martes, septiembre 04, 2007

EL ADIOS A CARTAGO (I).- El amor de Dido no da fruto.

(4ª parte de Dido y Eneas)


Tendida de espaldas sobre el lecho, Dido abre los ojos a tiempo de disfrutar de las primeras luces del amanecer y su juego de sombras sobre el rostro de su amado. Con el dedo índice suspendido en el aire, recorre amorosamente su perfil. La frente está iluminada, tersa y hermosa como un valle entre colinas: a un lado, el cabello desordenado en grandes ondas, doradas como campos de trigo; en el opuesto, la línea de la nariz firme y quizá orgullosa, apuntando al cielo de la estancia. A continuación, los labios entreabiertos exhalan un aliento cálido, profundo. Si pudiera, Dido respiraría el aire que él despide, ella misma se transformaría en aire para ser aspirada por él y anidar dentro de su pecho, acurrucada junto a su corazón. Luego, tras el labio inferior, sigue una pequeña depresión y enseguida una loma de cumbre redonda. Si la rozara con sus dedos, la encontraría áspera. No la toca.


- ¿Ya estás despierta? – la sorprende Eneas sin abrir los ojos. Atrapa la mano de ella en el aire y la dirige hacia su vientre –. Aquí está mucho mejor.

Dido acepta la incitación con gozo. Toda ella se expande en los abrazos, se multiplica en el placer. No hay un rincón de Eneas que sus manos no conozcan; ningún pliegue, por oculto o minúsculo que sea, puede escapar a sus besos. Nunca había amado así, con tanta delectación y tanta entrega, tan libre de ataduras y prejuicios. Su amor por el troyano no tiene límites, aumenta sin cesar.

A su lado, los meses han transcurrido plácidos y tersos como una nave sobre la superficie del mar cuando la vela se despliega hinchada por el viento. Plenitud, luz, alegría, pasión, se han instalado en el espíritu de Dido y lo gobiernan: sólo su amor le importa y colma su vida de satisfacción. Lo demás, fama y honor, ciudad, futuro, autoridad, estima, han perdido para ella toda importancia.
Únicamente, a veces, una nube que transita solitaria por el cielo de su dicha oscurece una porción de felicidad durante un rato. Ella cierra los ojos a esa advertencia y le vuelve la espalda con terquedad: sabrá como retener a Eneas. Él es su hombre, su esposo en el lecho, el rey de su corazón.
----

---

- Te he preparado la túnica nueva – dice Barce a la reina mientras le aplica aceites sobre la piel.

- Me la pondré por la noche. No tengo ninguna ocupación hasta la hora del banquete.

- Tienes audiencia con unos enviados del rey Yarbas, según me informó el Príncipe del Senado. Entendí que los recibirías en el templo de Juno…

- He enviado a Eneas en mi lugar. Deben acostumbrarse a él. Todo el mundo debe hacerlo.

Barce respira hondo y refrena su deseo de darle una respuesta contundente. Le irrita esta situación. Desde hace meses, la reina delega en Eneas muchas de sus funciones y, sin embargo, no se habla de matrimonio. A los fenicios les disgusta también: es desconcertante y molesto recibir órdenes del príncipe troyano. ¿Quién es él, o qué títulos posee para imponer su voluntad en Cartago? Si al menos hubiera solicitado casarse con la reina, como han hecho otros pretendientes, la autoridad que exhibe aún podría ser considerada como parte de las tareas del futuro marido. Es inexplicable su actitud. ¿Qué se propone? ¿Qué quiere?

Cuando él y sus naves llegaron exhaustos y empobrecidos a estas playas, la reina fue muy generosa, incluso les ofreció quedarse y hacer de su ciudad un hogar común a cartagineses y troyanos. Eneas juró entonces a la reina eterna amistad entre sus pueblos, pero no ha dado un solo paso en ninguna dirección: aunque él y algunos de los suyos están instalados en el palacio de Dido, el resto de los troyanos sigue viviendo en el campamento de la playa de levante, al otro lado de la colina que la separa de Cartago. Si han de permanecer aquí, deberían construir casas dentro de la muralla antes del invierno. Si piensan irse, ¿por qué se pavonea Eneas como si fuera el dueño de la ciudad? Solo el afecto y la lealtad a Dido los contiene.

- ¿Te contó alguna vez tu hemana su conversación con Eneas sobre tu difunto marido? – pregunta Barce a la reina. Le está retirando el aceite de la espalda con una espátula.

- Anna siempre anda detrás de Eneas, parloteando sin cesar. Y a él le gusta. No me cuentan sus conversaciones.

- Pues él quiso saber cómo era el rey Siqueo. Si era bello, valiente, si tenía sentido de la justicia, si los fenicios lo amaban. Anna se moría de risa contándome la cara de vinagre que puso cuando le aclaró que Siqueo no fue rey, sino sacerdote de Melqart y esposo tuyo.

- ¡Ya basta, Barce! – interrumpe la reina.

- No, no basta. Mira qué pronto te has ofendido. Eneas es ambicioso, tú lo sabes. Y le puede el orgullo. Es hijo de la ciudad de Troya, la más grande de las grandes ciudades, aunque ya solo sea un montón de ruinas. Le das atribuciones que jamás tuvo Siqueo, y eso que entonces eras muy joven y carecías de experiencia. Crees poder conquistarlo de ese modo y estás muy equivocada. Le has entregado sin reservas ni condiciones tu corazón y tu cuerpo y él ¿te ha pedido siquiera en matrimonio?

- Por tu boca habla la nodriza llena de rencor – responde Dido con la mayor frialdad – . Ya no preciso tus servicios, Barce. Estás vieja.

- Y tú ciega, mi reina. Quieran los dioses devolverte los sentidos y la sensatez, si no es ya demasiado tarde.
----

----

- Ya puedes mirar, señora Imilce – dice Jacinta con su voz cantarina. Sostiene entre las manos un gran plato de arcilla roja y lo mantiene de cara a mí, para que pueda verlo bien sin levantarme –. ¿Qué te parece?

Ha dibujado en el centro, con líneas negras, dos figuras grandiosas, ambas en pie. La reina está a la derecha, y los pliegues de su túnica caen con elegancia hasta el suelo después de haberle marcado el muslo y la rodilla. Lleva ceñido su cinturón de escamas y una diadema le rodea la frente. La otra figura es Eneas, desnudo salvo por el escudo y el casco con una pluma ondeante y, anudada al cuello, una breve capa griega. Hay una espada entre ambos: la reina la empuña con su mano derecha, aunque se la está ofreciendo a Eneas.

Ignoraba la intención de Jacinta de representar esta escena en su cerámica. Me ha sorprendido su agudeza y conmovido profundamente su elección. Por un instante, me he sentido como cuando el corazón nos golpea con un presagio.

- ¿No resulta una composición un poco rara? – insiste Jacinta ante mi silencio –. Quizá debería colocar la espada en posición horizontal y hacer que la reina se la ofrezca sobre un cojín.

- ¡Ni hablar! – le contesto enseguida –. Está perfecta así. Refleja muy bien el carácter de la reina. Estaba enamorada cuando le regaló la espada, pero nunca fue sumisa. Sólo era un obsequio adecuado para un guerrero, no significaba nada más.

- ¡Ojala se la hubiera clavado al troyano! – dice mi ayudante. Y con la indignación, se le desparraman por el suelo las tablillas sobre las que estamos trabajando.

- Sí, ojala.
*y** Detalles de frescos de Anibale Carraci en el Palacio Farnese. Roma.
***Detalle de escalera de acceso al Museo de la Civiltá Romana. Roma.
****Detalle de la Venus Capitolina. Museos Capitolinos. Roma.
*****Detalle de busto de mujer anciana. Museos Capitolinos. Roma.
******Detalle de mosaico. Museo Massimo alle Terme. Roma.
*******Detalle de pintural mural en Pompeya.
********Detalle de cenefa. Musos Capitolinos. Roma.

50 comentarios:

Isabel Romana dijo...

Queridos amigos, seguimos con Dido, en la 4ª parte (para que no nos liemos con tanto número de capítulo). Tengo problemas con internet en casa, así que en cuanto los resuelva empiezo las visitas (¡Y no es una amenaza!) BESOS A TODOS

Oscar dijo...

Que interesante y hermosa historia, todo esos escritos son muy profesionales y con la companía de figuras es mucho más estetico, solo decir que me ha impactado todo estas historias. Pase por aqui me encanto y espero seguir disfrutandolo, y les invito a ver mi espacio de poesias y otras cosas más, soy Peruano y vivo en Miami.

Gregorio Luri dijo...

¡Al fin! ¡Volvemos a reencontrarnos!

fgiucich dijo...

Bienvenida al ruedo, amiga, donde mucho se te ha extrañado. Un relato cargado de intenciones me deja pensando en el desenlace. Abrazos.

el brujo don carlos dijo...

Qué bien que hayas vuelto. Ya echaba de menos tus historias.
Saludos

Niha dijo...

Vuelta de las vacaciones y vuelta a Dido y Eneas... se les echaba de menos.
Y estoy con Oscar en el hallazgo que suponen las imágenes. Es algo que siempre se me olvida de comentar; son un gran complemento a la ambientación.

Lady Zurikat dijo...

¡Que alegria leerte nuevamente!!! Se te extraño tanto durante este tiempo.
Maravillosa tu descripcion de la ceguera que el amor le produce a Dido, que la vuelve desconsiderada y dura cuando alguien le muestra las cosas como son.
Y lo pagara caro.

krisish dijo...

Bienvenida Isabel, Dido es perseverante y apasionada en todas sus acciones pero parece que eso le traerá problemas.
Buen detalle la composición cerámica de Jacinta.
Un abrazo

Adrià Urpí dijo...

Hola estimada dama de la cultura clásica...de nuevo Gloria y yo estamos por aquí para ponernos al día...por cierto que tal las vacaciones?
Besos de los dos

Charles de Batz dijo...

Pues mira por dónde así se me hace la vuelta de las vacaciones más llevadera, quiero decir volviendo a encontrarme nuevas anotaciones que leer aquí, en tu cuaderno.

Bienvenida de nuevo

Salud

Ximena dijo...

Que bien tenerte de vuelta, Romana querida!! Echaba de menos seguir la historia... Aunque este post me encojió el corazón. Vuelvo a alabar tus habilidades literarias, mi querida amiga. Sutil e inquietante...

Uhn abrazo cariñoso

Ximena

Kostas Kamaki dijo...

Regreso de nuevo a estas tierras después de visitar Qart Hadasht ('Ciudad Nueva'), Carthago Nova o Cartagena, la principal ciudad de los cartagineses en España, recordando a cada momento lo que aquí dejé tras recorrer sus costas.

Cierto que "Ella" cerró los ojos a las distintas advertencias que se le presentaban pero, un corazón enamorado, no entiende otra cosa en momento así.
Besos, querida amiga.

leodegundia dijo...

Está claro que el amor acaba por nublar la inteligencia y esto lleva a no querer escuchar los consejos de las personas que le aprecian y siempre estuvieron a su lado. :-)) Mi señora Dido ya piensa incluso en prescindir de mis servicios porque dice que estoy vieja, quizás se olvida de que los viejos vemos las cosas con más claridad. En fin, veremos si me quedo sin trabajo.
Bienvenida, así podemos seguir disfrutando de tus historias.

manolotel dijo...

Me alegro de verte de nuevo en acción. Hermosa descripción del ciego amor de Dido. Como siempre, nos dejas deseando el siguiente capitulo. Espero que resuelvas pronto los problemas informáticos.

Un besote, Isabel.

Kurtz dijo...

Me paso sólo por aquí para darte la bienvenida de nuevo.

Besos.

Fortunata dijo...

Viniste fuerte de las vaciones...ya me has enganchado....
Un beso querida...me alegro de poder leerte

manuel dijo...

Wauw

Que gusto, de regreso e inspirada
Bienvenida

El Mostro dijo...

Isabel ¿como estás, tanto tiempo? Siempre es un agrado leerte. Estoy atrado pero me pondré al día.

p/s: Estoy leyendo "Comentarios a las guerras de las Galias", fascinante.

Un abrazo.

Natasha dijo...

Hola Isabel amiga mía!! Cuanta alegría me da que ya estés de regreso, se te echaba mucho de menos, al igual que a tus maravillosos relatos, te mire por ahí y me deje venir a saludarte y a darte la bienvenida. He empezado a leer y veo que ahora viene la parte triste, el amor entre la reina Dido y el príncipe Eneas no cuaja, y parece que se avecinan nefastos acontecimientos que darán al traste con el amor de la pareja... pues la partida de Eneas de Cartago se nota que es inminente... estaré pendiente de los pormenores

Bueno, de nuevo te expreso mi regocijo por tu regreso, espero que tus vacaciones hayan sido de lo más satisfactorias y las hayas difrutado a plenitud querida amiga

Aqui te dejo un abrazo cálido con todo mi afecto

Nati

Zebedeo dijo...

Valió la pena esperar, veo que vienes con renovadas fuerzas. Siempre se ha dicho que el amor nubla la razón ¿será este el caso? Probablemente lo sea, nunca escuchamos a las personas que tenemos cerca de nuestro corazón cuando otra lo ocupa totalmente. Pobre Barce.

El Toro de Barro dijo...

Quiero agradecerte el comentario que has hecho en el blog de nuestra común amiga Mucha a ese viejo poema que edité hace mucho tiempo, y que parece seguir conversando más vitalidad que canas.
Un fuerte abrazo, y con él mi gratitud.

Carlos Morales

http://eltorodebarro.blogspot.com/
http://poesia-del-torodebarro.blogspot.com/
http://poesia-del-torodebarro.blogspot.com/search/label/.Carlos%20Morales

(Ya era hora de que volvieras, ya era hora...)

∂Væ ƒæNiX™ dijo...

Vaya regresaste con nueva imagen y mas bello lo que escribes... que bueno toparme con nuevos escritos y una inspiracion renovada!

Gatito viejo dijo...

Con tu vuelta me aseguro una lectura muy deseada: intrigantes historias muy bien contadas. Un abrazo.

Miriam G. dijo...

Ya estoy de vuelta con mi reina.

Un beso grande Isabel.

Ontokita dijo...

celebro tu regreso amiga querida, con nuevos colores y letras. maravilla de maravillas.
Creo que la reina entendió que el amor si da frutos aque a veces la cosecha no sea la mejor. Sigo contigo como siempre. Y te abrazo

cieloazzul dijo...

OHH!!!
Vuelve la aventura contigo amiga mia!!
que deleite!! y que sinsabor más añejo trae el amor intenso que se ciega ante las dádivas de una mujer enamorada...
Me alisto en éste nuevo viaje amiga!!!
En el cieloazzul hay algo para ti:)
besos!

anarkasis dijo...

chachi, aquí va a ver mas que palabras,
¡no me lo pierdo!

Fuego Negro dijo...

es una historia hermosa y muy bien narrada,de esas que cuando termina una parte uno empieza a tejer los posibles finales

salud y mas que suerte

Ahelon dijo...

Que alegría tenerte de vuelta Isabel!
un abrazo troyano
=D

MORGANA dijo...

Me alegra poder compartir de nuevo,
que disfrutes del fin, muchos besos querida Isabel.

El Toro de Barro dijo...

"La frente está iluminada, tersa y hermosa como un valle entre colinas"...Si esto no es poesía ¿Qué es poesía?

carlosmorales59@yahoo.es

Zoe Favole dijo...

Hola wapísima!! Me estoy poniendo al día, x fin!!!! Siento el retraso. Besos de reencuentro y amistad

Angelusa dijo...

Querida Isabel, me alegra mucho volver contigo a Roma. Tengo mucho trabajo atrasado, pero con gusto me pondré al día.
Mientras tanto, recibe un abrazo.
Que sepas que te he echado de menos...

María Dubón dijo...

Tras un breve lapso con el alma en vilo, esperando acontecimientos, se agradece este retorno de altura que promete momentos inolvidables.

Un abrazo.

Ula dijo...

A mí no necesitas visitarme, porque no sé aún cuando retomaré mi blog, pero sigo viniendo a escuchar, o poner oído fino a las andanzas de Dido, sin olvidarme cuanto sufrí por Eneas cuando les vino el desastre.
Habrá que leer esto con objetividad, sabiendo que la pasión desenfrenada, nunca lleva a nada bueno, aunque no hay que dejarla a un lado tampoco.
De los niños y los ancianos deberíamos intentar aprender más.
Un abrazo.

Aurefaire dijo...

Amiga!!!!!!!!!!!!!!!!!
uh como se te extraño!!!!!!
como sigue????????? se siente en el aire q se viene un gran lio!!!!!!!!

besitos de hada con musculosaaaaaaaaa se fue el frio al finnnnnnnnnn

Arthur dijo...

Ay ay!! nadie quiere al prícnipe Eneas, y aunque la reina sí lo quiere, que va a pasar? se queda? ó se va?

Saludotes, abrazotes y besotes

Sweet Dreams, de todo Corazón:
Arthur

Gusthav dijo...

Hay que ver también qué dicen los troyanos y Ascanio, tal vez se ofneda porque como ahora la reina Dido será su madratra (eso si se casa con Eneas), piense que ella ocupe el lugar de su santa Madre, y el lugar de una Madre es sagrado y no puede ser ocupado por nadie más.

Saludos, abrazos y besos

Nice Day, con toda mi Alma:
Gusthav

Rodolfo N dijo...

Volvió la belleza y el arte para contar...
Gracias

Bettina Perroni dijo...

Isabel veo que has vuelto!!!... y yo con tanto "ajetreo" que apenas respiro... ese titulo me dió tristeza... paso a saludarte y a desearte un hermoso fin de semana... vuelvo... para saber que justamente le ha pasado a nuestra reina.

Un besazo!

Trenzas dijo...

¡Que bien volver con Dido y Eneas...! Te eché mucho de menos y ahora vuelves cuando no tengo casi tiempo, cachis...!
Pero no pasa nada ¿eh?. Conque estés aquí y yo pueda leerte aunque sea a saltos, ya me conformo.
:)
Bienvenida y dale un beso a Dido, que le esperan duros tiempos.

Elisa de Cremona dijo...

has renovado el look de tu blog, y la historia sigue siendo maravillosa..
yo sigo en lo mismo, trasncribiendo, trascribiendo..
un besazo enorme y seguimos la lectura..

Clarice Baricco dijo...

Nueva casa, nuevas fuerzas y nuevos latidos con esta historia que sabes enamorarnos.

Gracias por todo lo que me has brindado.

Mi cariño

Settembrini dijo...

Hooola. Que tengas muy buena reentré, o como se diga.

Haciendo un repaso de los blogs enlazados desde el mío, he caído en este, que me ha traido a la memoria los recuerdos -aún frescos- de mi reciente viaje a Roma. En realidad quería ir a Nápoles, y visitar Pompeya y Herculano, pero ciertas noticias sobre el problema que tiene con las basuras esa caótica ciudad, y la alarma de posibles epidemias como el cólera (el cólera, nada menos), hizo que cambiara mi destino a última hora. No quería acabar como el viejo Aschenbach, cuyos gustos sólo comparto de cintura para arriba, y cuya muerte no quería remedar (y menos en Nápoles; si al menos fuera Venecia...).

El caso es que acabé trotando una vez más por las calles romanas, donde descubrí y redescubrí no pocas cosas. El Janículo, por ejemplo, con el triste roble de Tasso; el Trastévere (donde presencié una curiosa ceremonia nupcial entre dos ancianos turistas americanos); el Tempietto de Bramante, oculto, secuestrado bajo bandera española; cierto fresco en una galería vaticana que reproduce la planta setecentista de Venecia; la Academia de Atenas (vaya decodador se buscó el amigo Julio); la sixtina...

En fin, también busqué a Roma en Roma, como el peregrino de Quevedo, y algo encontré: en el museo del Campidoglio (impresionante nueva ubicación de la Loba y de Marco Aurelio) o en el del Palazzo Massimo alle Terme, con las espectaculares pinturas que conserva, increiblemente bien presentadas (el único museo realmente decente de toda Italia; o al menos el único que no se aclimata abriendo las ventanas de par en par)...

En fin, we'll always have Roma, como decía aquel. Gracias por recordarme mi viajecillo.

Teculio dijo...

Excelentes relatos, me has enamorado bella Isa, si me lo permites volveré por más cada vez que pueda

Saludos

T.coolio

Irene dijo...

Hola isabel, bienvenida de nuevo. He estado unos días sin tiempo para bloguear como quisiera pero ahora acabo de leerme la continuación de Dido y Eneas. Me parece que Eneas tiene mucho morro y se está aprovechando de que Dido está enamorada de él para hacer y deshacer. Me da rabia. Ojalá Cupido le lance una flecha a Eneas para remediarlo o si no, la cosa puede acabar mal.
Besitos

alida dijo...

Isabel, bello regreso con nuevo look, Barce tiene experiencia por la edad ¿si? y, Dido ciega por el amor, Jacinta quizás tenga un presentimiento uffsss ahora la historia se pone algo triste, pero veremos
Un beso amiga

Isabel Romana dijo...

Queridos/as amigos/as, sigo teniendo problemas con internet, me falla continuamente y me resulta dificilísimo y muy penoso ir adelante. Os pido disculpas por no responderos como me gusta y por no visitaros tampoco al ritmo que suelo. Espero que esta próxima semana se resuelva, pues de lo contario, me voy a convertir en una asesina en serie. Disculpas y besos.

Rosa Silverio dijo...

Isabel, esos primeros párrafos en donde describes la entrega de Dido son deliciosos, tu prosa se puede saborear sin temor a empalagarnos y por sobre todo, mantiene siempre una sobriedad y elegancia impresionante.

Me gustó mucho el capítulo y tengo que admitir que entiendo la preocupación de Barce. :)

Ro

Goathemala dijo...

Hola Isabel, disculpa mi retraso, además de mis vacaciones he tenido serios problemas para imprimir los textos ya que si le das a imprimir desde el navegador sale cualquier cosa menos la web así que he tenido que recurrir al portapapeles.

También quería decirte que en estas cortas vacaciones que he tenido me hicieron falta tus textos. Quise llevarme alguno pero al final lo olvidé.

Referente a este. Mira que ya te he leído mucho pero siempre consigues sorprenderme. Me encantó el arranque del texto, la descripción del rostro amado y los símiles: valle entre colinas, campos de trigo. Promete, menudo arranque.

Gracias por todo en especial por el regalo invaluable de tu imaginación.