jueves, enero 10, 2008

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (XII).- EL GRANADO Y UTYKE

LA MUERTE DEL GRANADO




Con la conmoción generalizada de aquellos días y el luto siguiente nadie se percató que el granado de la plaza dejó de florecer.

Era el mismo ejemplar que escogió Dido y dispuso plantarlo frente al templo de Juno como otro símbolo más de feminidad para que alborozara el piar de los pájaros, amenizara tertulias con su sombra y proveyera de frutos a los caminantes del desierto.

Pasó desapercibido el cuarteo de la corteza, la aflicción de las hojas, la podredumbre de las raíces, el marchitamiento de las yemas.

Murió el árbol en un olvido absoluto. No tardó en ser seca leña apetecible a la carcoma. Un día de nieblas fue presa del hacha y sus restos quemados. Lo sustituyeron por otro.

Sus cenizas fueron a dar a un erial donde acabaron mezcladas con los restos de la pira donde se vertió la sangre de la reina.

La diosa Flora lloraba en recuerdo a Dido y al amor que ésta demostró siempre al mundo verde. En su honor modeló con las cenizas del granado una semilla y para su color posterior, empleó una tintura diluida de sangre de reina y lágrima de diosa . Y allí mismo dejó la simiente para que se hiciera brote.

Aristarco el pensativo, hijo de un discípulo de Filón, al pasear meditando sobre la existencia o no de los dioses, encontró una bellísima flor en una escombrera. Nunca había visto una flor semejante. Quedo tan deslumbrado y absorto que convino que deben existir porque dejan rastro divino de su presencia. Otra cosa es que nos convenga hacerles caso siempre, sostuvo.

Aquella flor todavía perdura en nuestros días con el nombre de Rosa de Alejandría o peonía.

Escrito por UN GRANADO que da nombre a la plazuela junto al templo de Juno en Cartago (Goahtemala). Enlace en la columna de la derecha.


UTYKE


Utike fue educada en un ambiente poco propicio para que adquiriera un comportamiento más o menos ético. Sus padres, escasos de medios, apenas prestaron atención a la educación de Utike. Su infancia se desarrolló entre mendigos, ladrones, prostitutas, bandidos, magos, brujos… que la dejó marcada para siempre, en su relación social.

Era una niña que destacaba más por la astucia y picardía adquirida en sus juegos callejeros, que por la inteligencia, pero serian las experiencias adquiridas en la calle, junto con la educación recibida en casa del tío sacerdote flamin de mayor rango, situada cerca del Templo de Hércules, héroe-semidios y adosado al palacio real y con la libertad absoluta de recorrer por patios, jardines, aposentos… nada se le escapaba, aprendió como usar sutilmente el arte de fingir, que practicaba con cierta frecuencia, no lo olvida cuando tiene que comunicarle, a su manera, al rey Yarbas (del que está enamorada) alguna noticia sobre algo relacionado con Dido:


-He sufrido por ti estas últimas horas - dijo Utike -. temiendo que Dido aceptara tu propuesta… … mañana ofreceré un sacrificio a Hércules, púes hubiera sido terrible que te casaras con esa fenicia - comentaba con felonía Utike mientras aguantaba estoicamente la furia de Yarbas al verse despreciado por Dido.



Con mucho mimo le dio las vestimentas secándole antes el cuerpo y, dándole un suave masaje, le dice con dulzura y fingida inocencia:

- La reina vive en concubinato con el jefe de los troyanos, obsequiándola con joyas y hermosos ramos de flores traídos expresamente para ella del extranjero.

Cada palabra que decía Utike, era un puñal que le clavaba en el corazón a Yarbas. Sonríe ante la cólera que ha provocado en el rey, pero su sonrisa es fruto del desencanto y sufrimientos anteriores a su situación actual. Lo hace y seguirá actuando de esa manera, pero en el fondo la venganza no le satisface.

La señora Imilce continúa narrando la historia de la reina Dido ante una multitud de personas que insistentemente le piden que prosiga con los hechos, quieren saber las maldades que tío y sobrina habían utilizado.

De vez en cuando hace pequeñas digresiones respecto al tema principal. Al mirar hacia el lugar donde se hallaba Jacinta, le recordó que en la cena ofrecida por Yarbas a la reina Dido, el corazón de sus abuelos, la danzarina Dincer y el filósofo Filón, fue atravesado por la implacable flecha de Cupido.

Karo no cree que entre los ancianos allí presentes pueda ocurrir lo mismo. A lo que muy sabiamente contesta Imilce “que la edad no nos protege de las pasiones” planteándose una ardiente discusión sobre la fuerza del amor a ciertas edades.

Mientras tanto, Yarbas y Utike sentados en uno de los patios de palacio, hablan sobre la problemática del cese del terreno a los fenicios para crear una ciudad, de la “odiosa Dido” a la que aun sigue amando, aunque sus palabras digan lo contrario.

¿Qué conclusiones sacaran de la conversación mantenida?



Escrito por UTYKE, sobrina del sacerdote de Hércules (Nina). Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Ya estamos en enero y aún quedan algunos textos por colgar. No podré aceptar otros nuevos, pero sí anunciar aquí que se cuelgan en la página de su autor/autora. En cualquier caso, gracias a todos.

*Detalle de un árbol. Jardín Botánico. Valencia.
** Detalle de la fuente de las Cuatro Estaciones. Valencia.
***Detalle de un estanque. Jarín Botánico. Valencia.
****Figura femenina. Museos Capitolinos. Roma.
*****Detalle de escultura de una pareja. Jardines de Monforte. Valencia.
******Detalle de un relieve en terracota. Museo Etrusco. Villa Giulia. Roma.
*******Detalle del artesonado de una de las Salas Borgia. Museos Vaticanos. Roma.

mujeres, relatos, historia, fotos

martes, enero 08, 2008

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (XI).- YARBAS, TEANO Y LA COPA DE ORO.

YARBAS




Un rey siempre debe impresionar a sus propios ciudadanos, pero más aún a los extranjeros. Cuando me hablaron de que habían desembarcado unos extranjeros en mi costa, llevé a cabo esta máxima. La cuestión es que se sintieran impresionados y supieran a quién pertenecían estas tierras. Después me informaron de que se trataba de Dido, reina de los fenicios. Creo que la dejé bastante impresionada.


He de reconocer que esa Dido era una mujer inteligente, fuerte de carácter y ocurrente, cosa que no pensé la primera vez que la vi. Cuando vi lo que hizo con la piel de toro que le regalé para que abarcase las tierras necesarias para su ciudad, me quedé bastante impresionado. Sin duda, había menospreciado a aquella mujer. Cualquier rey, en mi lugar, habría hecho lo mismo. Y después de contemplar la astucia de la reina fenicia lo tuve claro: ella debía ser mía. Por eso la pedí en matrimonio. Pero ella no aceptó; segundo error que cometí al volver a subestimarla.

Aquello me enfadó mucho. Después de darle lo que me pedía, después de engañarme como lo hizo con la piel de toro (se mire como se mire, lo que hizo fue engañarme); ella se atreve a rechazarme. Y encima me rechaza por un troyano de nombre Eneas. Aquello sí que no podía tolerarlo. Si la hubierais conocido sabríais el por qué de mi actitud para con ella.



Pero el corazón de una mujer, y menos un reina, no se puede robar. Eso es algo que ahora, visto en la distancia del tiempo, puedo comprender. Al menos, intentar entenderlo. Aunque pocos lo crean, lamenté la muerte de Dido.
No sé qué se dirá en el futuro sobre mí. No sé si seré yo recordado en Eternidad o lo será ella. Pero me veía en la obligación de elaborar este pequeño esbozo del hecho que marcó nuestras vidas. Para bien o para mal, nos conocimos. Y eso es algo que ni los dioses pueden ya remediar. Habrá quien me odie, pero, ¿qué puedo hacer yo ya si no es buscar mi redención?


Escrito por YARBAS, rey de los libios y pretendiente de Dido (Kurtz). Enlace en la columna de la derecha.


TEANO


- Querida Teano, he recorrido un largo camino, he venido a tí en busca de consejo, como sabes, mi madre, a la que los dioses guarden, me puso tu nombre. Quería que fuese como tú, sabia y valiente, aventurera y reposada. Has sido mi maestra, me has enseñado matemáticas como a tantos otros pero a mí me has enseñado mucho más... si es que hay algo más que matemáticas en esta vida. Las dos mujeres se ríen con fuertes carcajadas y continúan su paseo por la orilla de un río.

- Dime pequeña, ¿qué es lo que te atormenta?

- Los hijos.

- Pero si no tienes, espera a tenerlos y verás. Las dos mujeres vuelven a reír, tanto que tienen que detenerse durante unos instantes. -Mucho me temo, que si acepto su propuesta de matrimonio, mi vida como matemática terminará, no podré seguir con tu escuela. - La escuela es ahora tuya, pero ese no es el asunto. Escucha tu interior, creo que las mujeres a menudo nos equivocamos, no tenemos que elegir, no seremos libres hasta que dejemos de hacerlo y me temo que aún tienen que pasar cientos de años para que nos demos cuenta. Yo fui madre y fui matemática, ahora soy una abnegada abuela. Quizás, tú seas feliz de la misma manera que lo he sido yo. O no...

Y sin saber porqué, en ese momento recordó a Dido.



Escrito por TEANO, matemática muy reputada (Miriam g). Enlace en la columna de la derecha.


COPA DE ORO

Sidón entrega su presente al rey Adibaal, sellando el pacto que ahora los vinculará. Adibaal recibe gustoso una fina copa de oro, de rasgos exóticos y muy diferentes a todo lo que conoce. Presentan el regalo como una reliquia que ha pertenecido a poderosos conductores durante muchas generaciones, no solo de su Casa sino también del Imperio Egipcio. El rey no responde palabra alguna porque sus sentidos se han prendado del regalo…



Extracto del texto escrito por la COPA DE ORO del padre de la reina Dido (Tony). El texto completo puede leerse en Tony.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Ya estamos en enero y aún quedan algunos textos por colgar. No podré aceptar otros nuevos, pero sí anunciar aquí que se cuelgan en la página de su autor/autora. En cualquier caso, gracias a todos.
*Detalle de escultura masculina. Museos Capitolinos. Roma.
**Detalle de escultura masculina. Jardines de Monforte. Valencia.
***Detalle de escultura de un toro. Museo Termas de Diocleciano. Roma.
****Detalle de pintura mural. Museos Vaticanos. Roma.
*****Detalle del fresco "La escuela de Atenas". Estancias de Rafael. Museos Vaticanos. Roma.
******Detalle de escultura doble. Museo Termas de Diocleciano. Roma.
*******Detalle de estampado sobre tela. Isabel romana. Valencia.
********Detalle de mosaico con una copa. Museos Capitolinos. Roma.

domingo, enero 06, 2008

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (X).- SIQUEO Y MORGANA

SIQUEO




Soy Siqueo – ¿deberé decir era?-, el más rico entre todos los fenicios.

Amo a Dido - ¿deberé decir amaba?-.

Estos hombres -malditos sicarios que Hércules confunda- quieren saber donde está mi fortuna. ¿Quién les habrá contratado? Les miro con desprecio, me clavan a una pared por las muñecas, me preguntan, me vejan, rompen mis huesos, mis uñas, meten hierros en mis ojos, tiran de mi piel con tenazas, aúllan conmigo, yo de dolor, ellos de gozo. Despedazado por estas bestias, mi cuerpo es puro grito, no se puede sufrir más, me he convertido en un pedazo de carne que cuelga de la pared. Me golpean con barras melladas, vierten aceite caliente en mis heridas, me desmayo. Despierto en gruñidos atroces, no puedo hablar, han cortado mi lengua, me insultan, no paran de golpearme, quiebran mis dedos, me laceran sin misericordia, escupen en mis músculos que rezuman sangre, los bárbaros chapotean en ella. Pierdo la conciencia de ser un hombre, quiero morir. Aún respiro.

Soy Siqueo – lo que queda de mi-, el más rico entre todos los fenicios.

Amo a Dido.



Escrito por SIQUEO, esposo de la reina Dido y sacerdote de Melqart (Pedro Glup). Enlace en la columna de la derecha.



MORGANA

Algo ha caído como una sombra , un abismo... Dolor tangible por la muerte de la reina Dido.

Cada noche,
mi alma vaga
en soledad,
me miro desde
fuera y no me gusto..
soy frágil, vulnerable,
y lo peor, tengo miedo.

Tengo mis órganos
dispersos en el universo
y no me siento estrella,
necesito el sosiego de un
cuerpo, donde pueda respirar
cada mañana...

Me siento encarcelada en lo invisible...
mi miedo me paraliza
y no avanzo nada,
retrocedo como los cangrejos...
me quedo lamiendo mis heridas
en este vórtice que me arrastra...
no hay color para el sufrimiento...
no me hace falta arrancar las horas
a mis manos,
no dispongo ya de tiempo.

Parece mentira, que el verbo doler,
duela tanto...
Bajo la luz
de esta oscuridad nocturna
estoy
masticando la prolongación
de mi alma.



Escrito por MORGANA, una hechicera siria y amiga inseparable de Anna (Morgana) Enlace en la columna de la derecha.


NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Ya estamos en enero y aún quedan algunos textos por colgar. No podré aceptar otros nuevos, pero sí anunciar aquí que se cuelgan en la página de su autor/autora. En cualquier caso, gracias a todos.

* y ** Detalles de escultura representando a Marsias. Museos Capitolinos. Roma.

*** Flores en la terraza de isabel romana.

****Detalle de pintura mural "El triunfo de Galatea". Villa Farnesina. Roma.

*****Detalle de pintura mural representando a Venus. Pompeya.

mujeres, relatos, historia, fotos

miércoles, enero 02, 2008

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRAS (IX).- EL ESPÍRITU PROTECTOR DE DIDO y ANARKASIS



ESPÍRITU PROTECTOR DE LA NAVE DE DIDO


En la playa yace varada la flota fenicia que arribó a costas de Cartago, cada nave mantiene los estragos de una travesía repleta de sortilegios, algunas han sido reparadas casi en su totalidad, otras más quedaron sin arreglo por órdenes de la propia reina como un tributo a los dioses, pues representaban el ímpetu de cada expedición, el cuerpo ajado de cada navegante, la sangre seca de hambre y desazón, la coraza invencible de alcanzar el sueño, la esperanza de vida.

Rodeada de las embarcaciones está la nave de la reina Dido que misteriosamente se preserva diferente. Cuando Dido abandonó Tiro, solicitó a la diosa Juno la protección para su gente, embarcaciones, intenciones; Juno, conmovida por la suplica, sopló hasta la nave de la reina al espíritu de protección que habitaba a su derecha.La travesía fue larga, repleta de sensaciones y peligros que fueron sorteados y esquivados entre lamentos y temores, entre risas de esperanza y lucha constante.

Desde que Dido desembarcó en las costas de Cartago para fundar su reino nuevamente, el espíritu protector de la nave solicitó a Juno encarecidamente le permitiera quedarse para siempre cerca de la reina. Desde ahí, podría espolvorear la protección no sólo a la ciudad recién fundada, sino a todos los habitantes que le rindieran lealtad y devoción a los dioses.

“ Reina Juno" - le dijo - "desde que habito ésta nave por decreto de tu grandeza, me he vuelto parte de la vida de la reina Dido, persigo la misma intención que a ella la mueve, repliego mi resplandor cuando ella guarda silencio y abro mi pecho para cuando el peligro se avecina con el único afán de no permitir que nada la turbe más de lo que ya le ha arrebatado la desgracia; me nutro de la serenidad que la acompaña cuando duerme, me visto de fiesta cada vez que ella atraviesa la nave dejando un rastro tibio de sonrisas, persigo su mirada en las noches de extravío y me avergüenzo de contemplarla cuando el viento le desordena los cabellos.

Me duermo en su lecho cobijándole serenamente, vierto sobre las olas mi más ardiente deseo por el bienestar de su persona y me vuelvo tormenta si he de procurarle un amanecer sosegado y azul.Mantengo la fuerza que me concede la potestad de mi diosa Juno y me preservo el derecho de saber que he conocido los sentimientos más profundos de la reina Dido.

Hoy que no estás, reina mía, hoy que te has esfumado entre mis propios lamentos, hoy que no he podido alcanzarte con mis brazos, me vuelvo un espíritu atormentado, un lamento lastimero que se esfuma entre la fumarola que tu cuerpo encendido dibuja en el horizonte. Me desquebrajo entre la impotencia divina y la sin razón del infortunio, me apago lánguidamente como se apaga mi estadía en tu cercanía.

¡Oh Diosa Juno, exíliame del Olimpo, reclúyeme en el calabozo del olvido, desarma mi existencia y déjame ser la ultima brasa encendida que cubra el cuerpo de la reina Dido, así, podré morir junto con ella para siempre.”


Escrito por el ESPÍRITU INVISIBLE, protector de la nave de Dido (Cieloazzul). Enlace en la columna de la derecha.



ANARKASIS

Anarkasis compungida por la muerte de Dido pensó si tirarle los tejos a Zoe, o, tirársela directamente. Directamente, ya sin la protección de la reina, fue emplumada por intentar pasarse por el forro de la túnica las inmutables leyes en que las vírgenes, vírgenes se tienen que quedar. Y fue vendida a un barco griego donde la querían usar de remero-cantautor, y para lo que se terciara; ese fue el trato, pero Trato, el timonel de larguísima vista, observó que empezaba a crecerle la barba y concluyó que algo raro había en ello, y no quiso enemistarse con los dioses que en todo lo raro han metido mano, ni aguantar los larguísimos soliloquios con los que Anarkasis dormía a la tripulación, que para esas cosas lo tuvo Dido en vida. Ya siendo noche cerrada, al pasar por la isla de Lesbos la tiró al mar, diciendo:

- ¡Quien no te conozca, que te quiera, o te mate!



Neptuno que le oyó se asomó, se compadeció y la acercó hasta la orilla. Allí, el sitio mas aburrido del mundo en todos los sentidos, causó sensación, dejándose crecer medio bigote y media barba haciendo un soliloquio memorable a dos voces. Incluso grandes poetas y poetos escriben monólogos cómicos para ella. Desde entonces, todos los barcos hacen parada por aqueste memorable palenque al que sisean pícaros como la voluptuosa Lexbox. Hasta que Anarkasis murió en un ataque de risa. Le pusieron de epitafio "espectactor".



Escrito por ANARKASIS, actor (ANARKASIS). Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Puede hacerlo del modo que mejor le parezca. Por mi parte, iré colgando esos textos en esta página hasta final de diciembre y es compatible con que cada cual ponga su texto en su propia página. Ya estamos en enero y aún quedan algunos textos por colgar. No podré aceptar otros nuevos, pero sí anunciar aquí que se cuelgan en la página de su autor/autora. En cualquier caso, gracias a todos.

*Detalle de relieve en la Piazza del Popolo. Roma.

**Detalle de un relieve en un sarcófago. Museos Capitolinos. Roma.

***Detalle de escultura de la diosa Juno. Museos Capitolinos. Roma.

****Detalle de mosaico. Museo Massimo alle Terme. Roma.

*****Detalle de doble cabeza. Museo Anticuario del Palatino. Roma. Foto de Antonio Portela (Karo)

******Detalle de relieve de Neptuno y diosa del aire. Museo Termas de Diocleciano. Roma.

*******Detalle de relieve de un sarcófago. Museos Capitolinos. Roma.

lunes, diciembre 31, 2007

FELIZ AÑO NUEVO




Espero que el 2008 nos proporcione a todos alegría, descanso, paz, armonía e inocencia como a estos niños. Y capacidad para contribuir, entre todos, a construir un mundo en el que tengamos cabida todos.
* Relieve representando la primavera. Colección Gerardo Rueda.

viernes, diciembre 28, 2007

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (VIII).- PAREPIDEMOS SAMOSATENSE

- ¿Vas a alguna fiesta Parepidemos?

Otro que no fuera yo, hubiera respondido con cualquier improperio o amenaza ante semejante burla, alzaría el puño cerrado y, mirando a los ojos de quién le hizo esa pregunta, lanzaría una terrible y secreta maldición. Pero mi cuna allá en Samosata fue mecida por reputados sabios, y me limito a detener mi paso, sonreír y extender los brazos contestando:

- Sí, a una a la que por lo visto no has sido invitado tú.

Todo ello les viene a estas gentes de no haber visto nunca a un peregrino que engalana su báculo y cuida su vestido, que su cano cabello lo adorna con cuidados bucles, y que de su barba no cuelgan los restos de la comida del día anterior. ¡Salvajes!

Me cuesta acostumbrarme a las toscas maneras de estos pueblos, tan lejanos de aquella tierra civilizada de la que procedo, pero ¿no la abandoné con el objeto de conocer todos estos lugares, y encontrar en alguno de ellos la respuesta a esa pregunta que me atormenta?

En ocasiones, la fortuna parece querer dar un descanso a este pobre peregrino, colocando en el camino un paisaje hermoso, buenas gentes que con sencillez le hacen a uno sentirse como si estuviera en su propia casa, o todo el lujo y la hermosura que dejé allá en las orillas orientales de este mar que todo lo abarca.

Cuando llegué a Egipto, encontré en Tebas el mejor de los acomodos, confortables palacios y mercados llenos de abundancia, una nutrida biblioteca y gentes de toda procedencia. Fue allá donde conocí a un mercader de Tiro que había hecho fortuna vendiendo los rollos que, según él, rescataba de naves naufragadas. Para mí que era un pirata que saqueaba los barcos que se acercaban por aquellas costas, y vendía después todo el botín en los más ricos mercados.

Peirátes, que era como se llamaba aquel supuesto mercader, me habló una noche de un rollo que vendió en la lejana Cartago, que era muy conocido por ser la única copia existente del “Tratado sobre los efectos curativos de la brisa cruzada por diferentes arbustos” de Dendron, una obra muy valiosa que seguro que proporcionaría generosos beneficios a quién pudiera hacer alguna copia de él.

Fue así como me presenté en Cartago, solicitando a sus gobernantes permiso para examinar unos documentos que se conservan en la biblioteca de Xilón, cronista de la reina Dido. Aunque mi objetivo era el otro -¡y vaya si lo logré!-, no pude evitar el detener mi atención en los textos escritos por tal singular autor, más aún cuando tuve la fortuna de conocer a algunos de los personajes que acompañaron a aquella desdichada reina y ser tratado por ellos con las más sincera y atenta hospitalidad.

Durante varias semanas me fue imposible abandonar aquél lugar, y eso es ya raro en Parepidemos, pero eran tantas las cosas que un extranjero podía escuchar de la voz de los propios protagonistas de aquella historia, que apenas quería dedicarme a otro menester que al de dejarme llevar por el placer de su compañía y el goce de su conversación.

Es por ello que antes de marcharme quise escribir y leer en la plaza pública un poema dedicado a aquella querida reina, lo hice con todo el amor que sentí en el corazón de mis anfitriones y espero que aunque fuera sólo eso, se notara. Era lo menos que podía hacer antes de abandonar Cartago seguramente para siempre. Eso sí, también encontrarán en el templo de Juno, en el lugar donde se recogen los donativos para erigir una estatua a la reina, una importante cantidad de monedas de oro; la misma que un mercader sirio había pagado por una copia del Dendron…


Me dicen que, como peregrino, debo de ir a algún sitio y que cuál es ese. Yo, según el humor que tenga, callo, respondo alguna vaguedad que me evite el dar más explicaciones, o señalando a Occidente afirmo que marcho hacia sus confines, al lugar donde todo, incluso el sol, encuentra su fin.

- ¿Y por qué lo haces?

- Para que cada vez que vuelva la vista hacia atrás, vea que soy capaz de seguir dejando huellas en el camino de mi memoria.


Escrito por PAREPIDEMOS SAMOSATENSE, peregrino (Charles de Batz). Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Puede hacerlo del modo que mejor le parezca. Por mi parte, iré colgando esos textos en esta página hasta final de diciembre y es compatible con que cada cual ponga su texto en su propia página. Con el interés de que esta experiencia pueda resultarnos interesante y atractiva, sólo os pido dos cosas: una) que el texto sea breve, porque es posible que necesite poner dos o más textos en alguna entrada; dos) que os ciñáis al objetivo principal, que es hablar de vuestro propio personaje. En cualquier caso, gracias a todos.

* Figura masculina togada. Museo Termas de Diocleciano. Roma.

**Fuente en el foro romano. Roma.

***Detalle de relieve en un sarcófago. Museo Termas de Diocleciano. Roma.

****Vista del lago de Villa Borghese. Roma.

*****Marcas de un juego en los escalones de la basílica julia. Foro romano. Roma.

mujeres, relatos, historia, fotos

lunes, diciembre 24, 2007

BUENOS DESEOS



Les deseo paz, amor y salud en estas fiestas tan especiales, y muchos planes para el próximo año. Y también que podamos seguir compartiendo este extraordinario espacio que es la globosfera, que nos permite sentirnos amigos y hermanos.
*Pintura mural en la Casina del Cardenal Besarione. Roma.

jueves, diciembre 20, 2007

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRAS (VII).- SIRIO y NEOPTOLEMO


SIRIO



El tiempo es engañoso. Es como intentar atrapar arena entre las patas, al menos para los humanos, esos seres gigantes que se creen dueños de todo y hasta del destino. Los ojos felinos de Sirio siguen los movimientos de su ama. Le parece ayer cuando un mercader que traía raras telas de Oriente, especias y mercancías a cual mas fina, depositó en las manos de la princesita Anna su cuerpo peludo y pequeño. Un gatito singular, digno de la realeza, con ese color de ojos y ese colorido. Se amoldo fácilmente a los pliegues de la túnica y al hueco que le hacia la niña pegado a su cuerpo.

Crecieron juntos, el gato mas rápido con tiempos distintos, y también parece ayer cuando una noche lo tomaron en brazos y, de pronto, se encontró en un barco meciéndose al compás de las aguas. Años largos, en los que sus patas debieron acostumbrarse al vaivén suave de las olas, a la furia de las tormentas, a disfrutar del sol en la verga de la vela, o limpiando la bodega de roedores en compañía de Mook, contradiciendo que perros y gatos deben ser enemigos.

Y ahora, entre los adornos del palacio, el gato real que ha visto mundo, que no puede expresarse sino con el silencio, se muestra como un dignatario de su especie. Regiamente sentado, erguido, la cola recogida con elegancia y el luto en sus ojos, parece concentrar toda la tristeza de Cartago mientras observa a su ama, amiga y razón de su vida, ejecutar una serie de rituales con los cuales los humanos se despiden de los suyos.

Capta la soledad y tristeza de Anna y cuando el hachón se acerca a la pira, cuando las llamas envuelven lo que fue una vida, encomienda a la Gran Diosa Gata para que reciba a quien le permitió venir, ver maravillas, cruzar medio mundo; y tiene la absoluta certeza del antes y del después, cuando el tiempo se parte en dos como se rasga una tela.



Con el movimiento de sus ojos sigue las volutas de humo y los ritos posteriores, cuando ya solo quedan cenizas. Entonces puede entender que para toda esta gente, es recién ahora que comprenden la orfandad. Mientras tuvieron el cuerpo de su reina, quieta, serena, muerta, aun había algo de ella, aun la tenían. Ahora que solo queda un polvo volátil, más etéreo que un espíritu, realmente sienten su falta, parecen comprender el tan escaso tiempo para la vida y la eternidad para la muerte que se extiende ante ellos. El dolor los desgarra como una zarpa abriéndolos en dos. Lo camuflan con promesas de venganza, de ira, maldicen y se consuelan a si mismos por sobre todo, pero se sienten mas desamparados que cuando vagaban por los mares llevados en andas por las divinidades marinas de humor variable, bajo un cielo infinito; y hasta ese desamparo es una nada comparado con el que sienten ahora.



Mira a su ama, desencajada, a las amazonas Nismacil e Iskias y capta dos miradas tan distintas: una esperanzada, otra como una flecha hacia adelante tratando de anticipar el futuro, aun en medio del dolor. No puede decirles que no sufran, no solo porque es un gato, sino porque es simplemente imposible: imposible no gemir, llorar, maldecir, rabiar y lo único que puede hacer es ir a ofrendarle a su ama el consuelo de sus caricias al frotarse contra sus piernas.


Escrito por SIRIO, gato de Anna (Sirio, gato de lady zurikat). Enlace en la columna de la derecha.



NEOPTOLEMO


Me llevaron una fría mañana a las playas de Ilión. Mi padre, cuya sombra alargada se esparcía por doquier, había muerto a los pies de sus muros.

Siempre pendientes de los astros y las profecías, los augures reclamaron mi presencia y aquí estoy, en esta antigua guerra.

Es duro ser el hijo de un héroe muerto; sus sandalias me quedan grandes y apenas puedo sostener escudo y grebas. Pero lucharé con honor en nombre de mi familia. Esta noche entraremos en el vientre del caballo y, si Zeus me sonríe, hundiré mi espada en el pecho del rey de Troya antes de despuntar el alba.

Como botín tomaré a Casandra, la haré mía; y cogeré tanto oro y estaño como puedan llevar mis alforjas…

Esta noche los griegos desataremos el fuego y la ira sobre la vieja y testaruda Troya.

No en vano soy Neoptolemo hijo de Aquiles, príncipe de los mirmidones.


Escrito por NEOPTOLEMO, hijo de Aquiles (Aquiles). Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Puede hacerlo del modo que mejor le parezca. Por mi parte, iré colgando esos textos en esta página hasta final de diciembre y es compatible con que cada cual ponga su texto en su propia página. Con el interés de que esta experiencia pueda resultarnos interesante y atractiva, sólo os pido dos cosas: una) que el texto sea breve, porque es posible que necesite poner dos o más textos en alguna entrada; dos) que os ciñáis al objetivo principal, que es hablar de vuestro propio personaje. En cualquier caso, gracias a todos.
*Sirio en su casa argentina.
**Figura femenina. Jardines de Monforte. Valencia.
***Detalle de figura femenina. Jardines de Monforte. Valencia.
****Gato romano. Roma.
*****Flores en los Jardines de Monforte. Valencia.
******Detalle de relieve de un sarcófago. Museo Massimo alle Terme. Roma.
*******Detalle de la escultura de Cástor y Pólux en la Piazza del Quirinale. Roma.

, , ,

lunes, diciembre 17, 2007

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (VI).- CRISEA Y NEPTUNO

INVOCACIÓN DE CRISEA

En una pequeña punta rocosa bañada por el mar y situada en el extremo oriental de la playa, ante el primer altar levantado a la diosa Juno:

"¡Oh, diosa Juno, esposa, madre, reina!

Arde este incienso en tu honor.

Escucha nuestras palabras:

Recabamos tu protección de nuevo, ahora que la reina Dido nos ha dejado.

La más sombría época del año nos acecha.

Estas sagradas llamas deben purgarnos de todos los oscuros hechos y pensamientos.

Pero debemos recordar que la primavera siempre se encuentra en el vientre del invierno.

Así que preparémonos para el nuevo comienzo.

Oh, madre Juno, bendice nuestro incipiente destino y acompaña a Dido en su postrero viaje."



Escrito por CRISEA, vestal del templo de Juno en Cartago. (Krisish) Enlace en la columna de la derecha.


NEPTUNO

Nunca quise ser Dios y ahora vago por estos mares olvidado de todo y de todos. Nací de Saturno y Ops hace miles de años y mi destino era ser como ellos. Mi hermano fue el gran Júpiter y nuestras relaciones siempre adolecieron de una cierta rivalidad. ¡Qué lejos aquellos tiempos en que los hombres me respetaban y temían! ¡Qué lejos la buena Dido, a la que tanto admiré! Mi primera elección como dios fueron las nubes y la lluvia y a ellas dediqué gran parte de mi existencia.

Todo lo estropeó mi homónimo griego Posidón, la fama que le precedía hizo que en el año 399 a.C. me convirtieran por decreto en el dios romano de los mares. Es cierto que tengo mal genio, pero no es menos verdad que los hombres se han esforzado mucho en provocarme. No, no son gratuitos mis arranques, cuando mi tridente golpea con furia las aguas que conforman mi hogar no se trata de un gesto espontáneo y sin causa. Son ellos, esos pequeños e insignificantes seres que se arrastran sobre las aguas en sus absurdas y ridículas naves. Como ese traidor de Eneas.


Ya no está ella para calmarme. Mi amada Falacia. La primera vez que la vi su cuerpo se movía seductor entre un coro de nereidas sin que ella ni tan siquiera se percatase de mi presencia, tan poco importante era yo ante sus ojos. Quizá fue ese el motivo que provocó mi deseo de poseerla y aunque huyó a los más lejanos confines del mundo no pudo esconderse de mí. Sólo ella era capaz de aplacar mi ira con su dulce voz, y su bondad convertía un mar embravecido en una laguna serena.

Dido era como ella y he de confesar que el mar se hizo un poco más profundo cuando la reina acabó con su vida.


Escrito por NEPTUNO, dios de los mares (Antonia Romero). Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Puede hacerlo del modo que mejor le parezca. Por mi parte, iré colgando esos textos en esta página hasta final de diciembre y es compatible con que cada cual ponga su texto en su propia página. Con el interés de que esta experiencia pueda resultarnos interesante y atractiva, sólo os pido dos cosas: una) que el texto sea breve, porque es posible que necesite poner dos o más textos en alguna entrada; dos) que os ciñáis al objetivo principal, que es hablar de vuestro propio personaje. En cualquier caso, gracias a todos.

* Detalle de rostro femenino. Gentileza de Krisish.
**Flores en la terraza de Isabel Romana. Valencia.
***Detalle de la fuente de Neptuno. Madrid.
****Detalle de la fuente de las Ninfas. Piazza della Reppublica. Roma.
*****Detalle de relieve. Monumento a Mª Cristina de Borbón. Madrid.

miércoles, diciembre 12, 2007

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA (V).- FILÓN


ÚLTIMAS PALABRAS





Te he abandonado esta mañana temprano dejándote, Dincer, profundamente dormida. He necesitado reunir todas mis convicciones en un impulso para arrancarme de su calor y salir a la calle. La luna iluminaba el paisaje nevado y el reflejo de sus rayos sobre la nieve ha iluminado también mi desnudez. He venido hasta aquí, hasta el tronco de esta higuera, compañera de buena parte de mi vida, y me he sentado en el suelo. El frío es intenso. Pero he tenido vigor para cantar el himno que compuse a la frugalidad y que resume todo mi pensamiento:

“¡Salud a ti, Frugalidad, placer de los hombres sabios,
Diosa reina que nació de la noble Templanza.
Salud a vosotras, Musas del corazón puro,
La ofrenda sin lujo de mi vida le ofrezco a la muerte.”

Ya no puedo mover mis miembros. Apenas puedo mover la lengua en la boca. Pero ya no siento frío. Es la muerte, que llega.

Mi queridísima Dincer, mis últimos pensamientos son para ti. Aún te queda mucha juventud por delante y no la debes malgastar junto a un viejo. Con mi muerte te abro la jaula de amor que te retenía a mi lado. No es hora de llorar, sino de reír, recuerda todo lo que te he enseñado. No hay mayor ridículo que la seriedad. Amada Dincer, tú sabes bien que el cinismo no es una filosofía sino el género de vida que acepta la risa en los momentos supremos. He vivido conforme a la naturaleza y a ella me entrego ahora. Las plantas y los animales sólo prosperan cuando siguen con normalidad, sin estridencias ni aspavientos, el fin que les ha asignado la naturaleza.

“¿Un filósofo y una bailarina?” ¡Cómo se admiraban todos de la extraña pareja que formábamos! Me había pasado la vida intentando librarme de lazos culturales y relaciones sociales, creyendo que finalmente conseguiría la libertad del viento, y acabé sin poder respirar si tú no estabas cerca. No llamaba la atención que un hombre viejo y no demasiado bien formado se enamorase de una jovencita, sino que fuese correspondido por ella con tanto entusiasmo. Y, honestamente, a mi también. Muero sabiéndome querido por quien, de ser omnipotente, yo elegiría ser querido. Adiós, Dincer, amor mío. Adiós.

Escrito por FILÓN, un filósofo cínico (Gregorio Luri) Enlace en la columna de la derecha.

NOTA.- He realizado una propuesta a nuestros amigos que han participado como personajes en la historia de Dido. Consiste en que cada uno de ellos escriba un breve texto para darnos a conocer algo más de su personaje de ficción. Por ejemplo, cual fue su futuro, o su pasado, o qué opinó o sintió respecto a los acontecimientos narrados. Puede hacerlo del modo que mejor le parezca. Por mi parte, iré colgando esos textos en esta página hasta final de diciembre y es compatible con que cada cual ponga su texto en su propia página. Con el interés de que esta experiencia pueda resultarnos interesante y atractiva, sólo os pido dos cosas: una) que el texto sea breve, porque es posible que necesite poner dos o más textos en alguna entrada; dos) que os ciñáis al objetivo principal, que es hablar de vuestro propio personaje. En cualquier caso, gracias a todos.
* Otoño en el Gianicolo. Roma.
**Figura de un filósofo. Real Academia de España en Roma.
***Detalle de pintura mural de joven danzante. Villa de los Misterios. Pompeya.
****Detalle de pintura mural. Pompeya.