jueves, noviembre 08, 2007

EL ADIOS A CARTAGO.- (XII).- La reina Dido experimenta una gran desazón.



- Estás en un error si, como dices en tu texto, crees que Eneas vio a la reina la mañana de su partida – le digo al poeta Trailo. Ha venido muy temprano a mi casa, seguramente para que le regale los oídos alabando su escritura y su gusto exquisito –. Eso, por no hablar de la cantidad de dioses que estaban atentos al menor estornudo del troyano. ¡Y disculpa que hable de algo tan vulgar como un estornudo!

- No vengo a pelear contigo, señora Imilce – responde Trailo, tomando asiento –. Te admiro mucho, ya lo sabes. Y me enorgullezco de tu amistad. ¿Sabes que me emociona imaginarme a mi madre aquí, en Cartago, recorriendo las mismas calles por las que yo ando, entrando en los mismos templos, viviendo en el palacio de Dido? Aunque no te lo creas, a ella también le dolió marcharse, pese a que lo consideraba necesario.

Si, supongo que debió dolerle. Cirene era una mujer muy afectuosa. Y con ella me vuelve siempre el recuerdo de Ascanio, un niño taciturno que deseaba ser rey y era un ladrón de corazones, como su padre. También se marchó sin despedirse.

- Quiero proponerte algo – insiste Trailo, ante mi mutismo –. Celebremos una fiesta cuando concluyas tu historia. Lo pasado, pasado está, y es mejor no guardar resentimiento.

- Creo que Trailo tiene razón – interviene mi ayudante.

- ¡No te pases al enemigo, Karo! – le reprocho –. ¿No te señalé yo, desde el primer momento, la importancia de conocer la historia precisamente para no fomentar un rencor innecesario y desproporcionado? Estoy harta de que me robes las ideas, Trailo ¡Ya era hora de que tuvieses una propia! Sí, celebrar una fiesta nos vendrá muy bien.

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Al anochecer del día previo a la partida de Eneas, la reina Dido se asoma por enésima vez y escruta el cúmulo de objetos apilados cuidadosamente en el centro del patio. Después de su primer impulso de amontonar de cualquier modo las pertenencias de Eneas, por la tarde le ha asaltado el temor de que todos esos recuerdos lacerantes no ardieran bien y ha mandado añadir a la pira troncos y ramas. Debía asegurarse que los pasados meses, los más dichosos de su existencia, quedaban reducidos a cenizas. No merecían terminar de otro modo las ropas que él había dejado tras de sí, los muebles, todo cuando había tocado su mano y evocaba un amor no correspondido.

Eneas jamás la había amado, ahora lo comprendía. Nunca se le entregó en cuerpo y alma como se había entregado ella. El troyano abrigaba desde el principio la intención de marcharse, y ella fue como una fuente en el desierto a cuya orilla el viajero se detiene a beber antes de proseguir su ruta. Eso ha sido para él la reina de Cartago: un alto en el camino y nada más. Y quizá a Eneas ni siquiera le hubiera importado que el agua de la fuente fuera dulce o amarga, transparente o sucia. Barce lo intuyó desde el primer momento y la avisó. Pero de nada sirve lamentarse ahora. Eneas ha muerto para ella, y esa pira lo transformará en olvido.

- ¡Barce! – llama a la vieja nodriza, quien la sigue a todos lados desde esta mañana. – Prepárame un baño.

- Te has bañado ya tres veces, mi reina. Tu piel no lo resistirá.

- No me discutas. Necesito borrar de mí todas las huellas suyas. Y enciende también unas lucernas en el altar de Siqueo. ¡Qué estúpida fui al no mantenerme fiel a su memoria! Me engañé creyendo que Eneas me amaría más. ¿Donde está Morgana? Dile que venga y sane el aire con sus artes mágicas.

- Ya lo ha hecho, señora.

- Pues que lo vuelva a hacer. Aquí no se puede respirar. ¿No sientes el olor de Eneas, esa mezcla de salitre y romero? Es olor a cadáver. Te lo he dicho varias veces, el troyano está muerto para mí. ¡Muerto, muerto!

- No debes pensar en él. Mañana se irá y no volveremos a verlo, gracias a los dioses – dice Barce cogiéndole la mano –. Vamos, tranquilízate, mi reina. Sofonisba te ha preparado un caldo que te confortará y te ayudará a dormir.

- Guárdalo para otro momento. Ahora no me apetece.

El día ha transcurrido en un errático ir y venir por las estancias del palacio. Ni la vestal Crisea, ni la noble Diana, ni su propia hermana habían conseguido sacar a Dido de un estado que tan pronto caía en la indiferencia como en la excitación. No parecía oír sus palabras ni ver sus rostros, y toda su atención se centraba en la pira y en su afán por asegurarse que nada de Eneas se libraría del fuego. Varias veces ha subido a la terraza a contemplar Cartago. Una de ellas, Barce la ha oído murmurar entre dientes:

- Yarbas no será rey de esta ciudad.

Estas palabras, dichas con los puños prietos, han levantado el ánimo de la vieja nodriza. Reconoce en ellas la determinación propia de Dido, su voluntad de no dejarse vencer. También las demás mujeres, al saberlo, han recuperado la confianza. La reina ha sido siempre ejemplo de fortaleza y, puesta una vez más a prueba, demostrará su capacidad de resistir y su inventiva para sortear los peligros.

Es ya noche cerrada cuando Barce consigue convencer a la reina para que se retire a descansar. Apenas Dido entra en su cuarto, se le apodera un violento temblor. A gritos llama a los criados para que quiten de su vista el lecho que había compartido con Eneas y ordena que lo coloquen en la cúspide de la pira, como evidencia visible del amor traicionado. A este trastorno le sigue otro: debajo del tálamo aparece, envuelta en un lienzo, la espada que la reina había regalado a Eneas en señal de amistad entre sus pueblos. Un nuevo golpe, pues Dido siente en el abandono de su regalo un desprecio más.

Barce le cede su yacija para acostarse y, como en los tiempos de penuria, se tumba a sus pies, en el suelo. Cerca de ellas Mook, el perro de la reina, entorna sus ojos tristes. Ninguna de las dos duerme.

¿Qué corazón puede sostenerse a flote cuando lo anega la pena? Si hasta un escudo de bronce se hiende y se deforma por los golpes en medio de una batalla, ¿qué no ocurrirá cuando se penetra en ella a pecho descubierto? Y si al final del combate, con el cuerpo desgarrado de heridas, en vez de un refugio en el que descansar, al combatiente le aguardan nuevas violencias, ¿de qué modo se protegerá? ¿Cómo soportará dolor sobre dolor, herida sobre herida?

- Tráeme ahora el caldo que me ofreciste antes – dice de pronto Dido, sabiendo que Barce también está despierta.

Se levanta la anciana y se dirige a la cocina. Podemos seguir la luz de la lucerna oscilando en su mano temblorosa y atravesar con ella el patio. Salvo dos diminutas llamas en el altar de Siqueo, todo está oscuro y silencioso. Aún quedan brasas en los fogones y Barce pretende calentar el caldo sin molestar a nadie. Casi a tientas busca el puchero de barro. Y cuando lo tiene cogido por las asas, un repentino aullido, lastimero y agudo, pavoroso, la sobresalta. El puchero se estrella contra el suelo y el mundo se fragmenta en mil pedazos.

* Esparraguera, en mi terraza de Valencia.
**Detalle de escultura del emperador Marco Aurelio. Museos Capitolinos. Roma.
*** y ****Detalles de figura femenina en la Fuente de las Cuatro Estaciones. Valencia.
*****Detalle de figura femenina en lápida funeraria. Iglesia de San Eustaquio. Roma.
******Detalle de la espada que envaina el ángel en Castel Sant'Angelo. Roma.
*******Detalle de capitel y columna en San Giorgio in Velabro. Roma.
********Detalle de la decoración de la cúpula de San Carlo alle 4 Fontane. Roma.

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NOTA: Nuestro amigo Manuel "El glob de Manuel" con enlace en esta página, ha tenido la gentileza de hacerme una entrevista para la revista electrónica "Anika entre libros", también con enlace aquí.
http://libros2.ciberanika.com/desktopdefault.aspx?pagina=~/paginas/entrevistas/entre206.ascx

56 comentarios:

fgiucich dijo...

Cuànto dolor al comprobar que sòlo ha sido un oàsis en medio del desierto!!! Y ese alarido que al final asusta y nos deja con un gran interrogante. Siempre nos quedan las ganas de seguir leyendo. Abrazos.

Ula dijo...

Ya estoy al día en estas lecturas. ¡Y vaya día el de hoy!
Los acontecimientos se están acelerando y no presagian muchas venturas por el momento.
Seguiré leyendo con sumo placer esta hermosa y excitante prosa.
Un abrazo, Isabel.

Lady Zurikat dijo...

Por cierto que no encontre el reportaje en el blog que mencionas, y como estoy sin pC.... buaj. cuanto me costara armarme un equipo nuevo! Por cierto, yo tambien paso chivo (aviso, publicidad encubierta: por aqui) ya que te animas a los relatos negros, haciendo click en la Gargola, tienes algunos mios y tambien autores invitados!!!

Lady Zurikat dijo...

Por cierto que no encontre el reportaje en el blog que mencionas, y como estoy sin pC.... buaj. cuanto me costara armarme un equipo nuevo! Por cierto, yo tambien paso chivo (aviso, publicidad encubierta: por aqui) ya que te animas a los relatos negros, haciendo click en la Gargola, tienes algunos mios y tambien autores invitados!!!

Jordi Ventura dijo...

La reina Barce sufre por no ver satisfechas sus expectativas. Puede que la ausencia de las mismas terminen por traerle satisfacción y, en adelante, el amor anhelado.

¡Muchas gracias!

Jordi

Jordi Ventura dijo...

Perdón, donde dije Barce digo Dido...jejejeje
(...en qué estaría yo pensando [...])

¡Un beso!

Jordi

leodegundia dijo...

¡Ay lo que hay que aguantar! dirá la pobre Barce, avisarla del error de enamorarse de Eneas me costó un disgusto y ahora ni Dido vive en paz ni los que la rodeamos tampoco.

Un capítulo precioso donde Dido intenta recobrar la cordura y deshacerse del dolor que le produce comprobar que Eneas mas que amarla, la autilizó.
Buen fin de semana.

María Dubón dijo...

Duros momentos para Dido, enamorada y despechada, necesitando odiar para intentar borrar del recuerdo y del alma la presencia del amado.

Magistral descripción, Iasabel.

∂Væ ƒæNiX™ dijo...

Que dificil es decir adios.. y mas con los recuerdos a flor de piel...!

alida dijo...

Isabel…
Que fortaleza esta demostrando Dido, aunque su calvario lo lleve por dentro; el fuego la ayudara olvidar todo sobre Eneas ufsss interesante ¿si?
Un gran beso amiga y feliz fin de semana

Lágrima del Guadiana dijo...

El agua no borra todas las huellas...a pesar de su fuerza, nuestra piel herida resiste las mareas...

Un abrazo amiga

Gabu dijo...

DIDO esta siendo víctima de sus arrebatos,la siento desolada y confundida en el amor,pero a la decidida a dar pelea!

P.D.:Cuando el mundo estalla en mil pedazos,reconstruir esos fragmentos puede significar (re) armarse de coraje nuevamente en la batalla...

SOS MAGNIFICA ISABEL PARA ATRAPAR CON TUS PALABRAS!

TE DEJO MI CARIÑO Y MIL BESAZOS... :)

Isabel Romana dijo...

Hola fgiucich, creer (y encajar) ese gran desequilibrio en el afecto, es dur�simo. Pronto llegar� la continuaci�n. Besitos.

Bueno, ula, has llegado a tiempo de presenciar en primera fila el desenlace. Gracias por el esfuerzo. Besos.

Hola lady zurikat, pasar� por la g�rgola, tal como me sugieres. �No sabes cu�nto deseo que te montes pronto un nuevo PC.! Besotes de �nimo, amazona.

Isabel Romana dijo...

Hola jordi ventura, en algunos momentos Dido y Barce han estado tan unidas, que casi, casi, eran una. Veremos qué ocurre. Saludos cordiales.

Hola leodegundia, tú conoces mejor que nadie a la reina, y sabes lo inmenso de su padecimiento. ¡Ojalá te hubiera hecho caso en su día, y hubiera resguardado su corazón! Besos y feliz fin de semana.

Isabel Romana dijo...

Hola maría dubón, por mucho que todos sepan, nadie se imagina hasta qué punto su dolor es insoportable. Besos y buen fin de semana.

Hola ave fénix, es muy difícil decir adios casi siempre, pero cuando se vive esa despedida con el sabor amargo de la traición, entonces se vuelve insoportable. Besitos, guapa.

Isabel Romana dijo...

Saludos, alida, el fuego se presenta aquí como si tuviese el poder no sólo de purificar, sino también de sanar. Feliz fin de semana, querida amiga.

Hola lágrima del guadiana, estoy de acuerdo contigo, no hay agua, ni jabón, ni manera de quitarse de encima lo vivido. Besos.

Hola gabu, desde luego que la reina está destrozada, pero decidida. Veremos qué resolución toma. Un besazo enorme, guapa.

fortunata dijo...

!Qué belleza de texto! querida amiga...¿cuando vas a publicar tus cosas? Aqui tienes una compardora deseosa de tenerlas
Besos

Aurefaire dijo...

ufa.. no me gustan las despedidas... humf

besitos de hada empacada.. no quiero q termine...

El Navegante dijo...

Ya de por sí, el relato se torna inquietante y esclarecedor a éstas alturas.
Pero como si todo fuera poco, diría un mago, el remate del mismo, es una obra de arte en sí misma, por la delicada y sensible expresión que has pergeñado.
Un besazo Isabelita, es un lujo llegar a tu templo, y dejártelo.

Claullitriche dijo...

... dos cosas que siempre me olvido de decirte: tus fotos son hermosas, y me encantan los finales de cada episodio, las frases que eliges para adelantar sin contar, pero dejándonos anciosos de saber lo que viene... y vaya que se viene intenso!... en fin, seguimos de pie junto a nuestra reina...

...un gran abrazo querida amiga, y gracias por estar ahí siempre, cerca...

David dijo...

No está mal, no está mal. Sin embargo, si me admites la crítica, se me hace duro cada vez que leo un capítulo escrito en primera persona. Es como..., no sé, como forzado. Pero es una opinión muy subjetiva, claro, ya sabes que te admiro.

cieloazzul dijo...

Ays amiga...
con cuanto dolor se siente el aire de Dido...
pero yo no pierdo la esperanza de que esa fuerza de su interior rasgará la tragedia para volverla despertar...
Un beso y abrazos miles:)
Voy a la entrevosta:)

cieloazzul dijo...

Amigaaa!!
Vengo de leer tu entrevista...
que linda eres...
que rostro más afable y carismático!!
Mis respetos y admiración para ti Isabel...
Enhorabuena!!!!
mil besos y abrazos!!!

almena dijo...

No encuentra sosiego, la Reina.
No lo encuentra...
Ojalá ese aullido no signifique que lo ha buscado de la forma más drástica...

Un beso, Isabel!
Es increíble cómo escribes.

Elisa de Cremona dijo...

ahhhh me cansa este Eneas... pobre Dido... el agua...el fuego.. no sé...
en fin..

besosss

mart dijo...

Dido siempre se debate entre dos mares,mantenerse firme y decidida frente a sus fieles y sobrellevar con entereza,a veces mal disimulada,el amor traicionado de Eneas.Es una mujer fuerte.

TONY dijo...

Querida Isabel: Estamos nuevamente al pie del cañon y esperando el desenlace de esta historia... sin duda una tragedia con mucha enseñanza. Esta cuarta parte del relato es un complejo diálogo entre los personajes que ya se aprecian completamente y que necesitan conciliar sus memorias para crecer. Un precioso cuadro de nuestros desaciertos como hombres y de los giros del destino...

Aunque me entristece mucho esta historia, espero tu conclusión para un relato al que dotaste de humanidad y contemporaneidad que lo hacen deleitoso. ¡Besos, amiga!

Isabel Romana dijo...

Hola fortunata, en cuanto publique estos textos te lo har� saber, puedes jurarlo... Besos, querida amiga.

Hola hada aurefaire, s� da tristeza que se acerque el momento de despedierse. Pero despues de cada despedida hay otro horizonte. Besotes.

Hola el navegante, gracias por tu confianza. La historia est� acabando ya, navegando en sus �ltimas l�neas. S� que estar�s ah�. Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola claullitriche, vosotras sí que estais todo el tiempo al lado de la reina, en las épocas difíciles y en las felices. Gracias por todo, guapa.

AAgggg david, ¡estoy por matarte! Si esto me lo hubieras dicho al principio, habría reflexionado sobre ese asunto. Ahora, al final, esté mal o bien, ya no tiene remedio. De cualquier modo, esos fragmentos en primera personan juegan un papel fundamental en la estructura del texto. Besos, guapo.

Hola cieloazzul, ya historia está tremenda... gracias por leer la entrevista, me alegra que te gustara. Besitos, guapa.

Isabel Romana dijo...

Hola almena, prefiero no pronunciarme sobre el sentido de ese aullido. Pero sí, el desasosiego de la reina es tremendo. Besitos.

Ay, elisa de cremona, con cuánta razón no quise que nadie encarnara el papel de la reina. Besos.

Hola mart, opino, como tú, que Dido es una mujer fuerte. Otra cosa es cómo se mantienen o se derrumban las fortalezas. Besos.

Saludos, tony, también yo creo que esta historia (como todas) tiene aspectos sobre los que reflexionar y nos ayudan a comprendernos mejor como género humano. Si he conseguido que nos parezca próxima, eso es ya un logro enorme para mí. Besos y hasta pronto.

Tesa dijo...

Hola Isabel, siguiendo la huella que has dejado en mis moreras llego hasta este rincón. Veo que eres una “bloguera” veterana y tienes mucho material interesante, así que hoy sólo le echo un ojo y volveré a leer y mirar con más calma.

Comparto contigo la fascinación por Roma y encima esos relatos están muy bien ilustrados con esculturas.

Soy una loca de la escultura. Creo que tengo fotografiado Roma a través de sus estatuas desde todos los ángulos posibles y en libros las que no medejan fotografiar en los museos.

Besos y me iré poniendo al día con tiempo y deleite. Me apetece mucho.

Charles de Batz dijo...

"- Yarbas no será rey de esta ciudad."

Me gustan los personajes con determinación, sobre todo aquellos que han sufrido en sus propias carnes el ver expuesta su más intima debilidad, aquella que les hace vulnerables, y que creían poder dar a conocer a aquellos en quienes confiaban bajo la traidora luz de los afectos.

Una de las cosas más admirables que se pueden narrar es el momento en que alguien que ha caido vuelve a levantarse con fuerza y determinación, aunque sepa que volverá a caer y quizá lo haga ya para siempre.

Por cierto, que mis mas sinceras felicitaciones por la entrevista, creo que todos tus lectores hemos podido sentirnos orgullosos al leerla.

Salud

Daniehlla dijo...

Isabel..siento tanta pena por la pobre Dido, no es tan fácil borrar el pasado y más aún cuando se amó tanto.
Besos.

Lady Read Morgan dijo...

Hola querida Isabel, como siempre es una gran aventura entrar en esta apasionante historia. Gracias, he leido tu entrevista y es muy interesante.

Bueno, lamento no entrar todo lo que me apeteceria, pero las fuerzas son limitadas.

Un beso muy grande y a ver si nos vemos en los 30 anys.

Cirene

Kurtz dijo...

Buff....
La reina Dido no es la única que sufre una desazón.
Tendría que verme a mí.
Besos.

Lady Zurikat dijo...

Y si, pude leer tu entrevista!!! Y Lizzie conocio a su tia, y como suele hacer apoya su morro sobre el monitor! (autentico beso sorico...) Ya hace casi un a�o que estamos pendientes de tus letras y no nos cansamos de estar pendientes de tus letras, y si da melancolia estar llegando al final de esta historia.

Arthur dijo...

Lamentablemente así pasa, cuando no podés olvidar a cierta persona, lo tenés como un clavo atravesado y de nada sirve prenderle fuego a sus cosas, aunque eso hace sentir mejor.

Sorry por no haber venido, pero ya sabés que tengo dificultades técnicas por acá.

Saludotes, abrazotes y besotes.

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

Gusthav dijo...

Wow, cómo pasa el tiempo y la reina aún sigue teniendo a Eneas en la mente, debió haberle llegado muy adentro.

Igual yo también sorry por mi ausencia, pero por lo mismo de las dificultades técnicas, si Arthur no puede postear, yo menos.

Saludos, abrazos y besos

Nice Day, contoda mi Alma:
Gusthav

Diana L. Caffaratti dijo...

Isa:
Disfruté la entrevista, por verte, y conocerte más.

Del capítulo:
eres prestidigitadora... ¿Con qué sorpresas nos traerás el próximo?

Mª. Antonia Moreno dijo...

Te visito en tu casa, Isabel.
Qué emoción tu entrevista. Enhorabuena

TICTAC dijo...

Dificil olvidar sin perdonar. Aun desapareciendo cada evidencia de ese amor mal correspondido, la herida queda abierta en la memoria.

Me ha gustado muchisimo este capitulo...tan intenso como el final que se presiente llegar...

cariños Isabel!

MORGANA dijo...

Bueno, querida Isabel, espero el siguiente capitulo.
El amor duele, siempre, de una forma u otra, duele.
Espero impaciente el siguiente capitulo.
Muchos besos, como siempre, magistral.

Luisa Miñana dijo...

Querida Isabel,

he leído este último capítulo como encantada; la tensión y la emoción de Dido se contagian. Y tienes una muy especial capacidad para recrear atmósferas teatrales. Magnífico.

Besos, guapa.

TINTA DEL CORAZON dijo...

Isabel, amiga todo bien, con respecto a la blogsofera era solo una cuestion personal, un mensaje subliminal hacia alguien en mi blog,...
Volvamos a DIDO En todas partes cuando a una mujer le rompen el corazón en tantas como se rompió el caldero, lo primero que hacen es repartir los pedazos...a quienes estan cerca....
Solo me queda la esperanza de MORGANA, las mujeres no saben perder, esto no quedara asi nomas..

Lady Zurikat dijo...

Ay!!! no me hagas esperar mas!!!!! me vas a matar de un ataque al corazon!

Glauca Maria dijo...

¡Cuanto dolor!...
Ahora voy a pasarme por el enlace que nos has dejado.
Un beso.

alida dijo...

Isabel, disculpa no te había comentado sobre la entrevista, genial, felicitaciones amiga
Un gran beso

Goathemala dijo...

Las preguntas que aparecen al final me encantan, las destacaría como eje reflexivo del texto.

Me voy a leer tu entrevista, que tengo sana curiosidad.

Abrazos.

Goathemala dijo...

Olé, me encantó. Hago mías todas tus respuestas.

Abrazos.

manuel dijo...

Magnífica la entrevista de mi tocayo

Isabel Romana dijo...

Hola Tesa, me da mucha alegr�a haber encontrado a una loca por Roma como yo, sacando fotograf�as de todas las esculturas que encontramos por el camino. Celebro este encuentro y espero que sigamos en contacto.

Hola charles de batz, comparto tu admiraci�n por las personas capaces de colocarse por encima de sus propias debilidades, ser dignas incluso en la peor situaci�n. Tus reflexiones son de lo m�s oportunas... Besos y hasta pronto.

Hola daniellha, esta parte de la historia es la que m�s te apenar� a t�. Pese a todo, conviene tomar fuerza. Besos, guapa.

Hola lady read morgan, gracias por tu visita pese a tantas ocupaciones como tienes. Siempre tan luchadora. Espero que nos veamos. Besos.

Hola kurtz, �qui�n no conoce esas horas de profunda desdicha? Pero se sale de ellas, eso seguro. Besos y �nimo, querido amigo.

Isabel Romana dijo...

Hola lady zurikat y lizzie, también yo comparto esa poquita melancolía por llegar al final. Pero, por otra parte, me recargo de energía pensando que empezaremos otras historias, que nos vamos a divertir. Me encantó el beso sórico de lizzie y yo le envío otro.

Hola arthur, desde luego que hay situaciones y personas que nos resulta indigeribles. ¡Si lo sabré yo...! Que se te resuelvan pronto los problemas, guapo.

Hola gusthav, cuando seas mayor comprenderás con cuánta fuerza se nos agarran a veces las fleclas del dichoso Cupido. Ojala no las sufras nunca (o las sufras poquito...). Besos.

Hola diana l. caffaratti, gracias por leer la entrevista. En cuanto a las sorpresas, ya quedan pocas. Besitos, guapa.

Hola mª antonia moreno, me alegro que estés de regreso en el mundo de los bloggeros. Bienvenida de nuevo y hasta pronto.

Isabel Romana dijo...

Hola tic tac, estoy de acuerdo contigo en que parece imposible el olvido sin el perdón. Hay heridas que se arrastran siglos... Besos y gracias por todo.

Hola morgana, ya ves que ni purificando el aire en el palacio de Dido se puede respirar. El amor ha llegado a ser venenoso. Besos y hasta pronto.

Hola luisa miñana, seguramente tienes razón al señalar lo de la atmósfera teatral. Lo cierto es que describo aquello que me imagino. Besos, querida amiga.

Hola tinta del corazón, la suerte que tiene la reina Dido es que, pese al desaire que le ha hecho Eneas, se ha ganado el corazón de millones de personas. También el tuyo. Besitos.

Hola lady zurikat, ya no tardará nada el siguiente post. No te me mueras antes. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola glauca maría, desde luego has llegado en un momento muy duro. Saludos cordiales.

Hola alida, gracias por tu comentario sobre la entrevista. Me alegro que te gustara. Es mérito de Manuel. Besos.

Saludos goathemala, gracias por tu felicitación. En cuanto a Dido, creo que las preguntas que se formulaban en el texto retratan su realidad. Besitos.

Hola manuel, estamos de acuerdo en la bondad del trabajo de tu tocayo. Besos y hasta pronto.

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Me perdí esta parte, Isabel!!!!
Cómo puede ser?

Ya me parecía que había pasado mucho tiempo desde el episodio anterior.
Tragedia, bien al estilo Shakespere!!!!

Tragedia de un corazón alterado, por tanto desamor...
Lo que puede el egoísmo!
Besos!

Kostas Kamaki dijo...

Todos estábamos dispuestos a dar nuestra vida por Cartago, pero se nos adelantó el destino.