jueves, febrero 07, 2013

CONTRARIEDADES




Con cuidado para no despertar a sus compañeros, Rómulo quitó la tranca que aseguraba la entrada a su refugio, abrió puerta lo indispensable para dejar paso a Bona y salir él mismo y la cerró. El alba clareaba el cielo sobre su cabeza, pero la oscuridad persistía entre las encinas cuyo ramaje sombreaba toda la franja inferior de la ladera hasta su unión con el valle, lóbrego a esas horas. Lo sobresaltó la voz de una lechuza. Durante un instante quedó paralizado: por su mente cruzó de manera confusa la imagen del pico y las garras de un ave de presa y experimentó una sacudida de pánico. Buscó apoyo en la pared de la choza y poco a poco recuperó la normalidad.
Sacudió la cabeza y, seguido de Bona, emprendió la marcha. Cruzó la escalera de Caco y, sin descender ni salir del área boscosa, siguió la curva de la ladera del Palatino adentrándose en el valle del Velabro. La oscuridad era allí más intensa, pues la propia mole palatina proyectaba su sombra sobre esa vertiente. Allá abajo, invisible aún por la negrura, el agua estancada por la crecida del río emanaba un hedor de putrefacción insoportable. Las aves carroñeras no tardarían mucho en emprender su diaria búsqueda de comida entre los despojos arrastrados por el río. Rómulo se sentó al pie de una encina y reclinó la cabeza sobre el tronco. La perra se tendió a sus pies.

Si al menos consiguiera ser tan fuerte como Remo, tan rápido al tomar sus decisiones. Admiraba la valentía de su hermano, pues afrontaba sin dudar cualquier obstáculo que se interpusiera en su camino y lo vencía con facilidad, con voluntad arrolladora. No le importaba fallar en algo, porque enseguida encontraba otro reto y se olvidaba del anterior. A él, en cambio, cada fracaso le pesaba, perdía tiempo y energías en superarse, no cejaba hasta conseguirlo. Mientras tanto, los demás ya habían triunfado en otros juegos o buscaban nuevas aventuras. No había límites para ellos, el Tíber, las colinas, el mundo entero era suyo. Aunque le doliera, sus amigos tenían razón al preferir la compañía de Remo.

- ¡Por fin te encontramos! ¿Cómo se te ocurre venir a este lugar apestoso?

Publio y Gordio Quintili estaban a pocos pasos de él, equipados con sus lanzas. Rómulo levantó la vista.

- ¿Vais de caza? - preguntó a su vez.

- Vamos de caza - dijo Gordio moviendo la mano para darle a entender que él estaba incluido en el plan. En efecto, Publio llevaba dos lanzas, la suya y la de Rómulo y en ese momento se la tendió a su amigo. Pero como éste no hizo intención de moverse, los hermanos Quintili se sentaron a su lado.

- Aún estás enfadado con nosotros - afirmó Gordio -. No tienes razón, Rómulo. Somos tus amigos, estamos juntos siempre, te seguimos. Pero antes de ayer quedamos como unos cobardes delante de los demás. Y encima cenamos coles mientras tu hermano y los otros se zampaban el cordero. ¡No sé qué tiene para ti el Aventino!

- Pues no es tan difícil de comprender - respondió airado Rómulo -. Mi padre trazó esa linde para que nosotros y los pastores del Aventino nos mantuviéramos alejados y en paz. Pregúntale al tuyo si se acuerda de cuando unos y otros se descalabraban a bastonazos.

Su afirmación no recibió respuesta. Durante un rato permanecieron callados los tres.

- Hagamos la paz también nosotros - dijo finalmente Publio -. Dentro de unos días nos romperemos las cabezas con otros pastores y no será por unos sucios corderos, sino por atraer la atención de las muchachas. ¿Dónde podemos ir ahora? ¡Necesito ejercitar mis piernas!

- Yo pensaba seguir por aquí hasta el riachuelo.- dijo Rómulo -. Quizá Orison lleve hoy a abrevar sus caballos. Incluso a veces lleva a una mujer con él.

- ¿Y eso no lo tenemos prohibido? - respondió Gordio.

Pero hubo de echar a correr sin esperar respuesta, pues Rómulo y su hermano ya le llevaban ventaja.





La maza batía el mortero con golpecitos breves y rápidos. A veces sonaban más fuertes, cada vez que Flora recordaba las palabras de su padre y se le reavivaba el disgusto. Entonces algún grano de espelta volaba por el aire e iba a caer sobre la tierra apisonada de la choza. Era una desventura ser la única hija de Caius. ¡Y aún juzgaba su madre necesario darle gracias, pues muchos padres dejaban morir a sus hijas nada más nacer! Rectificó enseguida ese mal pensamiento: sí, debía estar agradecida. Aunque severo, su padre era un hombre justo y no muy difícil de tratar. Sin embargo, no entendía el motivo de un enfado tan exagerado. ¿Tan malo era hablar con un muchacho en la fuente? Ella no tenía la culpa de vivir en un lugar casi desierto. ¿Estaba condenada a no hablar con nadie de su edad o a casarse con un viejo sin dientes? Golpeó furiosamente el mazo.

- Tu padre tiene razón - dijo su madre, desde el fondo de la cabaña, donde arreglaba unas pieles a la luz de un lucerna.

- ¿Cómo sabes lo que estoy pensando?

- He sido joven también. Y me gustaba participar en las fiestas de los pastores, cantar y danzar alrededor de las hogueras, asistir a las bodas. Pero nunca pensé en elegir yo misma a mi marido. Tú no debes pensarlo tampoco, hija. Tu padre elegirá al mejor hombre para ti.

- ¿Y si es un viejo?

- No será un viejo - respondió presta la madre -. ¿Qué viejos conoces tú por aquí, aparte de Quinto?

- Pues los demás no me gustan. Y no entiendo por qué padre se ha enfadado tanto. ¿Qué tienen de malo los muchachos del Palatino?

- Escúchame, Flora - dijo la madre dejando su tarea y sentándose junto a ella -. Olvídate del hijo de Fáustulo. Es un criado del rey Amulio y esa gente sólo puede traernos desgracias. Lo sé bien, porque yo misma vi morir a la antigua reina Aurelia, en ese rincón de ahí. No hay palabras para describir cuánto sufrió esa mujer. Y por culpa de Amulio. Todo lo relacionado con el rey está maldito para nosotros. Mírame.

Su madre le levantó la barbilla y la obligó a mirarla a los ojos. La mujer sonreía.

- Cuando este año vayamos a la fiesta de Júpiter Latiaris, me señalarás a los pastores de tu agrado y yo hablaré con tu padre - dijo -. ¿Estás de acuerdo?

Flora asintió, le dio las gracias y ambas retornaron a sus tareas. Sin embargo, la muchacha no estaba conforme con las explicaciones de su madre. Le parecían absurdas. ¿Que tenía que ver Remo, su adorado Remo, con la muerte penosa de Aurelia? Se la habían contado muchas veces, pues era un honor para su familia habitar en una cabaña que había pertenecido a un rey, pero Númitor había sido destronado hacía ya muchos años. ¡Ella aún no había nacido! Esas viejas historias no le atañían.

Con un suspiro evocó a su amado. Él y su hermano gemelo sobresalían entre los demás pastores por su apostura. Se movían con una gracia animal, firme y ligera al mismo tiempo. Los reconocería desde el otro lado del valle al verlos correr aunque llevaran ocultas sus cabelleras doradas. En cuanto a Remo, en toda la ribera del Tíber no había quien tuviese una figura tan atlética, unos ojos tan vivaces y atrevidos. ¡Y qué boca…! Irradiaba confianza en sus propias fuerzas y en su porvenir.

Siguió moliendo el grano y su cabeza pensaba en el modo de hacerle saber a Remo que si no acudía a la fuente no era por su voluntad, sino por  la  prohibición tajante de su padre. Dentro de un par de días se celebraría el mercado junto al Ara Máxima de Hércules. Hallaría la manera de encontrarse con él.





- Eres muy bueno lanzando piedras - dijo Hortensio mientras se acercaba a Remo, quien desde uno de los extremos del Palatino tiraba piedras al valle con evidente furia. Había esperado inútilmente junto a la fuente de Fauno y Pico durante toda la mañana.

El muchacho cesó sus lanzamientos y lo miró un instante. El prometido de su hermana Fausta no le gustaba. Conseguía ser el centro de atención allí donde iba porque hablaba mucho y gastaba bromas sin parar. Era un presuntuoso que, por ir con frecuencia a Alba Longa, donde tenía parientes, se creía el hombre más importante de las colinas del Tíber.

- En realidad, eres muy bueno en todo - insistió Hortensio, sentándose al pie de una encina -. Te he visto arrojar la lanza, cazar y correr y no conozco a nadie que se te iguale. ¡Si yo tuviera tu habilidad, ya habría conseguido un buen regalo para tu hermana Fausta!

Esa declaración dejó perplejo a Remo. No solo el reconocimiento a su propia superioridad, sino porque Hortensio era un hombre acomodado.

- ¿No puedes hacer un regalo a mi hermana? 
 - Puedo hacerle muchos, pero no le satisfacen. Las muchachas son muy caprichosas - dijo Hortensio -. Les gusta lo difícil o imposible de conseguir. ¡Por extravagante que parezca, basta con hacer una tontería para convertirte en un héroe a sus ojos!
 - Y ¿qué clase de tontería querría de ti mi hermana? – preguntó Remo, a quien Fausta le había parecido siempre una joven poco exigente.
- Se volvería loca si robase para ella un buen puñado de sal – dijo Hortensio con un suspiro -. La sal es la riqueza de una casa, dice, y es de buen augurio recibirla de un futuro esposo. Sobre todo si el pretendiente se arriesga a hurtarla de los almacenes del Aventino sin que le rompan la cabeza los vigilantes. O aunque se la rompan…
Remo quedó pensativo durante unos momentos. Luego, no sin orgullo, reanudó el lanzamiento de piedras esforzándose por hacerlas llegar más lejos. Pero ya las tiraba sin furia.



NOTA: Este es el capítulo 4º de Remo y Rómulo. Todas las fotos son de Rafa Lillo.

33 comentarios:

Dyhego dijo...

Me gusta, me gusta, Isabel.
Vale.

Isabel Martínez Barquero dijo...

Se van perfilando los gemelos. Rómulo admira a Remo y de él está enamorada Flora. Este amor parece que camina a ser contrariado, veremos. Y los dos muchachos son rubios y están dotados de grandes cualidades físicas para correr, lanzar piedras (en esto último, sobre todo Remo)...
Como dice Dyhego, me gusta, me gusta.
Un grandísimo abrazo, querida Isabel.

Elysa dijo...

Poco a poco vamos conociendo a los gemelos no tan iguales en el caracter como se está viendo.


Besitos

Laura Díaz dijo...

Vaya, que sea Remo el que sobresale sobre Rómulo, quién es el que tiene más fama, no deja de sorprenderme. Es un interesante giro de la historia. Me hace pensar en cuantas cosas de la antigüedad no conocemos.
Estoy impaciente por la quinta parte

África dijo...

Me gusta que sean distintos. Puede que en el futuro unan sus cualidades para conseguir lo que se propongan.
Ayyy, a ver si Remo y Flora se encuentran!


Un beso


P.D. Me da en la nariz que será Remo el ladrón de sal finalmente, jajaja, ya empiezas a hacerme cavilar, jajaja.

dapazzi dijo...

La historia, con el tiempo demuestra sus injusticias, normalmente siempre sobresalen y ganan los mediocres.
Saludos.

Anónimo dijo...

Me gusta, me gusta mucho. Siempre enganchas.
Rafa

La Dame Masquée dijo...

Me ha hecho gracia Hortensio, diseñándole tan minuciosamente el plan. Ay, este Remo, que está haciendo nuestras delicias!

Feliz fin de semana, madame

Bisous

La Dame Masquée dijo...

Me ha hecho gracia Hortensio, diseñándole tan minuciosamente el plan. Ay, este Remo, que está haciendo nuestras delicias!

Feliz fin de semana, madame

Bisous

Bertha dijo...

Engancha muchísimo esta historia; amedida que te adentras en ella es más interesante.

Un abrazo Isabel feliz finde.

Cayetano dijo...

Cómo se las gastaban por entonces. A la mínima los pastores se abrían las cabezas a bastonazo limpio. Ya pueden andar los mozalbetes con cuidado, por muy fuertote que parezca Remo.
Un saludo.

PACO HIDALGO dijo...

Flora cree en las maldiciones del destino y la mala acción del Rey Amulio la lleva a todo lo venga de él, incluso al hijo de su criado, el pastor Faústulo. Muy clásico, Isabel. ¿Qué nos deparará?. Abrazos y buen fin de semana.

ANTONIO CAMPILLO dijo...

Ya empezamos a conocer a esta parejita que serán la luz sobre las colinas que soportarán la inmensa ciudad.
Excelente.

Un fuerte abrazo, querida Isabel.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

¿De qué no será capaz una adolescente enamorada? Veremos.
Muchos besos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Saludos, dyhego, espero que los gemelos nos proporcionen todo el tiempo muchas emociones. Besos.

Hola isabel martínez barquero, nuestros muchachos nos van a dar mucho que pensar y que sentir en los próximos días. Pero ¿qué adolescente no provoca esos mismos efectos en quienes lo rodean? Es propio de la edad... Besazos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola elysa, sí hay mucho parecido en el carácter y muchas diferencias. Es natural. Besos.

Hola laura díaz, a medida que vayamos avanzando en la historia comprenderás esta aparente contradicción. No puedo explicartelo ahora para no estropear la historia a quienes no conocen el mito. Pero verás que tiene una lógica. Besotes.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola África, qué buen olfato tienes... Y que lo has entrenado mucho, la verdad. Veremos como evolucionan estos dos muchachos, que están en una edad... Besazos.

Hola dapazzi, creo que hay de todo. No me atrevería a decir que sólo han descollado los mediocres ni mucho menos, pues por lo general no descuellan. Con todo esta historia tiene su miga... Espero que la sigas con interés y pasión. Besazos, querido amigo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola rafa, me alegra saber que te engancha. Eso siempre es positivo. Besos.

Hola la dame masquée, desde luego que Hortensio ha sido bastante claro. Y nuestro joven, que quiere descollar como un gallito... Beso su mano.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola bertha, es estupendo que te enganche y te apetezca seguir leyendo. Estos niños darán mucho de sí (espero). Besazos.

Hola cayetano, es una buena advertencia a estos atrevidos, sobre todo Remo, que parece no temerle a nada. Pero sí, los pastores tienen malas pulgas y el papá de Flora aún más. Besos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola paco hidalgo, este es un ejemplo de esas sociedades antiguas antes de que existieran los ejércitos, pues eran los criados los que luchaban por y con su amo, como si fueran pequeños ejércitos privados. No es extraño que las enemistades se transmitieran... Besos.

Hola antonio campillo, antes de que estos muchachitos puedan alumbrar una nueva ciudad, nos harán pasar algunos ratos negros... Besos, querido amigo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola maria luisa arnaiz, desde luego cuando una muchachita está enamorada difícilmente se someterá por completo a las órdenes paternas. Vermos qué nos depara esta historia. Besos, querida amiga.

RGAlmazán dijo...

Dos hermanos distintos y seguramente complementarios. Veremos como sigue la historia, que sin duda atrapa.
Un beso, querida amiga,

Salud y República

CarmenBéjar dijo...

Ahora venos las diferencias entre los hermanos, tan parecidos físicamente y a la vez tan diferentes en la forma de pensar y sentir. Remo parece no tener tacha y es impulsivo; Rómulo es reflexivo, la prefiere a la acción aunque le gusten ambas. ¿Existirán diferencias de criterio entre ellos en un futuro? ¿Será Rómulo un envidioso de su hermano? Poco a poco lo iremos viendo a través de tu espléndida pluma.
Un beso y feliz fin de semana

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Bueno, los chicos tienen sus diferencias y Remo tiene que sobresalir si o si para impresionar a su amada. Y que no hara un jovencito enamorado para hacerlo, y que no hara ella para atraer su atencion.
Muy formal la madre de Flora, pero que se aviene a ser el poder en las sombras de elegirle ella el marido a la hija, y que da una idea de la forma en que murio Aurelia de la que por otros motivos se paso 'casi volando' en la novela anterior.
Besos!

Elena Casero dijo...

Isabel que esto tiene una pinta maravillosa. Se ven el carácter de los gemelos y de Flora.
Que tengo ganas de leerlo en papel.

Muchos besos,amiga

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola rgalmazán, ya veremos, ya veremos. Estos hermanos son un tanto singulares... Pero mucho me temo que tú personalmente (Amulio) tengas que ir preparándote... Besazos.

Hola carmenBéjar, veo que sí, que las diferencias entre los hermanos se notan. La cuestión es que ambos están en la adolescencia, un momento en el cual casi todo puede pasar. Veremos. Besazos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola alejandra sotelo faderland, veo que has captado estupendamente el interés de Remo por conquistar a su amada. Y sí, las mujeres hemos tenido que recurrir a actuar en la sombra - por lo que dices de la madre de Flora - por la imposibilidad de hacerlo a la luz. Una pena. Besos, querida amiga.

Ja, ja, elena casero, yo también tengo ganas de verlo terminado, pero asumo que tendré que escribirlo antes... Un besazo enorme.

profedegriego dijo...

Querida Isabel, ¿tendrá algo que ver con esa apariencia tan varonil y atractiva de los gemelos esa ascendencia divina de Marte? En cuanto a sus caracteres, en esa prudencia y reflexión que manifiesta Rómulo frente a la impetuosidad y la osadía de su hermano late ya el germen del desenlace futuro.
Sigo encandilada por la historia; aguardo impaciente los próximos acontecimientos.
Mil bicos, cara.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola profedegriego, claro que tiene que ver. Pero ellos no lo saben, sus amigos no lo saben, sus padres putativos no lo saben tampoco... ¡Ay, cuando se destape! Besazos, guapa.

profedegriego dijo...

Querida Isabel, acabo de enviarte un correo de respuesta con un Sí enorme a tu pregunta; espero que lo hayas recibido.
Mil bicos.

Dolors Jimeno dijo...

Me gusta mucho cómo vas introduciendo poco a poco lo necesario para que la acción fluya y al tiempo recordar aspectos de la novela anterior para que no nos perdamos. Se me había pasado leerlo hasta ahora mismo.

elena clásica dijo...

Episodio fundamental en el dibujo de la personalidad de cada uno de los hermanos, como han señalado todos los amigos en sus comentarios. Las pasiones de ellos y de los que los rodean, tanto las generosas como las mezquinas empiezan a ofrecer un manto de niebla que crea el mundo que se avecina en la Fundación. Casi nada, disfrutar de estos sentimientos en estado puro, la que más me conmueve, Flora, prendida de amor.


Voy al siguiente. Besazos.

virgi dijo...

Empecé a leer en el orden inverso a la publicación y ha sido un ejercicio interesante, voy ya armando el puzzle de los hermanos, la sal, Flora, los amigos...