lunes, julio 11, 2011

DÍA DE BODA



(XIX)
La reina Criseida se levantó de buen humor la mañana de la boda de su hija. Se había acostado rendida, porque los días anteriores habían sido de mucho esfuerzo y tensión. Amulio y ella habían cedido su casa familiar, la del tronco pintado de rojo, al nuevo matrimonio para que se instalara allí. Aunque era la casa natal de Anto, no habían permitido a la joven entrar, así que ella misma había tenido que ocuparse de supervisarlo todo: el remozado interno de las paredes, la limpieza, la colocación de los utensilios y del lecho conyugal y todas las demás tareas que conllevaba poner a punto una casa, incluida la purificación que había realizado el sacerdote de Júpiter. Y después de estar todo preparado, la víspera de la boda Anto se había empeñado en añadir nuevas pinturas al dintel y las jambas de la puerta. Así que hubo de buscarse a toda prisa a quien pudiera hacerlo siguiendo sus instrucciones.
Para sortear los riesgos y peligros de romper con la tradición de que la novia fuera a vivir a casa del esposo, habían realizado varios rituales para que él tomara posesión de la cabaña y se alojara allí desde al menos dos días antes de la boda. Nipace era un buen muchacho. No parecía ambicioso, lo que era un tanto a su favor, y su constitución fornida y saludable hacía presagiar que engendraría abundante prole. Además, los ojos se le iban detrás de Anto y solía escucharla embelesado. Mejor que mejor. Eso también interesaba a Criseida, pues pensaba que, llegado el caso, podría influir en él a través de su hija. ¡Estaba satisfecha del poder que su propia familia de origen estaba adquiriendo en Alba Longa! La alta posición que alcanzaría Nipace al casarse con Anto seguramente atraería a más familiares de Lavinio, y serían un buen contrapeso a la aristocracia albana. Todo le estaba saliendo a la perfección.
Y aún esperaba Criseida más alegrías el día de la boda. Que fuera tan espléndida que nadie la olvidase en mucho tiempo, que los invitados hablaran de su riqueza y majestad al regresar a sus ciudades y todo el Lacio supiera que Alba Longa había alcanzado el máximo auge por obra de sus nuevos reyes, bendición de los dioses. Para redondear su dicha esa mañana sólo le faltaba ver cumplidas dos de las satisfacciones que más anhelaba: certificar su victoria sobre Aurelia y Númitor infligiéndoles la humillación de exhibir ante ellos su triunfo, y comprobar con sus propios ojos el mal estado de salud que intuía en Rea Silvia. Si, como pensaba, la vestal tenía mal aspecto, se ocuparía de que todo el mundo se diera cuenta e incluso haría correr el rumor de que se temía por su vida. Eso le facilitaría la tarea de envenenarla. Con un poco de suerte, Rea Silvia estaría enterrada antes de la próxima luna. Entonces ella respiraría tranquila: los pastores nada temen del lobo muerto.


No erraba Criseida en sus previsiones: ese día no lo olvidaría nadie. Hacía muchos años que no se celebraba en Alba Longa una boda de tanta importancia, casi de rango real, pues no en vano Anto era la única hija de los reyes y sobre ella recaían los derechos sucesorios. Muchos invitados de otras ciudades latinas habían llegado el día anterior y se esperaban más en esa misma jornada, pues los ritos tendrían lugar al mediodía. Desde muy pronto los albanos habían salido a las calles impacientes por verlos llegar y, sobre todo, por disfrutar del banquete que Amulio ofrecería a sus súbditos en el prado situado detrás de la cabaña real. Sus criados ya estaban instalando tablas apoyadas en tocones para servir de mesas. No faltaban los chismes ni comentarios propios de la ocasión acerca de los novios y se cruzaban apuestas sobre si acudirían o no los tíos de la novia, reyes de Alba Longa hasta hacía poco más de un año.
Mezclado, como siempre, entre el público, deambulaba Urbano Lacio escuchando aquí y allá. Estaba perplejo. Había salido de Alba Longa al amanecer para observar las aves pues, siendo éstas las mejores intérpretes de la voluntad de los dioses, sentía curiosidad por saber si traerían algún aviso sobre las inminentes nupcias. Había descendido hasta el borde del lago Albano y he aquí que había visto volar, casi rasantes sobre el agua, a dos palomas torcaces. Dieron varias vueltas juntas, con una gran armonía y sin modificar un ápice la distancia entre ellas, y luego se perdieron en el horizonte volando hacia el oeste. Quedó satisfecho Urbano de ese descubrimiento que auguraba dicha al nuevo matrimonio, pues las palomas torcaces anuncian la fidelidad entre las parejas.
Regresaba ya a la ciudad cuando escuchó el martilleo característico del picoverde y, de pronto, un grito extraño y silencio. Quedose en suspenso escuchando y luego penetró en el bosque sin hacer ruido. Al pie de una encina halló al ave caída y con el pico roto. Jamás había visto ni oído hablar de algo semejante, pues el pico de este pájaro consagrado a Marte tiene la dureza de la roca y no podía concebir cómo se lo habría partido. Allí estaba, sin embargo, su cuerpecillo casi exánime. Nada podía hacer por ayudarlo, así que lo encomendó a la protección de la divinidad del lugar, volvió al camino y continuó cabizbajo. ¿Qué augurio sería ese? ¿Qué significarían mensajes tan opuestos: las palomas torcaces vaticinando un matrimonio fiel y un pájaro carpintero abatido misteriosamente? ¿Para quién sería el aviso del picoverde? Y así, prestando atención a las conversaciones de unos y otros, se devanaba los sesos a la espera de ver u oír algo que le arrojara luz.


A duras penas había conseguido dormir Rea Silvia y se había levantado con profundas ojeras, lo cual resultaba muy conveniente para su aspecto. Después de los ritos matutinos se había recogido durante unos momentos ante el altar de Vesta demandándole su protección. Necesitaba, sobre todo, estar serena, no dejarse llevar por las emociones. Ignorante la una de las intenciones de la otra, Rea Silvia y su mortal enemiga Criseida, por una de esas burlas que a veces tiene el destino, coincidían en desear que todo el mundo la creyera gravemente afectada por una enfermedad. Y así como la tía lo necesitaba para matarla cuanto antes, la meta de la vestal iba en dirección contraria: salvarse consiguiendo de los reyes el permiso para retirarse con sus padres a la cabaña del Aventino y parir a sus hijos en secreto.
Cuando las criadas habían abierto la puerta de la casa de las vestales para ir a por agua, Kritubis ya estaba en el umbral con un fardo en la mano y tras ella Énule y Amnesis con el suyo. Hallaron en su cuarto a Rea y celebraron encontrarla tranquila. Sin embargo, todo en ella estaba alerta. Algo la apremiaba por dentro, quizá el instinto, o esa intuición tan frecuente en las mujeres encintas, o la inspiración de alguna de sus divinas protectoras. Valeria le había entregado el día anterior las fíbulas de las serpientes y ella las había prendido en un paño y las había tenido toda la noche sobre su vientre, en íntimo contacto con él. Quería transmitirles la fuerza de la vida que gestaba y comprometer con su futuro a quienes las llevasen. Le había entregado una a la vestal Adriana al amanecer, y ahora iba a ofrecer otras.
- Tú no la necesitas, Kritubis, pues tu fuerza procede directamente de la diosa Divaida y es muy intensa. Pero vosotras, Tuccia, Énule y Amnesis, sí quiero que las llevéis – dijo desabrochando las fíbulas y colocándolas en el hombro a cada una de ellas –. Con estas serpientes vigilantes os comprometo a velar por mis hijos, a defenderlos y cuidarlos siempre hasta el límite de vuestro saber y vuestras fuerzas. ¿Lo haréis así?

Este gesto inesperado las conmovió. Respondieron que serían leales y fieles a ella y a sus hijos el resto de sus vidas. Fueron unos instantes de gran emoción: se abrazaron y se dijeron cosas hermosas. Luego Rea Silvia guardó las cuatro fíbulas restantes y, sonriendo, pidió empezar a prepararse cuanto antes.

Kritubis dio instrucciones a la doncella Tuccia sobre cómo envolver el vientre de Rea Silvia con la larga banda de lana que había confeccionado con su túnica. Le dio varias vueltas apretándola tanto como podía aguantar la vestal sin perder el aliento y, para que quedara bien sujeta y no se le aflojara, cosieron el extremo. Kritubis untó la unión con jugo de raíces de malva y, poniendo luego sus palmas encima, recitó una invocación a Divaida para que nada separase lo que sus manos unían.
Luego Amnesis comenzó su tarea: con la ayuda de un conjuro y un trozo de lana cubrió los pies, brazos, manos, rostro, cuello y las partes del pecho y la espalda que quedarían a la vista, con la pintura que ella misma había fabricado valiéndose de tierra en polvo, agua y clara de huevo. Oscureció las ojeras y sombreó las mejillas con otro ungüento. Por último, le colocaron la túnica clara y examinaron el resultado. El aspecto era enfermizo de verdad y el vientre apenas se notaba, a lo que contribuía el hecho de que en aquella época remota nuestros ancestros no se ceñían las túnicas, salvo las novias. Sólo faltaba el detalle del anillo con el olor de las abubillas. Palantea se lo llevaría a la puerta de la casa de las vestales justo cuando fuera el momento de salir, para evitar que impregnase el hogar de Vesta con su fetidez.

- Rea Silvia, hija de reyes, corza de Divaida, amada de Vesta, dama lunar, tierra, aire, fuego, agua, sangre, vida elegida por Marte para fundar una nueva estirpe: que todas las divinidades femeninas te protejan – recitó Kritubis, la sacerdotisa de Divaida, rodeándola tres veces antes de marcharse.

35 comentarios:

Isabel Martínez Barquero dijo...

Reza, Kritubis, que necesito toda la protección de los dioses en este día especial.
Ni yo misma sé si saldré indemne, pues, a pesar de todas las precauciones, un presentimiento oscuro desea invadirme, aunque yo no le abra la puerta.Y menos mal que no sé los terribles planes de Criseida, que a la muy malvada no le basta con verme enferma, sino que pretende eliminarme, ¡ay de mí!; ni estoy al tanto de los augurios dispares que ha visto Urbano Lacio.

Isabel, es capítulo es delicioso, de prosa muy ágil. Informa sobre costumbres, como la de ir a vivir la novia a la casa del novio, de supersticiones relativas a las aves y de forma de celebrar los banquetes de bodas reales en un prado, Pero me ha gustado de una manera especial, todos los preparativos con respecto a Rea Silvia.
Está interesantísima.
Una brazo enorme.

Anónimo dijo...

¡Mas que interesante!, quiero la continuación ya, de verdad que me muerdo las uñas esperando. ¡Que dificil debe ser escribir con la naturalidad y sencillez con que lo haces!. El texto es elegante y muy fluido. Precioso.Besos y adelante. Rafa

África dijo...

Parece que todos están contentos por el devenir de las cosas...
Y por fin me entero del destino de las fístulas, que me tenía en vilo!
XD
Estoy deseando ver las reacciones de la gente ante el tufillo abubíllico de Rea Silvia, jejeje, me hace gracia.

En fin...a esperar acontecimientos!
Ahhh, me encanta!
:D


Besos

Mayte dijo...

La fortaleza se hace presente una vez más, la unión de las mujeres, dueñas de su destino, luchando juntas, encontrando la paz, la serenidad ante la maldad del resto. Que la oración de Kritubis, nos acompañe a todos en este camino....Así sea.

Un abrazo enorme Isabel!

Anónimo dijo...

Maravillosos preparativos de una boda, Isabel. Y esa promesa que sera inolvidable, la profecia de los pajaros, todo es maravilloso.
Protege,Divaida.
Alyx desde pc publica.

Reyes dijo...

Vuelvo pronto para ponerme al día.
Muchos besos , Isabel.

mariajesusparadela dijo...

Intenso, Isabel, como siempre. Tienes, además de el don de la escritura y la imaginación, el oficio de la utiluzación del tiempo.
Arte, el conjunto.

Isabel Romana dijo...

Hola isabel martínez barquero, lo mejor es afrontar los retos con la cabeza alta y sin miedo. Luego las cosas se resolverán como esté dispuesto, pero la actitud es muy importante. Las diosas que te protegen son muy poderosas, pero, ¡ay! ya sabes que ni los dioses tienen poder ante los hados. Un besazo, guapa.

Isabel Romana dijo...

Gracias por tu entusiasmo, rafa. Ya veremos, ya, cómo se desarrolla la boda. Un abrazo.

Hola África, espero que lo que haya entregado Rea Silvia hayan sido fíbulas, porque de lo contrario no les arriendo las ganancias... Ja, ja, en cuanto llegue el olor de abubilla ya veremos qué hacemos. Besitos.

Isabel Romana dijo...

Hola mayte, eso esperamos todos, que las oraciones y los conjuros surtan efecto y alivien a la niña Rea, que bien se merece un poco de paz. Besitos.

Hola alyx, contamos con Divaida para aliviar los pesares y dificultades de Rea Silvia y sus amigas, igual que te los alivia a tí. Me da alegría saber que ella ha estado contigo y te protegerá siempre. Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Hola reyes, no te agobies, que hay mucho tiempo... Un abrazo.

Hola mariajesusparadela, me animan mucho tus palabras. Suelo dejarme llevar por la intuición y el instinto y, sobretodo, por la idea de que estáis ahí y esperáis disfrutar de esta historia. Un abrazo muy fuerte.

Dolors Jimeno dijo...

Muy bueno el fragmento, Isabel. Las descripciones me han hecho sentirme ante una pantalla de cine. Todo muy claro y comprensible. Feliciddes.
D.

virgi dijo...

Aquí estoy, sentada en mi casa y al mismo tiempo en Alba Longa. ¿Cómo se consigue eso? Muy fácil: leyéndote.
Y esperando el momento del encuentro entre Rea Silvia y sus padres. Y, por supuesto, de su aparición en la boda.
Besitos, te esperamos impacientes.
Salud y vida para ti, querida Isabel.

GABU dijo...

Guauuuuuu!!!

Ya se acerca el día de la pruba cais final!!

P.D.:Ojalá que mi intuición de que REA SILVIA salga airosa,se haga realidad... :)

BESITOS AMIGA QUERIDÍSIMA

Isabel dijo...

Curiosidad y temor a tope, y qué aguarda el picoverde, eso me pregunto.
De momento has preparado perfectamente a Rea para superar la prueba.
Muy interesante, Isabel.
Un fuerte abrazo.

Elysa dijo...

Todo lo que se podía hacer ya está hecho. Ha llegado la hora del gran momento y nos tienes aquí pnediente de cada entrada queriendo saber que va a suceder en esa boda.

Besos, amiga

Freia dijo...

Muchos hilos invisibles se han tendido para la protección de la nueva estirpe.

Me siento orgullosa de formar parte de esa red protectora.

Especialmente inquietante la imagen del pájaro carpintero agonizante y con el pico roto.

Espléndida entrada, de nuevo, querida Romans.

Un abrazo muy fuerte,

Aarón dijo...

No me sorprende que de esta muchacha nazcan los fundadores de una de las estirpes más grandes del mundo, no tanto por su descendencia como por su eterno legado.
Coincido con Freia en lo del carpintero, muy intrigante. El pájaro de Marte trae muchos inconvenientes a Urbano Lacio y también a nosotros.
Esperamos ansiosos la siguiente entrega de esta gran historia.
Saludos Isabel.

elena clásica dijo...

Como Freia y Aarón me pregunto por el simbolismo de los pájaros, alguien cae, eso parece, alguien que cae tras la unión de dos jóvenes que se aman y se prometen fidelidad, pero ¿quién? ¿Alguien de lengua larga como el pico? Ay, no sé, no quiero yo hacerme extrañas ideas, pero presiento una explicación como la de un sueño, Isabelita-Jung, vamos, que te conozco.

Esta Rea Silvia nuestra con esa excelente preparación de su imagen demacrada va a darles un buen susto a todos y a alguna bruja una alegría, ah, pero el que ríe el último ríe mejor. Con la tripa envuelta de esa manera, creo que nadie va a sospechar nada sobre la realidad de su estado.

Me gustan mucho las fíbulas, su significado y el intercambio de fidelidad, no digamos la invocación mágica.

Con el corazón en un puño estamos, ay qué boda la de Anto, ya lo dijo mi adorado Urbano Lacio.

Precioso. Besazos.

Dilaida dijo...

Isabel, ¡qué suspense!.
Gracias por compartir esto con nosotros, es un placer leer cada nuevo capítulo.
Bicos

Ricardo Miñana dijo...

Un interesante post lleno de inquietud, es un placer pasar a leer tus excelentes capítulos.
que tengas una feliz semana.
un abrazo.

La Dame Masquée dijo...

Cómo he disfrutado de esos augurios curiosos, madame.He aprendido sobre el picoverde, que no conocía. Y otros detalles curiosos como que sólo las novias se ceñían las túnicas.
Precioso capítulo, tan rico en detalles.

Feliz tarde

Bisous

Isabel Romana dijo...

Saludos, dolors jimeno, me alegra que lo hayas "visto" claro. Besitos.

Hola virgi, yo también ando casi todo el tiempo por Alba Longa, observando a nuestras amigas y amigos vagar por allí. Alivia mucho, en los momentos difíciles, tener un lugar donde retirarse un rato a ver qué hacen los demás... Besitos, guapa.

Isabel Romana dijo...

Hola gabu ¿la prueba casi final...? Ja, ja, en esta historia aún queda mucha tela que cortar. Besitos, guapa.

Hola isabel, Rea Silvia ha hecho todo cuanto estaba en su mano para desafiar el problema y salir airosa. Ahora hay que ver qué hacen los demás... Besos.

Isabel Romana dijo...

Hola elysa, ja, ja, no deberías preocuparte tanto de la boda y sí en preparar esos amuletos que tanto necesita la niña... Ay, toda ayuda es poca. Besitos, guapa.

Hola freia, tu amistad/la amistad de Palantea con Rea Silvia es resistente a toda clase de pruebas. Os une el alma, una gran bondad y un deseo de ayudar siempre. Son lazos que no se desanudan... Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Hola aarón, tu comentario da en la diana de lo que pretendo: que se comprenda que Rea Silvia aportó algo muy importante a sus hijos. La determinación, la capacidad para resolver los problemas (incluido el engaño), esa fe en sí mismos y en la bondad de su misión, el respeto a los dioses. Y así podríamos seguir un rato. Con harta frecuencia nos olvidamos de las madres. Un abrazo.

Isabel Romana dijo...

Hola elena clásica, ¡qué repaso has hecho! Los pájaros eran importantísimos en la antigüedad, ya lo dice Claudia Hortensia, porque se les consideraba intérpretes de la voluntad de los dioses. Así que los augures observaban siempre el vuelo de las aves para interpretarlo. ¿Qué significará el pájaro carpintero misteriosamente abatido? ¡Quién lo sabe! Siendo un pájaro consagrado a Marte, mucho me temo que sus protegidos/as estén en riesgo.

En cuanto a las fíbulas, ya ves, Rea Silvia ha sabido "actualizar" la costumbre de su madre y aprovecharla para conseguir la fidelidad de algunas personas en torno a sus hijos. En eso demuestra visión de la realidad presente y de futuro. Un bezaso, querida amiga.

Isabel Romana dijo...

Hola dilaida, ¡si vieras cómo me caliento la cabeza para proporcionaros la alegría de leer y el deseo de seguir leyendo...! Un abrazo muy fuerte.

Hola ricardo miñana, muchas gracias por pasar. Aunque no puedas seguir la novela, creo que la lectura de un capítulo suelto tampoco disgusta. Y ya ves que voy metiendo entradas cortas entre capítulos, para que no se me aburran quienes no pueden seguir la novela porque les cansa la lectura en internet. Besos.

Natàlia Tàrraco dijo...

"Io, Himen Himeneo, io,
io, Himen Himeneo.
Contempla dentro cómo recostado
el hombre tuyo en un tirio diván 165
todo te acecha a ti.
Io, Himen Himeneo, io,
io, Himen Himeneo.
A él no menos que a ti
en su pecho íntimo arde 170
la llama, pero profundamente más.
Io, Himen Himeneo, io,
io, Himen Himeneo.
Suelta el bracito torneado,
pretextado, de la chiquilla: 175
ya a la cama venga de su hombre.
Io, Himen Himeneo, io,
io, Himen Himeneo"
Catulo- Poema 61

Dedicado a Anto y a Nipace.

Que ningún augurio nefasto empañe este día, que Rea no sufra mal ninguno, que brille Helios para todos y todos.

Desde mi "clausura", jejeje, este breve comentario, procuraré leerte amiga ¿cómo dejarlo? Besito.

Isabel Romana dijo...

Hola la dame masquée, parece ser que en aquella época no se ceñían las túnicas, que esa costumbre empezó más tarde. Yo intuyo, viendo las pinturas de los etruscos (que eran vecinos), que las túnicas eran cortas.

He supuesto que las novias sí la llevarían ceñida en base a la antiquísima tradición de las novias romanas de llevarla atada con lo que llamaban "el nudo de Hércules" que sólo podía desatar el marido. Como el culto de Hércules en la zona es antiquísimo, arcaico y, según estudios rigurosos, fue incluso un dios más valorado entonces que el propio Júpiter, he supuesto que quizá también las novias latinas usaban ese rito.

Por lo demás, estoy intentando ser lo más rigurosa posible con arreglo a la documentación que he conseguido al respecto. De aquello sobre lo que no he encontrado datos y por fuerza he de hablar, me inspiro en tradiciones romanas posteriores. En fin, así va la cosa. Un abrazo muy fuerte.

Isabel Romana dijo...

Hola natalia tarraco, seguro que Anto y Nipace agradecen eternamente este canto de Catulo que has traido hasta el borde de su lecho nupcial, un canto de alegría y de ardor juvenil, de esa llama que al quemar, crea vida.
Gracias por tus buenos deseos para esta boda. Esperemos que vaya bien para todos. Un besazo, querida amiga, y gracias por asistir...

Bagoas dijo...

Maravilloso como siempre el placer de leer dos capítulos seguidos. Lo único que me apena es que no sé si podré asistir a la boda de Anto y Nipace, pues esta noche salimos mi Alejandro Magno y yo para tierras mexicanas a disfrutar de la cultura maya y de sus magníficas playas.
Eso sí, en cuanto regrese me pongo al día, y desde ahora vayan mis mejores deseos tanto para los novios como para nuestra Rea Silvia, pues tiene que pasar por este trance y salir airosa para que nuestra historia pueda continuar.
Un beso grande, grande, Isabel.

fgiucich dijo...

Sigo aprendiendo y disfrutando con esta historia que se nos presenta con un aura de misterio, a la espera de la boda. Qué pasará? Habrá que espera el próximo capítulo. Abrazos.

pilar llorca dijo...

La boda promete , tanta gente unida para agasajar a Anto, de una idea de la importancia que Criseida quiso plasmar al acto.
Aurelia y Numitor, saldrán reforzados porque nadie olvida a quien ha sido justo , y el pueblo de Alba Longa, lo sabe (espero de que a nadie se le haya olvidado).
Preocupa el grito que escucha Urbano Lacio , antes de internarse en el bosque.
Y Rea S., con su sabiduria sabrá salirse de esta penosa situación.
Besos.

Clarice Baricco dijo...

Disfruto al leerte pero me puse nerviosa con el picoverde.
Y la boda!