De Claudia Hortensia a su liberta Lálage.
Lálage querida, me he despertado hoy muy impaciente – y al
mismo tiempo, temerosa – por continuar con nuestro trabajo de reconstruir la
historia de la fundación de Roma. Mis dudas, mi preocupación al enfrentarme a
este reto, parecen semejantes a las del sacerdote que, esta misma mañana, al
sacrificar a Jano el cordero agonal, con el cuchillo sacrificial en la mano, ha
preguntado “¿Actúo?” y no ha herido mortalmente a la víctima hasta recibir la
orden de hacerlo. Así estoy yo – y espero no parecerte impía por esta
comparación –, rodeada de tablillas repletas de apuntes y con el cálamo en la
mano esperando la orden, deseada y temida, de empezar. Ven pronto y ayúdame.
Necesito, como siempre, tu aliento.
*Fotografía tomada en el taller de escritura de la Domus Baebia saguntina.
NOTA: El 9 de enero se celebraba la Agonalia, la fiesta en
la cual se sacrificaba un carnero al dios Jano, al cual está dedicado el mes de
enero. El sacerdote actuaba de la forma descrita, según nos relata Ovidio en su
obra “Fastos”. Como Jano es el dios de todos los principios, a él me quiero
acoger.



