lunes, octubre 24, 2011

ERROR FATAL

BREVE RESUMEN DE LA TERCERA PARTE: La vestal Rea Silvia había quedado recluida en la cabaña real al descubrirse su embarazo. Sus padres habían sido expulsados de Alba Longa y sus amigas se habían quedado vigilando la cabaña real. Al amanecer, Tuccia había informado de lo sucedido a la prima de Rea Silvia, Anto, para que le prestase ayuda. Pero la reina Criseida, enterada de que su hija Anto pretendía ayudar a Rea Silvia, se había propuesto impedírselo.


(VI)
- Lo siento, noble Anto, no puedes pasar – dijo uno de los criados armados que custodiaba la puerta de la cabaña real –. Tu madre, la reina, ha sido muy estricta en sus instrucciones: nadie puede entrar hasta nueva orden.
Anto se miró los pies, avergonzada y disgustada ante una prohibición tan sorprendente. Jamás hubiera imaginado que su propia madre le negaría la entrada al que había sido, hasta la víspera, su propio hogar. No insistió ante el criado. Dio media vuelta y se alejó. ¿A qué se debería semejante orden? No hubo de pensar mucho antes de concluir que su madre pretendía ocultarle el terrible castigo impuesto a Rea Silvia. Le impediría entrar en su casa para evitar que pudiese ver a su prima, hablar con ella y ayudarla. Pero no pensaba darse por vencida.

Se metió por entre unas cabañas y, dando un rodeo para sustraerse a la vigilancia del criado de guardia, se dirigió al prado que se extendía detrás de la cabaña real para entrar por la puerta de la cocina. Al llegar allí se llevó una sorpresa: su madre estaba sentada en un banco a la sombra de un bosquecillo de arces que cerraba uno de los extremos del prado. Apenas la vio, la reina Criseida se levantó y se dirigió a su encuentro con los brazos abiertos.

- ¡Hija querida! – dijo a modo de saludo. La abrazó con fuerza y enseguida se separó de ella y la observó de arriba abajo – ¡Déjame verte! Estás preciosa, preciosa. El matrimonio te ha sentado de maravilla. ¿Se ha portado Nipace como debe hacerlo un hombre? Sí, se ve enseguida que sí… Mira qué piel tan lustrosa se te ha puesto. Ay, hija ¡cuántos recuerdos me ha traído tu boda...!
- Todo ha ido muy bien, madre – respondió Anto dejándose llevar del brazo hacia el bosquecillo, pero sin disimular su disgusto –. Lo que no esperaba era venir a visitar a mis padres y encontrar la puerta cerrada para mí. ¿El ser una mujer casada ha de alejarme de vosotros? En tal caso, deberías habérmelo advertido antes, pues me habría negado a casarme.

- ¡No digas tonterías, Anto! Casarse y tener hijos es un deber para cualquiera, pero mayor aún para la hija de un rey. Tu padre necesita herederos de su propia sangre, ya lo sabes –. Y golpeando con la mano la superficie del banco, la invitó a sentarse.

- ¿Quieres que tenga hijos para negarles la entrada a tu casa?

- A veces resultas insufrible, hija mía – respondió Criseida haciendo un gesto de desagrado con la boca –. ¿No me ves a mí misma aquí afuera? Nuestras criadas han ido a por agua y por leña porque hoy harán la comida en el prado. De momento, nadie puede entrar en la cabaña real.

- ¿Ni siquiera mi padre? – preguntó Anto con sequedad.
- Tu padre se ha ido de caza y no regresará hasta la noche. Alégrate de que no esté, pues no te toleraría tantas preguntas ni ese tono tan impertinente... ¿Es así como empiezas tu nueva vida, poniendo cara de vinagre y peleándote conmigo?

Anto hizo un gran esfuerzo para mantenerse firme y distante, una actitud que contrariaba su carácter dulce y afectuoso. Temía las argucias de Criseida y su habilidad para eludir las cuestiones que no le gustaban, así que decidió ser directa.

- Madre, dime qué pasa.

La reina Criseida hizo un gesto vago con la mano y rehuyó mirar a su hija.

- No ocurre nada. Estamos esperando que venga el sacerdote de Júpiter para purificar la cabaña, nada más. Está viejo y realiza los rituales con mucha lentitud, hija. Contando, además, con que se equivoque más de una vez, algo que ocurre con frecuencia, y haya de repetir los ritos desde el principio, he calculado que caerá la tarde antes de que podamos volver a entrar.
- ¿Purificar la cabaña? ¿Por qué? Me estás ocultando algo y te equivocas al hacerlo. Me casé ayer, madre, tú misma acabas de mencionarlo. No puedes tratarme como a una niña.

Azorada, la reina bajó la cabeza, pareció concentrarse en examinar las palmas de sus manos, y luego volvió los ojos hacia su hija con mirada cándida.

- Tienes razón, Anto. No quería disgustarte, pues sé cuanto quieres a tu prima Rea Silvia. Sin embargo, comprendo que ocultarte los sinsabores de la vida está ya fuera de lugar. Perdóname. No le reproches a tu madre que quisiera ahorrarte una pesadumbre justo en tu primer día de casada – y mientras decía estas palabras, se enjugaba con un dedo una fingida lágrima. Al verla tan afectada, Anto se sintió conmovida y la abrazó.

- Perdóname tú a mí, madre. Y no me tengas en ascuas, dime qué le ha ocurrido a mi prima.
Entre lágrimas le relató la reina Criseida cómo la tarde anterior habían descubierto el embarazo de Rea Silvia: el desmayo de la vestal en la calle, su traslado a la cabaña real y la sorpresa brutal que se llevaron al ver que la causa del desvanecimiento era el sofoco por llevar el vientre oprimido para ocultarlo. Le habló del dolor de Númitor y Aurelia, de la reunión del Consejo y su espanto al constatar el sacrilegio cometido por Rea Silvia. Había ofendido a Vesta y por su culpa la diosa retiraría su protección a Alba Longa: podría enviarles una enfermedad que matase a niños y rebaños, azuzar contra ella a sus enemigos o arrasar las cabañas con una lluvia de fuego. Su crimen sólo podía ser expiado con el sacrificio de su propia vida.

Anto había seguido el relato con angustia creciente, percatándose de la gravedad de lo ocurrido. El pesar que manifestaba su propia madre le daba la medida de la tragedia.

- Quiero ver a mi prima y escuchar sus explicaciones – dijo al fin, con voz temblorosa y los ojos hinchados de llorar.
- Pero hija, ¿no te he dicho que van a purificar la cabaña? A tu prima se la han llevado de aquí esta madrugada, por eso hemos llamado al sacerdote de Júpiter, para que limpie los rastros sacrílegos que ella ha dejado. ¡Y no me preguntes dónde está, porque tu padre se ha negado a decírmelo!

Redobló su llanto la joven. Las palabras de ánimo y consuelo que le prodigó su madre no le procuraron ningún alivio. Le dolía no haber hablado con Rea Silvia. Quizá si se hubiera apresurado a venir a la cabaña real en lugar de entretenerse en el lecho con su marido, habría llegado a tiempo de verla. Anto sentía su pecho oprimido por un puño. Al fin, pese a los ruegos de su madre para que se quedase, se despidió de ella y se marchó.

Cuando Anto desapareció de su vista, Criseida suspiró con satisfacción. ¡Le había costado un gran esfuerzo derramar tantas lágrimas y balbucear como una tonta, pero había merecido la pena! Se enorgullecía de esa
entrevista. Anto se había despedido convencida de que Rea Silvia ya no estaba en la cabaña real. Podía respirar tranquila: las primas no volverían a verse nunca jamás y ya se encargaría ella de que Anto olvidara cuanto antes a Rea. De todos modos, por si a Anto se le ocurría volver, ella y sus criadas pasarían el resto de la jornada fuera de la cabaña. ¡La estúpida y sacrílega Rea no iba a morirse por no comer bocado ni beber en todo el día!

En cuanto volviera de cazar el rey, su marido, le urgiría para que se la llevara esa misma noche. No toleraría que la sacrílega permaneciera en su casa ni un día más. ¡Que se pudriera sola, aislada, enterrada en vida en ese lugar tan secreto que Amulio ni siquiera había querido revelarle a ella, su propia esposa! El recuerdo de la desconfianza de su marido la enfureció por un instante, pero pronto se tranquilizó: si ella no sabía dónde ocultarían a Rea Silvia, ningún otro ser humano lo podría averiguar.


La noble Anto se dirigió muy apenada a la casa de las vestales. En el umbral se tropezó con la vestal Adriana, quien le informó que estaba a punto de ir a la cabaña real a llevarle a Rea Silvia ropa y las cosas más necesarias. Confiaba en que le permitieran verla y hablar con ella. Al escuchar esto, Anto no pudo contenerse y se echó a llorar.

- Rea Silvia no está en la cabaña real – logró decir entre sollozos –. Se la han llevado ya.

Esta noticia causó una tremenda conmoción. Puesto que Rea iba a ser conducida a un lugar secreto, la única esperanza de sus amigas había sido conseguir averiguar a dónde la llevaban. Toda la noche habían vigilado los alrededores de la cabaña real, sin dormir, atentas a cualquier movimiento. Esperaban detectar su salida y seguirla sin ser vistas aprovechando el amparo de la noche. Y he aquí que su plan había fracasado. Quizá la habían sacado por la puerta trasera, o en un momento en que ellas estaban distraídas o confusas por el agotamiento.
Con el corazón destrozado, la doncella Tuccia fue a buscar a la pastorcilla Palantea, que aún permanecía de guardia cerca de la cabaña real. Le comunicó, entre sollozos, que no hacía falta que continuara allí, pues ni Rea Silvia podía escuchar sus melodías, ni ellas saber a dónde la habían llevado. Pesarosas por haber fallado a su amiga, abandonaron la vigilancia.

Y así, a causa del error o de la credulidad de quienes querían ayudarla, Rea Silvia quedó por completo a merced de sus enemigos. “Como un náufrago en medio del mar/ azotado por el viento y las tormentas/ sin ayuda, sin consuelo ni resguardo:/ así el destino zarandeaba a Rea Silvia/ mientras permanecía recluida en la cabaña real”. No cabe una descripción mejor que la de Urbano Lacio
.



*Todas las fotos son de Isabel Romana, tomadas en el reciente viaje a Roma y los montes Albanos.

jueves, octubre 20, 2011

REGRESO A ROMA

Dedicado a Mª Antonia Moreno Mulas
De la liberta Lálage a su amiga Elia


Querida, ayer mismo mi señora Claudia Hortensia y yo regresamos a Roma. Antes pasamos por el santuario de la diosa Diana en el lago Nemi y ¿puedes creer que Claudia Hortensia adquirió una cabeza de barro y la ofreció como exvoto para pedirle a la diosa que la ilumine en su tarea de relatar el origen de Roma? Le dije: “Más valdría que le ofrecieras un útero para que el embarazo de Rea Silvia se desarrolle bien”, pero ella se burló de mi broma y amenazó con ofrecer en mi nombre una lengua con el ruego de que Diana me enseñe a contenerla. ¡Saben los dioses cuánto dinero se ha gastado dedicando invocaciones y pidiendo favores divinos en todos los templos que hemos visitado! No sé si su historia resultará ser buena, pero una cosa te digo: los grabadores de piedra del Lacio le estarán agradecidos para siempre…


Esta mañana ha amanecido un poco enigmática, pues me ha dicho que antes de retomar el relato de la fundación de Roma, ha de pasear por
una nube … Trataré de verte el próximo lunes. Cuídate.




NOTA: Queridos amigos, voy un par de días a Salamanca a participar en unas jornadas sobre la lectura en la nube organizadas por la Fundación Sánchez Rupérez y la U. de Salamanca. Conmigo viene la reina Dido, Rea Silvia y todos vosotros, pues de ese tema y de la experiencia maravillosa de crear esas novelas con vostros voy a hablar. En el enlace que os he dejado "en la nube" viene una breve explicación. Por lo demás, os dejo también el enlace al blog de mª Antonia Moreno Mulas, que será Nairam en la novela, una matrona un tanto misteriosa…, y que es una de las organizadoras del encuentro.

*Vista del lago Nemi. Foto de Isabel romana.
** Ex-votos de lenguas y úteros en el Museo de Palestrina. Foto de Isabel romana.

martes, octubre 18, 2011

INVOCACIÓN AL PADRE TÍBER A SU PASO POR ROMA

A Txema Gil


"Padre Tíber, tú que salvaste a los gemelos de la muerte y los depositaste amorosamente en la orilla, a ti te debemos Roma. A ti te deben la esperanza Rea Silvia, Acca Larentia, las Sabinas y toda la estirpe romana. Seme favorable; que tus aguas y el rumor de tus aguas que ahora escucho, y la vida que en ellas viaja, me sean propicias. Auxíliame, padre Tíber, y concédeme que pueda contar dignamente los orígenes de esta ciudad."

Esta invocación escribe en una tablilla de cera la noble Claudia Hortensia para que los fundidores la viertan al bronce.
NOTA: Os dejo el enlace al blog de
Txema, el río Tíber en la novela sobre la fundación de Roma.

*El Tíber y la isla Tiberina en Roma. Foto Isabel Romana.

domingo, octubre 16, 2011

EN LA CUMBRE DEL MONTE CAVO

A Margarita Alonso, de la Real Academia de España en Roma

Al relatar la historia de Rea Silvia, la noble Claudia Hortensia hablaba así sobre la fiesta de Júpiter Latiaris en el monte Cavo:

“El día señalado para la fiesta de Júpiter Latiaris las vestales se levantaron antes del alba (…). Los primeros rayos de sol encontraron la ciudad de Alba Longa en movimiento y los caminos que, desde las distintas ciudades latinas conducían al santuario [de Júpiter] del monte Cavo, repletos de gente (…). Era un gozo ver desfilar las ovejas y las cabras, los cerdos, las terneras, los bueyes, adornados con cintas de colores y con hojas, mientras los pastores, vestidos con sus mejores galas, daban órdenes a los perros, cantaban y tocaban las siringas, o caminaban en grupos charlando (…).

Toda la mañana transcurrió con el sucederse de peregrinos que entregaban en el santuario sus ofrendas de animales, quesos y leche y luego hacían fiesta en los alrededores compartiendo comida, bebida y alegría. También las vestales de Alba Longa tenían su lugar de encuentro en un bosquecillo situado detrás del santuario, donde sus criados habían llevado un carro con provisiones (…).

Sacrificó el toro el sacerdote del santuario, quemó la parte correspondiente a Júpiter y luego se distribuyeron equitativamente los trozos de carne entre los representantes de todas y cada una de las ciudades. Éstos ordenaron solemnemente a los jóvenes latinos que se dispersaran por los bosques para recoger la leña con la que, al caer la noche, habría de encenderse una gran hoguera ritual en la cima del monte. Fue entonces cuando Rea Silvia, que había disfrutado de una jornada feliz bajo aquel cielo brillante, recibió el encargo que tanto había esperado: purificar los instrumentos del sacrificio en la fuente del bosque sagrado de Marte, situado ladera abajo del santuario (…).

Y así, mientras el monte bullía de actividad, los castañares rebosaban de jóvenes en busca de leña y sus amigas socorrían a una perra atrapada, Rea Silvia penetró, sola y hermosa, en el bosque sagrado de Marte, donde su destino, para mal suyo y bien del mundo, habría de cumplirse. “



Este otro texto fue escrito por Saverio Kambo hacia 1922 en su obra “Grottaferrata e il Monte Cavo.”:

“Hoy, todo es silencio sobre el Monte [Cavo]: sólo el estremecimiento de la espesura y el gorjeo de los ruiseñores llegan hasta nosotros; mientras, a la sombra de las enormes encinas, escrutamos el horizonte y, en la altísima quietud, el fantasma de la edad antigua se engrandece y parece hacerse tangible. Milenios de historia (¡y qué historia!) cabalgan a nuestro alrededor. Todo gran espíritu siente la necesidad de subir aquí y sumergir su pensamiento en este mar inmenso de experiencias y de memoria. De aquí extrajeron inspiración los más altos poetas de la edad nueva: de Goethe a Byron; de Carducci a D’Annuzio. Esta es la más augusta visión del mundo. Y sobre la frente encendida sentimos agitarse los dioses de Italia.”

He subido al monte Cavo con Rea Silvia y con Saverio Kambo. Y os aseguro, con emoción, que aún es posible vivir ambas experiencias.

NOTA: Queridos amigos, ya estoy de regreso pero con algunos problemillas. Trataré de retomar cuanto antes la historia de Rea Silvia. Aquí podéis leer el
capítulo completo relativo a esta fiesta y Rea Silvia.


*Vista del monte Cavo desde el convento de Capuchinos, donde estaba uno de los extremos de Alba Longa.
**Detalle de escultura romana en el Anticuario del Palatino.Roma.
***Detalle de un calco de un relive en el Ara Pacis. Roma.
**** Vista del lago Albano desde el monte Cavo.

miércoles, octubre 12, 2011

TÍVOLI




"A la una de la noche, como soplaba con violencia el viento, me he levantado y he pasado el resto de la noche en la terraza. El cielo estaba cargado de nubes, la tormenta mezclaba sus gemidos en las columnas del templo con el ruido de la cascada; parecía que se oyesen salir voces tristes de los respiraderos del antro de la Sibila. El vapor del salto de agua subía hacia mí desde el fondo del abismo como una sombra blanca; era una verdadera aparición. Me creía transportado al borde de los arenales o brezales de mi Armórica en medio de una noche de otoño: los recuerdos del templo paterno borraban para mí los de los hogares de César: todo hombre lleva dentro de sí un mundo compuesto de todo cuanto ha visto y amado, y entra en él sin cesar, al mismo tiempo que recorre y parece habitar un mundo extranjero.”

Chateaubriand.- Viaje a Italia
Traducción de Plácido de Prada.

domingo, octubre 09, 2011

TOMAD EJEMPLO PARA NO SUFRIR


“¿Me preguntas, Flaco, a qué mujer quiero y a cual no quiero?

No quiero ni a la demasiado fácil ni a la demasiado difícil.

Apruebo lo que está en medio y queda entre los extremos:

ni quiero lo que hace sufrir ni quiero lo que empalaga.”



MARCIAL .- Epigramas


NOTA: Mi encantador Marcial nos vuelve a dar una lección de equilibrio y sensatez. Y yo sigo por su adorada Roma… Pero vuelvo enseguida.

jueves, octubre 06, 2011

QUÉ DULCEMENTE DUERME


- “¡Vete, sueño traidor, que apartas de mis caricias a mi amada!” – dice él.

Y ella dice:

- “Ven pronto, sueño amigo, y apodérate de mi querido Cayo, pues tan dulcemente duerme.”



Nota: Os recuerdo que ésta es una entrada programada mientras Claudia Hortensia y su liberta Lálage andan recorriendo Alba Longa.




martes, octubre 04, 2011

¿QUÉ TE PARECE LA USURA?


Según explica Cicerón, en su obra Sobre los deberes en una ocasión un individuo le hizo una serie de preguntas sobre agricultura a Catón el Viejo (s. III-II a.C.) y terminó haciéndole ésta:

“¿Y qué te parece la usura?”. Catón respondió “¿Y a ti, qué te parece el asesinato?”

NOTA: Ya veis, queridos amigos, que la usura es una lacra social antiquísima. ¿Os extrañaría si os dijera que, a mi parecer, los famosos “mercados financieros” están aplicando ese injustísimo trato a la deuda de todos los países europeos? Y al respecto opino lo mismo que Catón: no es menos grave que un asesinato. Os dejo un enlace para quien quiera saber quién fue Catón el viejo

Sigo por tierras de Rea Silvia…







domingo, octubre 02, 2011

LA PIEDRA TE HABLARÁ


“Cualquiera que se ocupe únicamente del estudio de la antigüedad y de las artes o cualquiera que ya no tenga lazos en la vida, tiene que venir a estarse en Roma. Aquí encontrará por compañía una tierra que alimentará sus reflexiones y que ocupará su corazón y paseos que siempre le dirán algo. La piedra que pise con los pies le hablará, el polvo que levantará el viento a su paso encerrará alguna grandeza humana. Si es desdichado, si se han mezclado ya con tantas cenizas ilustres las cenizas de los que amaba, ¡con qué encanto pasará de la tumba de los Escipiones al último refugio de un amigo virtuoso, de la encantadora tumba de Cecilia Metella al modesto ataúd de una mujer desdichada!”
 

Chateaubriand.- Viaje a Italia

Traducción de Plácido de Prada.

NOTA: Os dejo un enlace a una entrada sobre el mausoleo de Cecilia Metela



jueves, septiembre 29, 2011

RUMBO A LOS MONTES ALBANOS




De Claudia Hortensia a su amiga Sempronia Tertia. Salud.

¿Puedes creer que estoy impaciente por partir hacia los montes Albanos? No he vuelvo allí desde que era niña, cuando iba con mi madre a visitar a mi tío Claudio cerca de Aricia. Hacíamos deliciosas excursiones a los lagos y a los santuarios, pero de aquellos días recuerdo la diversión, el buen humor de mi tío que nos hacía reír siempre a mis hermanas y a mí y el miedo que me daban aquellos bosques misteriosos, especialmente el que rodeaba el santuario de Diana. Ahora, en cambio, me dirijo allí con otros ojos o con otra emoción. Bien sé que nada encontraré de Alba Longa, pues han pasado casi cinco siglos desde que nuestro ejército la destruyó. Pero no busco ruinas, sino abrir los ojos y contemplar el cielo que vio Rea Silvia, respirar su aire, beber agua de la fuente sagrada de Silana y sentir en mi propia piel la dulzura de la ninfa. Le pediré que sea benévola conmigo como lo fue con la vestal; que llene mi espíritu de la fortaleza suya, que conduzca mis pasos por aquella tierra sacra. Ojalá la antiquísima voz de nuestros antepasados llegue a mí y me inspire para seguir contando su historia verazmente. Hace ya tiempo que he comprendido que algunas verdades no pueden buscarse en los textos de los eruditos, ni en los esquemas ordenados de la razón: las que pertenecen al orden de las pasiones humanas, sólo desde lo humano pueden ser comprendidas, y las que conciernen a lo sagrado continuarán siendo un misterio a lo largo de los siglos.

Nada hay tan hermoso, amiga mía, como recorrer los lugares donde antes estuvieron personas a las que admiramos. Incluso aunque jamás logremos comprenderlas.

Te escribiré a mi regreso. Cuídate.

NOTA: Queridos amigos, durante algunos días estaré ausente por una buena causa: me voy con Claudia Hortensia a los montes Albanos para empaparme bien de los escenarios de la novela sobre la fundación de Roma. No os olvidéis de Rea Silvia... He programado algunas entradas, pero no podré visitaros ni responder a vuestros comentarios. Os ruego pues, paciencia y comprensión.

miércoles, septiembre 28, 2011

ESCANDALOSO BOTÍN




¡Bebed, romanos! Y comed en abundancia, pues este banquete lo paga el noble Pompeyo Magno. Se ha gastado un imperio en organizar este magnífico triunfo a mayor gloria suya y de todos vosotros, hijos de Roma. ¿Quién puede calcular el tesoro que ha arrebatado a nuestros enemigos? Reíd, deshaceos en alabanzas, proclamadlo hijo vuestro predilecto, prometedle, generosos, vuestros votos. Y sobre todo, para que la comida y la bebida no se os indigesten, tapaos los oídos: así no oiréis el llanto de las madres, las esposas, las hermanas y las hijas de todos los romanos cuyos huesos se blanquean en tierras lejanas para mayor gloria de la patria. Menos aún escucharéis los quejidos de los infelices a quienes todas esas riquelzas les han sido arrebatadas. ¿A quién le importan los miserables y los olvidados de la tierra, cuando hablamos de un botín tan excepcional?


NOTA: El 28 de septiembre del año 61 a.C. Pompeyo Magno celebró un espectacular triunfo de dos días de duración. Según Apiano de Alejandría, “Fueron capturadas y conducidas a los puertos 700 naves armadas por completo. En la procesión triunfal había dos carrozas y literas cargadas de oro u otros ornamentos de diverso género. Estaba también el lecho de Darío el Grande, hijo de Istaspe, el trono y el cetro de Mitrídates Europáter y su imagen de cuatro metros de altura en oro macizo, además de 75.100.000 dracmas de plata. El número de carros habilitados para el transporte de armas era infinito, como el número de espolones de las naves. {…} Delante de Pompeyo fueron conducidos sátrapas, hijos y generales del rey del Ponto contra los cuales había combatido, que eran (entre los capturados y los rehenes) 324. Entre éstos estaba el hijo de Tigranes II, cinco hijos varones de Mitrídate […] y también dos hijas […] Los reyes derrotados eran el armenio Tigranes, el ibérico Artoce, Oroze de Albania, Darío el Medo, Aerta el nabateo y Antíoco I de Comagene.[…]” (traducción propia del italiano).

Se diría que Pompeyo, con su enorme capacidad de rapiña, fue el antecesor de nuestros famosos “mercados financieros”…


Os dejo aquí el enlace a otro triunfo de Pompeyo, con una orientación distinta, celebrado unos años antes: Triunfo y derrota de Pompeyo

domingo, septiembre 25, 2011

PELIGROS DE ANDAR POR ROMA



¡Mira dónde pones los pies, Elia! Y agarra bien la bolsa con las monedas. ¡Cuidado! ¡Eh, tú, descarado, mantén las manos lejos de mí! Y tú no me empujes, niño. ¿Has oído qué precio más disparatado piden por las coles? ¡Ni que estuvieran bañadas en oro! ¡Oye, oye…! ¿Habrase visto? Ese tipo casi me hunde el pecho de un codazo. ¡Espera, Elia! Si corres tanto, no puedo seguirte… Que los dioses me perdonen, pero cada vez que salgo a la calle me vienen a la cabeza cosas horribles. ¡A veces pienso que es más peligroso venir al mercado que enfrentarse a un ejército de galos!