miércoles, julio 23, 2008

CONDICIÓN DE LOS POETAS

"Nunca hubo un espacio digno en la tradición republicana para los poetas. La sensibilidad romana, sin duda algo zafia, no consideraba la poesía una ocupación honesta. En la época de Catón, el ciudadano, macho dominante y protagonista en la vida política de la ciudad, habría sido mal visto de haberse dedicado a escribir versos. La poesía llegó a Roma cuando empezaba a desarrollarse la literatura, a finales de la conquista de Italia, o sea, muy tarde. Los hombres de letras eran esclavos que los grandes señores acogían en su séquito para que les entretuvieran cantándoles sus alabanzas. No hubo ningún escritor que, en un principio, no hubiera sido de condición servil, y era señal de buen gusto, para imitar a los monarcas helenísticos sometidos por Roma, entretener a los invitados, durante y después de la cena, con unos versos recitados por el esclavo poeta, las bufonadas del esclavo juglar y la música del esclavo flautista. Pero, poco a poco, y gracias al helenismo, algunos importantes ciudadanos intentaron componer versos; (...) En el siglo I a. C. el poeta seguía formando parte de las propiedades de un noble. Por otro lado, no podía vivir de no ser mantenido y apoyado por un rico que le ayudara a publicar sus obras. Por eso formaba parte de un cenáculo, de una "yeguada" y no gozaba de ninguna libertad real: el clientelismo literario estaba sometido a las mismas normas que el clientelismo político."


Jean Nöel ROBERT. "Eros romano. Sexo y moral en la Roma antigua"

*Detalle de pintura mural en Pompeya.

Tags: , ,

lunes, julio 21, 2008

EL POETA GOETHE EN ROMA

Roma, 1 de noviembre de 1786


Por fin puedo abrir la boca y saludar a mis amigos con el corazón alegre. Espero que se me perdone el misterio (*) así como el viaje en cierto modo furtivo hasta llegar aquí. Apenas me atrevía a decirme a mí mismo adónde me dirigía, incluso de camino hacia Roma todavía me encontraba temeroso, y sólo bajo la Porta del Popolo tuve la certeza de que por fin Roma era mía.



(...) esta necesidad se tornó durante estos últimos años en una especie de enfermedad de la que sólo me sería posible salir contemplando y visitando el lugar deseado. Ahora me hallo en condiciones de confesarlo, en los últimos tiempos me sentía incapaz de posar mi mirada en ningún libro latino, en ninguna estampa de un lugar italiano. El deseo de ver este país estaba más que maduro;ahora que éste ya está satisfecho, el afecto que siento hacia mis amigos y mi patria habrá ganado en profundidad, y el regreso será para mí mas deseable todavía por cuanto siento que los tesoros que me llevo conmigo no son sólo para mi uso y disfrute privados sino que servirán también a los demás de guía y acicate en el transcurso de nuestra existencia.


GOETHE . Cartas desde Italia.

(*) Goethe se había marchado en secreto de Weimar, sin decírselo siquiera a sus amigos.

* Porta del Popolo y piazza del Popolo. Roma.


Tags: , ,

sábado, julio 19, 2008

ROMA NOS INCITA A LA VIDA





Sírveme, Calixto, dos dobles de Palermo,

y tú, Alcimo, ponle nieve a mi copa.

Que empape mi pelo el húmedo amomo

y doblegue mi cabeza el peso de las rosas.

Ese Mausoleo de enfrente nos incita a la vida,

recordándonos que se mueren los Césares.


Epigramas. MARCIAL (siglo I d.C.)

* Restos del Mausoleo de Augusto. Roma.
Tags: , ,

miércoles, julio 16, 2008

EL ALMA ROMANA




"(...) Si Roma conquistó el mundo, fue porque el alma de los romanos alcanzó dimensiones universales.

Pero ¿qué es el alma romana? El alma romana, en latín animus, está constituida por el conjunto de pulsiones morales de un hombre. El animus es lo que lo hace actuar instintivamente como hombre, lo que lo empuja hacia el bien, le da la fuerza para soportar el dolor y el esfuerzo, templa su cuerpo para resistir a la duda o a la adversidad. Nosotros diríamos que el alma son los valores culturales interiorizados que estructuran la personalidad romana, psicológica y moralmente. Esto explica que el animus sea también inteligencia e imaginación. Sólo los ciudadanos poseen verdaderamente un alma."


Florence Dupond: "El ciudadano romano durante la república"



*Detalle de la escultura ecuestre del emperador Marco Aurelio en la Plaza del Campidoglio. Roma.


martes, julio 15, 2008

EL ARTE DE AMAR




"Cuando asistas a un festín en el que abunden los dones de Baco, si una muchacha que te atrae se sienta a tu lado, sobre tu mismo lecho, ruega a este dios cuyos misterios se celebran por la noche, que los vapores del vino no lleguen a transtornar tu cabeza y quedes a merced de tus instintos. Entonces podrás, con palabras veladas, dirigirle frases amables en las que fácilmente pueda interpretar tus intenciones. Escribe en los mármoles de la mesa con el dedo mojado en rojo mosto mil ternuras que le aseguren de tu pasión avasalladora. Clava en los suyos tus ojos fogueados de cariño. Arrebátale el vaso en que posó sus labios y bebe por el mismo lado que ella bebió. Coge cualquier manjar que hayan rozado sus dedos, aprovechando la ocasión para que su mano se encuentre amorosamente con la tuya. Si la suertete favorece proclamándote rey del festín, concédele la honra de beber la primera y regálale tu corona para que adorne su cabeza. Sea tu inferior o tu igual, no importa, déjala que tome todo antes, y en la conversación dirígele las frases más halagüeñas."


OVIDIO.- "El arte de amar"

*Detalle de un sarcófago femenino. Museo Massimo alle Terme. Roma.

Tags: , ,

viernes, junio 13, 2008

DIA INTERNACIONAL DEL BLOGGERO


FELICIDADES A TODOS


* Monumento a Vittorio Emmanuele visto desde la terraza del Palacio Caffarella, Museos Capitolinos. Roma.

jueves, mayo 01, 2008

1 de mayo. DIA INTERNACIONAL DE LOS TRABAJADORES


Por los trabajadores del mundo. Y para luchar contra la explotación de los niños.
*Detalle de un sarcófago. Museo Massimo alle Terme. Roma.

viernes, abril 18, 2008

SEGUNDO ANIVERSARIO







Hace unos días, este blog ha cumplido dos años. Dos años de alegría y de Roma.

Gracias por todo lo que me habéis hecho sentir y aprender en vuestras casas y gracias también por estar aquí, conmigo.




* Restos del templo de Venus Genitrix, levantado por Cayo Julio César en Roma.

viernes, marzo 07, 2008

DÍA INTERNACIONAL DE LA MUJER TRABAJADORA




Juntos podemos lograr que la igualdad de derechos entre hombres y mujeres sea una realidad en todo el mundo.

*Detalle de relieve en una urna cineraria. Museo Termas de Diocleciano. Roma.

, ,

jueves, enero 17, 2008

EL AMOR Y LA VIDA



- Chisssss – dice él entre risas –. No grites de esa manera. Pareces una ratita.

- ¡Pues no me hagas reír!

- ¡Vamos, vamos! Un beso más. Sólo uno.

Ha caído la noche. La luna, en cuarto menguante, lanza algunos rayos plateados sobre el suelo y permite distinguir las campanillas azules que crecen entre la hierba. La estatua de piedra de un ciudadano romano ha sido invadida por plantas trepadoras que quizá no tarden en alcanzarle el cuello. El sepulcro de al lado le hace sombra durante el día, de modo que la humedad y el verdín se expanden libremente por la piedra y las hojas. Hace tiempo que nadie viene a cuidar la tumba, es evidente. Por eso el suelo a sus espaldas resulta tan adecuado.

Mientras la pareja retoza sobre el recuadro de hierba, la luna ilumina un instante a un hombre que se mueve con sigilo entre las tumbas y arroja su sombra fugitiva sobre el rostro de la mujer. Pero ella tiene los ojos cerrados y la cabeza de su amante hundida en el cuello. No la pueden ver. Ni tampoco a las otras dos figuras deslizándose a poca distancia, agachadas y silenciosas, seguramente descalzas para no hacer ruido. Si cruje alguna hoja o se oye un ligero siseo, los amantes lo atribuyen a los animalillos nocturnos que suelen husmear entre las tumbas.

- Es hora de marcharme – dice ella.

- ¿Tan pronto? Quédate un poco más.
- Imposible – responde. Se incorpora hasta quedar sentada y con coquetería se recoge el cabello y comienza a sujetarlo con peinecillos. La claridad arranca destellos nacarados de su cuello y su espalda. Ella lo sabe y no se apresura a colocarse la túnica. Gira un momento la cabeza y ve a su amado tendido allí, contemplándola como si fuera una diosa. Hacía mucho tiempo que Lolia no se sentía tan feliz.


Mientras acaba de vestirse, echa una mirada en dirección a Roma. A doscientos pasos de donde ellos están, las ventanas de una posada arrojan luz a la vía Appia. Dos hachones brillan a ambos lados de la puerta, aunque no hacen falta. Nadie sale de la ciudad ni circula por las vías después de la puesta del sol. La oscuridad es muy peligrosa. Y más aún en los tramos próximos a las murallas, donde las tumbas se ciñen a ambos lados del camino y ofrecen refugio a los malhechores. Sin embargo, Lolia está tranquila. Cualquiera lo estaría si su acompañante fuese un guardia del emperador

Hace dos meses que se conocieron. No muy lejos de aquí, cinco o seis tumbas más allá de ésta. Ella acababa de enviudar y todas las tardes se acercaba paseando hasta el sepulcro de su marido. Lo echaba de menos. Y no le importaba que se hiciese tarde: su padre era el dueño de la posada, ella se había criado allí y conocía muy bien estos parajes.
No tardó mucho en fijarse en él. Llegaba siempre con el último relevo, a media tarde. Una fila de soldados y un oficial recorrían la vía para sustituir, uno a uno, a los que vigilaban desde el alba. Una tarea solitaria, porque estaban apostados a bastante distancia unos de otros. Y no muy agradable: montaban guardia al pie de las cruces en las que se ajusticiaba a los reos de baja estofa, esclavos y extranjeros, a fin de impedir que los familiares retirasen los cadáveres. Parte de la condena era dejarlos sin sepultura, expuestos durante meses o años, para que sirvieran de ejemplo.

También él se había fijado pronto en la viudita. Se la veía tan joven. Y muy apenada. Una tarde, el viento soplaba con tanta fuerza que el cestillo con las ofrendas que llevaba la viuda a la tumba de su esposo salió volando. No había nadie más en la vía. Y él sintió de pronto deseos de ayudarla. Recuperó para ella el cestillo y así hablaron por primera vez. Con el paso de los días sus conversaciones se fueron alargando, él contaba las horas que faltaban para el encuentro y ella volvió a reír. Descubrieron que detrás de la estatua de piedra de un ciudadano romano la tierra estaba mullida, que allí no llegaba el hedor de los crucificados y nada les impedía gozar del amor.

-¿Vendrás mañana? – pregunta él cogiéndole la mano y mirando con ternura a su amada. Y, en ese mismo instante, se da cuenta que algo va mal.
- ¡Por todos los dioses! – grita. Se levanta de un salto, coge la espada y corre en dirección a las cruces. Lolia se asusta, grita también y se agazapa detrás de la estatua. Los gritos de él se extienden por los alrededores, se le oye maldecir, dar pequeñas carreras y golpes. Al fin se acerca jadeante a ella.

- Han robado uno de los cadáveres – dice temblando –. Estoy perdido. Me castigarán con la muerte por descuidar la guardia.
Sobre la pareja se abate una oscuridad mortal. Las nubes ocultan la luna y la desesperación los vence. Él trata de convencer a Lolia para que se refugie ya en la posada de su padre. Pero ella se niega y no cede a sus presiones. Teme que su amante, abatido, se quite la vida. No quiere que muera.

Desesperadamente piensa, mira a su alrededor. ¿Está seguro de que se lo han llevado? ¿No se habrán asustado los ladrones al oírlo y lo habrán dejado caer en alguna parte? Quizá puedan encontrarlo. Pero él niega con la cabeza. Es consciente ahora de haber oído ruidos, pero no les dio importancia. No hay nada que hacer, su suerte está sellada. Mañana estará muerto. De pronto, Lolia se pone de pie.

- Tengo una idea – . Y sin decir nada más, lo coge de la mano y lo obliga a seguirla.

Durante varias horas ambos trabajan sin descanso, codo a codo. Utilizan unas ramas de ciprés y la lanza de él como palanca. Al fin, apoyan una escala de madera a la cruz y, a duras penas, ayudándose de las ropas de amortajar y varias cuerdas, izan un bulto informe y lo atan. El clarear del día los sorprende exhaustos. Desde el pie de la cruz, la mujer urge a su amante para que concluya. Él quita los últimos paños antes de bajar y apartar la escalera. Examinan su obra. La corrupción deforma y destruye, no permite distinguir a un muerto de otro.

Y juntos lloran, de pesar y de alivio, al contemplar crucificado el cadáver del marido de Lolia.



*Detalle de una escultura Cupido y Psique. Rodin.
**Detalle de escultura masculina. Villa Doria-Pamphili. Roma.
***Detalle de escultura femenina. Museo Massimo alle Terme. Roma.
****Detalle de relieve con un soldado. Museo Centrale Montemartino. Roma.
*****Detalle del Foro de Trajano de noche. Roma.
******Circo Máximo. Roma.
*******Flores en la terraza de isabel romana. Valencia.
, , ,

domingo, enero 13, 2008

LOS PERSONAJES DE LA HISTORIA DE DIDO TIENEN LA PALABRA ( y XIII).- IMILCE, ASCANIO Y DIDO

IMILCE


Ya puedo dormir tranquila. Mi joven y estimado Karo ha puesto en orden mis recuerdos. Pero no quise alentar esas sus esperanzas de perpetuidad que sólo a nuestra amada Dido corresponden. Karo es un buen muchacho y tiene talento; no quise que lo malograra dormido en fatuas expectativas. Tampoco quise que supiera sobre la futura existencia de Virgilio, quien sí alcanzaría fama gracias a la memoria de nuestra reina. Lo sé, él, Virgilio, contará las cosas a su modo, dará importancia a Eneas y minimizará la figura de Dido, pero éstas que con ayuda de Karo he puesto ante vuestros ojos, éstas, son la verdad tal como sucedió.

En cuanto a mí, cumplida esta misión... ya nada me espera, salvo la mirada reprobatoria de mi nuera haga yo lo que haga (qué ilusa si piensa que puede mortificarme). Pero viviré lo que me quede de vida con el orgullo de no haber permitido que la pira en que Dido se inmoló redujera también a cenizas su memoria.




Escrito por la SEÑORA IMILCE, impulsora, narradora y corazón de esta historia (Almena). Enlace en la columna de la derecha.




ASCANIO, HIJO DE ENEAS


No es sencillo ser el hijo de Eneas.
No existe descanso para mis pocos años.
Ni casa, ni hogar.
Deseo profundamente el cuidado maternal.
Brazos que sostengan, pechos que acunen…

Cuando salimos de Troya, huyendo del fuego y la destrucción, corrí detrás de mi padre, que salvaba a su padre.
Mis pasos cortos apenas podían sostener un cuerpo atemorizado, pero no había elección.
El abuelo era más importante que yo.
Me aferré a su sombra como a la vida.
Todos logramos escapar.
Del fuego, pero no de la soledad.



Creí haber llegado a mi sueño, al ver a mi padre junto a Dido.

Una mujer excepcional.
Soberana.
Acogedora.
Deseé permanecer a su lado.
Sentir su perfume maternal.
Disfruté como nunca el tiempo junto a Dido.
No entendí este amor. Parecían tan felices…



Pero nuevamente el destino era seguir tras los pasos de mi padre, que se alejaban de ella.
Definitivamente.

Muchos me vieron crecer taciturno, sin entender el dolor que encerraba mi corazón.
El tiempo fue testigo de mi crecimiento, del despliegue de fuerza que siempre estuvo en mi piel, en mi sangre y en mi memoria.


Fui y soy el hijo de Eneas.

Heredero del ímpetu de mi padre.

Me apena que haya muerto sin verme fundar esta ciudad, Alba Longa, cuna de futuros hijos de mis hijos. Ha nacido una ciudad y una familia, ambas mías.

Ya no corro detrás de protección.
Llegué a un puerto seguro.
Esta es mi historia.



Escrito por ASCANIO, el hijo de Eneas (Ferípula). Enlace en la columna de la derecha.


DIDO



(…) Quisiera poder decirles que está bien, consolar a su perro que gime de forma más desgarradora que muchos lamentos humanos; sólo la mirada del gato le da a entender que la ve tal cual es ahora: leve, sutil, traslúcida, pero aún así, ella misma. De golpe desaparece su cuerpo, su palacio, su ciudad y una mano la guía por un paisaje oscuro, nada que infunda miedo. Es algo tan natural como dar un paseo en medio de la noche, hasta que algunos reflejos revelan agua. Alrededor del brillo centelleante del agua, nota traslúcidas siluetas de personas, o entes que alguna vez fueron personas, un ejército de seres traslúcidos, fosforescentes; y Dido comprende que ha llegado a las marismas del Aqueronte. (…).



Fragmento del texto escrito por Lady Zurikat, quien ha participado en la historia con su gato Sirio y la amazona ISKIAS. El texto completo se encuentra en su página cuyo enlace dejo aquí.


NOTA: Con estos tres personajes, concluye la participación de los amigos que han querido y podido contribuir con sus textos a esta historia, enriqueciéndola con sus aportaciones. Muchísimas gracias a todos. Se merecen un premio enorme...


*Detalle de escultura alegórica femenina, en el monumento a Mª Cristina de Borbón. Madrid.
**Detalle de relieve con dos palomas bebiendo. Museo Termas de Diocleciano. Roma.
*** Detalle de un relieve masculino en un sarcófago. Museos Capitolinos. Roma.
****Plato decorado con la escena de la huída de Troya de Eneas, Anquises y Ascanio.
*****Detalle de pintura mural de Anibale Carracci. Palazzo Farnese. Roma.
******Detalle de un relieve. ¿Eneas recibe la orden de partir?
*******Vista de Alba Longa, ciudad fundada por Ascanio. Gentileza de Ferípula.
********Detalle de escultura alegórica femenina, en el monumento a Mª Cristina de Borbón. Madrid.
*********Detalle de uno de los estanques de la Ciudad de las Artes y las Ciencias. Valencia.
**********Detalle de mosaico en los restos de un templo. Ostia.