miércoles, octubre 02, 2013

EL POETA MARCIAL SE BURLA DE UN ENVIDIOSO





Mis epigramas los canta y los ama la Roma mía.
Ando en los bolsillos y las manos de todos.
Pero hay uno que enmudece y palidece y se enfurece:
por eso estoy contento de mis cantos.



MARCIAL.- Epigramas. 
Versión de Ernesto Cardenal

 *Fuente con mascarón en Vía Giulia, Roma.  Foto: Isabel Barceló


20 comentarios:

unjubilado dijo...

Ten en cuenta que el poeta Marcial fue alumno mio, cuando yo daba clases en el gymnasium o en la palaestra, por ello no me extraña que haya salido algo burlón.
Un abrazo

Isabel Barceló Chico dijo...

Ja, ja, unjubilado. Desde luego, era vecino tuyo, porque nació en Bilbilis Augusta, la actual Calatayud... Besazos.

Cayetano dijo...

Pues a ver si se enfada con Il Cavaliere y la que ha estado a punto de liar en Roma.
Un saludo.

Isabel Barceló Chico dijo...

Ja, ja, cayetano, sería genial leer los epigramas de Marcial con respecto al Cavaliere. Besazos.

Dyhego dijo...

La envidia es muy mala, sobre todo si no se acepta que puede haber alguien mejor.
Vale,Isabel.

Xibeliuss Jar dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Xibeliuss Jar dijo...

Desde luego, a mi también me gustaría escuchar a Marcial hablando de la Italia de Berlusconi :)
El "ladran luego cabalgamos" siempre es un buen acicate para seguir (y mejorando, además)
Abrazos, Isabel

elena clásica dijo...


Qué gusto da ver cómo se revuelven las serpientes de la envidia. Qué momentos épicos cuando el tiempo pone a cada uno en su sitio. Qué bien lo explica Marcial, con qué maravilloso encanto.
Por cierto, el comentario de unjubilado también es épico.

Hermoso. Besazos, querida Isabel.

Dolors Jimeno dijo...

¿Esta via Giulia es la de los libreros de viejo?

Isabel Martínez Barquero dijo...

La envidia circula libre a lo largo de los siglos y son pocos los grandes que no han sido envidiados.
Un abrazo, querida Isabel.

Bertha dijo...

Gracias a la envidia existe la superación y cuando se suele decir es una envidia sana(...)Pero la envidía es tan antigua como el ser humano es más van de la mano.

Isabel, feliz fin de semana.

Natàlia Tàrraco dijo...

Menudo era Marcial sin pelos en las letras, avispón picajoso, jocoso maño romano. Necesitamos Marciales agudos y descarados hoy como ayer.
Besitos

Pedro Ojeda Escudero dijo...

Dos cosas que no comprendo: la envidia y el placer de ser envidiado. Pero de elegir, como Marcial, me apunto al segundo.
Besos.

virgi dijo...

Sabios y agudos los antiguos...¡ay, cuánto terreno ahora para que se lucieran con su sentido del humor!
Un buen beso, mi querida chica.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Una acusación elegante por sus elipsis.

L. de Guereñu Polán dijo...

Buena idea recordar a Marcial. Sé que en su villa de la provincia de Zaragoza se deleitaba de vivir en contacto con la naturaleza.

América dijo...

Así será esto de la envidia que podemos recordar “Tú que frunces el ceño y lees estos poemas de mala gana, ojalá que sientas envidia de todos, envidioso, y que nadie te envidie a ti“.
Venerable dama un abrazo.

emejota dijo...

Y yo me pregunto si los envidiosos serán conscientes de serlo. Seguro que no, de otro modo no se diría que hay tantos. Besos Isabel. Bella imagen.

dapazzi dijo...

No lo tengo muy claro eso de encontar placer al ser envidiado.
Aunque por logica, el envidiado lo debe pasar mejor que el que envidia.....
NO SIEMPRE.

sergio astorga dijo...

"Burla burlando" decía Lope, sabedor de sus dotes.

Abrazos.