanto latente permanentemente.
Baci.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Quién puede responder a esa pregunta, Isabel... Probablemente son muchos los Horacios existentes, que prefieren la lira a la espada y aún nacerán muchos más. Lo que no sé es cuando tendrán la suficiente fuerza para vencer el poder de las armas, para que se imponga el arte sobre el desastre, la cultura sobre el dominio, la palabra sobre la bofetada.
Un beso, querida amiga.

Dolors Jimeno dijo...

¿Destruir los amores antes que las espadas? No sé por qué me ha venido a la mente el banco vaticano y sus inversiones.
Gracias por este bellísimo texto.

Cayetano Gea dijo...

Bello mensaje el del poeta Horacio. Uno de los de mayor trascendencia en nuestra lírica. Y si no que se lo digan a Fray Luis (Beatus ille- Oda a la vida retirada).
Un saludo.

Dyhego dijo...

Esperemos que todos nazcan libres.
Vale, Isabel.

Carmen Cascón dijo...

¡Que mueran las espadas, los cañones y fusiles, y que vivan las bellas palabras y el amor! ¡Fuera Marte y Viva Venus!
Un beso

Isabel dijo...

Será necesario que el entorno que le acoge sea de libertad, de lo contrario poco podrá enorgullecerse de la suya.

Me gusta que las armas queden relegadas a un último lugar.

Abrazos.

Natàlia Tàrraco dijo...

Querida Isabel quisieron los dioses paganos regalarnos al poeta Horacio, pero no quisieron ellos ni otros dioses, romper espadas para que vencieran amores.
Merecido y grato homenaje, celebremos al poeta. !Carpe diem!

África dijo...

las armas nooo!
Viva la libertad y el amor!
:D


Un beso

virgi dijo...

¡Cuanta gente podría sacar sus capacidades y no va a poder! Y todo porque a los poderosos les place, aunque no lo digan, seguir teniendo esclavos.
Gracias por el aprendizaje continuo al que me invitas, querida Isabel.

Bertha dijo...

Libre,libero,libertad: que bonita palabra en cualquier idioma suena estupendamente.

Besos Isabel.

Xibeliuss Jar dijo...

Hermosa la oda del poeta... pero casi más, llenas de orgullo y poder, las que pones en boca de su padre.
Un abrazo, Isabel

Umma1 dijo...

Buena historia y excelente pregunta.
Quedan muchos.

Un abrazo

debatz dijo...

Esperemos que nazcan muchos, querida amiga. Mientras tanto, nos contentaremos con conocer a aquellos que ya dejaron rastro de su paso. ¿De cuántos de ellos no sabremos nada?

Después de varios meses de ausencia obligada, vuelvo a asomarme por la blogsfera y a descubrir satisfecho que no son muchas las ausencias.

Salud!