jueves, marzo 17, 2011

PÁNICO

(XII)

Si los dioses nos hubieran concedido entrar en el cuerpo de un águila y, extendiendo las alas, sobrevolar aquella tarde el mercado y la ciudad amurallada de Alba Longa, habríamos visto entrecruzarse algunas vidas. Cada cual caminaba por su lado, dirigiéndose a su casa, o a cambiar un saquito de guisantes por otro de harina, o a llorar a un difunto, o a prestar sus servicios en la cabaña real. Allí iba el augur Appius apretando el paso por temor a no hallarse ante su puerta cuando le llamaran, como le había pedido que hiciera la Vestal Máxima. Previendo que lo requerirían para interpretar los augurios, se había acercado al mercado a adquirir un lechón, un animal sonrosado y saltarín que trotaba detrás de él sujeto con una cuerda de esparto. Por muy poco, no se había cruzado con la vestal Adriana quien, siguiendo también las instrucciones de la Vestal Máxima y acompañada de un siervo, buscaba un ejemplar adecuado para la lectura de los augurios, ignorando que Appius había conseguido ya uno. Tras ella iba la enigmática Kritubis que, desde hacía un buen rato, la seguía con disimulo, quizá esperando el momento de abordarla.


Por dos veces las hermanas Énule y Amnesis pasaron, sin verlas, por delante del tramo de la muralla donde Rea Silvia y Palantea, rodeadas de cerdos, hablaban en voz baja con las cabezas muy juntas. Tampoco las habían visto los secuaces de Amulio, pese a que merodeaban por las proximidades calentando los ánimos de los albanos, al mismo tiempo que buscaban discretamente a Rea. De pie, a corta distancia, se encontraba un muchacho de doce años, absorto ante la vista del lechón negro tumbado al lado de Rea Silvia. Su mirada iba del lechón al rostro de aquella pastorcilla deshecha en llanto y, recordando el prodigioso nacimiento del gorrino negro que había impedido mamar a su hermano, no dejaba de preguntarse si se trataría del mismo gorrino y si la pena de la joven tendría que ver con él. Lo que no preveía entonces Urbano Lacio, pues así se llamaba el niño, es que él mismo tendría que ver, y mucho, con Rea Silvia. Ese primer encuentro, en el que no medió ni una sola palabra, iba a ser decisivo para su futuro: aquella intuición suya al relacionar a la hija de Númitor, sin saber que era ella, con los malos presagios, le hizo comprender más tarde que su perspicacia, clarividencia y fino instinto no debían desperdiciarse en las labores de pastoreo o labranza. Y, para gozo del mundo, decidió convertirse en observador de su tiempo y componer una crónica oral a la que consagraría el resto de su vida.

Reanudando el vuelo, habríamos visto a la vestal Adriana examinar un cochinillo, hacer que le abrieran el hocico para mostrarle las encías sin dientes, palparle el abdomen y, finalmente, llevárselo. Con mucha afabilidad le habló entonces Kritubis. Le alabó el acierto al escoger el ejemplar, se agachó para examinarlo de cerca y, con disimulo, le metió al animalito unas hierbas en la boca. Se ofreció amigablemente a acompañarla a la cabaña real y la vestal aceptó. Unos pasos por delante de ellas, con su saco al hombro, regresaba al interior de la ciudad Espórtula, la vieja con la lengua más afilada del mercado y aún de toda Alba Longa, rezongando en voz alta para que la pudiera oír todo el mundo. Al cruzar la puerta de la muralla la anciana se paró un instante a hablar con el pordiosero Alec y, en ese momento, la vestal Adriana y Kritubis la adelantaron, aliviadas ambas por librarse del tormento de oírla.


Más tarde y más en el interior de la ciudad, Criseida abandonaba su casa con la cabeza muy erguida y porte altivo. Se encaminaba hacia la cabaña real acompañada de Catión, quien le había llevado el recado de que la reina Aurelia se disponía a renunciar al trono ante el Consejo y su esposo Amulio requería su presencia. Tras ella salió de la cabaña Pratex. Debía tener instrucciones precisas, porque se quedó allí, junto a la entrada, mirando con ojo atento a su alrededor, escrutando las caras de los viandantes y dando órdenes en voz baja a cada uno de sus hombres cuando se acercaban a él. Y cuando el sol parecía alcanzar el horizonte, habríamos visto levantarse del suelo a Rea Silvia y a Palantea, dirigir a los cerdos con unos golpecitos de bastón hacia la puerta de la muralla y penetrar en la ciudad.



Dos vías importantes y paralelas se abrían de este a oeste recorriendo la entera longitud de Alba Longa, atravesadas de vez en cuando por otras secundarias que unían la parte alta y la parte baja de la ciudad. En las parcelas resultantes las cabañas se levantaban sin orden, dejando entre los cercados de unas y otras apenas el espacio suficiente para pasar.
Avanzaba Rea Silvia por una de esas vías con los ojos fijos en el suelo, conteniendo las lágrimas. Se había serenado en apariencia, pero su pecho ocultaba un tumulto de pesares. La muerte del hermano era el más lacerante y profundo, el más difícil de soportar. Que hubiera muerto en el campo de batalla, o se lo hubiera arrebatado una enfermedad, habría sido más tolerable que perderlo delante casi de sus propios ojos, atacado a traición. Lo imaginaba inmóvil, sin respirar, sin ver, ni oír, inconmovible a sus besos y a su llanto, y esa imagen le resultaba insoportable. Pese a todo, y con ser dolorosa, la muerte de su hermano era su única certeza. Lo demás eran dudas y angustia, incertidumbre: ¿dónde estaría su padre? ¿Le habría ocurrido algo? ¿Sabría ya la noticia? Su madre estaría padeciendo un sufrimiento espantoso.
- ¿Es por aquí? – le preguntó Palantea al llegar a un cruce, sin levantar la voz. Rea Silvia alzó la cabeza para orientarse.
- Si. Ahora debemos seguir esta vía hacia la derecha – respondió. Y sintió un cosquilleo en el cuerpo, porque entraban en una de las vías importantes, abundaban los grupos de hombres y sería difícil pasar desapercibidas. Había tardado demasiado tiempo en tranquilizarse, caía la tarde y de nuevo la asaltaban la angustia y el miedo. Pero debía ser fuerte, se repetía. Surgió ante su vista el grueso tronco teñido de rojo que remataba la cabaña de su tío Amulio. Estaba ya cerca, muy cerca de su salvación.



Entre las pocas mujeres que circulaban por esa vía estaban Énule y Amnesis. La habían recorrido varias veces con la esperanza de encontrar a Rea Silvia antes de que la reina Aurelia renunciara al trono, como se rumoreaba que estaba a punto de hacer. Y debía ser cierto, porque pasando cerca de la cabaña real habían visto al augur Appius muy descompuesto: al parecer, en un momento de descuido le habían robado su lechón. Y como la renuncia no podía llevarse a cabo sin haber consultado la voluntad de los dioses a través de los augurios, habían mandado a un siervo deprisa y corriendo a la casa de las Vestales a buscar otro animal. Y suerte que la vestal Valeria había comprado uno.
Amnesis agarró a su hermana del brazo y la detuvo. Venían hacia ellas dos muchachas con una piara de cerdos. La pastorcilla más alta, con los hombros un poco levantados y el paso elástico, andaba exactamente igual que Rea Silvia. En ese momento la muchacha levantó la cabeza y miró en dirección a la cabaña de Amulio, situada justo detrás de las hermanas. Durante unos instantes se quedó clavada en el suelo, su rostro se transformó en una mueca de espanto y, volviéndose rápidamente, echó a correr en dirección contraria, seguida por su compañera.
- ¿Qué pasa? – gritó Énule, volviéndose para ver qué había provocado el miedo de Rea Silvia. A sus espaldas, Pratex giró la vista hacia las pastoras e hizo seña a algunos hombres para que salieran en su persecución.
Rea Silvia y Palantea corrían con todas sus fuerzas. Se metieron entre las cabañas y las sortearon como podían, tropezándose a veces. Los cerdos se habían quedado atrás, en la vía principal y, gruñendo aterrorizados, se habían enredado entre las piernas de los perseguidores. Instintivamente Rea se dirigía hacia la puerta de la muralla para volver a salir, aun sin saber qué haría después, dónde se refugiaría, cuánto tiempo podría resistir esa fuga desenfrenada sin agotarse. A punto de atravesar la puerta, una mano huesuda la sujetó del brazo, frenó bruscamente su carrera y casi la hizo caer.

58 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Queridos amigos, quizá este capítulo haya sido un poco más difícil de seguir que otros, pero era necesario dar una visión general de todos los que andaban por el mercado y lo que hacían. De lo contrario, sería muy poco interesante hablar de cada uno de ellos por extenso. Prometo que no habrá otros como éste...
Besos a todos.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Tras haber planeado por el mercado, cuyas descripción es detallista y muy viva, tras haber sido espiada por el niño Urbano -futuro gran hombre-, que husmea a mi alrededor terribles augurios, lloro desconsolada la muerte de mi hermano y me produce una gran inquietud la situación en la que puedan encontrarse mis padres. Sólo encuentro consuelo en la dulce Palantea.
Por si eran pocas mis cuitas, el malvado Pratex y los sicarios de Amulio me persiguen mientras huyo a toda prisa.
¿Qué me deparará el destino? Mal se poenen las cosas para mí.

Un abrazo, querida Isabel.

Cayetano dijo...

Algo gordo se ha olido la buena moza para quedar petrificada y echar a correr ya casi llegando a la boca del lobo. ¿De quién será esa mano huesuda? Continuará.
Saludos.

Isabel Romana dijo...

Hola isabel martínez barquero/Rea Silvia, desde luego la vida no fue fácil para ti. Sin embargo... ¿Recuerdas que Aquiles, cuando su madre le dio a elegir, prefirió una vida corta y gloriosa a otra larga y anónima? Pues Rea Silvia, aunque no pudiera elegir, fue elegida para un destino duro y glorioso. ¡Ay, cuánto nos hará sufrir...! Besos, querida amiga.

Isabel Romana dijo...

Bueno cayetano, yo creo que dejo bastantes pistas... Pero en fin, es cierto que la cabeza que inventa tiene ventaja sobre todas las demás. Un abrazo, querido amigo.

mariajesusparadela dijo...

Menos mal que vió a tiempo al asesino. Ojalá ahora la encuentren antes las mujeres que el hombre.
Preciosa descripción, del mercado, no te disculpes ni nos prives de casas tan bien escritas, por favor.

Mayte dijo...

Isabel, me ha parecido una delicia, una visión total, planeando por toda la ciudad te sientes parte de todo, deseas ayudar, huir, encontrar, en lo personal me ha gustado mucho, ojala los Dioses, me aclaren los temores como Vestal y me susurren al oído para acudir a la ayuda de Rea Silvia, que me temo...esta a punto de dar un paso decisivo en la historia.

Besiños.

Melba Reyes A. dijo...


A mí me ha gustado mucho para evitar la dispersión de ideas. Creo que tu intuición de escritora te indicará cuándo debas repetir si resultara conveniente.

Un abraz♥

virgi dijo...

Me alucina todo lo que sabes, es una auténtica gozada leerte. Lo veo todo tal cual y hasta los gruñidos de los cerdos llegan a mis oídos.

Cruzaba el mercado por la parte menos concurrida, pues recibí recado de ayudar a una parturienta y con premura me encaminé a la casa. Fue así como pasé cerca de lo que narras.
Que los dioses protejan a los seres bondadosos.

Elena Gallardo dijo...

No te disculpes, Isabel, la novela es tuya y está estupenda así, la descripción, los cruces de personajes, y toda la emoción in cescendo.. ¡¡ya espero el siguiente capítulo!!
Un beso,

Elysa dijo...

No te disculpes, Isabel. a mí personalmente me gusta esa visión general, me hace situar en el lugar a los personajes, lo haces tan bien, que ves la actividad y el trasiego de gente en las calles.

Un beso

Dilaida dijo...

Me encanta este capítulo y esa visión general que nos ofreces. Esto se pone muy interesante.
Bicos

historia del arte .. dijo...

estoooo ha ido tan deprisa el paseo que no me ha dado tiempo de comprar nada en el mercado, olía a algo pero no se a qué, ¿morcillas de cebolla cociendo?, y he escuchado un tamboril y una flauta llamando a catar el queso de Pan, pero es que me he estresao porque se me escapaba la rea silva entre el barullo,.. y se me acababa el invierno... pero el lechón negro presagia una buena primavera llena de colores seguro que si

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Magnifico toda esa gente merodeando y elfinal... el final... como siempre.
Magnifico es poco.

RGAlmazán dijo...

Está muy bien esta visión general. Así se podrá comprobar cuáles son mis poderes y cómo es mi gente. Aunque espero que Rea Silvia no escape, porque puedo hace ejecutar a todos mis lacayos, antes de que Criseida me ejecute a mí.

Salud y República

Dolors Jimeno dijo...

Acabo de llegar de viaje y tengo mucho tabajo: leer todo lo que has publicado durante el tiempo que no he tenido acceso a internet. Quiero compartir con todos los segudidores de este blog una casualidad. He estado en Turquía en un viaje organizado. Una de las visitas programadas era a una joyería. Ésta tiene una marca autorizada por el gobierno turco para reproducir algunas de las joyas que van encontrando en sus investigaciones arqueológicas. ¿Sabéis cómo se llama la marca? Fibula. Si le ponéis el acento es mi personaje en la novela actual de Isabel. Quiero que todas y todos lo tomemos como un buen augurio para la fundación.
Un abrazo.
D.

Anónimo dijo...

¡Genial!, yo, embobado por la descripción, tampoco he podido comprar nada en el mercado. Gran, gran post y preciosos todos los personajes que van apareciendo. Rafa

Natàlia Tàrraco dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Natàlia Tàrraco dijo...

Como bien dices, amiga Isabel, juegas con los dados marcados, tienes ventaja.

A vista de águila todo se ve fríamente, todo se contempla sin implicarse, pero en las calles, tropezando con una especie de recopilación de los personajes, cerditos incluidos, he sentido pánico, angustia, incertidumbre.
Confio en esa mano huesuda, sabia y serena mujer ¿me equivoco?

La maqueta de las cabañas ¿es la del Palatino?
Un abrazo muy cariñoso, a la espera de lo que quieras decidir, Musa, poderosa Sibila.

Isabel Romana dijo...

Hola mariajesusparadela, menos mal, sí. ¡Hay que ver cuánto nos harán padecer estos asesinos! Besos.

Saludos, mayte, creo que mucha gente está haciendo lo posible por ayudar, hace falta también que los dioses ayuden. Estoy segura de que a tí alguien te iluminará... Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola melba reyes, espero que así sea, que la intuición esté fina y no me falle... Un abrazo.

Hola virgi, el águila te vió allá abajo, en la parte menos concurrida, pero ibas tan apresurada para cumplir tu deber, que casi no tuvo tiempo de registrar tu paso y contarlo. Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Hola elena gallardo, tú sí que estás por todas partes, buscando, buscando... Ojalá la encuentres. Besos.

Hola elysa, ya ves que el mercado y las calles cercanas de Alba Longa están como Valencia en estos días de fallas... Besos.

Isabel Romana dijo...

Saludos, dilaida, hay que ver lo que da de sí un sólo día, y eso que no ha terminado aún... Un abrazo.

Hola historia del arte, cierto que ha sido un paseo muy rápido, pero es que con los malvados pisando los talones a Rea Silvia, no había mucho tiempo para entretenerse. No sé aún cómo de colorida apuntará la primavera... Besotes.

Isabel Romana dijo...

Hola alejandra sotelo faderland, ya ves qué animación hay en el mercado, y eso que ya es tarde... Besos.

Ja,ja, rgalmazán, no creo que ejecutes a tus lacayos, porque entonces te quedarás sin nadie, porque lo que es afecto, te aseguro que no despiertas ninguno. En cuanto a Rea, espero que sus pies la lleven muy lejos de tí. Besotes.

Isabel Romana dijo...

Hola dolors jimeno, vaya presagio favorable que nos traes de Turquía. ¡Es genial! Espero que tenga efectos directos aquí mismo y en la vieja Alba Longa. Gracias por este regalo tan encantador. Un abrazo.

Hola rafa, me alegra que te haya gustado, más todavía con la poca afición que tienes a los mercados... Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Hola natalia tarraco, tienes mucha razón al señala el efecto de distanciamiento que tiene la vista de pájaro. En cuanto a esa mano huesuda, creo que hay una pista fácil ¿no? para saber de quién es.
Sí, la maqueta de las cabañas es la del Antiquarium del Palatino. Quería guardarla para cuando esté Roma fundada, pero por más que he buscado por todas partes no he podido encontrar otra que me sirviera para aquí. Besos, querida amiga.

Umma1 dijo...

Vaya, vaya que no tiene ritmo....;)

Un abrazo Isabel, espero me visites

La Dame Masquée dijo...

Madame, qué complicado era eso de interpretar los augurios, ya desde la elección misma de lechón! Y total para que luego te lo robaran.
Sigo disfrutando con esa clase de detalles que nos ayudan a viajar en el tiempo y situarnos realmente allí.
Pero por dios, madame, mire que dejarnos justo en el momento en que una mano la agarra! No tarde mucho en ofrecernos la continuación :)

Feliz dia

Bisous

Bagoas dijo...

Bueno pues aún me ha dado tiempo de leer este capitulo antes de emprender viaje, aunque siga quedando en mí la misma inquietud que en el anterior, jejeje...
Respecto a la "narración a vista de águila" a mi simplemente, me ha fascinado; he tenido la sensación de estar de verdad sobrevolando Alba Longa.
Respecto a la imagen de las cabañas, he estado revisando mis fotos de Roma porque me sonaba tener una de la maqueta que hay en el Palatino, y efectivamente la tengo, aunque está un poco borrosilla y me temo que no tenga la calidad adecuada para tu narración, pero de cualquier forma si la quieres, es tuya.

Gracias Isabel y muchos besitos.

África dijo...

No, no! No ha sido difícil de seguir. Eso sí, la tensión iba en aumento con la lectura.
Ese niño de 12 años tendrá los brazos huesudos? Me pregunto yo...mmm...

Me encanta leerte!
:D


Un beso

fgiucich dijo...

Una pincelada necesaria para mostrar el decorado y sus personajes, aunque con la maestrìa de siempre, Isabel nos va guiando hacia el suspenso. Arazos.

emejota dijo...

Estupendo "brochazo" el del mercado. Ahora quedo paralizada hasta el siguiente capítulo. Un fuerte abrazo.

Dolors Jimeno dijo...

Uf! Vaya esfuerzo que has debido de hacer para montar esta última secuencia! Yo mimsma he quedado agotada de leerlo. Has subido la tensión a causa de la velocidad expositiva. Gracias. Y ya me he puesto al día.
D.

GABU dijo...

Guauuuuuuuuuu!!!!!!!

Cuanto vèrtigo has transmitido en cada palabra,amiga mìa!!!

¿Quièn serà el que pudo detener a REA SILVIA?
Tantos son los personajes que se me cruzan por la mente como fulminante ha sido el tope a su rauda carrera...

BESITOS ÀGILES ♣

Pilar Llorca dijo...

Lo de la mano no lo tengo claro.
El primer impulso te da a creer que es su tio Amulio el que está detras de la mano , pero me gustaría pensar que es alguien que la quiere y que a pesar de ir de pastorcilla, ha sido capaz de reconocerla.
Espero que sea alguien querido que pueda ayudarla y protegerla..
También comprendo que los malos son los que dan suspense a las novelas, y en la vida misma .
BSS

Mayte_DALIANEGRA dijo...

¡Ay, Isabel, cómo nos has dejado, mujer! Literalmente, con la miel en los labios, o mejor dicho, tirándonos de los pelos, porque ahora a ver cómo nos las arreglamos para saber lo que le ocurrirá a la pobre Rea Silvia, dónde se esconderá, qué hará para dar el esquinazo a sus perseguidores...En fin, lo sabremos en la próxima entrega, espero que pueda leerla antes de que me quede cin internet por el rollo de la mudanza.

Otro beso bien grande, querida amiga, eres una narradora extraordinaria, Isabel Barceló.

elena clásica dijo...

Ay, ay, de nuevo a sufrir con esta incertidumbre. Aunque no sé por qué pero esa mano huesuda quiero suponer que es mano amiga y no enemiga, vamos, que quiero suponer yo, que lo mismo no. Ay, no sé, me agarro a que Amnesis ha reconocido los andares de mi niña, Rea Silvia y ni ella ni Énule se van a quedar impertérritas, faltaría más.
Me ha gustado muy especialmente la aparición de Urbano Lacio, y sobre todo como lo presentas: de una manera eminentemente lírica y clarividente. Anuncias el futuro de su tarea como compositor de crónica oral, observador de su tiempo y del mundo, y también adelantas su relación con Rea Silvia a través de los presagios y de las expresiones desoladas de ella, esto me ha encantado y creo que, como siempre, dice mucho de tu habilidad narrativa, difícil muy difícil es en esta obra coral con ya tantos frentes abiertos y a su vez llena de distintas perspectivas, viajar al pasado y al futuro con tanta naturalidad. Fantástico es que al lector le parezca una historia tan natural, con todos esos hilos que lleva trazados, ¡me descubro, amiga!

Por otro lado, el dolor de Rea Silvia me hace arder, esa imagen de su hermano muerto, "muerto para siempre", inmune al sufrimiento de su familia y a sus besos.

Bueno, ahí los tenemos a todos transitando por la ciudad y nosotros con el corazón en un puño. Por cierto, ese Prátex, menuda pieza, ¡ah!
En fin, esperaremos ansiosamente acontecimientos.

Un gran abrazo, querida amiga, narradora, poetisa y malvada cortadora de episodios en momentos cumbre, ¡ay! Jajaja, es broma.
Miles de besos.

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Aciertas en tu primer comentario: es un capítulo necesario para comprender el panorama general.

almena dijo...

mmmm en esta historia ningún detalle, por pequeño que sea, es porque sí. Esas hierbas que Kritubis introduce en la boca del cochinillo elegido por la vestal Adriana...

Ver el panorama "a vista de pájaro" ha sido una estupenda idea, Isabel.

Un beso!

Hyperion dijo...

El destino es trágico, inmóvil, pero de tu mano -también ella nos tiene fuertemente asidos- los avatares del camino que lleva a él son emocionantes.

Francisco Ortiz dijo...

No me olvido de ti. Espero que todo te vaya muy bien, y todo lo que emprendas también.

CarmenBéjar dijo...

Dices, querida amiga Isabel, que este capítulo ha sido más largo de los habitual y, sin embar, a mí se me ha pasado volando. Me parece una idea ezcelente ver pasar por el mercado a tantos personaje conocidos cuyas vidas se entrecruzan en un mismo espacio, todos con los acontecimientos ocurridos en la cabeza y en los labios, sin sospechar que Rea Silvia, la desaparecida, está tan cerca. ¿Qué hubiese pasado de ser descubierta mucho antes?

No quiero imaginar a quién pertenecen esos dedos huesudos que la retienen...

Besos

Daalla dijo...

Para mi ha sido un capítulo muy clarificador, más cuando no puedo seguirlos con continuidad.
Un abrazo

Isabel Romana dijo...

Saludos, umma1, con mucho gusto te visitaré. Un abrazo muy fuerte, me alegra ver que vuelves a bloggear.

Hola la dame masquée, cuánta razón tiene vd. al señalar de qué manera tonta desperdiciamos el tiempo haciendo cosas que, de todos modos, luego no servían para nada. Pero parece que es una ley a la que estamos todos sometidos... Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, bagoas, a ver si eso va a ser por tu próximo vuelo a Marruecos... Cuando estés por el aire, no dejes de recordar el mercado de Alba Longa y los personajes que iban por él. Un abrazo.

Hola áfrica, ya veremos de quién es esa mano huesuda... y si le es favorable o adversa a Rea Silvia. Y es que nunca se sabe. Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola fgiucich, es verdad que a vista de pájaro es posible ver cosas en su conjunto que, de una en una, resultaría tedioso relatar. Besos.

Ja, ja, emejota, no te paralices, que nunca se sabe qué puede pasar... Besotes, guapa.

Isabel Romana dijo...

Hola dolors jimeno, es mucha información, sí, pero a veces resulta necesaria. Por dar una idea general... Gracias por el esfuerzo de ponerte al día. Besos.

Hola gabu, yo también me estoy mordiendo las uñas sin saber a quién pertenece esa mano y si será benévola o perversa. ¡Ojala la espera no dure mucho! Besitos.

Isabel Romana dijo...

Ja, ja, pilar llorca, prefiero los malos de ficción que, como dices, dan suspense a las novelas, y no los de la vida real, que nos dejan colgados y nos hacen sufrir. Espero que tus deseos sean ciertos. Besos.

Hola mayte dalianegra, inevitablemente en algún momento de tu mudanza te quedarás sin internet y tendrás que ponerte al día (con calma) de la novela. ¡Espero que eso no ocurra en el momento más interesante! Un abrazo muy fuerte y que te vaya bien con el cambio.

Isabel Romana dijo...

Hola elena clásica, estoy contigo: prátex es un malvado de primera, y no sé si alguien podrá detenerlo en algún momento. En cuanto a nuestra Rea Silvia, es una criatura amada pero también, aunque eso es ajeno a su propia bondad, odiada por quienes la consideran un obstáculo para sus planes de gobierno absoluto y sin rivales. No sé si alguien la podrá salvar o qué le tendrán destinado los hados. Con todo, espero que jamás le falte ni el cronista Urbano Lacio, gracias al cual conocemos en detalle su historia, ni personas que la amen. Un abrazo muy fuerte, dulce Silana.

Hola pedro ojeda escudero, me alegra que hayas visto este capítulo desde esa perspectiva. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Una buena observación, almena, es que lo ves tooooodo. Bueno, por algo eres la narradora ¿no? Un abrazo muy fuerte.

Gracias hyperion, me has hecho recordar al poeta Kavafis y su invitación a gozar del camino a Itaca. Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Hola francisco ortiz, yo tampoco me olvido de tí en estos días. Paso en silencio y veo que lees y transcurre el tiempo. Un abrazo muy fuerte.

Saludos, carmenBéjar, como ves hay mucha gente pululando por el mercado, entre ellos estás tú. ¿Y qué hacías siguiendo a la vestal Adriana? Ay, no me lo quiero imaginar... Besos, querida amiga.

Isabel Romana dijo...

Hola daalla, me alegro que te haya situado. No siempre es fácil recordar, en una novela por entregas, dónde se había quedado tal o cual personaje cuando, como es el caso, se trata de una novela con vocación coral. Un abrazo muy fuerte, querido amigo.

Isabel dijo...

A mí me ha gustado mucho la visión del mercado y ese adelanto del personaje de Urbano Lacio.
Y tu maestría en el manejo de tantos personajes me sigue asombrando.

Besos

Isabel Romana dijo...

Gracias, isabel. Trataré de dar satisfacción a todos... Un abrazo.

Rayuela dijo...

me confundí entre la gente del mercado!nadie me ha visto!

capítulo necesario!

ésto es maravilloso! mañana sigo con la lectura.

besos, y buenas noches*

ANTIQVA dijo...

Ay, que tension... Y a mi me han robado en mis propias barbas...

Je,je,je....

América dijo...

Todo muy bien mi venerable dama,pero sigo esto es agonico !!
Que tensionnnnnnn!
Besicos.

Lunska Nicori:BegoñaGTreviño dijo...

Vaya, mi Isabelica, es la Rea Silvia!!! jajaja Y yo sin saberlo... qué alegría me da ver cómo va evolucionando este libro que promete ser tan bueno o mejor que el anterior... Yo,como siempre, Isabel, estoy un poco perdida, pero como ves...no del todo, no del todo.
A vista de pájaro en el mercado.....

Un abrazo muy fuerte y besos!!!