lunes, marzo 14, 2011

EN EL MERCADO.

(XI)

Kritubis se asomó a la puerta de su cabaña y vio alejarse en dirección a la ciudad a las dos mujeres que le habían pedido agua. Miró la posición del sol. Si se daba prisa, le daría tiempo de ir a Alba Longa y regresar antes del anochecer. ¿Quién sería la muchacha que había traído a la cabaña su sierva Palantea? Las había visto mientras se cambiaban las ropas a escondidas en la parte de atrás. Y le había parecido muy sospechoso que se hubieran presentado poco después unos desconocidos, hombres rudos y desagradables, preguntando por una joven. No le gustaba.


Entró de nuevo en la cabaña y examinó el revoltijo de ropas que había dejado su sierva en un rincón. Era una túnica de calidad excelente: lana clara sin ninguna impureza y un tejido perfecto. Pocas personas en Alba Longa vestirían así. La escondió detrás de las esteras enrolladas que les servían de noche para dormir, avivó el fuego bajo el caldero donde se calentaba el agua para la cena y echó dentro cuatro coles. Con un ligero manto sobre los hombros, su saquito de hierbas colgado del cinturón y la ayuda de su cayado, emprendió el camino a Alba Longa.


Preocupado por el estado de salud del rey Númitor y la sospecha de deslealtad por parte de sus servidores, el mensajero de la Vestal Máxima no se decidía a regresar a Alba Longa. En su ánimo luchaban dos deberes contrapuestos: por una parte, obedecer a su rey y llevar cuanto antes su mensaje a la reina Aurelia y a la Vestal Máxima; por otra, no podía desoír su propia intuición acerca del peligro en que aquel se hallaba. ¿Y si sus siervos lo maltrataban aún más o lo entregaban indefenso a sus enemigos? Tras mucho cavilar, encontró el modo de conciliar ambos deberes. Era un riesgo, porque se encontraba en un lugar extraño, entre personas de las cuales no sabía nada, pero debía correrlo. Así, solicitó hablar con el sacerdote del santuario de Diana.

- A ti apelo, como hombre de probada virtud – dijo apenas estuvo ante el anciano sacerdote –. Mi rey, a quien has acogido enfermo en el santuario, está en grave peligro. Necesito tu ayuda.

El sacerdote le ofreció asiento y le pidió que se explicase. Una vez le hubo puesto en antecedentes del ataque sufrido esa mañana en Alba Longa y confesada su sospecha de que los siervos del rey podrían estar envueltos en una traición, el mensajero expuso su idea. Se trataba de sustituir esa misma noche a los cuatro criados de Númitor por cuatro personas de la confianza del sacerdote y que fueran éstas últimas quienes condujeran al rey a su ciudad al amanecer del día siguiente. Si podía contar con su ayuda, él mismo partiría de inmediato a llevar el mensaje a la reina Aurelia.

- Ve tranquilo – respondió el sacerdote – porque me encargaré de hacer cuanto me pides. Conozco a Númitor desde hace años y siento por él un gran respeto. Quieran los dioses auxiliarlo en este momento crítico y extender la protección a su familia.


Desde el resguardo de la arboleda, Rea Silvia vio a los primeros grupos de gente en un extremo del mercado. Detrás se alzaba la muralla de adobe y, por encima de ella, los tejados de las cabañas, pues la ciudad, aunque extendida a lo largo de la ladera en paralelo al lago Albano, crecía también pendiente arriba. Se detuvo y apoyó la espalda en un tronco. Como traídas por un golpe de viento, las imágenes de esa misma mañana se le presentaron con toda su crudeza: los soldados ensangrentados en el suelo del salón, las armas, su hermano y su madre gritándole que huyese, las siervas empujándola hacia la salida, el aullido de su madre. El corazón le latía con furia, le temblaban las piernas. Cerró los ojos y trató de tranquilizarse. No lo consiguió, pero al fin encontró fuerzas para controlar sus temores.

- ¿Cómo estoy? – preguntó a Palantea quien, en pie delante de ella, rodeada de sus cerdos, la miraba en silencio.

- Muy diferente de esta mañana, creo yo – respondió la pastorcilla –. De todos modos, es mejor que no hables con nadie y mantengas la cabeza gacha. Ven detrás de mí sin separarte. Cuando quieras que me pare agárrame de la túnica y, si has de decirme algo, que sea en voz baja o al oído.

Rea Silvia asintió con la cabeza, pero no se movió.

- No tenemos mucho tiempo, sobre todo si hemos de volver a mi cabaña a dormir – y con estas palabras, Palantea echó a andar.

Salieron del bosque y alcanzaron enseguida el mercado. Algunos labradores ya estaban recogiendo sus productos, pero más adelante se agrupaba mucho público y las muchachas se metieron entre él, muy atentas la una a la otra y a los cerdos. Cerca de la puerta oriental de la muralla había numerosos corrillos y hacia ellos se dirigió Palantea con la esperanza de conseguir información. A sus oídos llegaban retazos de conversaciones.

- Sí, sí, están reunidos allí el Consejo, la Vestal Máxima, todos… – oyeron decir.

- … no podemos seguir así – protestaba airado un hombre en un grupo situado a su izquierda –. ¡Por muy reinas que sean las mujeres no sirven para resolver asuntos de la incumbencia de los hombres!

- Una catástrofe, es cierto. Pero la reina Aurelia no se merece este trato. ¡Pobre mujer, como si no hubiera sufrido bastante! – decía una joven en un grupo de mujeres.

Rea Silvia agarró de la túnica a Palantea. Ésta se volvió y con una sola mirada comprendió lo que le pedía. Se acercaron a las mujeres y la pastorcilla, poniéndose al lado de una de ellas, le preguntó qué pasaba. La mujer las miró.

- ¿No os habéis enterado? Ya veo que llegáis del campo – respondió –. Una desgracia muy grande. Han atacado la cabaña del rey y han matado a su hijo y a toda su familia. De los que estaban allí sólo se ha salvado la reina.

- Y su hija, que dicen que ha conseguido huir – intervino otra.

- Sí, aunque también se rumorea que los asesinos la están buscando…

Rea Silvia sintió la mano de Palantea agarrar la suya y apretarla. La vista se le había oscurecido y la cabeza le daba vueltas. Se dejó arrastrar por la fuerza extraordinaria de la pastora que, sujetándola por la cintura, tiraba de ella y avanzaba con gran determinación entre la gente. Al fin la hizo sentarse y apoyar el hombro contra la muralla mientras ella misma se sentaba de espaldas al público para protegerla de las miradas curiosas. Los cerdos las rodearon.

- He de ir con mi madre, he de ir con mi madre… – repetía en voz baja Rea Silvia –. Estará muy sola.

- No, no puedes ir con ella ahora – respondió con suavidad pero firmemente Palantea –. Es muy peligroso. La cabaña real está muy lejos y ya has oído que te buscan….

- Tienes razón, sí. Ayúdame a encontrar refugio.

- Claro que te voy a ayudar. Iremos a donde quieras. Pero ante todo debes tranquilizarte porque de lo contrario llamarás la atención y alguien puede reconocerte.

- Me tranquilizo, sí, ya estoy más tranquila. Ay ¿adónde iré? – y tras unos instantes durante los cuales las lágrimas le rodaban como un torrente por las mejillas, tuvo una idea –. La casa de mi tío Amulio está aquí cerca. Vamos, rápido, vamos allí. Con él estaré a salvo y podré encontrarme con mi madre.

Gracias a Joanna por anunciar esta iniciativa en su blog.

64 comentarios:

almena dijo...

uffff ¡no puede ser eso!
confío en la intuición de la pastorcilla que ya ha demostrado que su desconfianza es la salvación de Rea Silvia.

¡ay Dios!

Cayetano dijo...

Madre mía. Si se va a meter en la boca del lobo, nada menos que ir donde su tío el asesino. Esperemos que los hados y el olfato modifiquen su camino.
Cura ut valeas.

Elena Gallardo Paúls dijo...

QUé imágenes tan adecuadas encuentras, Isabel. Y eso que el relato ya tiene por sí mismo suficiente fuerza. A ver qué se encuentran las niñas en casa de Amulio...nada bueno, sospecho!
Un beso

virgi dijo...

¡Uf! no creo que acabe llegando, algo le ocurrirá para no encontrarse con su pérfido tío...
Repito lo que ya te dije (igual al comentario anterior): ¿cómo consigues imágenes tan apropiadas? Me tienes alucinada.
Un fuerte abrazo, muy fuerte.

Elysa dijo...

¡Madre mía! Justo va a caer en manos de su enemigo, espero que algo o alguien lo impida.

ANA dijo...

Con la alegría que he sentido cuando el mensajero de la Vestal Máxima acude al sacerdote del templo para poner a buen recaudo a Númitor y, vaya, en cuestión de segundos, me he quedado helada. Pobre Rea Silvia. Ahora a esperar el próximo capítulo...

Dilaida dijo...

Se supone que el "lobo" está en la cabaña real, para cuando regrese ya Rea Silvia habrá descubierto la clase de bestia que es su tío y se habrá puesto a salvo. Espero...
Bicos

Isabel Martínez Barquero dijo...

Tremenda es mi aflicción por el destino de los míos.
Ingenua e incapaz de sospechar la traición en mi malvado tío Amulio, a él pretendo acudir, como si de él pudiera esperar amparo. Ojalá Palantea sea más desconfiada y me aparte de esta intención suicida.
Que los dioses nos preserven a ambas.

Isabel, la novela tiene brío, atrapa en los hechos, narrados con una claridad que me subyuga. No es fácil alcanzar la claridad, pero es el signo de una buena escritura, como bien lo sabía Cervantes. Las palabras muestran los hechos con delicadeza o pasión, según cada episodio. Resulta fascinante meterse en los personajes y asistir a la creación de los mismos con detalles encantadores (como aquí has hecho con Kritubis).
Creo que vas por muy buen camino y, por supuesto, todos contigo.

Un grandísimo abrazo, querida amiga.

mariajesusparadela dijo...

No será cierto, Isabel: solamente quieres hacernos sufrir creando tensión.

mi nombre es alma dijo...

Mercadeando (si se me permite la expresión) por tus letras estoy, viviendo la fundación de Roma en primera persona.
¿Es tarde para decir que me hubiera gustado ser enseñante de matemáticas?. ¿Las hubo?

Ciberculturalia dijo...

Sigo la historia con todo el interés, tanto que ten por seguro que me compraré el libro en cuanto esté editado. Seguiré atenta con la narración.
Besos

Isabel Romana dijo...

Hola almena, es que las niñas de 14años nos lo hacen pasar fatal. Son tan espontáneas... Y, además, no es fácil que sepan reconocer la maldad. Un abrazo.

Saludos, cayetano, sí, sólo nos queda confiar en los hados... Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Hola elena gallardo, no sabemos qué se encontrarán las niñas ni si tú y tu hermana Amnesis las encontraréis a tiempo... Un abrazo.

Hola virgi, estas niñas nos proporcionan muchos quebraderos de cabeza, aunque los responsables son los adultos (como siempre). Las imágenes me cuestan, me cuestan... Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Pues sí, elysa, la niña, en su inocencia, va a la casa del lobo. Besitos.

Saludos, ana. Por lo menos Númitor parece que está en buenas manos. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola dilaida, esperemos que te escuchen los dioses. Besitos.

Hola isabel martínez barquero/Rea Silvia. ¡Lo que nos estás haciendo sufrir! A pesar de eso, te queremos mucho. A ver si los dioses demuestran alguna compasión por tí.
Gracias por tus ánimos, isabel, hago cuanto puedo para que esta nueva historia os/nos emocione, nos haga sentir y vibrar y colocarnos en la piel de los otros. No se me ocurre una forma mejor de comprendernos. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, mariajesúsparadela, ¿qué sería de una novela por entregas sin tensión? Pero habrás de reconocerme que tiene lógica... Un abrazo, guapa.

Saludos, mi nombre es alma. No es tarde para pedirte algo. Enseñante de matemáticas me parece un poco difícil, pero algo que se le parezca sí es factible. Ya me dirás.

Isabel Romana dijo...

Hola ciberculturalia, ya veremos si esta novela ve la luz impresa. Iremos por partes: primero, la escribiré en vuestra compañía y con vuestra ayuda. Se agradece mucho tu buena disposición a comprarla, eso siempre es un buen síntoma. Un abrazo.

emejota dijo...

Huy que nervios..... tu narración me ha convertido en una jovencita. Un fuerte abrazo.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja emejota, a todas nos palpita el corazón. Besitos.

Ex-compi dijo...

Como siempre contanto historias de ayer, con un toque de hoy.. gracias por compartir tú saber.

Pilar Llorca dijo...

Lo que faltaba.... Rea Silva se va hacia la boca del lobo sin proponérselo
Nos queda el mensajero de la Vestal Máxima y el anciano sacerdote, que además de su disposición de que a Numitor y su familia, le ayuden los dioses, cuente con un ejercito - aunque sean de sacerdotes- , y desenmascare al temido Amulio.
BSS, querida Isabel.

La Dame Masquée dijo...

Madame, mis ojos se han abierto como platos ante ese inesperado final del texto. De todos los lugares del mundo menudo el que ha elegido!
Pero al mismo tiempo eso servirá para que la historia siga poniéndose más que interesante :)

Buenas noches

Bisous

elena clásica dijo...

¡Noooo! Esto no se hace Romana, por Venus, que se va a la casa del tío Amulio, ay, cómo nos dejas así, que hoy no voy a dormir si no es soñando con el peligro que acecha a Rea Silvia.

¡Manifiéstate Silana! Atrápalas en tu bosque antes de que lleguen a las redes del tío Amulio. Tiende unas ramas, embrújalas en tus frutos, no sé... tiende de nuevo una espesa niebla.

Silana, ¡haz algo!

El golpe que ha recibo Rea Silvia al saber la muerte de su hermano ha sido ya demasiado fuerte, sabe de la soledad de Aurelia, y el dolor es inmenso. Suerte que la acompaña la noble Palantea, pastorcilla humilde pero rica en dignidad.

¿Y se van las dos a pedirle ayuda a Amulio! Ay, no. ¡No! Que nos va a dar algo, Isabel querida, ni los trágicos son tan terribles. Ja ja, es que nos tienes en un puño, amiga.

Por cierto, vamos a ver el papel que juega Kritubis que yo creo que va a ser fundamental, confío en ella.
Contaremos también con buenas noticias por parte del sacerdote de Diana.

Ay, Romana querida, ay, ay. Me duelen esas dos niñas cándidas, buenazas, perdidas y desvalidas, sí: ¡tienes razón! cuentan con su inteligencia y astucia.
Esperaremos acontecimientos con el corazón en un puño.

Un abrazo inmenso, querida Isabel.

Isabel Romana dijo...

Hola, ex-compi, es un placer saludarla de nuevo. Saludos cordiales.

Saludos, pilar llorca, Rea Silvia se deja llevar por su impulso y por sus afectos: sin duda ella quiere a su tío y se siente segura con él. Ay, veremos qué pasa. Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola la dame masquée, desde luego que la cosa está que arde. Pobre Rea Silvia. Mira que confiar justo en la persona menos indicada... La sangre tira mucho, a pesar de todo. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Haces bien en invocar a Silana, elena clásica, y rogarle de todas las maneras posibles que atraiga hacia así a estas jovencitas para protegerlas como se merecen.
Pero ¡ay! las jóvenes tienen también que aprender a vivir sin esa protección extraordinaria, tendrán que valerse por sí mismas, por mucho que se trate de un aprendizaje a golpes.
Esperemos tener buenas noticias, hasta donde sea posible. Y que la fortuna guíe los pasos de todos quienes quieren bien a Aurelia y su familia. Besitos, guapa.

Mayte dijo...

Isabel, los Dioses protejan a Rea ...inocente mía, ir con el tío maldito!!!

No sé yo si el mensajero ha de confiar tanto...al llegar al final, la piel se me ha erizado, que buena eres mi querida amiga, que buena!!

Besiños :D

Melba Reyes A. dijo...


Me quedo con el alma en vilo esperando ver como se endereza la situación.

Muy bien por el suspenso.

Saludos

El Drac dijo...

¡Qué bueno Isabel! Te juro que casi se podría oír el bullicio de las gentes (¿o será que soy muy imaginativo?) me parece estar viendo una película por capitulos, un capitulo más interesante que el otro. Un gran abrazo

RGAlmazán dijo...

Será boba, pues no pretende venir a mi casa, así se las ponían a Fernando VII. Que venga, que venga, que se va a enterar de lo que vale un peine. Aquí la espero. Espero que la pastorcilla estúpida no me estropee la jugada.
Ella solita se quiere meter en la casa del lobo. ¡Será caperucita!
¡Ja, ja, ja!

Salud y República

Natàlia Tàrraco dijo...

Alocada niñez, inocencia, ingenuidad, no intuyen sus dulces corazones la maldad y se entregarán a ella a ciegas !no Isabel! no lo consientas.
Confio en Kritubis, en la Vestal, en ese mensajero, en...Silvana y sus poderes.

Isabel, grande es tu poder, nos empujas en medio de Alba y las gentes, nos llevas y nos traes a tu antojo y disfrutamos, la intriga es la pimienta imprescindible de este guiso fabuloso.

Jajaja, tranquila, ya me percaté de la fuente en villa d'Este y alguna cosilla más, colgaré nuevas fotos de Vienne-Saint Romain en Gal, además de Millau, centro de fabricación de la cerámica sigillata, maravilla de piezas, será en unos días, a ver si te plecen.
Besitoooo !salve!

Loli dijo...

Nooooooo !!! ¿pero donde vas muchacha ? !!!!
Espero que los dioses guien su juicio y sus pasos ... EN OTRA DIRECCIÓN POR DIOS QUE ME VA A DAR ALGO !!

África dijo...

El emisario es muy astuto! Espero que cambiar a los acompañantes de Númitor evite más tragedias ;)

Pero...pero...Noooooo, niñaaaaa, a casa de Amulio nooooo, cacaaa, ajjco, puajjj!!!
Mira mira, me dejas pa empezar a comerme las uñas de los pieses, como te lo digo ÔÔ


Un besote

Virginia dijo...

Desde luego Palantea está siendo de gran ayuda para Rea Silvia. Ay pobres, a ver qué les pasa ahora metiéndose en la boca del lobo!
Isabel, sé buena!!!!!

historia del arte ... dijo...

...la cogió de la mano,,,, aiaiai....
así no le va a salir novio todavía

CarmenBéjar dijo...

Me fío de la pastorcila Palantea, pero me temo que si alguien no lo remedia se meterán en la boca del lobo y adiós Rea Silvia. Mientras tanto, espero que el sacerdote de Diana intervenga a favor del rey. Y, ¿qué pasará con Kritubis? Anda con la mosca detrás de la oreja...

Besitos

Isabel Romana dijo...

Hola mayte, ¿cómo iba a desconfiar la niña de su tío? Ellas son todo inocencia, no pueden imaginarse tanta maldad. Un abrazo, querida amiga.

Saludos, melba reyes a, así estamos todos, con el corazón en un puño... Besos.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, el drac ¿cómo no vas a oir el murmullo del mercado si tú mismito estás ahí? Besotes.

Hola rgalmazán, Amulio desalmado. ¿No sientes la menor piedad de esta jovencita? Ya sé que no, así que tú solito te estás retratando en tu maldad, aunque la gente del pueblo no se entere. Ay, siempre los tiranos os aprovecháis de lo mismo, de la ignorancia y la inocencia de vuestros súbditos. Espero que no te salgas con la tuya. Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola natalia tarraco, gracias por tu comprensión respecto a las fotografías (he de decir a nuestros contertulios, que algunas de las que he puesto son hechas por tí, pero no llego a poner lo que son ni quién las ha hecho como solía hacer antes de meterme a fundar Roma). En cuanto a ese angelito que es Rea Silvia y su amiga Palantea, que es otro ángel, esperemos que alguien las proteja, porque ellas solitas... no sé, las veo demasiado inocentes. Besos, querida amiga.

Hola loli, grita, grita, a ver si estas muchachas te escuchan y te hacen caso. Quién sabe... Besos, guapa.

Isabel Romana dijo...

Hola áfrica, el mensajero ese (lástima que no sea un personaje "ocupado" por alguno de los lectores) es bastante listo, creo que ha hecho bien en confiar en el sacerdote. En cuanto a las niñas... ¿Cuánto mas nos harán sufrir? Un abrazo, guapa.

Hola virginia, si yo soy muy buena, el malo es Amulio y sus compinches, que no quieren tener obstáculos para sus planes. Besotes.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, historia del arte, no están las niñas para pensar en novios... ¡Están muertas de miedo! Besitos.

Saludos, carmenBéjar, lo bueno y lo malo de estas historias es que no nos queda más remedio que esperar a que la dichosa narradora siga contando. ¡Ay, cuánto nos está haciendo sufrir! Besos.

La vida son 2 días, disfrútala dijo...

No hay quien impida que caiga en manos de su enemigo.

Fabuloso.

Arnald Torsion

Hyperion dijo...

¡Qué intensidad en cada párrafo, en cada conversación! Tus palabras me hacen viajar y conocer a estos personajes, no sólo saber 'historia' sino revivirla. Me dan ganas de ser un dios caprichoso y entrar en la historia y en cierta manera lo hago, aun sabiendo que lo que ha sido, será. Gracias.

Anónimo dijo...

Olive oil is a recommended ingredient in pizza.
He dropped the pies.

El Navegante dijo...

Querida IsabeL:
Gracias una vez más por tu hermosa visita.
Sólo puedo decirte, que a pesar de lo escrito en términos de ficción y algo de surrealismo,coincido con lo que me habéis expresado sobre los amores que se reencuentran.
Oye, maestra si las hay, qué atrasado que vengo no haber podido escuchar esa entrevista editada el 24 / 02, y no haber podio leer los anticipos de tu obra.
Te miro a los ojos, enga, y prometo estar más a la altura de tu tremenda capacidad creativa.
Un besito

fgiucich dijo...

El relato sigue avanzando con fuerza y claridad. Abrazos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Es muy acertada la ambientación en este espacio público, tan importante en el mundo romano.

Isabel Romana dijo...

Saludos y bienvenido arnald torsion, como muy bien dice hyperion, nada podemos hacer para cambiar lo que fue. Saludos cordiales.

Hola hyperion, me alegra saber que a través de estas páginas puedes revivir lo que ocurrió. Ese es el mejor premio para quien escribe. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Bueno, el navegante, mira si puedes ir poniéndote al día, te recuerdo que tu haces el papel de dios Marte y puedes estar seguro de que no tardarás demasiado en salir. Un abrazo.

Hola fgiucich, espero poder mantener este ritmo. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Saludos, pedro ojeda escudero, creo que los mercados han sido siempre muy importantes. ¿Qué mejor manera de conocerse unos a otros que comerciar? Un abrazo.

Dyhego dijo...

Buenas noches:
Sólo decirle que ayer acabé de leer su novela: "Dido, reina de Cartago" y así mismo, acabo de releerme el IV capítulo de la Eneida.
Salu2

Isabel Romana dijo...

Saludos, dyhego, espero que la lectura le haya resultado grata. Y me satisface mucho que se haya sentido vd.con deseos de releer la Eneida: contribuir al conocimiento o relectura de los clásicos es una de las cosas que pretendo. Saludos cordiales.

Gloria dijo...

Nooo, nooo, que no vaya ahí!!! Que las diosas la iluminen a tiempo... pobrecita...
Veo que sí, que vamos a sufrir mucho con esta fundación de Roma, Isabel!!

Bagoas dijo...

Por todos los dioses !! ¿cómo podemos impedir que vaya a casa de ese malvado? Confíemos en la intuición e inteligencia de Palantea, o en un encuentro fortuito con la Vestal Máxima de camino a casa de Amulio.
Lo peor para mi es que no me voy a enterar hasta la semana que viene pues marcho unos dias a Marrakesh con mi Alejandro Magno, jajajaja...
De cualquier forma confío en que las musas te inspirarán, querida Isabel, y nos quitarás de encima esta inquietud.
Muchos besos para ti, y hasta mi regreso.
Ah! y feliz semana fallera a todos, aunque yo huya, jejeje...

Isabel Romana dijo...

Hola, gloria, como en los partos, no hay fundación sin dolor... Un beso querida amiga.

Saludos, bagoas, que disfrutes mucho de estos días de vacaciones en Marrakesh. ¡No sabes cuánto te envidio! Te aseguro, que de no tener a Rea Silvia en una situación tan comprometida, también yo huiría unos días... Besotes a tí y a Alejandro Magno.

ANTONIO MARTÍN ORTIZ. dijo...

Amiga Isabel,

Creo que la historia que nos explicas está adquiriendo unas características mucho más trágicas de lo que yo me esperaba. Uno lee a Tito Livio y, como es costumbre entre los Romanos y los Griegos, las desgracias se explican más o menos de pasada, haciendo una sutil referencia a ellas. Aquí pasa algo diferente: la obra adquiere, con tus acertadas descripciones, unas características del más duro Realismo. Es otra forma de ver y explicar las cosas.

Me quedo con esta frase:

Han atacado la cabaña del rey y han matado a su hijo y a toda su familia. De los que estaban allí sólo se ha salvado la reina.

Estoy pendiente del Destino que le espera a Rea Silvia.

Parece que uno está leyendo el final, y el fin de los Romanov, cuando los Bocheviques tomaron cartas en el asunto.

Te felicito por la forma de escribir y el Realismo de tus descripciones.

Un abrazo,

Antonio

GABU dijo...

Pero,en aquella època no se podìa mantener oculto ningùn secreto y mucho menos cambio de ropaje!!!
jajajajajajajajaj

P.D.:Que làstima que entre tanto chusmerìo nadie le anticipò a REA SILVIA que lo que ella consideraba refugio puede convertirse en un verdadero calvario...

BESOTES GIGANTES AMIGA :)
Y me tienes bien atrapada esta vez!! ;)

Isabel Romana dijo...

Saludos, querido antonio martín ortíz, tienes razón al señalar que estoy subrayando mucho la parte trágica de la historia. Creo que es algo que debemos a Rea Silvia y a tantas mujeres que sufrieron mucho. Con frecuencia nos sentimos deslumbrados por las grandes gestas - y que duda hay de que la fundación de Roma fue el inicio de una de ellas -, con olvido del coste humano que supusieron.
Con todo, espero transmitir al mismo tiempo la tensión y la emoción y la aventura de esta joven y quienes la rodeaban.
Espero que todos nos sintamos al lado de Rea Silvia todo el tiempo.... Un abrazo, querido amigo.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, gabu, precisamente en esa época lo que menos se esperaba es que alguien se cambiara de ropaje. Por la sencilla razón de que la ropa señalaba el estatus social de cada uno, y era impensable para ellos rebajarse... Ahí está el truco de Rea Silvia.
Besos, querida amiga, y disfruta de esta historia.

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Ay, Isabel, me estoy perdiendo entradas, (es que estos días estoy liadísima con mi inminente mudanza y ni tiempo me queda para nada), con lo interesante que está esta historia, bueno, con esta entrega me voy poniendo al día: Rea Silvia se irá a pedirle refugio a su tío Amulio. Por fin se ha enterado de lo sucedido en la cabaña real, porque con su precipitada marcha ni sabía de lo ocurrido a posteriori: que todos han perecido menos su madre.

Me voy a leer la siguiente entrega, querida amiga...

Mayte_DALIANEGRA dijo...

Ay, no me daba cuenta, pero si Amulio es , es, es...¡EL ASESINO!

Rayuela dijo...

ayayayayaayayyyyyyy!!!!

y sigo!

ANTIQVA dijo...

Sigo, sigo... Esto está que arde...

América dijo...

Sigo directo al otro capitulo no puede ser ayayayayaayayyyyyyy!!!!,toy de infarto!