lunes, enero 28, 2013

PLANES DE FUTURO




 
- ¡Quieto, Seius! - dijo Remo en voz baja acompañando las palabras con un gesto.
El animal volvió a agacharse y apoyó el morro en las patas delanteras. Estaban agazapados detrás de un matorral, esperando. Casi al amanecer habían recorrido en toda su longitud el valle de Murcia, atravesado el ancho valle entre el Palatino y la colina del Celio y, cruzando al lado opuesto, habían alcanzado las primeras alturas del monte Murcus. Éste era una elevación contigua al Aventino, del cual prácticamente formaba parte. Territorio prohibido y, quizá por esa causa, más apetecible para Remo. Pero no era esa la razón de su visita ni de la paciencia con la cual acechaba. Al cabo de un rato, el perro enderezó las orejas. Se acercaba alguien.
- ¿Estás ahí? - preguntó una voz.
Remo se asomó. A una veintena de pasos, en pie, con un recipiente de agua en equilibrio sobre la cabeza, estaba Flora.
- Te espero desde hace un rato - respondió, saliendo de detrás del matorral y acercándose a ella.
Flora no tendría más de trece años. Sus senos abultaban apenas bajo la túnica, su gesto y su mirada eran una mezcla de firmeza y timidez. Lo observó aproximarse con los labios entreabiertos, sin ser consciente de lo hermosa que estaba. Seius se arrimó a ella agitando el rabo y la olisqueó antes de tumbarse a sus pies.
Con un gracioso movimiento, la muchacha se quitó la carga de la cabeza y depositó el recipiente en el suelo. Cuando llegó al lado suyo, Remo se agachó para cogerlo y le rozó el brazo con los labios. Sin embargo, en lugar de ponerlo debajo del chorro del agua, lo retuvo entre las manos mientras cruzaba con ella pequeñas bromas y sonrisas bajo las cuales apenas se disimulaba el ardor de las miradas.
Se conocían desde hacía algún tiempo. Flora solía acudir a la fuente de Fauno y Pico a por agua y Remo se la había encontrado en una de sus correrías. Siendo la fuente más importante del Aventino, era poco frecuentada durante el invierno. La abundancia de agua en la zona y el gélido frío disuadían a sus habitantes de desplazarse hasta allí. Era un lugar boscoso, apacible y bastante oculto, pues pese a hallarse en lo alto de un terraplén, la cima del monte lo protegía de la vista desde el Aventino. Tampoco era visible desde otras colinas. Las ramas desnudas de los robles, que en los días veraniegos daban una agradable sombra a la pequeña explanada, permitían esa mañana el paso del sol, cuyos rayos reverberaban en el agua de la alberca a los pies de la fuente.
- Te he traído un regalo - dijo Remo señalándose el pecho con la mano. En una tosca imitación de Hércules, se había anudado al cuello las patas de un animal, con los extremos cayéndole por encima de la túnica. Se dio la vuelta y le mostró la espalda, sobre la cual colgaba el resto de la piel de un cordero. Estaba sin curtir, casi recién quitada al animal e incluía la parte de la cabeza, con una curiosa y rara mancha negra cubriendo por completo la zona de los ojos.
- Pero… Esa oveja era del rebaño de mi padre - dijo Flora sin ocultar su asombro.
- Lo sé. La he cazado yo. La curtiré para ti y te la llevaré cuando mi padre acuerde con el tuyo nuestro matrimonio. Hablaré con él apenas termine mi iniciación.
- Más te vale esconderla - respondió bastante enojada Flora -. ¿Quién quiere un yerno que le mate las ovejas?
Remo calló desconcertado. Sin embargo pronto recuperó su soltura habitual.
- Tu padre querrá para su hija un hombre decidido, a quien no le de miedo enfrentarse con nadie, menos aún con animales tan simples como éstos. Además, todos sus pastores juntos no me superarían en fuerza ni en arrojo.
El crujido de unas ramas interrumpió la conversación. Flora le hizo gestos para que se ocultase tras un roble y ella misma colocó su recipiente sobre la piedra colocada con ese fin en el estanque, bajo el chorro de la fuente. Cuando lo tuvo lleno, se lo colocó sobre la cabeza y, con indescriptible elegancia infantil, se marchó camino abajo.


- ¡Ya falta menos para la fiesta de Júpiter Latiaris! - dijo Fausta con un suspiro. Acababa de entrar en la gruta casi a tientas y se sentó en el suelo al lado de su hermano. 
 Se sacó de entre las ropas un pellejo lleno de leche y se lo tendió a Rómulo. El muchacho lo cogió y, con delicadeza, metió la punta entre las fauces del lobato. Lo tenía tumbado a su lado, envuelto en pieles. Por alguna razón desconocida, su madre lo había abandonado, o había muerto, quién sabía. El pobre animalillo se había quedado gimiendo allí, muerto de miedo y de frío, dentro de la gruta de Fauno. Lo había encontrado él no por casualidad, sino porque solía refugiarse en la cueva. Le gustaba su oscuridad acogedora. El sonido de la fuente que brotaba al fondo, apenas un hilillo de agua, contribuía a crear un ambiente plácido. Allí se sentía cómodo y protegido, abrigado de los rigores del mundo. Al encontrar al lobato le había pedido ayuda a su hermana, tres años mayor.
- No sobrevivirá sin su madre - le había respondido ella. Sin embargo, había aceptado llevarle cuatro veces al día un poco de leche de oveja recién ordeñada, caliente aún. Entre ambos habían ideado el modo de hacérsela beber, mediante esa piel que se asemejaba burdamente a una ubre. De momento, el lobato seguía vivo.
Permanecieron un rato en silencio, mientras lo observaban tragar con las patitas al aire y los ojos entreabiertos.
- ¿Cómo vas a enseñarlo a cazar? - preguntó por fin Fausta. Rómulo se encogió de hombros.
- Lo llevaré conmigo. Y de Bona también puede aprender a huir de los peligros o a mostrar los dientes.
La perra levantó la cabeza al oír su nombre, pero viendo a su amo sentado, la reclinó otra vez.
- Quizá se convierta en un acompañante tan dócil como un perro - añadió Rómulo.
- Si se salva, se irá a vivir a las cumbres, con los otros lobos - dijo la muchacha -. ¡Menuda clase de pastor serías tú, si llevases todo el tiempo a un lobo pegado a tu espalda! Aunque quizá… ¿Te imaginas recorrer las ciudades presumiendo de ser el rey y señor de los lobos?
- ¡No te burles! - respondió Rómulo, quien conocía muy bien el ánimo festivo de Fausta -. Solo quiero ser un buen pastor de ovejas y para ello no necesito marcharme de aquí. Te lo he repetido muchas veces.
- Eso lo dices ahora. Crecerás, como el lobato, y querrás ver otros sitios. Y, además, tendrás la obligación de ir a donde te manden Urco o nuestro padre. ¡Quizá quiera conocerte nuestro amo, el rey Amulio! - dijo ella manteniendo el tono de broma -. Yo me muero por irme a vivir a Alba Longa, con mi maridito Hortensio. Y exigiré tu presencia en mi casa cada dos o tres meses. ¡Quiero ejercer contigo de matrona recién casada!
- A Hortensio no le gustará vivir todo el tiempo en una ciudad. Volveréis pronto.
- Te equivocas, hermano. Hortensio lo desea más que yo. No me refiero a casarse, pues en eso le llevo delantera, sino a trasladarse definitivamente a Alba Longa. Sólo podemos esperar cosas buenas de una ciudad tan hermosa.
Rómulo envolvió de nuevo al lobato en las pieles y lo puso dentro de un cesto de mimbre. Dormía con placidez. A los animales no les importa lo que piensen de ellos sus amigos; el futuro no les perturba ni les causa miedo.

 El sol ya había rebasado su cenit cuando Acca Larentia bajó por el terraplén que, desde el Palatino, descendía hasta el valle del foro. Los bueyes pastaban libres cerca de los pies de la colina del Capitolio, junto a la vía Salaria, pero fuera de sus mugidos no se oía nada más pues el invierno acallaba todos los rumores. Con paso rápido se dirigió hacia el sur, donde el valle se estrechaba entre un extremo del Palatino y la colina llamada Velia antes de desembocar en un valle más amplio. Miró a todos lados para asegurarse de no ser vista y luego lo cruzó para alcanzar la ladera más próxima del Celio.
Su precaución estaba justificada. Durante toda su vida había padecido mala fama por la desenvoltura con la cual, en su juventud, había recorrido aquellos parajes y concedido su cuerpo a los pastores. Amaba la soledad, esas tierras salvajes sin más ley que la impuesta por la naturaleza y los dioses rústicos a quienes honraba: Fauno y su padre Pico, descendientes de Marte; Pales, protectora de los rebaños; Fauna cuya palabra es fatum, se cumple siempre, y sólo habla a las mujeres. Algunas personas envidiosas de su libertad la llamaban loba para insultarla. Quizá no se equivocaban al llamarla así, pues como una loba estaba dispuesta a proteger a su prole.
Subió un terraplén y se acercó a la entrada de la cueva de Orison, uno de los bandidos más temidos por su audacia en el robo de ganado y la habilidad con la cual saqueaba las caravanas de sal. Esperó a que sus ojos se adaptaran a la penumbra. El fuego del hogar encendido en el centro de la gruta orientó sus pasos.
- Anciana Elia - dijo a modo de saludo a una vieja sentada junto a la lumbre -, necesito de tus consejos y tu sabiduría. Mis gemelos están en peligro. 

NOTA:  Queridos amigos, espero que os aclaréis lo suficiente con los planos que os he puesto, no es fácil describir con palabras la geografía del área y que se pueda entender. Lugares como la fuente de Fauno y Pico en el monte Murcus tienen su importancia. Como siempre, pinchando en las fotos se pueden ampliar para ver mejor.
* Las fotos son todas mías.

28 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Bueno, bueno! los gemelos ya corren casi cada uno por su cuenta, y los peligros están ahí. Estupendo desarrollo de la historia y ese temor de madre.....
Rafa

Cayetano dijo...

El peligro parece una maldición para esta familia.
Ahora que alguno también anda con fuego y se la juega.
Veremos cómo se desenvuelven los acontecimientos.
Un saludo.

yolanda carrasco dijo...

¿Qué será exactamente lo que preocupa a Acca Larentia? Seguiremos al tanto de la historia que está muy interesante.Muchos besos.

mariajesusparadela dijo...

No te preocupes, iremos poco a poco comprendiendo. Y siempre podemos volver atrás, a comprobar los mapas.

Isabel Barceló Chico dijo...

Así es, rafa, los gemelos ya corren por su cuenta. Veremos a dónde llegan... Besos.

Hola cayetano, desde luego que el peligro forma parte de esta familia, aunque los gemelos han vivido casi 16 años a cubierto... Besos.

Isabel Barceló Chico dijo...

Hola yolanda carrasco, Acca Larentia tiene razones para estar preocupada, pero, de momento, no las revelaré, habrá que esperar un poco...
Ja, ja. Besazos.

Saludos, mariajesusparadela, eso espero, que poco a poco se vaya entendiendo un poco esa geografía de las riberas del Tíber. Más que nada por poder reconocer en ellas a la actual Roma. Besazos.

MARÍA LUISA ARNAIZ dijo...

Me ha gustado el "locus amoenus" clásico; agua, árbol, amantes, aunque sea invierno y no sepamos lo que ocurrirá.
Besos.

Dolors Jimeno dijo...

Una broma: me gusta ese anónimo que firma con su nombre.
Isabel, querida, vas muy bien. Se entiende la historia, las descripciones son muy buenas, el mapa acompaña. Hasta la próxima!

Freia dijo...

¡Qué diferentes son los gemelos! Y el destino los tiene ya marcados...
Esto empieza a ser ya un "sin vivir", como con su madre. Jejeje.
Como dice Cayetano, el peligro es el sino de esa familia. Y a mí, me encanta porque la historia me enganchó ya desde el primer momento.
Tú no te preocupes, que con los planos nos orientamos perfectamente, querida Romana.

Un abrazo muy fuerte, Isabel

Freia dijo...
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La Dame Masquée dijo...

Madre mía, hasta nos hace planos y todo. Menuda labor la suya. Y mire que nos deja siempre en un punto que...!

Buenas noches

Bisous

Dyhego dijo...

Interesante, Isabel.
Vale.

Bertha dijo...

...seguimos con la historia; esta en un punto álgido.Ya se va viendo la personalidad de los gemelos...y es lógico que la madre quiera aconsejarlos .Muy interesante este mapa poco a poco lo vamos estudiando.

Buenas noches Isabel.

Natàlia Tàrraco dijo...

"Veo a Remo más pillo, iniciando galanteos, a Romulo más sereno, pero...no veo claro su Destino, por eso necesito entrevistarme con Elia. Ayyy los padecimientos y congojas que traen ser madre"
A la espera de acontecimientos me dejas entre valles y colinas como si los viera. Besito.

María Antonia Moreno dijo...

Segundo capítulo y se abren una serie de incertidumbres. Uno, enamorado, el otro, bueno y preocupado por un amigo. La madre, temerosa de sus hijos. Veremos...

Qué buen trabajo! Un abrazo, amiga

África dijo...

Son como dos personas ajenas la una a la otra por lo poco que se parecen (aparentemente).
Me ha encantado leer a qué dedican el tiempo libre, jejejeje!
Pero ese final...ayyyy...ya empiezas a dejarnos asíiiiiiii!!!
XD

Quiero más!


Un beso

Isabel Martínez Barquero dijo...

Hasta ahora, me oriento, no en balde he corrido por esos montes y colinas, aunque en los momentos actuales permanezca apartada del mundanal ruido.

Sigo con interés las huellas de mis gemelos. Ya me apercibo de cómo Remo mira con ojos dulces a Flora y de cómo Rómulo anda atento a su total entorno y libera animales gracias a su corazón piadoso.
A hurtadillas, los vigilo y me emociono con su porte y hermosura. Qué edad tan hermosa tienen mis hijos.

Un grandísimo abrazo, mi estimada Claudia Hortensia.

CarmenBéjar dijo...

Los animales domésticos, en este caso los perros, transmiten calidez a la hora de conocer a nuevos y viejos amigos. Son tema de conversación primordial entre dos personas que los poseen, sean o no conocidas.
Dos lugares, un mismo destino. Nadie podría imaginar que aquellos lugares agrestes serían el origen de una de las culturas más fascinantes de la Historia. Pero falta mucho para eso, todavía.
Un beso

Aarón dijo...

Tras un lapso impuesto, vuelvo a estos lugares y cuál es mi sorpresa al descubrir que la historia que dejé hace unos meses vuelve a escribirse con tanto atino y tan bellamente como la recordaba. Tengo ganas de saber qué les pasa a los gemelos, de saber qué pasará con los personajes de la anterior novela, porque supongo que algunos de ellos seguirán vivos. Me has alegrado la tarde Isabel.

Elena Casero dijo...

Creo que no nos perdemos. Me gusta la historia tal como la cuentas, me parece estar viendo las escenas. Apetece seguir leyendo, se queda corto.

Un abrazo, querida Isabel

Elysa dijo...

No, no nos perdemos, es fácil con los mapas. Y ahí seguimos conociendo un poco más a los gemelos. Veremos que preocupa a Acca Larentia.

Besitos

elena clásica dijo...

Ahora ya nos desmoronamos con los niños, uno ardiendo de amor y el otro de ternura. Ay, nuestros, tan nuestros como de Acca Larentia, la libre, la loba protectora, la generosa... por eso con los ojos entreabiertos también entramos en la cueva de Orison, no en vano sabemos que aunque llevemos un tiempo sin sentir la voz de Amulio, la estamos presintiendo. Hermosas palabras, valerosos sentimientos, grandes personajes y humildes animalitos que afortunada y tímidamente ocupan su protagonismo, ellos también han tejido la historia.

Precioso. Un abrazo, guapa.


PACO HIDALGO dijo...

Lei la entrada e hice un comentario, pero veo que los duendes de blogger otra vez me hicieron una mala jugada. Bueno, otro motivo para volver a tu historia. Lo que decía era que sí, que ya se van separando las actitudes y las formas de actuar de Remo y de Rómulo; los constantes peligros que le acechan y esa madre siempre preocupada, no de forma gratuita.
La historia tiene ese puntito de emoción que sabes darle, Isabel.
Un abrazo.

RGAlmazán dijo...

Bueno esto va avanzando, Remo pretende tener pareja y Rómulo consigue que el lobezno siga vivo. Pero, ¿a qué peligro se refiere Acca Larentia?
Esperamos la siguiente entrega.
Besos

Salud y República

virgi dijo...

Los gemelos tiene vigor y valentía para meterse en líos y salir ilesos.
Hasta guapos logro verlos gracias a tu escritura, Isabel.
Un abrazo

profedegriego dijo...

Querida Isabel, sigo entusiasmada la lectura y ya me tarda la siguiente entrega. Y estos gemelos, entre los ardores de la intrépida adolescencia y los de los primeros amores.
Mil bicos, cara.

Bagoas dijo...

Yo creo que con los planos y conociendo mínimamente Roma nos aclaramos muy bien ¿no?

Y lo que mas me gusta, esos finales que nos hacen esperar ansiosos los comienzos...

Besos Isabel.

Alejandra Sotelo Faderland dijo...

Cual sera el peligro que intuye la madre no se, pero si que queremos saber mas de los personajes que conocimos.
Los gemelos tienen seran parecidos pero tienen personalidades distintas, para Remo las normas no son hechas y se las toma a la ligera, aunque anda bien acompañado.
Su hermano tambien esta bien acompañado pero parece mas serio para la edad.
Y bue, como andan medio cachondos, te dejo un beso...
♥▒♥▒♥ ALYX ♥▒♥▒♥