“Fueron muchas las mujeres que, de manera individual o colectiva, se
singularizaron, tomaron decisiones o sufrieron experiencias que aún nos
interesa conocer. Lo que ellas vivieron, sintieron y protagonizaron tiene valor
universal, y por ello trasciende a sus propias personas y a su tiempo. El
precio que hubo de pagar Agripina la Menor por pretender participar en la vida
política; la humillación de la pintora Artemisia Gentileschi a causa de una
administración de justicia desigual; el espantoso castigo de Beatrice Cenci,
fruto del pavoroso abandono social de los individuos en el interior de la
familia o la inmolación de Lucrecia como una forma de denuncia social, aunque
ocurrieran hace siglos, no son en absoluto cuestiones ajenas a nuestra
sociedad. La peripecia vital de estas y otras mujeres, además de aproximarlas a
nosotros y emocionarnos, señala la persistencia de problemas a lo largo de los
siglos y nos ofrece una constelación de repuestas a los conflictos planteados,
la mayoría de los cuales siguen vigentes hoy y permiten una comparación y una
reflexión al respecto.”
De la introducción de Mujeres
de Roma. Heroísmo, intrigas y pasiones de Isabel Barceló Chico.

