jueves, noviembre 22, 2007

EL ADIOS A CARTAGO.- (y XIV).- La señora Imilce y Karo ponen el punto final.

- Pensaba ya en ir a buscarte a tu casa, señora Imilce. Llevamos un buen rato esperándote ¡Eres la invitada más importante…! – dice el poeta Trailo saliendo a mi encuentro.

Le dedico una sonrisa amplia, tanto como le es posible sonreír a una vieja sin que sus mejillas se conviertan en un océano de arrugas. Me he propuesto ser hoy amable con el troyano y no enfadarme con él por mucho que me provoque. Al fin y al cabo, celebrar esta fiesta fue una idea suya.

Desde la cuesta por la cual descendemos se ven los alegres entoldados instalados en la playa. Gran parte de la chiquillería está jugando en la arena o metida hasta el cuello en el agua y algunas madres se desgañitan llamando a sus hijos al orden. No parecen tener mucho éxito, como es natural. No conozco a ningún hijo que obedezca de inmediato a sus progenitores. Salvo Eneas, claro. Pero de eso hace ya tanto tiempo…

- Ven – insiste –. Te acompañaré hasta tu toldo. Hemos elegido para ti un lugar muy fresco, a la sombra de los pinos.

- Estupendo – respondo –. Así no se me calentará la cabeza.

Karo me da un codazo. Lo he hecho partícipe de mi propósito de buena conducta y se lo ha tomado muy en serio. Temo que me someta a vigilancia y en todo el día no se despegue de mí. Lo miro y me doy cuenta de cuánto ha madurado mi ayudante en estos meses. Ha crecido gallardo como un árbol, alto y recio.


Una ovación nos recibe al penetrar bajo el toldo. Me sorprende y me aturde. De pronto, me veo en los brazos de Jacinta y enseguida en los de Amneris, la tejedora, quien a punto ha estado de hincarme su bastón en el pie. También Kostas se aproxima y, más comedido, toma mis manos y me las aprieta. Ayer por la tarde, cuando Parepidemos Samosatente terminó de leer en la plaza del granado el último episodio de mi historia, vi a Kostas llorar. No fue el único en emocionarse, pero me conmovió en un hombre tan curtido. Es comprensible, porque la muerte de la reina nos marcó. Aquel día, junto con ella, se nos fue una parte de la infancia.

- Déjame felicitarte, señora Imilce – dice Caius Pertinax, quien como su propio nombre sugiere, jamás se cansa de insistir en lo suyo –. Ahora que has concluido tu historia, espero tu permiso para difundirla. Tendrá mucho éxito.

Me hago la despistada. No tengo ganas de cavilar. Me apetece más disfrutar de los agasajos, sentir todas esas mejillas que se acercan y presionan la mía, estrechar las manos, percibir tanto cariño. Eso es todo lo que una vieja, cualquier vieja, necesita. Pienso en Barce. Se vio privada del afecto de la reina, a quien amaba tanto, y además se culpó por no haber adivinado sus intenciones e impedido su muerte. Ella nunca comprendió la decisión de Dido.

Mi nuera me ofrece asiento, refrescos y algunos caprichos para picar. Se ha hecho cargo del almacenaje y distribución de los comestibles y bebidas que cada cual aporta y anda incansable dando órdenes aquí y allá. Mandar es lo suyo. Y su energía me recuerda a la querida Sofonisba.

Todas las conversaciones giran en torno a la muerte de la reina. Hoy podemos hablar con más tranquilidad, sin la emoción desbordada de anoche. La luz de este día radiante vence definitivamente a la tristeza y aquellos acontecimientos, aunque los sintiéramos próximos, vuelven a parecer lejanos. Una y otra vez se alzan voces en contra del amor, un peligro aborrecible del cual debemos precavernos todos. Pero cuanto lo señalan como causante de la muerte de Dido, empiezo a rebullir en mi asiento y, al final, salto.

- ¡ Para qué me habré tomado la molestia de contar esta historia! ¿Es que nadie se acuerda ya de por qué llegamos los fenicios aquí? – todo el mundo se calla. Respiro hondo y trato de contener el genio –. Dido era reina de Tiro, que no se nos olvide. Y huyó de allí dejando hasta su trono para evitar una guerra civil. Amaba a su pueblo y no quería someterlo a un baño de sangre. Y no descansó, ni de día ni de noche, hasta fundar Cartago. Todo lo supeditó al bienestar de su pueblo.

Así que olvidaros de Eneas - les digo - porque la reina no se mató por él. Lo hizo por nosotros. Para preservar nuestra libertad. Si Yarbas, de buen grado o por la fuerza, se hubiera casado con ella, habría impuesto en Cartago su autoridad y sus leyes. La reina no lo podía consentir. Y bien que supo burlar al rey libio, dejándolo sin argumentos, aún al precio de sacrificar su propia vida.

- Sin embargo, señora Imilce, se inmoló sobre un montón de recuerdos de Eneas e incluso utilizó la espada que le había regalado ella misma... – interviene Trailo.

- ¡Y ya me contarás si eso dice mucho en favor del troyano! Un gran guerrero a quien no le importó dejar a una mujer expuesta al peligro, y perdona mi crudeza. Si no se hubiera largado de forma tan vergonzosa, la situación hubiera podido solucionarse de otro modo. Eso es lo que Dido quiso remarcar, que la había abandonado a su suerte. Pero ya basta. Estoy harta de Eneas. La reina dijo que para ella había muerto y, por lo que a mí respecta, así fue.

Se oye un murmullo de aprobación y algunos aplausos. Llegan bandejas con comida, y cada cual se aplica a probar los manjares elaborados por otros. Hace calor. Trailo me trae una copa de vino en un gesto de concordia. Se la acepto, sin poder evitar un comentario.

- Para serte sincera, querido amigo, me hubiera conformado con que Eneas hubiera sido la mitad de leal que Mook, el perro de la reina. O que el gato Sirio, quien jamás abandonaba a Anna.

- Ese es un asunto que tenemos pendiente – dice el troyano sin perder su media sonrisa –. Me refiero a Anna. Me comprometí a contarte con cierto detalle lo que le ocurrió tras su huída de Cartago. Pero como estás enojada conmigo…

- ¡Será que sueles tener en cuenta mi humor…! Humor de vieja, por otra parte. Un poco desabrido. ¿Por qué no vienes mañana tarde a mi casa y hablamos? – hace un gesto de asentimiento y se aparta.
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A media tarde, se levanta la brisa y agita los toldos. Hasta nosotros llega el griterío de muchos bañistas, pues también los adultos se han metido en el mar. Sólo los viejos tememos exponernos al sol y no abandonamos ni un momento la sombra. Hablamos y hablamos y hablamos. Amneris propone llevar mañana ofrendas a la tumba de Dido. Es una buena idea a la que se suman todos los presentes. Las cenizas de Barce y de cuantos sirvieron a la reina están a su lado, en un pequeño túmulo junto al camino que se inicia en la puerta sur de la muralla y se dirige hacia las ciudades libias.

Suena otra vez la música y unas cuantas jóvenes bailan. Karo no se ha separado de mí ni un momento, pero ve entre las bailarinas a Salma y le falta tiempo para unirse al grupo. Con la cara embobada de siempre la observa danzar y sus propios ojos se mueven encandilados al ritmo de ella. ¿Quién no ha sentido alguna vez la llamada del deseo y del amor? También en eso la reina fue superior a nosotros, porque se atrevió a entregarse a ellos.

- Señora Imilce – dice Karo cuando, ya noche cerrada, regresamos a casa y yo me entretengo en el patio encendiendo unas lucernas al pie de la higuera –.¿Crees que alguien recordará el enorme trabajo que hemos hecho? ¡Ojala se hable de nosotros como los relatores de la historia de la reina y la fundación de Cartago! Yo como simple ayudante tuyo, desde luego.

No le contesto enseguida. Las manos me tiemblan y debo concentrarme para prender los pabilos.

- He pensado en hacerme poeta – dice al cabo .

- Si no te vuelves un estúpido presuntuoso como ya sabes quién, tendrás mis bendiciones. En cuanto a ser recordados… No siendo reyes ni grandes generales, nuestras vidas y nuestros actos carecen de interés. Desde esa perspectiva, para la posteridad no contamos, Karo. Alégrate de cuanto hemos aprendido y desprecia toda vanidad: nosotros sólo somos carne de olvido...
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Fin de la historia de la reina Dido

NOTA DE LA TRASCRIPTORA. Eneas y sus troyanos llegaron a las costas del Lacio. Allí pretendieron quedarse y entraron en guerra con sus habitantes, súbditos del rey Latino. Al fin, firmaron la paz y la sellaron celebrando un matrimonio entre Eneas y la hija de Latino. Ambos pueblos se fundieron en uno solo que decidió llamarse a sí mismo pueblo latino. El hijo de Eneas, el niño Ascanio (también llamado Iulo), fundó más tarde la ciudad de Alba Longa. Y de una vestal de Alba Longa nacieron, siglos después, los gemelos Rómulo y Remo, considerados los fundadores de Roma. Con la trágica historia de amor entre Eneas y Dido, los romanos trataron de explicar la rivalidad entre Roma y Cartago, tan intensa, que dio lugar a tres grandes guerras, conocidas con el nombre de guerras púnicas.


NOTA: Gracias a todos los que habéis llegado hasta aquí. Os merecéis un premio, porque ha sido mucho tiempo el que hemos necesitado para contar esta historia, y eso cansa. Habéis sido partícipes y testigos de la creación de una novela que, sin vuestras aportaciones y aliento, no habría llegado a existir. Mi agradecimiento será, como Roma, eterno.

PREMIO PARA LOS LECTORES


*Detalle de cabeza femenina. Museo Massimo alle Terme. Roma.
**Detalle de relieve de una procesión. Ara Pacis. Roma.
***Detalle de relieve en un sarcófago. Museo Massimo alle Terme. Roma.
****Detalle de relieve con figura masculina. Ara Pacis. Roma.
*****El gato Sirio, tal como es en la actualidad. En su casa de Argentina.
******Detalle de pintura mural. Catacumbas de Domitila. Roma.
*******Restos de un mausoleo en la vía Appia. Roma.
********Detalle de relieve con un joven. Museos Capitolinos. Roma.
*********Detalle de decoración exterior en una casa de Vía Coronari. Roma.
**********Premio: detalle de pintura mural de Polidoro y Maturino. Iglesia de San Silvestre al Quirinale. Roma.

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52 comentarios:

Ahelon dijo...

precioso! gracias Isabel por contarnos tan linda historia, por mostrarnos las vidas de Dido e Imilce ^^ conociendolas sera que nos conocemos a nosotras mismas quizas??? quien sabe ;-)

mientras navego con Eneas hasta lazio.. espero que descanses y recobres fuerzas, ganas y sobre todo Inspiración para una nueva historia!!!

un besote
Ahelon

Ula dijo...

Interesante, instructiva, hermosa, bien escrita novela la que nos has ofrecido.
Y el final: Alégrate de cuanto hemos aprendido y desprecia toda vanidad: nosotros sólo somos carne de olvido... Precioso.
Tus personajes han quedado entre nosotros y no los pienso olvidar, al menos no quisiera.
Seguiré visitando tu blog por si viene algo después.
Un abrazo y muchas gracias por este regalo.

David dijo...

A los fenicios deberíamos recordarlos bien, nos han dejado un legado no tan vistoso, pero muy importante.

Lady Zurikat dijo...

Cuando joven me decian 'la fenicia' pues vendia mis libros utiles, y demas: con los buenos tiempos aprendi a donarlos pero el apelativo me quedo!
Sirio esta feliz que a sus 18 años, y al final de su vida, entre medicamentos y demas, sea 'inmortal' y orgulloso como pavo real de figurar en la historia de la reina.
Ahora, que no puedo pasar tantas horas frente al ordenador por prescripcion medica, estoy pensando en diseñarme un librito de autor con tu historia. solo hay que dejarlo madurar. Quien dice, tal vez llegue a cotizar en bolsa y le haga trizas la frase a Imilce: que no sean carne de olvido; la gente comun tiene mas para enseñar que muchos generales y reyes.

TONY dijo...

Muchas gracias por ese premio, pese a que el gusto de leerte fue totalmente nuestro (¡weblogs como el tuyo escasean!). Tendría que escribir un comentario larguisimo para darte todas mis impresiones respecto a la magnifica historia que nos contaste (y de la que nos hiciste participes), además de las que pude haber dejado ya en los comentarios, pero solo quiero destacar que me sentí parte del festejo final, imaginando aquella situación de un grupo de oyentes que reviven una historia, comentan, se apasionan y conmueven en lo íntimo; y encontrándola tan similar a la experiencia de seguir este weblog.

¡Que poco se dan estas situaciones hoy, en la era del autismo informático, donde todos quieren hablar y tan pocos están dispuestos a escuchar! Pero que bueno que hayas podido emplear la misma herramienta para lograr el efecto opuesto...

Querida amiga, mis felicitaciones por este logro y también a los lectores que han colaborado a construir esta experiencia virtual. ¡Besos para vos y un saludo a tu audiencia, desde Argentina!

ybris dijo...

Mi más sincera enhorabuena por tu trabajo.
Dido se sentiría orgullosa de su imagen en tu relato.
No sé si Roma necesitaría a Eneas para ensalzar su origen, pero sí de ese canto insuperable de la Eneida para poder revivirlo.

Besos

Charo Marco dijo...

Isabel, gracias a tí, por ser tan generosa y regalarnos unos momentos tan hermosos.
No sé que vamos a hacer ahora sin nuestra Dido, nos va a faltar algo, pero intuyo que tendrás ya algo escondido en la manga que nos hará olvidar las penurias del día a día y conseguirá sumergirnos en un mundo de fantasía y realidad.

Un beso

leodegundia dijo...

Un ramo de flores para la tumba de Dido y de todos aquellos que la amaron y sirvieron fielmente y un fuertísimo aplauso para tí por habernos ofrecido esta novela tan amena y enriquecedora que espero algún día se convierta en un libro que se asome a los escaparates de las librerías, pues tiene nivel para entrar allí por la puerta grande.
Ahora nos toca esperar para conocer tu nuevo relato que deseo no se haga mucho de rogar.
Un abrazo de Leodegundia/Barce.

krisish dijo...

Me uno al aplauso de los asistentes.
¿Sigue en pie tu propuesta de continuar la historia de cada personaje, pero esta vez por nosotros los blogueros?
Me encantaría poder hacerlo con Crisea aunque tendré que documentarme mucho.
Un abrazo

El Toro de Barro dijo...

Llevaba tiempo sin venir acá, por eso del estrés de los ensayos, y ese silencio interior que precede siempre a la creación. Y lo que me encuentro al llegar aquí es como un bálsamo para mí, sobre todo ahora: las banderas ondulantes de tus palabras y ese canto tuyo a los instintos siempre acaban conmoviendo al mejor hombre que está dentro de este hombre en que vivo- Me compensa de todas estas emociones que he tenido con la representación de los Guantes de piel humana, de la que has visto en el blog un pequeño reportaje fotográfico, que espero no te disguste demasiado...
Un fuerte abrazo, y gracias por todo...
Carlos

Kurtz dijo...

Después de todo lo pasado, es un gran honor haber podido llegar hasta aquí y habr podido disfrutar de tus palabras y de cómo describes los sentimientos.
Besos.

Gabu dijo...

ISABEL querida las gracias son para vos!!!
Por la enorme dedicación que has puesto en tus relatos,en cada palabra y en cada mínimo detalle...

Es muy triste llegar al final,más aún cuando era tan temido que DIDO terminara así...

P.D.:Antes de dejarte mis saludos,me gustaría quedarme con la penetrante frase final: "Alégrate de cuanto hemos aprendido y desprecia toda vanidad: nosotros sólo somos carne de olvido...

¡MIL GRACIAS ISABEL POR TODO EL ARTE QUE HAS COMPARTIDO!
(espero que haya nueva historia)

MILLONES DE BESOS MAS QUE GIGANTES Y MILES DE GRACIAS NUEVAMENTE... :)

Adolfo Calatayu dijo...

Isabel: extraordinario!!! te estoy infinitamente agradecido por tan estimulante,original y creativa lectura.
Sabés qué me conmovió? "Me apetece más disfrutar de los agasajos, sentir todas esas mejillas que se acercan y presionan la mía, estrechar las manos, percibir tanto cariño. Eso es todo lo que una vieja, cualquier vieja, necesita."
Una auténtica maravilla.
Cariños

Goathemala dijo...

Gracias a ti por el regalo, por el broche en que lo cierras e incluso por las notas aclaratorias del final que lo meten en un contexto sencillamente maravilloso, la fundación misma de Roma.

Un abrazo muy agradecido.

Arthur dijo...

Bueno Isabel, pues se acabó, y molto grazzie por el premio (supongo que es la imagen de los angelitos, verdad?).

Y ahora qué sigue? qué vas a hacer? Supongo que tomarás vacaciones.

Y también molto grazzie por dejarme un comment tan lindo en mi post 100.

Nunca olvidaré a la reina Dido, en mi libreta de música, el Miercoles subí una song que siempre me hará recordarla.

Saludotes, abrazotes y besotes

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

Gusthav dijo...

Ou! yo todavía no me he podido reponer de la muerte de la reina Dido, sigo de luto, y mi rincón también está de luto.

Y ahora qué sigue? otra historia? ó postearás cosas de la vida diaria como yo?

Saludos, abrazos y besos

Nice Day, contoda mi Alma:
Gusthav

fgiucich dijo...

He llegado hasta aquí gozando de cada uno de tus capítulos, por eso el premio es tuyo amiga y, espero , que nos sigas deleitando con otras historias. Abrazos.

Aurefaire dijo...

snif... no queria q terminara, en fin... dicen q todo llega a su fin...

gracias amiga por esta joyita no podria haber mejor narradora para esta historia q vos

te mando besitos de hada y quedo dando vueltas por aca ...esperando tu proxima aventuraaaaaaa

cieloazzul dijo...

No se que siento...
si Jubilo o una tremensa nostalgía de ver el fin de ésta aventura en la que me sentí troyana y carteginense, tengo la emoción al borde... el premio, la satisfacción de haberte acompañado a lo largo de esta magistral historia, el arte de tu escritura, la sensibilidad con que nos llevas a conocer la historia y querer a esos personajes que nos significan un poco´de la creación...
Mi reconocimiento absoluto para ti querida amiga...
Mi total ADMIRACIÓN y cariño por tu generosidad y amistad!
Bravo!
Que vengan más historias...
abrazo y beso...

el cuaderno dijo...

Vaya, se me ha comido el comentario...Bueno, Isabel, que te decía que el premio es para ti. Y mis felicidades. Y mi aplauso. Y mi admiración.
Un beso, guapa. Leí tu entrevista.
P.D: Aparte de escribir que da gusto, tambien tienes buen ojo para las fotografias.

unjubilado dijo...

Como estamos de celebraciones vengo a ofrecerte el cafetico aquí a tu casa, pero en un sitio soleado que empieza a hacer frio.
Por cierto me faltaban unas piedras que colocar en la muralla, pero se lo dejaremos a las futuras generaciones.
Algunos monumentos reales o imaginarios se han perdido, otros sin embargo han sido restaurados.
El café y las pastas es para que cojas fuerzas para un nuevo relato.
Un abrazo.

mia dijo...

Ha sido todo un placer... un increíble placer compartir este tiempo, este espacio, y esta historia contigo.

¡¡Gracias Isabel :)

xixe dijo...

Qué pasa que ya no tengo comentarios tuyos? Saludos.

Lady Zurikat dijo...

La verdad es que Eneas de heroico no deja nada tras de si: huye de Troya sin saber que fue de su esposa, donde es bien recibido se marcha sin dar siquiera las gracias, llega al lugar que segun dice 'le habia sido prometido' donde no es bien recibido y se casa por conveniencia despues de rechazar a quien lo habia amado. De heroe no tiene nada y solo un descerebrado o con un electroencefalograma plano se enorgulleceria de descender de el. Yo mas bien, con un caso asi, lo meteria bien debajo de la alfombra para que no se vea. Y que la esposa que le haya tocado sea una arpia!!!! (con perdon de las arpias, que pueden sentirse insultadas de merecer algo asi)

Niha dijo...

Se va a hacer raro dejar de leer a Imilce hablar de Dido...

Delacroix dijo...

Saludos afectuosos.

Sigas así.

∂Væ ƒæNiX™ dijo...

Un escrito donde palabras no las tengo... que seguira despues de esta historia? un beso!

MORGANA dijo...

Estoy ya impaciente por el próximo relato.
Sin duda alguna, esta historia la he disfrutado desde el principio, y eso si ha sido un premio.
Gracias querida Isabel.

Rodolfo N dijo...

MI querida amiga ,cómo agradecerte tanta belleza, tanta cultura y tan deliciosa historia?
Si me dijeras como lo intentaría....
Sólo te pido que sigas y nos brindes otras historias tan bellas. Gracias, amiga!!!!
Gracias.

Aynara dijo...

Ya tengo cobertura, por fin, y me encuentro que terminas tu historia. Lo bueno es que la siguiente podré disfrutarla dede el principio. =)

Besos

MaleNa Ezcurra dijo...

Loas al cielo por vos Isabel, por la magia, por cada testimonio que habla de tantas cosas del alma.
Belleza, temple, energía, don, maravilla.
En vos hay una romana, sin dudas.

Te abrazo, bendita seas.

Charles de Batz dijo...

Pasaba, querida amiga, para dejarte unas palabras y excusarme por mi largo silencio. Lo hice primero ayer, pero me entretuve en leer de nuevo este hermoso y poético fin, y no pude dejarte un comentario, pues el tiempo me apremia estos días y quería dejar algo más que dos líneas.

Pasaba pues, como te decía, hoy de nuevo para comentarte y poner por excusa este endiablado trabajo que me lleva absorviendo por completo durante unas semanas. Pero volví a detenerme al final de tu texto; mis dedos quedaron suspendidos sobre el teclado y mis labios leyeron en silencio esa hermosísima y melancólica frase:

"Alégrate de cuanto hemos aprendido y desprecia toda vanidad: nosotros sólo somos carne de olvido..."

y entonces me he quedado sin ganas de añadir nada más... Simplemente de que me alegro de mirar hacia atrás, al camino recorrido, de haber conocido todo lo que nos has contado, y hasta cierto punto de haberlo vivido también... al fin y al cabo, eso es lo que somos y a eso estamos condenados.

Salud

Perséfone dijo...

VOy mas atrás leyendo, aún no logro terminar de ponerme al día con la historia. SIn embargo no está de más decirte que es grandiosa, grandiosa tu escritura, grandiosa tu forma de relatar. Felicidades por esto Isabel!!

Glauca Maria dijo...

Un verdadero placer leer tu historia.
Tu blog fue para mi un gran descubrimiento del que espero seguir disfrutando.

Aurefaire dijo...

haremos el intento pues.. cuntas con mi espada como dije al comienzo de tu historia.... ahora cuentas con mis palabras...

espero poder hacerlo y q te guste amiga
besitos de hada!!!!!!!!!

Lady Zurikat dijo...

Ya tienes tu tributo durante cuanto tiempo me has acompañado. Y tambien ideas... no se de donde me salen tantas, lastima que el talento no acompañe, me dijo...
ya se sabe que soy como el abrojo, me prendo en todas...

.:*:. Ferípula .:*:. dijo...

Querida Isa!
Termino emocionada al leer este final. Comprender que las cosas no siempre son rom�nticas, y menos rosas...y que del sacrificio y la entrega se construye el futuro. Una gran mujer, Dido....una reina en todo sentido. Y que si Karo quiere ser poeta...deber� primero ser hombre, enplena vigencia de sus sentidos. Y que Imilce debe tener sangre real...

Me alegra que Lulo, Ascanio, haya terminado bien...no reflejaba demasiada entrega. El tiempo talla.

Y Eneas? Dejemos de hablar de Eneas! ja!


Isabel: te felicito.
Una nueva obra dada a luz, completa. Sos una gran mujer, una gran escritora...y por qu� pienso que el gatito es tuyo?

Me encargar� de hacer el trabajo, me dir�s para cuando, te parece?
Un placer leerte.
Disfruta de tus logros!

Descansa ahora.

Todo mi cari�o! Besos!

Kostas Kamaki dijo...

Ya puedes descansar, dulce Imilce..., ahora, ya puedes. Y no creo que tú seas "carne de olvido".
Besitos y...

ya continuará...

Lady Read Morgan dijo...

Hola Isabel, Cirene anda últimamente un poco perdida, pero aún así, siempre que puedo visito esta maravillosa historia. Gracias y un beso muy grande. ¿Vais a ir a las Jornadas de 30 anys?.

Un beso sórico.

Cirene

Lady Read Morgan dijo...

Hola Isabel, Cirene anda últimamente un poco perdida, pero aún así, siempre que puedo visito esta maravillosa historia. Gracias y un beso muy grande. ¿Vais a ir a las Jornadas de 30 anys?.

Un beso sórico.

Cirene

Ontokita dijo...

gracias por este tiempo de maravillosas lecturas, por este puente recreador de almas que a todos nos unió como una familia al rededor de la mesa. Claro que jacinta te ha de contar de ella. lo prometo.
Gracias otra vez por todo lo que nos das, de corazón. Ontokita

Isabel Romana dijo...

Queridos amigos, me ha surgido un peque�o problema familiar, y pido disculpas por no contestaros de inmediato. Creo que ma�ana podr� hacerlo. Besos a todos.

mixtu dijo...

muy bien escrita, una das más bienes escritas...
emocionado el final

abrazo europeo

almena dijo...

Isabel ¿qué decir?
Si la historia toda y tu maestría para contarla me deja sin palabras...
Mi enhorabuena más sincera.
Y... como muchos otros comentaristas, pienso realmente que tu historia debería ser llevada a un bello libro.

Un fuerte abrazo

Umma1 dijo...

Dicen que cerrar un libro, luego de leer la última hoja deja un sabor amargo, porque llega la despedida.
Te leí a los saltos, no pude por las causas que sabés, seguirte día a día, aún así me dejá, este final, una serie de reflexiones.
Por un lado, los sentimientos que experimentarían los lectores de las novelas por entregas,imagino, debieron parecerse a la que se experimentan al despedirse de tu Dido.

Esa suerte de melancolía y reflexión sabés donde se expresarían mejor? En la mirada de esa cabeza femenina del Museo Massimo alle Terme.

La elegiste tan bien para expresar los comunes sentimientos, los de la misma historia, los tuyos, los nuestros.

A ver con qué nos mimás ahora :) (F)

Claullitriche dijo...

...gracias a ti queridísima Isabel, por contarnos la historia de la reina Dido, que se queda desde ahora bien alojadita en mi pecho...

...en tus letras aprendo cada vez mucho... tanto sobre mitología como sobre el alma humana...

...ya pronto te haré saber del sentir de Diana... por ahora ambas te mandamos un enorme beso...

Clarice Baricco dijo...

GRACIAS Isabel. Gracias.

TICTAC dijo...

Mis aplausos para ti, Isabel...por las emociones, la cultura y las bellas letras que con tanta maestria nos has brindado..

He disfrutado mucho tu version de Didos y Eneas, aunque en ocasiones he tenido que recuperar lecturas, siempre te leo.

Un abrazo Isabel!

Gloria dijo...

Isabel, amiga, gracias por esta historia, no me canso de declarar mi admiración a este espacio tan cuidado y profundo.
Me da pena que se termine esta historia, pero seguro que la próxima también nos dejará con la boca abierta.
Me comprometo a enviarte en breve mi pequeña participación.
Un abrazo
Gloria (Un cajón revuelto)

Rosa Silverio dijo...

Amiga Isabel:

Un glorioso final para tan bella novela.

Preciosa... Me gustó muchísimo, Llegar hasta el final junto a ti, sufriro con Dido, reír con ella, sentir esas emociones entremezcladas hacia Eneas.... Leer ese final tan dramático de Dido...

Gracias a ti por este regalo que nos has hecho, por haber permitido que participáramos, por haberte tomado la molestia de responder nuestros comentarios, lo cual fue una tarea titánica de parte tuya.

Gracias por todo.

Un abrazo muy grande,

Ro

Ximena dijo...

Isabel querida, tarde pero llego al final de esta historia. Emocionada por la sutileza y sensibilidad con la que reescribiste esta historia, y como le diste vida a todos estos bellos bellos personajes de nuevo. Te agradezco el habernos involucrado con solo leerte; pero además permitiendonnos ser personajes también vivos de esta historia.

Un abrazo enorme y mis más profundas (y danzantes) felicitaciones

Ximena

mahaya dijo...

wwwwwwoooowwwwwwwwwww
Cojo mi premio que he acabado la historia.